alt=Un retrato a tres cuartos de Immanuel Kant.|miniaturadeimagen|Immanuel Kant, uno de los principales pensadores de la deontología, desarrolló la ética kantiana. La deontología (del griego δέον, -οντος déon, -ontos 'obligación', 'deber' y -logía 'conocimiento', 'estudio') es la rama de la ética que trata de los deberes, especialmente de los que rigen actividades profesionales, así como el conjunto de deberes relacionados con el ejercicio de una profesión. A su vez, es parte de la filosofía moral dedicada al estudio de las obligaciones o deberes morales.

La deontología también es la teoría en ética normativa según la cual existen ciertas acciones que se deben realizar, y otras que no se deben realizar, más allá de las consecuencias positivas o negativas que puedan traer. Es decir, hay ciertos deberes que se deben cumplir más allá de sus consecuencias. Para la deontología, las acciones tienen un valor en sí mismas, independientemente de la cantidad de bien que puedan producir. De acuerdo con la convicción de que hay acciones buenas o malas en sí mismas, se sigue el deber de realizarlas o de evitarlas. Una acción puede ser moralmente correcta, aunque no produzca la mayor cantidad de bien, porque es justa por sí misma. Sin embargo, las éticas deontológicas se vuelven cada vez más sensibles a la necesidad de considerar las consecuencias globales de las acciones. Si, por ejemplo, mediante una mentira se puede salvar una vida humana, un ético deontológico puede reconocer una ponderación de los resultados de la acción. No obstante, en estos casos, se tienen en cuenta las consecuencias de la acción y no el valor propio de la acción, con lo cual parecería que quedaría suspendida la deontología; aunque, en realidad, éticos deontológicos como el propio Kant consideran también que, aunque no es lícito realizar determinadas acciones (como mentir, en el caso de Kant), sí es posible para lograr un fin mayor el engañar en una situación, por ejemplo, si esta así lo requiere (en este ejemplo, diciendo algo que no sea una mentira directa, como una "media verdad", para lograr el mencionado fin, dejando que sea el otro quien se engañe en este caso salvando así dicha vida).Una situación de este estilo (aunque sin involucrar vidas de por medio) es relatada por Kant en el prefacio de la obra El Conflicto de las Facultades.

Los deontólogos son aquellos que consideran correcta una situación en la que más gente sea fiel a sus convicciones, pero a la vez tiene que juzgar correcto hacer algo que irremisiblemente ocasionará que más personas actúen incorrectamente.

Las éticas que pertenecen a este grupo se desarrollan a partir de un postulado humanista antropocéntrico; con esto postulan una moral humanista, ilustrada, que actúa sobre la política y el derecho. Esto orienta, presiona y critica; con la finalidad de fomentar una sociedad libre, democrática y abierta.

Existen dos principales tipos de deontología:

Deontología aplicada: nos habla de los deberes de la vida cotidiana, si se debe hacer o no lo correcto en alguna situación. Deontología prescriptiva: determina el comportamiento con base en las reglas planteadas o necesarias para la convivencia.

El término fue acuñado por Jeremy Bentham, en su obra Deontología o ciencia de la moral, donde la define como la rama del arte y de la ciencia que tiene como objetivo actuar de forma recta y apropiada, se refiere a la exposición de «lo que es correcto» y «lo que debería ser». Bentham también considera que la base de este término se sustenta en los principios de libertad y utilitarismo. Por su parte, Rosmini establece la deontología no del ser, sino del deber-ser, es decir, lo que se debe de ser para poder considerarse perfectos.

El término surge en el como una nueva forma de llamar a la ética, sin embargo, conforme fue pasando el tiempo se le tomó como la ética aplicada a la profesión específicamente. Todas las profesiones u oficios pueden contar con su propia deontología que indique cuál es el deber de cada individuo, es por ello que algunas de ellas han desarrollado su propio código deontológico.

Las normas deontológicas son incomprensibles sin la referencia al contexto o grupo social en el que son obligatorias. La obligación se circunscribe a ese grupo, fuera del cual pierden la obligatoriedad. Bajo el ojo deontológico se considerará correcta una situación en la cual las personas estén siguiendo sus convicciones, pero al mismo tiempo tiene que analizar si lo que hará provocará que más gente tome decisiones incorrectas (hipócritas).Cejudo, R. (2010). Deontología y consecuencialismo: un enfoque informacional. Revista Hispanoamericana de filosofía.

Entre los éticos deontólogos cabe destacar a Immanuel Kant, William David Ross y Frances Kamm. De acuerdo a Sebastián Kaufmann, uno de los principios más importantes de la ética normativa es el imperativo categórico propuesto por Immanuel Kant:«Obra sólo según aquella máxima por la cual puedas querer que al mismo tiempo se convierta en ley universal. Obra como si la máxima de tu acción pudiera convertirse por tu voluntad en una ley universal de la naturaleza» (AA IV:421).Para dicho imperativo una acción es moralmente buena cuando se funde en un principio con cualidades de ser universalizado. Podemos tomar como ejemplo la acción de mentir, esta actitud es generalmente inmoral pues si todos mintieran la confianza general dentro de las sociedades se arruinaría y por consecuencia no es una máxima universalizable.

Origen y desarrollo del concepto

La primera alusión al término deontología la hizo Bentham en su obra Science de la Morale (París, 1832). Con ella quería dotar de su enfoque utilitarista al concepto ética. Ya Immanuel Kant previamente (y antes Baruch Spinoza), aunque desde otra perspectiva totalmente diferente, había separado la fe religiosa y la doctrina religiosa del debate filosófico y ético ("Crítica de la Razón Práctica" en 1788 y "Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres" en 1785). El debate moderno se imponía, y la ética dejaba de ser un asunto religioso o confesional, para pasar al ámbito de la razón sustancial.Ética para la sociedad

Con Bentham retornamos otra vez a la "racionalidad instrumental", y al debate pequeño no ontológico. En "Deontología o ciencia de la moral" en el utilitarismo, busca crear una normativa del cálculo meramente instrumental (opuesto a la racionalidad sustancial), con un mecanicismo casi matemático con el que valorar los comportamientos por su utilidad. Ignorando el mundo de las ciencias naturales y exactas, o sea el mundo de las leyes de Newton y su mecánica. Kant ejerció como físico antes que filósofo, y siempre le dio gran importancia a la defensa de la mecánica newtoniana. Pero también es el primero que separa discursivamente, aunque dentro de un mismo sistema filosófico, estas dos esferas cognitivas (Spinoza tampoco lo hacía). Si no hay libertad no hay ética, y si hay sólo leyes físicas necesarias (como en la naturaleza), pues no hay libertad humana posible, sino mera mecánica. De ahí la importancia del sujeto, pero no como mero individuo, sino como el fundamento universal trascendental. Kant pensó que las acciones humanas son intencionales, por lo que propone que las acciones están basadas en la voluntad. Su visión es que a diferencia de los animales (voluntades no racionales) la voluntad racional actúa de acuerdo a principios. El hecho de que el hombre pueda actuar de manera intencionada lo hace candidato para poseer una buena intención, Kant lo denomina el actuar del deber). El hombre tiene la libertad de elegir los principios conforme a los que va a actuar, lo que lo convierte en un sujeto de la ley moral.

El mundo de la libertad (como posibilidad ontológica) es el mundo de lo humano, el mundo de la autonomía, versus el mundo de la necesidad (el mundo de la heteronomía) que gobierna al mundo natural. Obviamente la realidad no socialmente construida del ser humano, es construida con normas generalmente heteronómicas (impuestas), y no se orienta a la autonomía, aunque ese es otro problema político.

Sin embargo, el intento de Bentham por cambiar el contenido de la moralidad por un concepto más “aséptico” y menos "valorativo", no logró esa transformación por el mero hecho de acuñar un nuevo término. Es decir, aún hoy, cuando nos referimos al término deontología, seguimos obviamente, relacionando está con la ética y/o la moral. Su herencia discursiva es recogida por el filósofo y economista James Mill, y radicalizada por su ahijado, John Stuart Mill.

Bentham considera que la base de la deontología es el utilitarismo, lo que significa que los actos de las personas se consideran buenos o malos en función de la felicidad global que puedan generar. Según este marco filosófico, el fin de una acción debe ser conseguir la máxima felicidad para el mayor número de personas. De este modo, toda acción que conduzca a ese fin, será aceptada como moralmente correcta. Sin embargo, quién es o no feliz es otro debate; que además coloca en un nivel muy básico, y casi superficial, precrítico para los kantianos, al discurso de Bentham respecto del complejo sistema filosófico de Kant. Para algunos críticos de Bentham, este sólo cristalizaría en su utilitarismo una determinada forma de pensar y buscar la felicidad caracterizada por cristalizar un estereotipo antropológico propio del primer liberalismo burgués.

De acuerdo con Rosmini las ciencias filosóficas del razonamiento se dividen en dos clases. Por un lado, se encuentran las ciencias que tratan a los entes como son, estas se llaman ontológicas; mientras que las otras tratan a los entes como deben ser, llamadas deontológicas. Las ciencias deontológicas se subdividen en deontología general y deontología especial, en donde ambas vertientes abordan la perfección del ente. La deontología general se refiere a la perfección de los entes en general, como su nombre lo dice, y la deontología especial se refiere a algún ente en específico.

¿Qué es aquello a lo que podemos denominar bien en sí o bien incondicional? En nuestro contexto sociocultural actual, es la dignidad de cada persona, que debe ser admitida y garantizada jurídicamente y defendida políticamente. La dignidad es aquello que debe constituir el núcleo principal de toda ética filosófica y de toda deontología profesional que se precie.

Porfirio Barroso en el Diccionario de ciencias y técnicas de comunicación, define: “Ética es la ciencia filosófico-normativo y teórico-práctica que estudia los aspectos individuales y sociales de la persona a tenor de la moralidad de los actos humanos, bajo el prisma de la razón humana, teniendo siempre como fin el bien honesto, la honestidad”. A partir de esta definición se deducen su:

Objeto

Material: realidad que constituye el objeto de estudio. En ética es la persona, el ser y la configuración virtuosa o viciosa que se dé a sí o cada uno a través de las acciones. Son susceptibles de calificarse como éticas pues, las acciones humanas que son libres (dependen de la voluntad de la persona); Formal: Punto de vista según el cual las acciones son calificadas como buenas o malas. Se denomina moralidad y se basa en valores y normas.

Conocimiento

Ciencia: aquello que se sabe de manera cierta y sus causas; doctrina ordenada que constituye una rama particular del saber humano;

La moral se puede justificar desde tres perspectivas: la metaética (viendo qué son los juicios morales como juicios de valor), la ética normativa y mediante la propuesta de unas reglas prácticas para la discusión, evitando el "todo está permitido".

Metaética