La Cámara de Comptos de Navarra o, también Cámara de Comptos Reales de Navarra, (en latín, camera compotorum; en romance navarro, Cambra de comptos;«Como nos ayamos ordenado çierta cambra pora la audicion de nuestros comptos», afirmaba entonces Carlos II de Navarra, para repetir poco después «nuestra cambra de comptos» al nombrar a Simón de Araiz portero de la misma. Véase en en otras formas romances, Cámara de Comptos o Cámara de contos; ) es actualmente el organismo encargado de fiscalizar la gestión económica y financiera del sector público de la Comunidad Foral de Navarra. Por metonimia, también se conoce así al edificio que sirve de sede, construido en el , declarado Monumento Nacional de España el 16 de enero de 1868, que comenzó a ejercer tal función de sede a partir del hasta el primer tercio del , pasando después, y también gran parte del siglo , a desempeñar otras funciones como sede de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra donde se acopió gran cantidad de artefactos arqueológico que sirvió de «Museo Artístico-Arqueológico de Navarra» (1910-1940) precursor inmediato del posterior Museo de Navarra actualmente asentado en el antiguo hospital general de Pamplona.
En su primera larga etapa, desde su creación por Carlos II de Navarra el 18 de febrero de 1365 como tribunal permanente, es una cámara de comptos inspirada directamente en modelos franceses como la cámara de comptos de París. Es el tribunal de cuentas más antiguo de España. Fue disuelta, por primera vez, por Real Decreto de 6 de marzo de 1836.
En una segunda etapa, mucho más reciente e iniciada el 28 de enero de 1980, recupera su lugar, presencia y actividad específica de fiscalización de cuentas públicas como órgano técnico del Parlamento de Navarra, siendo regulada su función mediante la ley foral 19/1984, de 20 de diciembre, en vigor desde el 26 de diciembre de 1984.
Historia En 1973, Javier Zabalo Zabalegui, en su tesis doctoral sobre La Administración del reino de Navarra en el siglo XIV, la describía así:
Precedentes Con anterioridad a su constitución oficial, el Reino de Navarra ya contaba con oidores y maestros de comptos que controlaban, de forma esporádica, el estado de las finanzas reales.
Etapa champañesa (1234-1274) Desde la llegada al trono navarro de la Casa de Champaña (1234), la forma de administrar las cuentas del reino habían experimentado continuos y paulatinos cambios. Las prácticas condales champañesas de gestión dieron paso a la elaboración de libros de cuentas (comptos) por los oficiales del rey. Según la historiadora María Puy Huici Goñi, en su libro La Cámara de Comptos de Navarra entre 1328 y 1512, el primer libro de Comptos data de 1259 y 1266, además de piezas fiscales anteriores, lo que demuestra que antes de la Ordenanza del rey Carlos II ya existía un cierto control de los bienes reales.
Etapa capeta (1274-1328) Entre los años 1274 y 1328 el trono de Navarra estuvo unido a la corona de Francia. A la muerte de Enrique I de Navarra fue sucedido por su hija, la reina, Juana I de Navarra, que al casar con Felipe IV de Francia y I de Navarra unieron bajo una corona ambos reinos. Así fue gobernada como un dominio más por monarcas franceses, país donde ya existían instituciones dedicadas al control del gasto público (cámaras de comptos). En esta etapa «las cuentas de la administración financiera de Navarra son enviadas para su examen a la Cámara de Comptos de Francia.» El tesorero del reino, entonces Guillem de la Hala (1305-1327) es sustituido por Simón Aubert y este solicita «una copia del último conto de Guillem de la Hala rendido en Francia en la cambra de comptos».
Etapa ebroicense (1328-1441) Desde 1328, con el deslinde del trono de Francia, esta vez con otra reina, Juana II de Navarra, nieta de Juana I y casada con Felipe de Évreux, luego Felipe III de Navarra, se mantendrán muchas de esas instituciones que, por contraste con el resto de monarquías hispánicas, imprimirá a este reino de tal singularidad institucional. miniaturadeimagen|589x589px|Acceso al Archivo Real y General de Navarra donde se preservan los antiguos archivos de Comptos
Administración histórica (1365-1836)
Constitución Durante el reinado de Carlos II el reino de Navarra atravesó una delicada situación económica. Su coronación vino precedida de una gran hambruna, una carestía alimentaria, que azotó el reino (y Europa) de mediados del . A esta calamidad se unió otra como fue la devastación demográfica de la peste negra que, en el caso de Navarra, redujo su población casi a la mitad. A estas circunstancias se unieron, unos años después, el ingente gasto bélico originado en las confrontaciones libradas en Francia (especialmente Normandía), pero también en la península ibérica (Aragón y Castilla). El difícil momento de la Hacienda del Reino hizo que Carlos II quisiera reforzar el control de las finanzas reales mediante un órgano permanente al que otorgó un gran poder.
Así, en 1365, a través de una Ordenanza dictada por el rey Carlos II, se reorganizó estableciéndola como tribunal permanente.
Composición
Maestros oidores La Ordenanza señala que la institución queda integrada por cuatro los Maestros oidores o Oidores Generales de Cuentas, que deben ser "hombres bonos e suficientes". Pero esta cifra fue variando a cinco (1385, 1395) e incluso seis (1390). El perfil habitual era de «clérigos, no de la alta jerarquía» que disfrutaban ya de notables beneficios y que formaban parte del Consejo Real donde asesoraban en materia patrimonial y financiera. Nombrados exclusivamente por el rey, eran personas que previamente ya habían tenido experiencia en la materia habiendo sido recibidores en alguna merindad, ayudantes del tesorero, secretarios del rey o notarios de comptos.miniaturadeimagen|265x265px|Arcones metálicos antiguos, con varias llaves, usados para la conservación de la documentación archivística. (Archivo Real y General de Navarra)
Notarios y clérigos de comptos En 1365 figura como primer notario García Pérez de Aranguren que, posiblemente, ya venía ejerciendo la función desde 1358. Su salario era de 5 sueldos al día. La elección del cargo era competencia real exclusiva que los cambia a voluntad y se les exigía un alto grado de discreción.
En la misma fecha era García Ximénez de Salinas el clérigo nombrado «para ayudar a las cosas necesarias de la audición.» Estuvo desempeñando el cargo varios años, llegó a cobrar también 5 sueldos al día y, posteriormente, fue nombrado maestro oidor (12 de septiembre de 1383).
El término clérigo de comptos es usado, a este nivel, como sinónimo de notario. Pero no ocurría así a nivel superior, de maestro oidor aun cuando fuera también un eclesiástico quien ejerciera el cargo.
Porteros y oficiales reales Junto a ellos aparecen la figura del portero, «un agente subalterno de carácter ejecutivo» quienes tenían por misión ejecutar las órdenes de maestros oidores. Recibían un sueldo al día. El primero conocido fue Simón de Araiz:
Local y archivo En un principio el depósito del archivo de la tesorería está en el Castillo de Tiebas, con parte del Archivo Real y el Archivo de la Cancillería, pero se trasladó todo a una casa alquilada de la rúa Mayor de la Navarrería (entre las actuales calles Curia y Mercaderes).Como ya informaba Yanguas y Miranda en 1840: «La casa donde actualmente está el archivo de Comptos, y servia para el tribunal, fué comprada por el emperador Carlos 5º en 1524 y destinada a ese objeto y al de la fábrica de moneda.» Véase en miniaturadeimagen|350x350px|Evolución del mapa de Navarra hacia mediados del . La Merindad de Olite no se había creado aún. Fitero no se incorpora a Navarra hasta 1373.
Atribuciones En la ordenanza de 1365 se declara que los oidores de comptos se constituyen para:
Examinar y exigir cuentas a los recibidores (recaudadores), tesorero y cualquiera vinculado con la hacienda real. Es decir, oír la rendición de cuentas —de ahí su nombre de Oidores— de quienes recaudaban en nombre del Rey. Vigilar y preservar los derechos reales en todo el reino. Asesorar en material fiscal e impositiva. Autoridad para ejecutar órdenes a oficiales y porteros incluyendo la potestad de castigar si desobedecen.
Examen de cuentas La labor de fiscalización se encontraba con muchas dificultades haciendo bastante irregular el desempeño de la tarea. Eran suficientes tres meses al año para verificar todas las cuentas del reino pero topaban con la demora habitual de muchos recibidores que presentaban tarde sus cuentas. Por ello las revisiones de algunos años no se terminaban hasta años después: por ejemplo, «la cuenta de la merindad de Sangüesa del año 1363 está examinada en enero de 1369. Claro que corresponde a dos recaudadores distintos, aunque de la misma circunscripción».En el siglo XIV el reino estaba dividido en cuatro circunscripciones: Montaña —o Pamplona—, Estella —incluyendo la Sonsierra—, Ribera —o Tudela— y Sangüesa, donde estaba adscrita la castellanía de San Juan de Pie de Puerto y era, con diferencia la mayor territorialmente hablando.
Otras funciones La Cámara de Comptos fue asumiendo otras funciones por encargo de los monarcas, debido seguramente al prestigio de la Institución. Así, asumió enseguida el carácter de Tribunal de Hacienda por lo que pasó a llamarse Tribunal de la Cámara de Comptos.
Le fue encomendada, también, la labor de dirigir la recaudación de impuestos, indicando las cantidades a recaudar y los plazos. Sus funcionarios certificaban la calidad, peso y otras características que debía poseer la moneda navarra, que se acuñaba en la sede de la Cámara de Comptos.
Además, en la Cámara juraban sus cargos oficiales reales, señores feudales, caballeros y soldados.miniaturadeimagen|372x372px|Registro de tesorería en la Cámara de Comptos de Navarra de 1402 (AGN, Comptos Reg. 267)
Archivo Sus libros y documentos constituyen la mejor fuente de información en Europa sobre la Baja Edad Media y permiten conocer no solamente el funcionamiento del órgano fiscalizador sino también otros aspectos del Reino de Navarra.
En la actualidad dicho archivo forma parte del Archivo General de Navarra.
Abolición Tras su constitución la Cámara de Comptos fue ganando importancia dentro de la estructura política del Reino, pues solamente tenía por encima al Consejo y al Rey e incluso hubo momentos en los que algunos Oidores formaban parte del Consejo.
En los siglos y la Cámara de Comptos gozó de una gran importancia y prestigio por sus competencias, profesionalidad e independencia.
En 1512 Navarra fue conquistada y quedó anexionada a Castilla y comenzaron los intentos de suprimir la Cámara de Comptos, auspiciados por el Virrey y apoyados algunas veces por las Cortes. La mitad de sus miembros serían castellanos.Bixente Serrano Izko, "Navarra. Las tramas de la Historia." ISBN 84-932845-9-9
La ciudad de Pamplona se opuso de forma enérgica a todos los intentos de hacerla desaparecer y el órgano fiscalizador pudo seguir funcionando durante los siglos y .
En el , coincidiendo con una época de gran centralismo, hubo nuevos intentos por hacerla desaparecer, intentos que culminaron con el Real Decreto de 18 de marzo de 1836, que ordenaba el fin de la actividad de la institución.
La Ley Paccionada de 1841, que convirtió al Reino en provincia española con cierto grado de autonomía, confirmó la supresión de la Cámara de Comptos.
Restauración institucional Con la creación del Parlamento de Navarra en 1979 se vuelve a crear, como órgano técnico dependiente del mismo, la Cámara de Comptos en 1980 (28 de enero de 1980). Su puesta en marcha efectiva tiene lugar en 1981 tras la elección como presidente de Mariano Zufía Urrizalqui. La Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra ratifica su papel como órgano fiscalizador de cuentas.