La iglesia de San Luis de los Franceses está ubicada en el centro histórico de Sevilla (España). Fue la iglesia de un noviciado jesuita. Su diseño, de estilo barroco, se atribuye al arquitecto Leonardo Figueroa y fue construida entre 1699 y 1731. En la actualidad es visitable y pertenece a la Diputación de Sevilla, la cual en 2025 instaló en el noviciado una colección de arte procedente de los hospitales y casas de beneficencia que hubo en la ciudad.

Historia miniatura|derecha|Interior de la iglesia. Juan Fernández de Castro y su esposa, Luisa de Medina, formaban un matrimonio acaudalado y sin herederos. Tres hermanos de Juan Fernández de Castro eran jesuitas: Alonso, Gaspar y Melchor de Castro. En 1599 Juan Fernández de Castro hizo testamento, poco antes de morir, legando todo su patrimonio para la creación del noviciado o "casa de probación" de la Compañía de Jesús en Sevilla y dejando una parte en usufructo para su esposa. En 1600 Luisa de Medina donó su dote de 1.000 ducados con ese mismo fin. El 7 de enero de 1602 los jesuitas compraron unas casas al III duque de Alcalá de los Gazules, Fernando Afán de Ribera Enríquez, en la calle Real, collación de Santa Marina. El 7 de julio de 1603 tomaron posesión de este lugar y, tras tres meses de obras, se acondicionó para acoger a 50 personas y se dispuso una capilla. Los fundadores del noviciado fueron Alonso de Castro y Pedro de León, salidos de la casa profesa de Sevilla.

En mayo de 1695 se cayó una pared junto al altar mayor de la capilla. Entonces los jesuitas empezaron a recaudar fondos para construir un nuevo templo. La primera piedra se puso el 14 de agosto de 1699. Las trazas de la iglesia se han atribuido a Leonardo de Figueroa. En la construcción participación del maestro mayor de obras del arzobispado Pedro Romero, fallecido en 1711. También se menciona en las fuentes la participación del jesuita Francisco Gómez entre 1705 y 1718, fecha a partir de la cual se le califica como arquitecto. En 1704 entró en la orden Pedro Rico, que trabajó como peón en esta construcción. En 1706 participó el cantero Francisco de Rueda. Leonardo de Figueroa murió en 1730, por lo que la obra debió ser continuada por su hijo Matías, que se refiere a sí mismo como maestro de obras del noviciado desde entonces. Las dos torres laterales de la fachada fueron rematadas por Diego Antonio Díaz. El arzobispo Luis de Salcedo y Azcona bendijo la actual iglesia el 11 de noviembre de 1731.

Pedro Duque Cornejo, al que se atribuyen los retablos de la iglesia y la capilla doméstica, tuvo una fructífera relación laboral con los jesuitas. Realizó el retablo del colegio jesuita de la Concepción o de las Becas de Sevilla en 1709. Posteriormente, terminó una obra escultórica para el Oratorio de San Felipe Neri de Sevilla, pero debía a la congregación del oratorio 1.000 reales. El prepósito filipense Luis Sedeño le reclamó el importe y, como no pagó, la justicia ordenó que fuese embargado y detenido. Duque Cornejo logró esconderse en el noviciado de San Luis en 1716 para evitar su arresto. En 1719 hizo una escultura de la Inmaculada para el colegio jesuita de San Teodomiro de Carmona. En 1721 realizó una escultura de la Virgen María, conocida como la Gran Madre, para el colegio jesuita de San Hermenegildo de Sevilla. En 1724 realizó las esculturas del retablo del colegio de los jesuitas de Córdoba y, en 1727, realizó un altar para las fiestas por la canonización de San Estanislao Kostka para este noviciado.

La elección del titular de la iglesia supuso una exaltación de la monarquía. Se puso bajo la advocación de san Luis IX de Francia, primo de san Fernando III de Castilla y miembro de la dinastía de los Capetos, de la cual desciende a su vez la dinastía Borbón, que reinaba en España desde comienzos del siglo XVIII. Entre 1729 y 1733 la Corte borbónica española se encontraba Sevilla. La flor de lis, símbolo tanto de los Capetos como de la Casa de Borbón, se colocó decorando numerosos lugares de la iglesia. El programa iconográfico fue diseñado por los rectores del noviciado Francisco Tamariz y Jerónimo de Ariza. En 1731 Ariza planificó que la inauguración del templo, el 25 de enero de 1732, fuese un evento con los cabildos municipal y eclesiástico, así como con el pueblo y la nobleza. Entre los invitados estuvo el príncipe de Asturias. El sobrenombre "de los Franceses" es usado también en la Capilla de San Luis de los Franceses del Convento de San Francisco de Cádiz y en la Iglesia de San Luis de los Franceses de Roma.

En 1767 los jesuitas fueron expulsados de España. El asistente de Sevilla, Pablo de Olavide, propuso que el noviciado se destinase a seminario diocesano, lo que no se llevó a cabo. En 1783 los franciscanos del Convento de San Diego solicitaron a Carlos III instalarse en el antiguo noviciado, por encontrarse su convento muy dañado tras una riada del Guadalquivir. El rey Carlos III aceptó y el traslado de los franciscanos se produjo el 13 de junio de 1784.

Entre 1757 y 1760 el jesuita Pedro de Calatayud predicó en Sevilla, reparando en la poca cultura cristiana y la baja formación de los vecinos de los barrios pobres que rodeaban el noviciado. Nicolás de Robles y su esposa, Dionisa de Encinas, fundaron a raíz de esto las Escuelas de Primeras Letras junto al noviciado y con profesores jesuitas. La expulsión de España de los jesuitas no puso fin a estas escuelas, que continuaron con profesores seglares.

Los franciscanos entraron en litigio con las Escuelas de Primeras Letras porque no respetaban los límites entre ambos edificios. El 27 de marzo de 1797 el Consejo de Castilla se puso de parte de las Escuelas y ordenó que se hiciesen reformas propuestas por Lucas Cintora que pusieran fin al conflicto.

En 1810, durante la invasión francesa de Sevilla, los franciscanos debieron abandonar el noviciado de San Luis, que fue convertido en hospicio para religiosos ancianos y pobres con el nombre de Casa Nacional. Tras la expulsión de los franceses, en 1812, los franciscanos regresaron al edificio.

El 29 de mayo de 1815 Fernando VII restituyó los jesuitas "en los pueblos que lo habían pedido", en agosto se restableció en América y Filipinas y, el 3 de mayo de 1816, se restableció la Compañía de Jesús sin limitaciones en todos los dominios españoles.

Tras esto, los franciscanos se trasladaron a una casa en la calle Imperial y, el 23 de abril de 1817, los jesuitas tomaron posesión, de nuevo, del noviciado.

En 1818 los jesuitas retomaron la dirección de las Escuelas de Primeras Letras anejas.

El 15 de agosto de 1820, durante el Trienio Liberal, los jesuitas fueron suprimidos por las Cortes, aunque no se expulsó de España a los que habían sido miembros. El 11 de julio de 1823, con el regreso del absolutismo, se decretó la anulación de todas las disposiciones contra el clero regular que habían sido dadas y los jesuitas pudieron reconstituirse.

Por Real Decreto del 4 de julio de 1835, la Compañía de Jesús fue suprimida de nuevo. El antiguo noviciado fue gestionado por la Diputación Provincial de Sevilla, que lo destinó a hospicio y lo unió con el hospital de San Cosme y San Damián o de los Inocentes. En febrero de 1847 se encomendó el cuidado de los niños acogidos y su educación a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl.

Durante la II República el antiguo noviciado se llamó Residencia-Escuelas de San Luis y se reforzó la labor docente, enseñando también a sordomudos. Se instaló también una Escuela Provincial de Artes Gráficas, el grupo de Iniciación Profesional Nuestra Señora de los Reyes y algunos talleres de artes mecánicas.

En 1949 la iglesia fue catalogada como monumento por el Gobierno y fue restaurada. En 1968 se cerró el complejo educativo y asistencial por encontrarse en estado ruinoso. En 1976 la iglesia reabrió al culto, dependiendo de la parroquia de San Julián. En 1984 la iglesia pasó a manos de la Diputación de Sevilla, que inició trabajos de restauración que finalizaron en 1990. El resto del complejo del noviciado fue destinado a Centro Andaluz de Teatro.

El 6 de septiembre de 2016 se inauguraron tanto obras de rehabilitación como la nueva iluminación dando así de nuevo la posibilidad de ser visitada por el público en general. Desde 2025 el noviciado acoge una exposición permanente con obras de arte de antiguos hospitales religiosos y centros de beneficencia sevillanos de entre el siglo XVI y el siglo XX.

Arquitectura

La planta de la iglesia se ajustó a la proporción áurea, lo que conllevó la estrechez del atrio y de la escalinata que hay en la fachada.

La luz, que entra por la linterna y por las ventana del tambor de la cúpula, tiene un papel muy importante en el templo, iluminando la bóveda lo necesario para apreciar sus pinturas y dando más luz a determinados retablos en ciertos periodos y momentos. Esto fue apreciado desde sus orígenes. En el escrito anónimo Breve noticia de las suntuosas fiestas y de la dedicación del templo de San Luis, casa de probación de la Compañía de Jesús en el Hispalense emporio, de 1731, se describe lo siguiente:

Exterior miniatura|derecha|Las cubiertas de los campanarios y la cúpula. En la fachada se alterna el ladrillo rojo y la piedra caliza tallada como materiales de construcción. La parte inferior tiene cinco entradas. El segundo cuerpo tiene cinco ventanas, la central da al coro y está enmarcada por columnas salomónicas. Sobre la ventana central hay frontón con el escudo real, sostenido por ángeles. En la cornisa superior hay estatuas de los arcángeles San Rafael (a la izquierda), San Miguel (en el centro) y San Gabriel (a la derecha) atribuidas a Juan de Hinestrosa.

En los dos extremos de la fachada hay dos campanarios octogonales. Cada campanario tiene una pareja de hornacinas dando a la calle San Luis, en las que se distribuyen las estatuas de los cuatro evangelistas, atribuidas también a Hinestrosa. Sobre las cubiertas convexas de los campanarios, recubiertas de tejas de cerámica vidriada azules y blancas, hay sendas linternas.

El tambor que sustenta la cúpula cuenta con ventanas y hornacinas, flanqueadas por columnas adosadas. La cubierta de la cúpula tiene tejas de cerámica vidriada blancas, azules y verdes. Sobre la misma se encuentra la linterna, cuyas ventanas están flanqueadas por columnas salomónicas.

Interior miniatura|Planta de San Luis de los Franceses.1.Retablo mayor, 2. Retablo dedicado a San Ignacio de Loyola, 3.Retablo dedicado a San Francisco Javier, 4. Retablo dedicado a San Francisco de Borja, 5. Retablo dedicado a San Estanislao de Kostka, 6.Retablo dedicado a San Luis Gonzaga. 7. Retablo dedicado a San Juan Francisco Régis miniatura|Interior de la cúpula. El templo tiene forma de cruz griega. Posee una rotonda con brazos semicirculares donde están al frente el presbiterio y en los laterales sendas capillas. El conjunto está insertado en un rectángulo. El rectángulo abarca dos sacristías gemelas a ambos lados del presbiterio, dependencias auxiliares, escaleras, el atrio de acceso y los dos campanarios.

El presbiterio y las capillas laterales están flanqueadas por medias columnas salomónicas. Ya en la rotonda, los cuatro pilares que sostienen la cúpula están decorados con dos columnas salomónicas. En el interior del templo predominaba originalmente el color blanco. Probablemente, fue en la década de 1940 cuando se aplicó a los muros, columnas, yeserías y relieves una pintura gris. En la restauración que tuvo lugar entre 2010 y 2013 se recuperaron el color original y las partes doradas.