Alfonso López Pumarejo (Honda, 31 de enero de 1886-Londres, 20 de noviembre de 1959) fue un empresario, hacendado, académico, pensador, diplomático y político colombiano. Fue presidente de Colombia en los periodos del 7 de agosto de 1934 al 7 de agosto de 1938 y el 7 de agosto de 1942 al 7 de agosto de 1945. Perteneció al Partido Liberal Colombiano.

Nunca obtuvo un título profesional, si bien su preparación en el exterior le permitió tener una visión más contemporánea del mundo, de la economía y de la política. Volvió a Bogotá en 1904, empezando a colaborar en los negocios de su padre (la Casa López), llegando a emprender la fundación del Banco Mercantil Americano en 1918, la Casa Mercantil de Ultramar y el Diario Nacional.

Fue presidente de Colombia en los períodos DE 1934-1938 y 1942- 1945, cuando renunció en su primer mandato se hizo conocido por sus medidas progresistas, incluyendo una reforma constitucional en 1936 que le dio a la propiedad privada una función social. Su gobierno fue conocido como la Revolución en Marcha.

Durante su segundo mandato presidencial, la división del Partido Liberal y la tenaz oposición conservadora irrogaron la capacidad de maniobra del presidente e incrementaron el descontento general, al punto de que en 1944 fue apresado durante dos días en San Juan de Pasto por el coronel rebelde Diógenes Gil, aunque la conspiración fracasó. Pese a ello se vio obligado a renunciar en 1945, por los problemas de salud de su esposa, y los numerosos escándalos de corrupción en los que estaba involucrado su hijo mayor.

Varios dirigentes de todo el espectro político han reconocido la importancia histórica de los gobiernos de López Pumarejo para el desarrollo del país, empezando por el aparato liberal en pleno. También es considerado uno de los estadistas más importantes de la historia de Colombia y uno de los personajes más homenajeados, citado y estudiados de la historia de Colombia, junto a Luis Carlos Galán, Jorge Eliecer Gaitán, Simón Bolívar, y Álvaro Gómez Hurtado.

Biografía Nació en Honda, Tolima, Estados Unidos de Colombia, el 31 de enero de 1886. Era hijo del empresario Pedro Aquilino López y de su esposa Rosario Pumarejo Cotes.

Estudios Vivió su infancia en Honda hasta 1894 cuando la familia se trasladó a Bogotá, donde ocurrió la muerte de su madre en 1894. Fue educado en casa por su madre y luego su padre se encargó de poner a su disposición a profesores de renombre como Miguel Antonio Caro y Lorenzo María Lleras en los colegios San Luiz Gonzaga y el Liceo Mercantil, colegios de los hijos de los empresarios en ese momento.

A principios de 1901, López Pumarejo viajó a Inglaterra a continuar sus estudios en el London School of Economics and Political Science, enfocándose en la educación financiera, sin obtener ningún título. Posteriormente viajó a los Estados Unidos donde adelantó estudios de economía y comercio en la Packard School de Nueva York, donde perfeccionó el idioma inglés, que llegó a dominar.

En 1904, López P. volvió a Colombia para ayudar a su padre en la administración de sus negocios, llegando a ser el director de la casa comercial Pedro A. López & Cía, desde donde la familia controlaba negocios en Honda, Manizales, Girardot y Bogotá. Luego fue director de su propia casa comercial, López & Michelsen, en 1916.

Carrera política A la par con su trayectoria como empresario, López P. empezó a destacarse como dirigente del Partido Liberal, el mismo partido al que su abuelo Ambrosio había ayudado a ganar su primera elección presidencial en 1849. Se desempeñó primero como diputado a la Asamblea del Tolima en 1915.

En 1918 fundó y gerenció el Banco Mercantil Americano, matriz de sus empresas Casa López & Samper y la Compañía Mercantil de Ultramar.

A mediados de la década de 1920, López destacó como columnista político del Diario Nacional y La República, desde donde empezó a llamar la atención de la clase dirigente, así como entre la gente del común, siendo reconocido como un líder comprometido con la causa de su partido, que estaba próximo a ajustar medio siglo en la oposición a la Hegemonía Conservadora.

Relación con el conservatismo Por esta época conoció y trenzó amistad con el líder conservador Laureano Gómez, quien también era reconocido como aguerrido columnista, además de ser una de las promesas parlamentarias de su partido, pese a que en años posteriores se convirtieron en rivales políticos. López ayudó a Gómez a sacar del poder al presidente Marco Fidel Suárez, quien renunció en 1921.

En 1922, ejerció por algunos meses el Ministerio del Tesoro en el gobierno de Jorge Holguín Mallarino. Pese a ser ministro de Estado, López organizó un ciclo de conferencias en el Teatro Municipal de Bogotá, en el que criticó al gobierno por abusar del crédito externo y lograr lo que denominó una "prosperidad a debe". Ese mismo año fue elegido director del Partido Liberal Colombiano en asocio con los generales Antonio Samper Uribe y Leandro Cuberos Niño, veteranos militares fieles al Partido Liberal y a sus líderes, los generales Rafael Uribe Uribe y Benjamín Herrera.

En 1925 fue elegido representante a la cámara, estando en el cargo hasta 1930. En 1927 fue invitado por la Universidad Nacional a dar varias conferencias sobre economía y política, pero no pudo continuar con las conferencias por la represión que el gobierno conservador de Miguel Abadía Méndez ejerció en su contra, ya que en sus conferencias planteaba feroces críticas al manejo de la economía y las relaciones de la Iglesia con el Estado. Gobierno de Enrique Olaya Herrera En noviembre de 1929, López fue elegido director del Partido Liberal. Para las elecciones presidenciales de 1930, el conservatismo no logró reunirse en torno a una candidatura, y sus electores se debatían entre el general Alfredo Vázquez Cobo y el poeta y exministro Guillermo Valencia. Este hecho fue visto por López como la oportunidad de recuperar la presidencia para el liberalismo.

A sabiendas de que su candidatura podría provocar la unión conservadora (debido a su franca beligerancia contra el régimen), López propició y coordinó la candidatura del embajador de Colombia en Estados Unidos, Enrique Olaya Herrera, destacado liberal que en varias ocasiones había servido como ministro de los gobiernos conservadores y no generaba mucha suspicacia entre los dirigentes de ese partido. Las elecciones fueron ganadas por Olaya. La victoria de Olaya llevó a López a ser reelegido director del liberalismo en 1930.izquierda|miniaturadeimagen|236x236px|López (cuarto de izquierda a derecha) acompañado por su esposa (segunda de izquierda a derecha), Enrique Olaya y Roberto Urdaneta, y sus respectivas esposas, el día de su posesión. Bogotá, Hockey Club, 7 de agosto de 1934.Durante el gobierno de Enrique Olaya, López tuvo una participación destacada como diplomático, aunque no desde ningún cargo determinado, sino como delegado del presidente para varios asuntos trascendentales, como la negociación de la paz con Perú tras la guerra de 1932. El éxito de López en el manejo de la situación fronteriza llevó a que se perfilara para una candidatura presidencial en 1933.

Candidatura presidencial

Con el éxito cosechado por Olaya durante su gobierno, y con López a la cabeza del Liberalismo, el partido se unió en torno a la candidatura presidencial de López, que contaba con el respaldo del expresidente para continuar con su obra. Por su parte el Partido Conservador, previendo la abrumadora mayoría que obtendría el candidato liberal, decidió abstenerse de participar, por decisión de Laureano Gómez.

Enfrentando solo al líder indígena Eutiquio Timoté, candidato simbólico del Partido Comunista de Colombia, López fue elegido por casi un millón de votos, que representó la mayor votación registrada hasta entonces en la historia del país y que solo sería batida quince años después por Laureano Gómez, cuando los liberales se abstuvieron de participar.

Primera presidencia (1934-1938)

izquierda|miniaturadeimagen|Retrato de López en su primer mandato, 1934 En su primera presidencia, López estimuló la hacienda pública a través de una reforma tributaria, la creación de sindicatos, luchó por mejorar la educación colombiana (incluyendo su aporte a la Universidad Nacional), impulsó una polémica reforma constitucional en materia agraria en 1936, y expandió las relaciones internacionales del país.

Durante su gobierno concibió y llevó a término un conjunto de reformas en los ámbitos constitucional, agrario, tributario, judicial, universitario, laboral y de política internacional. Su gobierno recibió el nombre de «Revolución en Marcha», concepto dado por López en su discurso de posesión en 1934 como «el deber del hombre de Estado de efectuar por medios pacíficos y constitucionales todo lo que haría una revolución».

El cuatrienio de 1934 a 1938 fue una controversia de principio a fin. Cada una de las reformas propuestas por el presidente suscitó la reacción alarmada de un sector acomodado de la población que veía vulnerada la libertad individual. Es así como la oposición al gobierno se concentró, además del Partido Conservador, en la Iglesia, los industriales y los terratenientes. Reforma constitucional miniaturadeimagen|259x259px|Alfonso López (centro) y los directores liberales y conservadoresEn 1936 reformó parcialmente la Constitución de 1886, dando paso a una nueva concepción del Estado, para lo cual contó con el liderazgo de su ministro de Gobierno Darío Echandía, quien como vocero del gobierno fue el gran protagonista en el Congreso; Echandía sería más tarde también Presidente de la República. En la reforma de 1936 se cambió la concepción del "Estado gendarme", propia de la Constitución de 1886, por la del Estado como entidad capaz de obligar al ciudadano al cumplimiento de sus deberes sociales. La reforma tuvo influencias de la Constitución de la Segunda República Española de 1931 y, para algunos, formuló los primeros enunciados de lo que después se conoció como Estado social de derecho.

Aplicó en economía la teoría intervencionista del «New Deal», promovida por el presidente Franklin Delano Roosevelt en Estados Unidos y por el economista John Maynard Keynes desde la academia, haciendo así constitucional el intervencionismo de Estado: de ahora en adelante, este intervendría en la economía del país, con la intención no solo de racionalizarla, sino de dar al trabajador una protección, introduciendo un equilibrio entre las relaciones obrero-patronales. Precisamente la reforma reconoció legalmente el derecho a la huelga y el gobierno promovió activamente la formación de sindicatos. Además estableció la libertad de cultos y la laicización de la educación.

La reforma constitucional estableció la definición de la propiedad por su función social. Entre los efectos más notorios de esta nueva norma, se encuentra el derecho del Estado para realizar expropiaciones de terrenos, bajo el principio de la utilidad pública, especialmente en los terrenos baldíos o sin trabajar de los terratenientes. A pesar de las intenciones de López por modificar la estructura de la propiedad colombiana, cedió ante las presiones de los grupos terratenientes, con la contrarreforma agraria en su segundo mandato.

En este contexto fue creada la Acción Patriótica Económica Nacional (APEN), un movimiento político. El movimiento agrupó los intereses libertarios del bipartidismo nacional con predominio del sector terrateniente liberal, llegando a ser considerada como la conjunción de la extrema derecha de ambos partidos. Los jefes más destacados de esta organización fueron el conservador José Camacho Carreño y el liberal Juan Lozano y Lozano, y su principal medio de comunicación fue el periódico La Razón.

La APEN defendía la propiedad privada y la iniciativa económica de los particulares, que según su opinión, estaban amenazadas por la infiltración de ideas socialistas expuestas en las reformas impulsadas por la «Revolución en marcha».

Reforma educativa