The Polar Express (conocida en Hispanoamérica como El expreso polar y en España como Polar Express) es una película animada con captura de movimiento, dirigida por Robert Zemeckis, distribuida por Warner Bros. Pictures y estrenada en 2004. Su trama, basada en el libro infantil El Expreso Polar (1985), de Chris Van Allsburg, trata sobre las aventuras de un grupo de niños a bordo del tren mágico El Expreso Polar para conocer a Papá Noel en el Polo norte durante Nochebuena.

La producción de la película se remonta a 1999, cuando Tom Hanks adquirió los derechos del libro atraído por sus ilustraciones y su temática navideña. A partir de un libreto escrito por William Broyles Jr. y él, Zemeckis optó por filmarla con la tecnología de captura de movimiento, novel en la industria del cine de esa época, «como si se tratara de una pintura al óleo en movimiento». Como resultado, se crearon tres sets con sus respectivos modelos a escala para rodar las escenas con ayuda de múltiples cámaras infrarrojas, herramientas de renderización y estaciones de trabajo, y marcadores adherentes a trajes de velcro y al rostro de los actores. El elenco principal de voces estuvo conformado por Tom Hanks, Daryl Sabara, Nona Gaye, Jimmy Bennett y Eddie Deezen, mientras que otros intérpretes como Josh Hutcherson, Chantel Valdivieso, Peter Scolari y Michael Jeter contribuyeron con movimientos corporales para ciertas tomas adicionales. Randy Thom y Alan Silvestri estuvieron a cargo de los efectos de sonido y la banda sonora de la película, respectivamente.

Tras su estreno tanto en formato tradicional en 2D como en IMAX, la película recaudó 286 millones de dólares estadounidenses, lo que le llevó a ser catalogada como una de las producciones cinematográficas con temática navideña más exitosas de todos los tiempos, así como una de las que generó mayores recaudaciones en 2004. Si bien varios medios coincidieron en brindar calificaciones negativas a la animación de los ojos de los personajes, con el paso del tiempo ha persistido como una de las producciones animadas favoritas tanto de la prensa como del público, y gracias a sus relanzamientos anuales se han recaudado más de veinte millones de dólares adicionales al importe original. Además de múltiples nominaciones, obtuvo una variedad de premios entre los cuales se incluye un Grammy por el tema «Believe» interpretado por Josh Groban, en la categoría de mejor canción escrita para una película, televisión u otro medio visual.

Argumento Sinopsis Cada Nochebuena, el tren denominado El Expreso Polar lleva a niños al Polo norte para conocer a Papá Noel justo antes de que parta en su trineo a entregar obsequios en el mundo. La película comienza cuando el tren recoge en su casa al protagonista, referido simplemente como el «niño héroe». Para subir a bordo es necesario un boleto proporcionado por el Conductor. Una vez en su interior, el niño héroe conoce a los demás tripulantes, entre ellos «Sabelotodo», la niña heroína y un niño tímido llamado Billy. Durante el recorrido, un grupo de meseros les sirve tazas de chocolate caliente a los niños a la vez que llevan a cabo una coreografía musicalizada por el Conductor. La niña heroína guarda una taza para Billy, que subió a otro vagón del tren. Cuando acude a dárselo, el niño héroe extravía el boleto de la niña y, al percatarse de la desaparición del boleto, el Conductor le pide a esta que lo acompañe.

Mágicamente el boleto regresa flotando al tren tras una travesía en la que se encuentra con lobos y águilas, por lo que el protagonista decide llevarle el boleto a la niña y al Conductor. Su búsqueda lo lleva a subirse al techo del vehículo en marcha, en donde conoce a un misterioso vagabundo que se denomina a sí mismo como «el rey del Polo norte» y que se mofa del escepticismo del niño hacia la Navidad. No obstante, gracias a su ayuda logra llegar a la carbonera del tren y posteriormente desaparece. Al encontrarse de vuelta con el Conductor y la niña, que está aprendiendo a manejar el tren, este acepta el boleto. Tras abrirse paso entre una manada de caribúes y atravesar con dificultades un lago congelado, Steamer y Smokey —a cargo de conducir el tren— logran llegar a su destino. Previamente el niño vuelve a tener un encuentro con el vagabundo en un vagón de juguetes abandonados, aunque esta ocasión el sujeto lo asusta con una marioneta de Ebenezer Scrooge.

miniaturadeimagen|left|El cascabel es uno de los principales elementos de The Polar Express.

Una vez en el Polo norte, los niños héroes y Billy son transportados accidentalmente, en uno de los vagones desacoplados del tren, hacia el centro de la ciudad en la que habitan Papá Noel y sus duendes. En su camino de vuelta a la plaza principal con el resto de niños, que esperan la medianoche para conocer a Papá Noel, los protagonistas llegan hasta un saco de considerable tamaño y repleto de los obsequios que habrían de ser entregados en Navidad, en donde se encuentran también con Sabelotodo, guiado por la curiosidad de conocer anticipadamente sus obsequios navideños. Antes de colocar el saco en el trineo, los duendes les ayudan a regresar a la plaza principal. Cuando Papá Noel llega al punto de encuentro, el niño héroe se percata de que es el único que no puede escuchar los cascabeles que portan los renos del trineo. Tras asegurarse a sí mismo de que sí cree en la existencia de Papá Noel, este le obsequia uno de los cascabeles del trineo a manera de «primer regalo de Navidad» y luego de despedirse de los niños, los duendes y el Conductor, parte en su trineo. Antes de dejar el Polo norte, los duendes llevan a cabo una celebración en la plaza para conmemorar la Navidad.

El niño héroe se percata de que extravió el cascabel de Papá Noel una vez que el tren se pone en marcha para dejarlos de vuelta en sus hogares. Al día siguiente el protagonista se reúne con su familia para abrir juntos los regalos colocados en el árbol de Navidad, y para su sorpresa se da cuenta de que una de las cajas contiene el cascabel y una carta firmada por Papá Noel. En las escenas finales, el niño héroe narra que desde entonces sigue escuchando el sonido del cascabel, a pesar de que su familia y amistades dejaron de hacerlo con el transcurso del tiempo.

Temáticas The Polar Express comprende una «celebración de la maravilla y la imaginación de la infancia», «una especie de odisea en la que un héroe emprende un viaje mítico y peligroso de autodescubrimiento», así como una «parábola de la importancia de creer en Jesucristo», de acuerdo con Van Allsburg, Broyles Jr., y Paul Lauer, este último uno de los responsables de la promoción y mercadotecnia de la cinta. Desde el inicio, el tren que da nombre al filme «dirige su atención hacia los niños, de edad preadolescente, que están a punto de dejar de creer en Santa, perdiendo así su espíritu navideño».

Además de la Navidad, el principal tema abordado por la película es la creencia. De acuerdo con Zemeckis, la escena en la que Santa Claus se revela al protagonista como «el espíritu de la Navidad» representa la mayor creencia: «Cuando los símbolos del espíritu empiezan a confundirse con la realidad, ahí es cuando te metes en problemas [...] El espíritu de las celebraciones navideñas es de lo que se tratan, en última instancia, todos los adornos». Este elemento es representado físicamente por los cascabeles del Polo norte, «que solo pueden ser oídos por aquellos que creen». Adicionalmente, en ciertas secuencias se incluyen mensajes morales como «No importa a donde vaya el tren, lo importante es subirse a bordo» y «El significado de la Navidad está en tu corazón». De acuerdo con Conner Tighe, de Ballstatedaily.com: «Ninguna otra película navideña ha podido concebir un tema unificado en torno al cual gira la Navidad: la creencia. The Polar Express se trata de creer en algo, incluso si nadie más lo hace».

En el ámbito religioso, la cinta sirve como una metáfora sobre la creencia en Dios y la Santísima Trinidad: «El protagonista actúa como los "escépticos" de la sociedad, emprendiendo un viaje espiritual (hecho físico por el tren) para encontrarse a sí mismo y así encontrar a Dios. El títere Scrooge, dominado por el vagabundo, llama al héroe un "escéptico" en un intento de asustarlo. Este apodo puede ser una referencia al "Tomás que dudaba", el apóstol que se negó a creer en la resurrección de Jesús en el tercer día. Hasta que lo vio físicamente».

Otras temáticas exploradas por The Polar Express son la pérdida de la inocencia infantil, la nostalgia, la tristeza, el misterio, la melancolía, la duda —por ejemplo, el fantasma del vagabundo «es una manifestación de las dudas [del niño]. En la escena en la que el héroe habla con él, constantemente este le recuerda que no cree en Santa para no parecer un tonto»—, la frustración y la alegría. Todas estas sensaciones se manifiestan primordialmente en la paleta de colores de las distintas escenas; el azul «sombrío y melancólico» es usado en la mayor parte de la primera mitad de la película, mientras que el rojo es predominante al arribar al Polo norte debido a que es comúnmente asociado con el «espíritu navideño». En términos generales, «la película tiene una forma de tocar el corazón de los adultos y los niños porque es nostálgica y nos trae muchos de nuestros recuerdos de la infancia».

Reparto principal

El proceso de selección del reparto estuvo a cargo de Scot Boland y Victoria Burrows. Al principio, Tom Hanks iba interpretar solamente al conductor del tren, sin embargo, Zemeckis le propuso personificar a múltiples personajes porque «[significa] entonces que podemos hacerlo [una película con captura del movimiento]». De esta forma, dio vida al padre, al conductor, al vagabundo, a Santa Claus y al niño héroe. De acuerdo con el actor, que describió el proceso como «exhaustivo»: «En realidad, es un regreso a un tipo de actuación que en las películas no se te permite hacer. [...] No tienes que preocuparte por las luces, los ángulos, los rieles, las cámaras o la cobertura sobre los hombros. Básicamente hicimos una serie de actuaciones de 10 o 15 minutos en las que lo [sentimos] de verdad, lo hicimos todo en tiempo real y, cuando terminamos, Bob tenía todo lo que necesitaba [...] Fue una cantidad ridícula de diversión. Simplemente tienes que olvidar un montón de cosas que sabes de adulto y participar, literalmente, en la atmósfera del recreo». En cuanto a su actuación como Papá Noel, señaló: «[El personaje] para este niño no era este contador rollizo que bajaba por la chimenea todos los días. Era un hombre enorme y musculoso que tenía que levantar un saco de regalos enorme. Tenía que ser un tipo grande y fuerte [...] Es hermoso ser Papá Noel, salir a buscar los regalos para tus hijos y hacer que abran bien los ojos. Los hace sentir tan felices y especiales porque bajó por la chimenea. Bajaste, pero ellos no lo saben. Entonces está bien [...] Interpretarlo fue mi [parte] favorita. Es como hacer de Elvis en una película de Elvis».