+Trasmiera 90px|TrasmieraEscudoMapa 300pxInformación Estado Comunidad 20px|Bandera de Cantabria Cantabria Capital Ribamontán al MonteConcretamente, Hoz de Anero, sede histórica de las juntas de la merindad de Trasmiera. Mayor municipio Santoña Superficie - Total - % de Cantabria 557,97 km²10,68% Población - Total - % de Cantabria - Densidad 54 954 habitantes9,67%98,48 habitantes/km² Gentilicio Trasmerano/aComarcas de Cantabria Trasmiera, también conocida como merindad de Trasmiera y llamada históricamente Tresmiera,"Los de Tresmiera pueden pescar en la mar alta para su comida, pero no para vender. Todos los demás no lo pueden hacer so graves penas, sobre lo cual tiene este villa ejecutoria""Merindad de Tresmiera del Baston de las Quatro Villas""Leon et Asturias et Tresmiera fasta el rio Oue" es una de las comarcas históricas de Cantabria (España), situada al este del río Miera y hasta el río Asón. Se extiende entre las bahías de Santander y Santoña, ocupando gran parte del litoral oriental de Cantabria. La costa de este tramo se caracteriza por sus acantilados y sus bellas playas como las de Langre, Loredo, Isla, las de Noja y la de Berria en Santoña. Hacia el interior la comarca ofrece extensos prados así como un gran desarrollo hotelero y campista. Limita al este con la Costa Oriental, al sur con Asón-Agüera, al oeste con la comarca de Santander y los Valles Pasiegos y al norte con el mar Cantábrico.
A pesar de que ya existe una ley de comarcalización de Cantabria, esta todavía no ha sido desarrollada. Por lo tanto la comarca no tiene, actualmente, entidad legal.
Municipios de la comarca
Argoños. thumb|300px|right|Paisaje en el municipio de Miera. Arnuero. Bárcena de Cicero. Bareyo. Entrambasaguas. Escalante. Hazas de Cesto. Liérganes. Marina de Cudeyo. Medio Cudeyo. Meruelo. Miera. Noja. Ribamontán al Mar. Ribamontán al Monte. Riotuerto. Santoña. Solórzano. Voto.
Historia
Los primeros vestigios con que contamos en la actualidad son de tiempos prehistóricos y se hallan en las cuevas de Puente Viesgo, La Garma (en Omoño, localidad del municipio de Ribamontán al Monte), en Santoña y en Miera. Apenas se han encontrado restos de la presencia romana, salvo en la bahía de Santoña, pues la romanización de esta zona fue débil y escasa. Por el contrario, persistió la cultura de los pueblos cántabros hasta el final de la monarquía visigoda. Entre los siglos y tuvo lugar un gran proceso de repoblación, lo que indica que estas tierras estaban prácticamente deshabitadas.
El rey Alfonso I de Asturias (739-757), duque de Cantabria, mandó repoblar lo que ahora se conoce como comarca de Trasmiera, donde había escasa presencia de núcleos humanos. La repoblación se hizo siguiendo la costumbre de la época, con el apoyo de fundaciones de pequeños monasterios, en torno a los cuales gravitarían desde entonces los asentamientos de familias vecinas trashumantes que llegarían a organizarse en aldeas y que serían el origen de muchos de los pueblos y villas actuales. Los monjes recibían en propiedad (lo que se llama presura) las tierras yermas a condición de cultivarlas.
Los monasterios de repoblación más antiguos fueron los de San Vicente de Fístoles (en Esles de Cayón) y Santa María del Puerto en Santoña, este último con amplio dominio jurisdiccional que duró hasta el . Sin embargo, a partir del se vio obligado a depender del monasterio de Nájera (La Rioja), por mandato real, y así se mantuvo hasta el en que la desamortización llevó a cabo la disolución de los monasterios.
En los documentos del aparece esta comarca como delimitación geográfica y administrativa. Esta delimitación ha contribuido a que a través de los siglos se hayan podido conservar muchas costumbres y actividades ancestrales. Una de las actividades más curiosas es el uso de los molinos de mareas, que han funcionado hasta hace relativamente poco tiempo. Existe un buen ejemplo en la localidad de Isla.
Históricamente la Cruz de Somarriba, situada en la localidad del mismo nombre (en el municipio de Liérganes), ha señalado el límite occidental de Trasmiera para dar paso al territorio de las Asturias de Santillana. Este hito es considerado por tanto la divisoria entre la Cantabria oriental (que comienza en Trasmiera) y la Cantabria occidental.
Merindad de Trasmiera
Trasmiera aparece citada en la crónica de Alfonso III, escrita en el , y vinculada al condado de Castilla en la centuria siguiente. A partir del se estableció por orden real esta demarcación como entidad administrativa. A finales del , se desarrollan en Trasmiera numerosos episodios de la guerra de bandos entre giles (de Solórzano) apoyados por los Velasco, y los Negretes (de Agüero) como intento de restablecer el señorío de los linajes en Cantabria.
El rey estaba representado por un merino que en un principio fue una persona de la familia burgalesa de los Lara. Pasados los años los administradores o merinos fueron elegidos en las familias autóctonas de la comarca.
Regida por sus concejos de hombres de behetría, lograría en el liberarse del impuesto de la alcabala. Los Reyes Católicos ayudaron a la consolidación de su estructura interna en juntas: Cudeyo (incluía los municipios actuales de Marina de Cudeyo, Medio Cudeyo, Liérganes, Miera, Riotuerto y Entrambasaguas, divididos en tres "tercios"), Ribamontán (incluía los municipios actuales de Ribamontán al Mar y Ribamontán al Monte), Siete Villas (que incluía los municipios actuales de Arnuero, Bareyo, Noja y Meruelo), Cesto (incluía los municipios actuales de Bárcena de Cicero, Hazas de Cesto y Solórzano) y Voto (el actual municipio de Voto), a las que se agregaron, mediante carta de hermandad, las villas de Santoña y Escalante, así como el lugar de Argoños, en 1579. Cada junta construyó su casa de audiencia y cárcel, mientras las juntas generales de Merindad se celebraban en Hoz de Anero, siendo esta la capital de la merindad.
Hasta la conformación de los ayuntamientos constitucionales, en 1834, gozó de considerables franquicias fiscales, un alto grado de autogobierno y exenciones militares en aras de la autodefensa (Trasmiera se guarda a sí misma). La unidad geográfica y administrativa le ha permitido la conservación de muchas de sus costumbres tradicionales.
El apellido Trasmiera
El apellido Trasmiera es de origen montañés, que en realidad, además de ser un topónimo, es un gentilicio, porque fue llevado por los pobladores cántabros, al salir de la tierra a sus nuevos destinos, donde fundaron sus solares, tomando el apellido de la tierra de donde procedían, la Trasmiera. Se les adjudican como armas escudo cuartelado:
Campo de sinople y un guerrero armado con espada en la mano, en un alazán blanco. Campo de oro y una cruz flordelisada, acompañada de tres armiños de sable y tres flores de lis. Campo de oro y un pino de sinople con un perro blanco manchado de sable atado a él, y una sierpe que le acomete. Campo de sinople y mano cercenada y sangrante, y una rueda de carro de oro (este cuartel podría corresponder a los Obregón).
Maestros canteros La fama de los maestros canteros de esta comarca se remonta a la Edad Media. El oficio de cantero tenía una buena preparación y era tradicional y conocido más allá de sus fronteras trasmeranas. Durante los siglos al se dio el gran auge en España, Portugal y colonias americanas. Muchos de ellos trabajaron en obras tan especiales como el Monasterio de El Escorial y la Catedral de Sigüenza y en grandes monumentos de Galicia. Sin embargo, no dejaron apenas huella en Cantabria.
thumb|275px|right|Monasterio de El Escorial, una de las obras realizadas por canteros trasmeranos. El cántabro Juan de Herrera fue uno de los arquitectos del monasterio.
Se sabe que a principios del un gran número de canteros de Trasmiera fueron llamados para trabajar en la construcción de las murallas de Ávila. A partir del se sabe por documentos que estaban trabajando por toda Castilla y que tenían puestos de gran responsabilidad. Se vieron en la necesidad de crear una agrupación de gremio, agrupación cerrada y esotérica en la que se comunicaban por medio de una jerga especial que sólo ellos conocían. Esta jerga lingüística se llamaba la pantoja. El oficio se trasmitía de padres a hijos, por lo que estos últimos gozaban de un aprendizaje especial que les permitía ser maestros y dirigir obras de catedrales antes de los 30 años.
Las contratas eran temporales. La emigración se daba por lo general en el mes de marzo para regresar en el invierno. Los canteros de más fama y más solicitados estaban a veces años fuera de su tierra y sólo regresaban para contraer matrimonio o para administrar sus propiedades y a veces para hacer testamento. Aunque estuvieran largos años fuera de su casa no perdían su condición de vecinos del lugar de origen. El apellido suele reflejar casi siempre el lugar de procedencia. Algunos de estos canteros llegaron a obtener una condición de hidalguía con sus propias armas heráldicas otorgadas por el rey, por lo que ocuparon en ocasiones cargos públicos.
Es reseñable que el apellido Cantera tenga su origen en esta misma comarca, sin duda por la presencia de las numerosas canteras que llevaban piedra a Bilbao, y que se usaban también para edificar en Somo, Pedreña, entre otros. Son sus armas, en campo de azur, un castillo de oro, y a su puerta, un lebrel manchado de plata y sable; bordura de gules cargada de ocho paneles de plata.
thumb|180px|Catedral de Santiago de Compostela, una de las obras de Juan de Herrera El Trasmerano. Cabe destacar al cántabro Juan de Herrera El Trasmerano, que llevó el gentilicio de la comarca por el norte de España durante el . Nació en la localidad de Gajano (del municipio de Marina de Cudeyo), y fue maestro mayor de la Catedral de Santiago. Hizo, en el año 1572, traza para el retablo de la capilla del colegio de Fonseca, y traza condiciones para obras en el Monasterio de San Justo de Tojosoutos. Asimismo, reparaciones en la Catedral de Orense. Proyectó reparaciones para el Puente de Caldas de Reyes, trabajó en el de Ledesma y en el de Betanzos, del que se ocupaba cuando falleció. También trabajó en los Monasterios de Sobrado y Celanova, y en el puente de Portomuro, y quedaron sin terminar las obras del convento de Monfero.
Maestros canteros de renombre y algunas de sus obras Juan de Castillo: destacado arquitecto en Portugal durante el , dirigió las obras de cinco Patrimonios de la Humanidad de la Unesco, además de trabajar en las catedrales de Burgos y Sevilla. Diego de Castillo: hermanastro del anterior. Arquitecto con obras en Coímbra (Universidad), Oporto-Gaia (Monasterio de la Sierra del Pilar). Martín, Bartolomé y Gaspar de Solórzano: catedral de Palencia. Juan Gil de Hontañón: catedrales de Toledo, Segovia y Salamanca. Rodrigo Gil de Hontañón: Colegio Mayor de San Ildefonso de Alcalá de Henares y catedrales de Valladolid, Segovia, Salamanca, Ciudad Rodrigo y Santiago de Compostela Gaspar de Arce: catedral de Lugo y Catedral de Santiago de Compostela. Diego de Riaño: catedral y casa consistorial de Sevilla. Juan de Maeda: catedrales de Granada y Sevilla. Diego de Praves: arquitecto real en Valladolid. Juan de Herrera El Trasmerano: Catedral de Santiago de Compostela. Juan de Nates: obras en Valladolid. Francisco de Praves: arquitecto del duque de Lerma en Valladolid. Marcos de Vierna: Comisario General de Obras Públicas en los reinados de Fernando VI y Carlos III. Valentín Mazarrasa: obras en Valladolid, Toro y Zamora. Julián Mazarrasa: autor de un tratado de arquitectura. Juan de Naveda: capilla del obispo Vigiles en la catedral de Oviedo y el palacio de los Acevedo. Bartolomé de Hermosa: cantero, arquitecto e ingeniero que realizó numerosas construcciones en La Jacetania durante el reinado de Felipe II.
Maestros retablistas