miniaturadeimagen|Trueque de maíz|300px La economía del don o economía de regalo —del inglés gift economy— es un modo de intercambio en el que los objetos de valor no se comercializan o venden, sino que se entregan sin un acuerdo explícito de recompensas inmediatas o futuras.Cheal, David J. The Gift Economy. New York: Routledge, 1988. ISBN 0-415-00641-4. pp 105. Las normas y costumbres sociales rigen una economía de regalo, los obsequios no se otorgan en un intercambio explícito de bienes o servicios por dinero, o alguna otra mercancía o servicio.R. Kranton: Reciprocal exchange: a self-sustaining system, American Economic Review, V. 86 (1996), Issue 4 (September), p. 830-51 Esto contrasta con una economía de trueque o una economía de mercado, donde los bienes y servicios se intercambian principalmente de manera explícita por el valor recibido.
La naturaleza de las economías de regalo forma parte de un debate fundamental en antropología. La investigación antropológica en las economías de regalo comenzó con la descripción de Bronisław Malinowski del intercambio Kula en las Islas Trobriand durante la Primera Guerra Mundial. El comercio de Kula parecía ser un regalo, ya que los trobriandeses viajaban grandes distancias sobre mares peligrosos para dar lo que se consideraban objetos valiosos sin ninguna garantía de retorno. El debate de Malinowski con el antropólogo francés Marcel Mauss estableció rápidamente la complejidad del "intercambio de regalos" e introdujo una serie de términos técnicos como reciprocidad, posesiones inalienables y presentación para distinguir entre las diferentes formas de intercambio.
Características Según los antropólogos Maurice Bloch y Jonathan Parry, lo que más llama la atención es la relación inestable entre el mercado y el intercambio no comercial.Bollier, David. "The Stubborn Vitality of the Gift Economy." Silent Theft: The Private Plunder of Our Common Wealth. First Printing ed. New York: Routledge, 2002. 38-39. Print. El intercambio de regalos se distingue de otras formas de intercambio por una serie de principios, como la forma de los derechos de propiedad que rigen los artículos intercambiados y el carácter de la relación social que establece el intercambio de regalos. La ideología del regalo en sociedades altamente comercializadas difiere de las "prestaciones" típicas de las sociedades no mercantiles. Las economías de regalo también deben diferenciarse de varios fenómenos estrechamente relacionados, como los regímenes de propiedad común y el intercambio de mano de obra no mercantilizada.
Una cuestión a discernir es si los obsequios forman un intercambio que pueda caracterizarse como un sistema económico. El intercambio de regalos con frecuencia forma parte de otras instituciones —políticas, familiares o religiosas—y, por lo tanto, no constituye en sí mismo un sistema "económico".
Lewis Hyde describe el espíritu de la economía del don, en contraposición con la economía de mercado, diciendo que aquello que damos ha de ser regalado a su vez o algo que valga lo mismo, ha de seguir el camino. El regalo puede ser devuelto al dador original, pero esto no es lo más importante. Lo único esencial es que el regalo ha de moverse siempre. Él hace especial hincapié en que la economía del don tradicional se basa en la obligación de dar, la obligación de aceptar y la obligación de ser recíproco y esto es al mismo tiempo económico, jurídico, moral, estético, religioso y mitológico.Hyde, op. cit., xv.
Hyde discute, en cierta manera contra Mauss, que hay diferencia entre el regalo "verdadero", dado únicamente como muestra de gratitud, y el regalo "falso", dado por obligación. Desde el punto de vista de Hyde, el regalo verdadero nos une más allá de la transacción comercial, pero no nos podemos sentir unidos a aquellos que nos dan falsos regalos.Hyde, op. cit., 70. Haciendo referencia a Alcohólicos Anónimos, que funciona internamente como una economía del don, Hyde describe a un personaje característico: algunos pasan directamente de dejar de beber alcohol al último paso: tratar de ayudar al resto. Aquellos que han recibido el regalo de la sobriedad sienten la obligación de devolver el favor sin pasar por los diez pasos intermedios.Hyde, op. cit., 46.
Es fácil fantasear con la idea de la economía del don, a la gente no siempre le gusta enmarañarse en una red de obligaciones. Marcel Mauss escribió: "El regalo no devuelto rebaja a aquel que lo acepta",Marcel Mauss citado por Hyde, op. cit., 69. como suele ocurrir con los jóvenes que buscan la independencia y deciden no aceptar más dinero de sus padres.Hyde, op. cit., 67. El regalo hace que nos sintamos a gusto, el intercambio material no.
Otro problema de las economías del don es el origen del mismo. En economías del don históricas, quien regala obtiene los bienes del saqueo y del pillaje a otras comunidades. La costumbre de dar regalos puede incentivar la belicosidad en la comunidad y dejar pocas oportunidades para aquellos líderes más pacíficos que en tanto no lideran hacia el pillaje, no tienen bienes que obsequiar. La economía del don histórica parece conectar la generosidad intragrupal con el abuso intergrupal. Esto sería fruto de una forma espontánea de negociar con la avaricia intragrupal, más que surgir de una forma deliberada de organización altruista. Esto puede matizarse con que todos los sistemas históricos de organización social han tenido casos de abusos, en muchos casos son aislados o no necesariamente son parte inherente al sistema (conceptualmente podría funcionar sin ello), por lo que el abuso no sería una particularidad exclusiva de la economía del regalo.
La economía del don se denomina en ocasiones economía de lo compartido, aunque muchos economistas reservan el término compartir para referirse al uso de un recurso por más de un consumidor, como una biblioteca pública.
Uno de los posibles beneficios de la economía del don, que comparte con las economías planificadas, es que da bienes a quienes lo necesitan, aunque no tengan en ese momento manera de dar algo a cambio. Por ejemplo, si algunas personas de una sociedad no tienen ningún bien material ni dinero que dar al mercado, aún pueden recibir caridad si existen los medios suficientes. De la misma manera, en la gran mayoría de las sociedades, los padres dan apoyo financiero a sus hijos en su infancia (en ocasiones también en la adolescencia) sin una negociación explícita de lo que esperan a cambio.
Algunas personas sostienen que variaciones de la economía del don podrían ser la clave para romper el círculo de la pobreza. Los anarcocomunistas promueven una economía del don voluntaria como un objetivo, sin dinero ni mercados lucrativos ni planificación centralizada. Este punto vista proviene al menos de Piotr Kropotkin, quien vio en las tribus de cazadores-recolectores que visitó el paradigma de la ayuda mutua.
Obstáculos teóricos Existen bastantes obstáculos que se oponen a la implementación de la economía del don tal y como la proponía Piotr Kropotkin para una sociedad anarcocomunista. Existen formas limitadas de economía del don en las familias, entre los amigos o en una comuna, como la economía iroquesa, en sus pequeñas tribus. Sin embargo, con tamaños de economía mayores, como el de las ciudades modernas, la economía del don puede no funcionar correctamente dado que las personas tienen un número limitado de personas a las que conocen y podrían no ser capaces de castigar debidamente a aquellos que se negaran a trabajar cuando tuvieran esta habilidad.
Para que el sistema de regalos se mantenga de forma duradera y estable, se necesita suficiente confianza entre los participantes. Si falta ese ingrediente, el sistema es inviable, y la confianza (relativa) entre desconocidos, sólo puede apoyarse en instituciones organizadas u "oficiales", que garanticen y amparen el intercambio o comercio. Dicho de otra forma, el sistema sólo puede funcionar donde hay trato directo entre los participantes, es decir, en grupos necesariamente pequeños. Fuera de ese escenario, en grupos grandes de desconocidos, nadie estará dispuesto a regalar voluntariamente por mucho tiempo, sin saber si será correspondido o no.
Estos puntos de vista no atacan directamente a la economía del don, critican todas las alternativas al libre mercado en general. Por ello, los que abogan por una economía del don pura creen que otros mecanismos sociales reemplazarán la necesidad de que haya precios. Aquellos que ofrezcan los mejores productos ganarán prestigio en la comunidad. Así, otras personas juzgan qué necesidades han de ser cumplidas antes, en contraste con la economía de mercado en la que los bienes se otorgan al consumidor que ofrezca el mejor precio.
Kropotkin defiende que el beneficio mutuo es un incentivo mayor que la lucha mutua y es más efectivo a la hora de hacer que los individuos trabajen. Alega que la economía del don hace hincapié en la idea de aumentar las habilidades de los demás y sus medios de producción, lo que en conjunto incrementaría la habilidad de la comunidad de ser recíproco con el individuo que regala. Otra solución para evitar la ineficiencia en una economía del don pura debido al desperdicio de recursos que no se den a aquellos que más lo necesiten consiste en grupos de personas que conozcan la productividad de otros individuos, en lugar de dejar esta tarea a cada persona individualmente.
Ejemplos Algunos ejemplos de la economía del don son: Compartir comida en una sociedad de cazadores-recolectores, en la que actúa como mecanismo de protección ante una mala cosecha de uno de los individuos. El ritual potlatch de los amerindios, en el que los líderes dan gran cantidad de bienes a sus seguidores, fortaleciendo la cohesión del grupo. Al sacrificar parte de las riquezas acumuladas, el líder se garantiza una posición honorífica. Fiestas Theravāda del mérito budistas del sudeste asiático, similares al ritual anterior, pero los bienes son dados por cualquier miembro. El desarrollo del software libre, hardware libre y otras formas de trabajo colaborativo. Freecycle. Una "red de favores" en una empresa, aunque en una red tal, se espera la reciprocidad. Una familia en la que cada generación paga la educación de la siguiente. Este es un ejemplo de regalo que crea una obligación implícita de dar un regalo a una tercera persona, en lugar de al que realiza el presente. Diezmo religioso. Filantropía y dar a la caridad.
Economías del don tradicionales Hyde cree que el origen de la economía del don se encuentra en el compartir de la comida. Usa como ejemplo el ritual de las islas Trobriand en el que el intercambio kula dicen "comida que no pudimos comer" cuando no es en absoluto comida lo que dan, sino un brazalete o un collar de conchas hecho únicamente para ser dado como regalo.Hyde, op. cit., 8-9. El potlatch también apareció como una gran comida.Hyde, op. cit., 9. Esto llevó a la noción existente en muchas sociedades de que el regalo es algo perecedero.
En muchas culturas está mal visto convertir los regalos en bienes o en capital. La antropóloga Wendy James cuenta que entre los Uduk, un pueblo en el noroeste de África, existe la costumbre de que cualquier regalo que cruza la frontera del clan ha de ser consumido, no se puede sacar beneficio de él.Wendy James cited at Hyde, op. cit., 4. Por ejemplo, un animal regalado ha de ser comido, no criado.
Sin embargo, como en el ejemplo de los brazaletes y collares de los Trobriand, este "consumismo" se expresa en la idea de que el regalo debe circular. En otras sociedades, el acto de reciprocidad puede consistir en devolver otro regalo al donante original o entregarlo a una tercera persona. Quedarse el regalo sin ofrecer nada a cambio es una actitud reprochable. En los cuentos folk, dice Hyde, la persona que trata de quedarse con un regalo suele morir.Hyde, op. cit., 5.