Lucía Sánchez Saornil (Madrid, 13 de diciembre de 1895-Valencia, 2 de junio de 1970) fue una poeta ultraísta, militante anarquista y luchadora por la emancipación de las mujeres española. Utilizó el seudónimo literario Luciano de San-Saor, y los periodísticos La Compañera X, Vigía, Un Confederado, El Observador y puede que otros en la prensa anarcosindicalista de los años treinta. Telefonista en 1916, se afilió a la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) en 1931. En abril de 1936 cofundó la revista y la organización Mujeres Libres, de la que fue secretaria nacional. En 1937 participó en la creación de Solidaridad Internacional Antifascista (SIA), de la que fue secretaria general. En ese año conoció a América Barroso Mery, con la que vivió el resto de su vida. Se ha convertido en figura simbólica y en torno de ella circulan abundantes ficciones.

Biografía

Primeros pasos Nació el 13 de diciembre de 1895 en Madrid en el seno de una familia obrera. Hija de Gabriela Saornil Serrano y Eugenio Sánchez Rodríguez, procedentes de Pozal de Gallinas (Valladolid). Vivieron en la calle Labrador del barrio de Peñuelas, de la que se mudaron a finales de 1897 a la calle Hortaleza y, después, a Pedro Unanue, Calvo Asensio y Paseo de Santa María de la Cabeza, en la que habitaron desde la década de 1910 hasta su marcha de Madrid en 1937. Su hermano mayor, José, murió en 1900 y su hermana menor, Eleuteria, en 1901, al año de nacer; vivió con su hermana Concha (1897-1970), aquejada de una enfermedad intestinal que requería cuidados. Su madre falleció en 1908; a ella la evocó en el poema Calle de la infancia y le realizó un retrato en la madurez. Su padre trabajó de jornalero (según los padrones municipales) y, entre los años 1915 y 1922, en la Compañía Madrileña de Teléfonos, sin que pueda especificarse en qué consiste la noticia de que trabajó en la centralita de la casa del duque de Alba; en años posteriores estuvo afiliado a la Sociedad de Albañiles El Progreso de Unión General de Trabajadores (UGT).

No se conoce dónde realizó los estudios elementales. Hay quienes afirman, al basarse en el relato El breviario de tía Isabel (1914), que tenían una biblioteca heredada de una tía paterna. Las noticias fehacientes de su formación pertenecen a la época en que fue alumna del Centro Hijos de Madrid (o Casa de los Gatos), ya en 1913, en el que pudo cursar diversas disciplinas, entre ellas las artísticas, y consultar la prensa y la biblioteca aunque sin obtener títulos académicos. No hay constancia de que estudiara en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, aunque pudiera asistir de por libre a alguna clase de la Escuela de pintura de San Fernando, adjunta a la academia, sin que pueda precisarse si ello lo hizo cuando ya trabajaba.

En enero de 1914 publicó su primer poema, Nieve, en el semanario Avante de Ciudad Rodrigo, en el que se prodigó hasta mediados de 1915. Los poemas de Sánchez Saornil son arrebatos sentimentales inmersos en el Modernismo. A finales de 1916 inició su colaboración en la revista Los Quijotes,Raquel Lanseros y Ana Merino, Poesía soy yo. Poetas en español del (1886-1960), Madrid: Visor, 2016, pág. 80. de Madrid, con el seudónimo Luciano de San-Saor. En Los Quijotes, iniciativa del propietario de una imprenta, Emilio G. Linera, su poesía se volvió sensual. Aquí figuran algunos de los poetas con los que coincidió en los años siguientes, tales como César A. Comet o Guillermo de Torre, además de Rafael Cansinos-Assens, figura principal del grupo de jóvenes. Entretanto, Saornil publicó fuera de Madrid en 1916-1918, principalmente en Cádiz-San Fernando, así como en la colección Los Noveles o en El Progreso de Lugo. En enero de 1919 se adhirió al ultraísmo, primero de los movimientos vanguardistas literarios en España, activo hasta 1923, con el que colaboró en sus publicaciones más señeras: Grecia, Cervantes, Ultra, Tableros y Vértices, con frecuencia con el seudónimo citado; finalizó con unos poemas en Plural (1925) y extendió su colaboración a Manantial (1929) y La Gaceta Literaria (1930-1931).

Es motivo de controversia el uso del seudónimo, del que se ofrecen tres explicaciones: la una, que son meras creaciones estéticas; la segunda, que así podía reflejar sin temor su deseo lésbico; la tercera, porque tratándose de un escritor y no una escritora, y al juzgar por la época y región, su obra tal vez tuviese más posibilidades de ser respetada y, en el mejor de los casos, publicada.

Trabajadora y militancia anarcosindicalista Según extracto de su expediente laboral,en 1916 entró a trabajar de operadora en la Compañía Madrileña de Teléfonos, convertida en CNTE, Telefónica, en 1924; en marzo de 1927 fue nombrada operadora de primera en el Centro Interurbano de Madrid-Alcalá y, en septiembre, trasladada a Valencia por necesidades del servicio; causó baja en la Compañía el 29 de enero de 1931; readmitida en octubre de 1936, no consta la fecha de la baja definitiva, aunque es posible que fuera depurada en mayo de 1939. Su traslado a Valencia pudo ser motivado por implicarse en un conflicto laboral. Lo que sí es seguro es que estaba activa en la huelga general del sector de julio de 1931 (aunque causó baja), en la que intervino en las asambleas y fue encarcelada por unos días. Por entonces era miembro del Partido Radical Socialista Revolucionario, de Balbontín, al que abandonó en 1932. miniaturadeimagen|Redacción del periódico CNT en 1933. Saornil entre Mallada, Bartolomé, desconocido e Inestal En el inicio de la Segunda República se afilió, con el número 26, al Sindicato Nacional de Teléfonos, afecto a la CNT, con lo que se integró al seno del movimiento anarcosindicalista. Dadas su preparación y aptitudes, pronto se convirtió en una figura destacada en el mundo libertario: en 1932-1933 participó en mítines en Cuenca, Manzanares (Ciudad Real), León, Burgos, La Horra (Burgos), Talavera de la Reina (Toledo), Madrid, etc.; en 1933-1934 pasó a formar parte del equipo editor del diario confederal CNT, en el que desempeñó el cargo de jefa de redacción, y en el que colaboraba con frecuencia, bien con su nombre bien con los seudónimos Vigía, El Observador, Un Confederado o sin firma; desde 1931 hasta 1936 colaboró en diversos periódicos y revistas del movimiento, así en El Libertario de Madrid, Tierra y Libertad y Solidaridad Obrera de Barcelona, Avance Marino de San Sebastián, etc., lo que continuó entre 1936-1939, especialmente en Umbral de Valencia, a veces como La Compañera X. En paralelo a la militancia sindicalista, Saornil se integró en Madrid en la Federación Anarquista Ibérica (FAI) en el grupo Los Intransigentes, y en 1938 en el Grupo Trabajo de Barcelona, con sus cercanos Miguel González Inestal y Trinidad Urién.

Anarcofeminismo. Mujeres Libres

L. S. Saornil se mostró sensible a la situación de decaimiento y penuria de las mujeres ya en su primer artículo de 1913, lo cual continuó en otro de 1924. Por entonces creía que las aristócratas y las intelectuales burguesas tenían que ser las abanderadas de asociaciones femeninas que terminaran con esa precariedad. No figura en los listados del Lyceum Club Femenino (creado en 1926) ya que su extracción social y la falta de estudios superiores no le facilitarían la entrada. Al llegar al anarquismo, en 1932, su posición cambió; sostenía que el feminismo burgués, que concedía a la mujer los derechos y empleos del hombre, era un remedo para salvar a la sociedad capitalista. Ella se consideraba revolucionaria y no deseaba heredar el mundo masculino, sino que pretendía que las mujeres pudieran culturizarse y planificar la sociedad que anhelaran, desde los supuestos de crear un mundo nuevo, solidario y justo, concebido desde el humanismo integral, en unión con los compañeros.

En 1932 encabezó manifiestos dirigidos a las mujeres del pueblo, llamadas a redimir la humanidad. Con estos presupuestos se unió a Mercedes Comaposada Guillén y Amparo Poch y Gascón e idearon una fórmula para culturizar a las obreras: editar una revista y, después, crear asociaciones femeninas. No fue fácil, pues dentro del anarcosindicalismo no tenía acogida esta propuesta, centrado en luchas generales, pues se creía que cuando llegara el comunismo libertario se solucionarían las desigualdades, además de que denunciaban la situación de los hogares del movimiento en los que la mujer estaba al servicio del compañero, que era quien acudía al sindicato. En mayo de 1936 editaron el primer número de la revista Mujeres Libres (con sede en Paseo de Santa María de la Cabeza, 26, domicilio de Saornil), con gran acogida, parada después del número 3 al inicio de la guerra, cuya publicación retomaron con aire combativo y llegaron al número 13, más el último, que quedó sin publicar al terminar la guerra.

En el verano de 1936, amparadas en la guerra, crearon la Agrupación Mujeres Libres en Madrid, que se unió con el Grupo Cultural Femenino de Barcelona; de ahí se expandió por zona republicana y nació un año después en Valencia la Federación Nacional de Mujeres Libres, de cuyo Comité Nacional fue secretaria Lucía Sánchez Saornil, en cuyo nombre intervino en numerosas ocasiones. Las agrupaciones se encuadraban en el ámbito de CNT y FAI. Llegaron a alcanzar 147 agrupaciones y 20000 afiliadas en 1938.

Guerra civil y exilio

miniatura|izquierda|Lucía Sánchez Saornil, Emma Goldman y Christine Kon-Rabe (de izda. a dcha.), 20 de octubre de 1938. Cuando estalló la Guerra Civil se implicó activamente en la lucha antifascista, pues para ella se trataba de una revolución que atañía a la humanidad entera. Justificaba la violencia (no indiscriminada) del momento, como único camino para derribar los privilegios. El 19 de julio de 1936 salió a la calle y participó en el asalto al Cuartel de la Montaña. Actuó como cronista de guerra en los frentes de Guadalajara para el diario CNT en los primeros días; después escribió en Juventud Libre y Frente Libertario. Colaboró en la estructuración de las primeras colectividades campesinas, En la batalla de Madrid en noviembre compuso el poema Madrid, Madrid, mi Madrid, leído por ella misma en Radio Madrid en una noche de bombardeos ininterrumpidos y editado al poco en octavillas. Desde la Agrupación Mujeres Libres, fue Sánchez Saornil quien propuso la formación de brigadas de trabajo de mujeres que, en caso necesario, pudieran reemplazar a los compañeros combatientes y organizó un servicio de enlace que intercambiara correspondencia y paquetes entre los luchadores y sus familiares.

En la primavera de 1937 fue enviada por CNT a Valencia con el fin de crear Solidaridad Internacional Antifascista (SIA), lo que hicieron en junio, de la que se ocupó de la Secretaría de Propaganda y Prensa de la sección española, y con el fin de fundar el semanario gráfico Umbral, del que fue redactora jefe; las colaboraciones de Sánchez Saornil fueron reportajes, a los que acompañaban documentos gráficos, que informaban de los cambios que se operaban en la vida social y económica de las diferentes regiones bajo el signo de la revolución. A partir del 20 de agosto de 1937 empezó la Conferencia Nacional de Mujeres Libres, en la que se constituyó la Federación Nacional, en cuyo mitin de clausura intervino.

En Umbral conoció a América Barroso García (1908-1977) Mery, que fue su compañera sentimental hasta la muerte. A finales de año viajaron a Barcelona; allí Lucía fue dejando de colaborar en Umbral y se implicó en la marcha de Mujeres Libres y, en especial, en SIA, de la que en mayo de 1938 se hizo cargo de la secretaría general internacional, lo que le supuso una carga considerable de trabajo y una prueba más de su capacidad organizativa, ya que tenía que atender a colonias infantiles, hospitales, comedores del miliciano, etc. con el material que llegaba desde Francia y, en alguna ocasión, ella misma viajó al país vecino. Además, la organización le solicitó que pasara a las colectividades agrarias de Castellar.