El castillo de Moguer, que se encuentra en la localidad española de Moguer, en la provincia de Huelva (Andalucía), es un castillo almohade reformado y ampliado en el , cuyos orígenes deben buscarse en una torre defensiva romana de principios de nuestra era.
Fue protegido como bien de interés cultural, con la tipología de monumento, el 22 de junio de 1993. Además, desde el 2 de marzo de 1967 y del 18 de octubre de 2016, está incluido como bien de interés cultural de los Lugares Colombinos, con las categorías de sitio histórico y conjunto histórico.
Características El castillo se levanta, al sudoeste del casco histórico, en una de las cotas más elevadas de la villa dominando gran parte del término y la desembocadura del río Tinto. Fue construido de tapial a base de argamasa de grava, arcilla y cal aplicada con moldes. El ladrillo, aunque escaso, aparece en las bóvedas de las torres así como reforzando parte del exterior de estas últimas.
Tiene planta cuadrada de 52,51 metros aproximadamente y diagonal de 49,38 m, con cuatro torreones en las esquinas. Entre las torres existen lienzos de 35,5 a 36 metros y de 1,25 a 1,53 de grosor aproximadamente. Una cava o foso rodeaba al castillo, según se desprende de los testimonios escritos, aunque en la actualidad ha desaparecido bajo las construcciones que lo rodean. En las inmediaciones de esta, por el costado oeste, se conserva una noria musulmana. El acceso al castillo se realizaba por el costado noroeste, por la actual calle Santo Domingo, a través de una rampa sobre la cava.
Los torreones tienen de base cuadrada de entre 8,33 a 8,86 metros de planta, y con orientación ligeramente diferente de la torre 3. Contiene dos cámaras cubiertas por bóveda vaída de rosca de ladrillo. La cámara baja, de unos 4 metros de altura, tiene su entrada mediante una puerta en el lienzo interior, que la comunica con el patio de armas, y la luz entra a las mismas a través de sendos vanos o saeteras alargados situados en las fachadas exteriores. La cámara alta de las torres era de menor altura que la baja, disponía de dos vanos rectangulares en las fachadas exterior, así como dos puertas hacia el interior a través de las que se accedía al paseo de ronda. Los cuatro torreones estuvieron rematados por almenas, al igual que los lienzos y una de ellas hacia la función de mazmorra y otra de torre del homenaje.
En el patio de armas se ubicaba la residencia palaciega de los señores de Moguer, con un patio central abierto porticado, con cinco arcos en cada lado y sustentados por columnas de mármol, otro patio porticado de dimensiones más pequeñas vinculado a la zona residencial, donde se ha conservado restos de una solería de barro cocido dispuesto en palma. En el extremo sur, las dependencias del servicio con hornos de pan, cocinas, lavaderos y caballerizas.
Bajo el patio de armas se halla el aljibe, de 10,20 x 5,20 metros y 100.000 litros de capacidad, separado en dos por una arquería con base de 60x60 cm., en perfecto estado de conservación, que servía de almacén de agua para la fortaleza. También se encuentra una bodega de principios del , de 22 x 10,5 metros, que sirve de sede actual del CAU del Ayuntamiento. El castillo ocupa una superficie de 2232 m², con titularidad municipal, y otros 10 m², correspondientes a una torre (3), que sigue siendo propiedad privada.
Historia Construida aproximadamente entre el y como torre de defensa romana de villa denominada "Urium". En la prospección arqueolígica de 2025, se encontró restos de una villa romana rural de los siglos (hornos alfarero), y (restos cerámicos) d. C., que confirman la ubicación de la villa romana Urium en torno a su torre de defensa.
miniatura|Interior del aljibe bajo su patio de armas Con la llegada de los musulmanes, la alquería de Mogauar o Mogur perteneció al reino taifa de Niebla, reconvirtiendo la torre romana en castillo almohade, asemejandose a las primitivas “kasbash”, y construyendo el aljibe que se encuentra bajo su patio de armas. Siguiendo el modelo de fortaleza islámica de la provincia con tapiales (grava, arcilla y cal) y mechinales. Su ladrillos a la vista, de ascendencia árabe, tipología que conecta con los fortines romano. La construcción del edificio pudo haber coincidido con la fiebre constructora y el avance de las obras de carácter militar impulsadas por los almohades en Sevilla y Niebla, cabecera esta última del Algarve histórico, en la segunda mitad del . Otra teoría posible otorgaría la autoría del castillo a alarifes mudéjares de tiempos de los Caballeros de Santiago, cuyas vanguardias habían conquistado la alquería de Moguer entre 1239 y 1240, y cuya orden la conservó en su patrimonio unos treinta años.
En el proceso de señorialización de la zona occidental del Reino de Sevilla, Alfonso XI de Castilla donó la villa como señorío el 3 de octubre de 1333 a su almirante mayor Alonso Jofre Tenorio, que la convirtió en uno de los núcleos urbanos más ricos y prósperos de la comarca.
El documento más antiguo que menciona al castillo de Moguer”, se remonta al 24 de agosto de 1362, Otros documentos anteriores sugieren la existencia del edificio en cuestión. La aparición de la figura del alcaide de Moguer, en un documento público del 15 de junio de 1345, indica su relación con la existencia del castillo, igual que sendos documentos de 1351. miniatura|Torre del homenaje desde entrada al aljibe
La construcción del castillo o, más concretamente del Alcázar (fortificación militar y residencia palacieta de los señores), se estima sobre el año 1340,. La fábrica del castillo fue sometida a importantes reformas, permaneciendo como bastión defensivo y residencia del nuevo señorío, hasta alcanzar un aspecto similar al que hoy presenta. El castillo fue el núcleo en torno al cual se organizó el primitivo caserío urbano de Moguer, aunque la extensión de la villa hacia la ribera del Tinto rompió la unidad de un posible casco defensivo.
Cada una de las cuatro torres contenía dos cámaras, siendo la situada en el nivel inferior de mayor altura. Las cámaras superiores de las cuatro torres se comunicaban entre sí a través del paseo de ronda. Las mismas se decoraron al fresco con motivos vegetales típicos de la pintura mural del , según se desprende por los hallazgos realizados en la torre Sur, única que ha soportado las inclemencias del tiempo y los cambios históricos. Los torreones estuvieron rematados, como el resto del castillo, con almenas. En la plaza de armas se disponían las dependencias de la casa señoriral adosadas a los muros. En la mitad Norte de la planta aparece un aljibe que servía para abastecer de agua la fortaleza y el palacio. El acceso al castillo se hacía por el costado Noroeste, a través de una rampa de acceso con una puerta de hierro. Una cava o foso rodeaba parte del recinto. Dicho desnivel del terreno se le conocía en el como gavia del Castillo (Plano de Moguer por Francisco Coello, 1869). El castillo de Moguer desempeñaba una triple función: la primera básicamente militar, como residencia del señor de la villa, y ocasionalmente, también, como depósito carcelario. miniatura|Lateral y torre junto a bodega La función militar: Era la más importante en relación con las actividades y fines que el castillo tenía encomendados. Al frente del mismo se encontraba el alcayde, que era nombrado por el señor de la villa. El alcaide, además, disfrutaba de amplias atribuciones y jugaba un importante papel en la vida pública. Pertenecía al sector socioeconómico más elevado. La residencia del señor: Los árabes denominaban Alcazaba al castillo donde residía la autoridad civil o militar de la demarcación. Esta denominación se mantuvo tras la conquista de los territorios andalusíes por los cristianos.Aunque los Portocarrero, señores de Moguer, solían residir en Sevilla o en Jerez de los Caballeros, eran frecuentes las visitas a su villa, relacionadas casi todas ellas con asuntos de su patrimonio. En ocasiones dichas estancias se prolongaban, siendo el castillo la residencia habitual de aquellos o de cualquier otro miembro de su familia. El depósito carcelario: El castillo servía igualmente como cárcel ocasional hasta mediados del en que se construyó el nuevo edificio para el Cabildo, destinado a ayuntamiento, pósito y cárcel.
El castillo fue el eje central de la actividad del señorío durante los siguientes años, ejerciendose la función militar, residencial, económica, política y administrativa de los sucesivos señores: María Tenorio (II señora), Alonso Fernández Portocarrero (III señor), Martín Fernández Portocarrero (IV señor), Pedro Fernández Portocarrero (V señor), Juana Portocarrero (VI señora) y María Portocarrero (VII señora).
miniatura|Placa homenaje a Vasco Núñez de Balboa En el vivió en el Castillo Vasco Núñez de Balboa, sirviendo como paje y escudero de Pedro Portocarrero, VIII señor de Moguer. Allí fue testigo de los preparativos y desarrollo del viaje descubridor. En 1500, animado por su señor y las noticias de los viajes de Cristóbal Colón hacia el Nuevo Mundo, decidió emprender su primer viaje a América dentro de la expedición de Rodrigo de Bastidas.
El linaje de los Portocarrero, gracias a las alianzas políticas y matrimoniales, fue adquiriendo un estatus notable en la corte, y entre la nobleza andaluza, lo que le generó importantes privilegios, rentas y concesiones (Marquesado de Villanueva del Fresno, entre otros), durante los siglos al . El castillo siguió siendo residencia señorial y centro de poder del mismo, hasta que Francisco Portocarrero (XVI señor) trasladó su residencia a la casa-palacio, situada entre las plazas de las Monjas y de la Iglesia, al haber quedado el castillo en mal estado, seguramente como consecuencia de las sucesivas disputas bélicas que se produjeron en la región. Según la documentación, se plantearon varios proyectos de restauración, pero se desconocen si fueron finalmente ejecutados, ya que la residencia de los señores no volvió al castillo nunca más. El terremoto de Lisboa de 1755, agudizó más su deterioro, al derrumbarse dos de sus torres.
La situación de abandono del recinto, perdida ya su función militar y de residencia señorial, y la falta de terreno para edificar bodegas, ante el florecimiento de la viticultura, llevó al Cabildo moguereño a urbanizar toda el área del castillo, a partir del último tercio del . De esta forma el recinto quedó ahogado definitivamente por los nuevos edificios destinados a bodegas vinateras que aprovecharon sus muros como linderos. La plaza de armas quedó seccionadado en dos mitades por la creación de la calle Amparo que comunicaba las calles Santo Domingo y Rábida.
El 2 de marzo de 1967, fue incluido como bien de interés cultural de los Lugares Colombinos, con las categorías de monumento. Sin embargo no fue objeto de actuación alguna, hasta que en la década de 1980 se produjo una actuación en una bodega colindante que afectó a parte del lienzo norte, lo que propició las primeras gestiones del ayuntamiento para su conservación. Fue incluido en el Plan General de Ordenación Urbana como elemento a proteger, recuperando el Ayuntamiento la propiedad de todo el interior, tres de las torres y parte de las zonas circundantes al mismo. También fue declarado Monumento Nacional con la tipología de Monumento, el 22 de junio de 1993.
La restauración parcial de muros y torres, con el reforzado del tapial, fue realizada y financiada en el marco del "Convenio Colón 92", en el marco de las actividades del V Centenario del Descubrimiento de América (1992). En los años siguientes, la falta de uso de la fortificación y su entorno, propiciaron su degradación progresiva. thumb|Vista del castillo tras restauración.