El Isra y el Mirach () son las dos partes de un Viaje Nocturno que, de acuerdo con el islam, hizo el profeta Mahoma durante una sola noche alrededor del año 621. Dentro del islam significan tanto un viaje espiritual como material. La azora al-Isra del Corán contiene una descripción resumidaEl Corán, 17ː1 y se encuentran más detalles en las recopilaciones de hadices (colecciones de reportes, enseñanzas, acciones y dichos de Mahoma).

El episodio del viaje nocturno de Mahoma (isra) y el de la visita de Mahoma al cielo (mi'rach) eran inicialmente dos incidentes separados, pero temprano en la historia islámica empezaron a combinarse, hasta que gradualmente se consolidó un único relato en dos partes. De acuerdo con el relato tradicional, una noche, mientras dormía en la Kaaba, Mahoma fue visitado por dos arcángeles, Ŷibrīl (Gabriel) and Mījā'īl (Miguel), quienes (según algunos relatos) le abrieron el cuerpo y purificaron su corazón de toda duda, error y paganismo. Fue entonces llevado al cielo al lomo de una bestia blanca y alada similar a un potrillo, llamada Buraq (en árabe: الْبُرَاق al-Burāq, «rayo» o más generalmente «brillante») hasta la «mezquita más lejana». Por tradición esta mezquita, que llegó a simbolizar el mundo físico para los musulmanes, fue identificada como la Mezquita de Al-Aqsa (Masjid-e-Aqsa) en Jerusalén. En este lugar dirige en la azalá a los profetas Ibrāhīm (Abraham), Mūsā (Moisés) e ʽĪsā (Jesús).Ghayti, Najm al-Din al-. “The Story of the Night Journey and the Ascension.” En A Reader on Islam. Editado y traducido por Arthur Jeffrey. La Haya: Mouton and Co., 1962. A Mahoma se le dan a elegir dos o tres tazas de bebidas diferentes, y él muestra su correcta guía evitando el vino y escogiendo la leche.

Desde Jerusalén, donde actualmente se erige la Cúpula de la Roca, es llevado al cielo en compañía del arcángel Ŷibrīl (Gabriel), ascendiendo posiblemente por una escalera (miʿrāj). Junto con el arcángel Ŷibrīl, Mahoma ascendió los siete niveles para alcanzar el trono de Alá. En cada nivel, el guardián de las puertas interroraga al arcángel antes de permitirles la entrada. En cada nivel, Mahoma y Ŷibrīl se encuentran con uno o más de los profetas, en orden Adán, Yaḥyā (Juan el Bautista), ʽĪsā (Jesús), Yūsuf (José), Idrīs, Harūn (Aarón), Mūsā (Moisés) e Ibrāhīm (Abraham) y visitan el infierno y el paraíso. De todos los habitantes del cielo que encuentran, solo Mūsā (Moisés) le habla a los visitantes, y Mahoma aprende que es tan apreciado por Alá como todos los demás profetas, aún siendo el último profeta.Tras encontrar a Ibrahim en el séptimo cielo cerca del templo celestial conocido como «la casa frecuentada» (al-bayt al-ma'mur), Mahoma llega al Sidrat al-Muntaha (), un inmenso árbol de azufaito que denota el final del cielo y el comienzo de la morada de Alá. Yibril se detiene allí por tener la entrada prohibida y deja que Mahoma pase. Una vez Mahoma aparece ante Alá—existe algún debate sobre si de hecho lo vio—se le dice que recite la azalá (oración ritual) 50 veces todos los días. Mūsā, sin embargo, le aconseja a Mahoma que ruegue por una reducción de este número en tanto sería demasiado difícil para los fieles, y la obligación es finalmente reducida a cinco oraciones al día. Algunos relatos añaden el regreso de Mahoma y sus esfuerzos por demostrar su experiencia a una comunidad mecana escéptica.

El mi'rach de Mahoma ha sido una fuente constante de especulación entre los musulmanes. Algunos afirman que la ascensión fue solamente un sueño mientras que otros especulan que solo el alma de Mahoma entró al cielo, mientras su cuerpo permanecía en la tierra. Se han propuesto paralelos entre el mi'rach y la manera en la que el alma de un difunto avanzará para recibir el juicio en el trono de Dios. Los sufíes afirman que describe el salto del alma al conocimiento místico.

El viaje de Mahoma y su ascensión son una de las fechas más celebradas en el calendario islámico. El miʽrach es popularmente celebrado con lecturas de la narración en el día 27 de Rayab, que recibe el nombre de Noche de la Ascensión (Laylat al-Mi‘rāŷ).

Fuentes islámicas Los eventos del Isra y Miʿraj se mencionan brevemente en el Corán y fueron expandidos e interpretados en el suplemento del Corán, el corpus literario conocido como hadiz. Dos de estas fuentes de hadices son las de Anas ibn Malik y las de Ibn Abbás. Los dos eran niños pequeños al momento del viaje de Mahoma.

El Corán Dentro del Corán, el capítulo (sura) 17, al-Isra, contiene una breve descripción del Isra en el primer verso. También se dice que un verso en la sura an-Najm contiene información sobre el Isra y el Miʿrach.Glorificado sea Quien transportó a Su Siervo durante la noche, desde la mezquita sagrada a la mezquita lejana cuyos alrededores bendije, para mostrarle algunos de Mis signos. Él todo lo oye, todo lo ve. [Corán 17:1, traducción de Muhammad Isa García]

Cuando te dije (¡oh, Muhammad [Mahoma]!): "Tu Señor tiene poder total sobre las personas (y Él te protegerá)". Lo que te mostré y el árbol maldito mencionado en el Corán, no es sino para probar la fe de las personas. Los atemorizo (con Mis signos), pero esto les incrementó aún más su desobediencia. [Corán 17:1, traducción de Muhammad Isa García]

Sepan que ya lo había visto en otro descenso,

junto al azufaifo que demarca el límite,

donde se encuentra el jardín de la residencia eterna.

Cuando al azufaifo lo cubrió lo que lo cubrió,

y su mirada no se desvió ni se propasó.

Porque contempló algunos de los signos más sublimes de su Señor. [Corán 53:13-18, traducción de Muhammad Isa García]

Al-Masjid al-Aqsa La mezquita de al-Aqsa en Jerusalén, a la que se piensa se refiere el Corán cuando dice «La mezquita más lejana», es considerada el tercer lugar más sagrado del islam, después de La Meca y Medina.

A partir de la tradición de Ibn Ishaq, el primer biógrafo de Mahoma, la referencia en el Corán a «la Masjid Más Lejana» (en árabe: المسجدِ الأقصى, al-Masjidi 'l-’Aqṣá), que aparece en la sura al-Isra, se ha interpretado (erróneamente) para referirse solo al sitio o ubicación de la mezquita de al-Aqsa en Jerusalén. Sin embargo, no hay hadices que apoyen esta interpretación. La mezquita de Jerusalén se construyó después de la muerte de Mahoma, entre los años 690 y 691. Hay que recordar que el término mezquita (masjid, en árabe: مَـسْـجِـد) significa literalmente 'lugar de postración' y por tanto puede implicar cualquier lugar de culto desde un edificio hasta un lugar abierto. La mezquita fue construida por el califa omeya ʿAbd al-Malik ibn Marwan entre 690 y 691 junto con la Cúpula de la Roca y terminada por su hijo al-Walid I en 705. El edificio fue repetidamente destruido por terremotos y reconstruido, hasta la reconstrucción de 1033 por el califa fatimí ‘Ali az-Zahir, y esa estructura se mantiene en pie hasta hoy.

Académicos del islam como Heribert BusseHeribert Busse, "Jerusalem in the Story of Prophet Muhammad's (SAW) Night Journey and Ascension," Jerusalem Studies in Arabic and Islam 14 (1991): 1–40. o Neal Robinson, creen que Jerusalén es la interpretación que se daba originalmente en el Corán. Los musulmanes realizaban las oraciones mirando hacia Jerusalén, pero de acuerdo con los siguientes versos del Corán, Dios cambió esta dirección, la Alquibla, para apuntar en cambio directamente a al-Masjid al-Haram, la mezquita de La Meca:Hice de ustedes una comunidad moderada y justa, a fin de que fueran testigos ante la humanidad, y fuera el Mensajero testigo de ustedes. Con el cambio del lugar hacia donde te orientabas (para orar), distinguí a los que toman partido por el Mensajero de aquellos que le dan la espalda. (Este cambio) fue algo difícil, salvo para aquellos a quienes Dios guió. Él no dejará de recompensarlos por su fe. Dios es compasivo y misericordioso con la gente.

Veo que vuelves tu rostro hacia el cielo. Te orientaré en una dirección que te complazca; oriéntate hacia la Mezquita Sagrada (de La Meca). Y donde quiera que estén, oriéntense hacia ella. La Gente del Libro sabe que es la verdad proveniente de su Señor. Dios no está desatento de lo que hacen.

Corán, capítulo 2 (Al-Baqarah), versos 143-144. (traducción de Muhammad Isa García)

Hadices Muchos más detalles pueden aprenderse de varios hadices. El Israʾ es la parte del viaje de Mahoma de La Meca a Jerusalén. Empezó cuando Mahoma se encontraba en la Gran Mezquita, y el arcángel Yibrīl (o Yibrāʾīl, Gabriel) fue a él y le llevó el Buraq, la tradicional cabalgadura celestial de los profetas. El Buraq llevó a Mahoma a la mezquita de al-Aqsa, la «Mezquita Más Lejana», en Jerusalén. Mahoma descendió, amarró el Buraq al Monte del Templo e hizo oración, a lo cual fue puesto a prueba por Yibrīl por órdenes de Dios. Anas ibn Malik afirmó que Mahoma dijo: «Yibra'il me llevó una vasija de vino, una de agua, y una de leche, y yo escogí la leche. Yibra'il dijo: 'Has escogido el Fitrah (instinto natural)'». En la segunda parte del viaje, el Miʿrach (palabra árabe que literalmente significa «escalera»), Yibra'il le llevó a los cielos, donde recorrió las siete etapas del cielo, y habló con profetas anteriores como Abraham (ʾIbrāhīm), Moisés (Musa), Juan el Bautista (Yaḥyā ibn Zakarīyā), y Jesús (Isa). Mahoma fue llevado entonces al Sidrat al-Muntaha – un árbol sagrado en el séptimo cielo que Gabriel tenía prohibido cruzar. De acuerdo con la tradición islámica, Dios instruyó a Mahoma que los musulmanes debían orar cincuenta veces al día; sin embargo, Moisés le dijo a Mahoma que era muy difícil para la gente y le pidió a Mahoma que intercediera ante Dios para que se redujera, hasta que finalmente se redujo a cinco veces al día.

El Mi'rach Hay diferentes descripciones de lo que ocurrió durante el Mirach, pero la mayoría de narrativas tienen los mismos elementosː Mahoma ascendió a los cielos con el ángel Gabriel (Yibrīl) y se reunió con un profeta distinto en cada uno de los siete niveles del cieloː primero Adán, luego Juan el Bautista y Jesús, luego José, luego Idris, luego Aarón, luego Moisés y por último Abraham, y de allí sigue a reunirse con Alá sin Gabriel. Alá le dice a Mahoma que su gente debe orar 50 veces al día, pero al descender Mahoma de vuelta a la tierra, se encuentra con Moisés quien le dice que regrese a Dios y le pida menos oraciones pues 50 son demasiadas. Mahoma va de vuelta a Dios y luego a Moisés nueve veces, hasta que el número de oraciones es reducido a las cinco oraciones diarias, que Dios recompensará diez veces. Moisés le dice de nuevo a Mahoma que pida incluso menos, pero Mahoma se siente avergonzado y le dice que con incluso menos oraciones sus seguidores podrían no hacerlas de manera diligente y que está agradecido por las cinco.