La contabilidad medioambiental, también llamada "contabilidad verde" (término que entró en el uso común a través del economista y profesor Peter Wood en la década que comenzó en 1981.), "contabilidad ecológica" y "contabilidad ambiental", es un tipo de contabilidad que incluye, en las cuentas de una organización o país, elementos que hacen referencia al impacto ambiental de sus acciones. De esta manera se extiende el concepto de "beneficios" o "pérdidas", sacándolo de un ámbito puramente monetario. Se puede saber así de una forma rigurosa y estandarizada si las actuaciones corporativas o estatales son beneficiosas o perjudiciales para el medio ambiente.
La contabilidad medioambiental identifica y mide el uso de recursos, su impacto y sus costes. Los costes pueden incluir la limpieza de lugares contaminados, multas de carácter medioambiental, impuestos, compra de tecnología verde, tratamiento de residuos y, en última instancia, la integración de externalidades ambientales.
Un sistema de contabilidad medioambiental se compone de una cuenta ecológica y de una cuenta convencional adaptada. La cuenta convencional adaptada mide los impactos sobre el medio ambiente en términos monetarios. La cuenta ecológica mide el impacto que una empresa tiene en el medio ambiente en términos físicos (kilogramos de residuos producidos, kilojulios de energía consumida, etc.).
Objetivos La contabilidad ambiental busca medir los impactos financieros y no financieros que produce sobre una empresa el cuidado que esta tenga de que sus procesos sean respetuosos con el medio ambiente. Dicho de otro modo, mide cuánto le cuesta a la empresa cuidar (o no cuidar) el medio ambiente. Los costos ambientales pueden dividirse en las siguientes categorías:
a) Costos de prevención.
b) Costos de detección.
c) Costos de fallos internos.
d) Costos por acontecimientos externos.
Aquellos costos ambientales no incluidos en los libros contables de la empresa se denominan externalidades y son costos soportados por el resto de la sociedad.
Ámbitos de aplicación La contabilidad ambiental, al igual que la contabilidad convencional, puede aplicarse en distintos ámbitos. Hay tres ámbitos donde actualmente se aplica: la contabilidad ambiental global, la contabilidad ambiental estatal y la contabilidad ambiental corporativa.
Contabilidad ambiental global Se refiere a la que se aplica a escala planetaria. Contempla aspectos energéticos, ecológicos y económicos. La Tierra es el sistema en estudio, y su equilibrio energético se basa en las recepciones y pérdidas de energía solar.
Contabilidad ambiental estatal Contempla indicadores de los recursos naturales, emisiones, generación de residuos, etc., en una determinada área geográfica o país. Los recursos naturales quedan incluidos en esta contabilidad, y ayudan a la toma de decisiones políticas que afecten a la economía. Convencionalmente, dentro de un país es el producto interno bruto (PIB) el indicador básico del funcionamiento económico, y por extensión del funcionamiento general de un país. La contabilidad ambiental plantea la preocupación de incluir en el análisis indicadores sociales y ambientales, además de los económicos.
El objetivo principal de esta contabilidad es ayudar a entender y gestionar las relaciones entre los objetivos económicos tradicionales (por ejemplo el crecimiento, el beneficio o el aumento de la facturación) y los objetivos medioambientales (por ejemplo la lucha contra el calentamiento mundial, la preservación del entorno, su restauración o su mejora). Esta contabilidad también aumenta la disponibilidad de información importante para analizar políticas, especialmente cuando se pasan por alto aspectos vitales. Se dice que la contabilidad verde solo asegura una sostenibilidad débil, lo que se debería considerar como un paso hacia el objetivo final: una sostenibilidad fuerte.
El Sistema de Cuentas Nacionales (SNA por su siglas en inglés) de la ONU define Producto interno neto (NDP por sus siglas en inglés) como:NDP = Exportaciones Netas + Consumo Final (C) + Inversión Neta (I)Esta es también una fórmula típica en artículos y textos sobre contabilidad.
La contabilidad ambiental utiliza sin embargo el Sistema de Contabilidad Económica Medioambiental (SEEA por su siglas en inglés), también de la ONU, que se centra en el vaciado de recursos naturales escasos (depletion, consumo a mucha mayor velocidad de la que se regeneran, con lo que se termina agotándolos) y mide los costes de la degradación medioambiental junto con su prevención.
De esta forma, a partir del NDP se define el NDP verde, también conocido como EDP (la E es del inglés environmental, ambiental). La fórmula de la contabilidad ambiental en este ámbito es:EDP = Exportaciones Netas + C + NAp. ec + (Nanp.ec - NAnp.n)Donde:
EDP = Producto Interior Medioambiental,
C = Consumo Final,
NApec = Acumulación Neta de Activos Económicos Producidos,
Nanp.ec = Acumulación Neta de Activos Económicos No Producidos,
NAnp.n = Acumulación Neta de Recursos Naturales No producidos.
Contabilidad ambiental corporativa Se aplica en el ámbito de una empresa. Consiste en la identificación, análisis y uso de información relativa a los flujos de energía, agua, materiales y residuos e información monetaria sobre los costes asociados.
Retos
Protección medioambiental y crecimiento económico El efecto de las políticas medioambientales en la economía siempre ha sido un tema polémico. Muchos economistas argumentan que limitar la contaminación disminuye el crecimiento económico. Por ejemplo, entre 1973 y 1982 los Estados Unidos establecieron una normativa anticontaminación más estricta, la cual llevó a una disminución del 0,09 % anual en el crecimiento de la producción nacional. Un estudio realizado en 1990 también analizó el crecimiento económico durante el periodo 1973-1980. El resultado indicó que esta normativa redujo la renta nacional bruta un 0,19 % anualmente. Otros investigadores argumentan que estas reducciones son insignificantes comparadas con la protección y mantenimiento de un medio ambiente que no tiene precio.
Sin embargo se han cuantificado, por un lado, los daños de la contaminación. Un estudio publicado en 2017 por la revista The Lancet afirma que, en todo el mundo, la contaminación en 2015 costó más de 4,6 billones de $, el 6,2 % del PIB del planeta, y mató a más de 9 millones de personas.
Por otro lado se han cuantificado los Servicios del ecosistema (aire para respirar, agua para beber, alimentos, etc.): la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) los cifra en 125 billones de $.
Y por último se ha evaluado el consumo actual de recursos naturales: la BBC estima que se gastan a vez y media la velocidad con que se regeneran, con lo que, si no se adoptan medidas inmediatas, los niveles de vida podrían empezar a declinar por esta causa ya en 2030.
Investigaciones y metodologías emergentes (2020-2025)
La investigación contemporánea en contabilidad ambiental ha transitado de una etapa predominantemente teórica hacia una fase de consolidación técnica. Los desarrollos registrados entre 2020 y 2025 priorizan la creación de metodologías que integran dimensiones sociales, éticas y biofísicas, buscando superar el enfoque tradicional centrado exclusivamente en la valoración financiera de los recursos naturales.
Biocontabilidad y la Teoría Tridimensional (T3C) Propuesta por el investigador colombiano Eutimio Mejía Soto, la biocontabilidad se define como una disciplina que estudia la riqueza natural de manera autónoma. Su fundamento principal es la Teoría Tridimensional de la Contabilidad (T3C), un modelo que plantea la existencia de sistemas de información independientes para las dimensiones ambiental, social y económica. Bajo este enfoque, la contabilidad se desprende de su rol meramente instrumental para el capital y se redefine como una ciencia aplicada orientada a la sostenibilidad integral de las riquezas bajo control organizacional.
Gestión ambiental y sistemas de información (CGA y SICSA) La investigación aplicada ha derivado en instrumentos específicos para la toma de decisiones y la rendición de cuentas:
Contabilidad de Gestión Ambiental (CGA): Basada en los trabajos de Graciela Scavone, se centra en cuantificar costos y ahorros ambientales. Utiliza herramientas como el Análisis del Balance de Masas, que registra flujos de materiales y energía para detectar ineficiencias operativas y reducir el impacto ecológico desde la fuente.
Sistema de Información Contable Socioambiental (SICSA): Desarrollado por Norma Geba, este marco conceptual establece procesos de revelación y valuación de impactos mediante el uso de indicadores tanto objetivos como subjetivos. El SICSA permite capturar efectos socioambientales que la contabilidad financiera tradicional suele omitir por no ser directamente monetizables.
Aplicaciones en sectores estratégicos
Logística Verde: Integración de indicadores de huella hídrica y registros de emisiones de CO₂ por ruta para optimizar cadenas de suministro.
Gestión Pública: Vinculación de pasivos ambientales con los sistemas de información contable del Estado, reconociendo el patrimonio natural como un activo de interés general.
Tecnologías emergentes: Uso de Big Data y Blockchain para mejorar la trazabilidad y reducir las asimetrías de información en los informes de sostenibilidad.
Resumen de enfoques y herramientas + Principales marcos e instrumentos emergentes Investigador Marco / Instrumento Enfoque destacado Carlos Larrinaga Shadow Accounts Shadow Accounts Esteban Correa García Algoritmo MANU / Valoración Plural Justicia ambiental y pasivos socioambientales. Eutimio Mejía Soto Teoría Tridimensional (T3C) Biocontabilidad y protección de la riqueza natural. Graciela Scavone Balance de Masas Gestión ambiental operativa y eficiencia de recursos. Norma Geba Sistema SICSA Rigurosidad en procesos contables socioambientales.
Impactos distributivos de las políticas medioambientales y de recursos naturales No todas las industrias contaminan igual; las químicas y papeleras, por ejemplo, tienden contaminar más que otras. Es difícil medir con exactitud el nivel de contaminación de cada industria para categorizar y establecer un conjunto justo de políticas. En particular, una mejora de la calidad del agua podría favorecer especialmente a los grupos de mayores ingresos, porque la mayoría de mejoras se harían en los cascos urbanos.
Relaciones entre las políticas comerciales, medioambientales y de recursos naturales Durante la mundialización y la rápida expansión del mercado internacional, quienes formulan las políticas estadounidenses se han dado cuenta de la importancia de lo que está ocurriendo en otros países. Antes de tomar cualquier decisión y entregar el borrador final al Congreso, estos formuladores se preocuparon por los efectos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA por sus siglas en inglés) sobre el medio ambiente. Los sistemas de contabilidad nacional que incluyan los recursos medioambientales y naturales podrían proporcionar información útil durante las negociaciones sobre los compromisos de las naciones para restaurar o mantener el capital natural.
No se han empleado restricciones al comercio (aranceles punitivos, embargo, etc.) cuando la producción de un país o sus métodos de procesamiento resultan en emisiones excesivas de contaminantes (dióxido de carbono, azufre, óxidos de nitrógeno, clorofluorocarbonos, etc.) a través de sus fronteras nacionales. La dificultad reside en determinar los efectos de los contaminantes transfronterizos sobre los costes de producción.
Polémica thumb|right|300px|Precios semanales del crudo spot estadounidense de enero de 2003 a diciembre de 2008