250px|thumb|Representación de una posible colonia lunar.

La colonización de la Luna es una propuesta para el establecimiento permanente de comunidades de seres humanos en la Luna. El asentamiento permanente sobre un cuerpo planetario distinto a la Tierra ha sido uno de los temas centrales de la ciencia ficción, pero con el avance de la tecnología, la idea de la colonización del espacio es un objetivo factible y provechoso que se está convirtiendo en algo realista. Coincidiendo con el inicio del , todas las grandes potencias han iniciado programas para ir a la Luna en torno a la década de 2020, con aspiraciones hacia Marte una década después.

Debido a su cercanía a la Tierra, algunos defensores de la exploración espacial están convencidos de que la colonización lunar es el siguiente paso lógico en la expansión del ser humano, pues las dificultades tecnológicas y económicas de abastecer una base lunar desde la Tierra son relativamente sencillas en comparación con una base marciana.

Historia La idea de ubicar una colonia en la Luna es anterior a la era espacial: en el libro De la Tierra a la Luna, escrito en 1865 por el francés Julio Verne, se relata una aventura similar a la que acaecerá en la realidad un siglo más tarde. En el terreno científico, y todavía en el , el físico ruso Konstantín Tsiolkovski fue uno de los primeros en sugerir una colonia lunar, con un espíritu que resumió en la frase:

La colonización se inició con los primeros satélites orbitales de exploración lunar: el primer objeto hecho por el ser humano que consiguió tocar la superficie de nuestro satélite fue la sonda soviética Luna 2, en octubre de 1959. La primera sonda estadounidense, la Ranger 7, tardaría 5 años más. Pero de un modo más estricto, se podría considerar como inicio de la colonización el 20 de julio de 1969; fecha del primer alunizaje de un ser humano, efectuado por el astronauta norteamericano Neil Armstrong a bordo del Apolo 11. Sin embargo, desde la cancelación del programa Apolo en 1972, ningún humano se ha aventurado nuevamente fuera de la órbita terrestre.

A pesar del "abandono" temporal de la Carrera espacial tras el fin de la Guerra Fría, desde finales del han surgido diversos proyectos, enfocados hacia costes más bajos y asumibles para los presupuestos aeroespaciales. La mentalidad ha migrado desde el plan "Mars Direct" de los años 1990, al "Moon First" (Primero la luna). La NASA ha anunciado que el establecimiento de una colonia permanente en la luna será su objetivo prioritario, y para conseguirlo se ha planteado un proyecto internacional que involucrará a unos 15 países. Uno de los primeros proyectos que se han puesto en marcha el programa Constelación, que incluye del desarrollo de la nave Orión y de los cohetes de lanzamiento Ares I, Ares IV y Ares V. Potencias como Rusia, China, Europa, Japón o la India han mostrado su interés por el proyecto lunar, y las agencias espaciales estadounidense, europea y japonesa están reclutando nuevos astronautas. Mientras tanto, multitud de misiones de exploración están ya en marcha o en proceso de desarrollo, como la Chang'e 1 china, la SELENE japonesa, la Chandrayaan-1 india, las LCROSS y GRAIL estadounidenses, o la MoonLITE británica.

A nivel privado también han surgido iniciativas para fomentar el desarrollo de tecnologías que permitan colonizar nuestro satélite. Entre ellas destaca el Google Lunar X Prize, vigente desde 2007, que premiará con 20 millones de dólares al primer equipo que logre enviar a la Luna un rover capaz de desplazarse 500 m y transmitir después vídeo e imágenes a la Tierra.

Objeciones a la base lunar El programa espacial es extraordinariamente caro. Algunos analistas opinan que el programa Apolo que llevó al hombre a la Luna fue una "anomalía" histórica debida a una alineación puntual de las fuerzas políticas, que hicieron de la Luna el destino, y que cuando éste fue alcanzado, esas fuerzas empezaron a divergir.

A pesar de que el discurso oficial de la NASA apunta al programa lunar, algunos científicos consideran que la Luna no es ya un objetivo prioritario de la Agencia, y existe consenso en que la bonanza económica es un prerrequisito para el éxito de un programa tan ambicioso. El hecho de que Michael Griffin, uno de los adalides del programa lunar, haya abandonado su cargo como administrador de la NASA, ha sido interpretado como un síntoma de que quizás las fechas anunciadas por las distintas administraciones sean más una declaración de intenciones que un calendario realista.

Pero las objeciones no son solo económicas: En una reunión de 2008, el Comité Nacional de Investigación (NRC) estadounidense advirtió que los peligrosos niveles de radiación espacial podrían descartar una misión a Marte, así como misiones a largo plazo a la Luna, e instó a dar la máxima prioridad al estudio de las consecuencias biológicas de la radiación. También hay dudas sobre la capacidad de los nuevos cohetes Ares I y Ares V para enviar la nave Orión a la Luna, lo que podría ocasionar la cancelación del programa de las lanzaderas.

Otros científicos opinan que en el actual estado de la tecnología, la presencia humana en la Luna o en otros planetas es innecesaria y precipitada, argumentando que de las cinco razones principales para ir al espacio (descubrimientos científicos, aplicaciones comerciales, seguridad nacional, prestigio geopolítico y supervivencia de la especie) solo la última requiere indispensablemente humanos.

Por último, y tras la salida del presidente Bush, principal impulsor del proyecto lunar, a inicios de 2009, es posible que la política gire nuevamente hacia la opción marciana, en detrimento de la base lunar.

Ventajas y desventajas de la Luna A diferencia de lo que sucedería con una colonia ubicada en el espacio exterior, el asentamiento sobre un cuerpo natural como la Luna proporcionará una abundante fuente de materiales para la construcción así como para otros usos, como la protección frente a la radiación cósmica y solar. Pero hay más emplazamientos posibles para una colonia, tales como Marte o algún asteroide cercano. Respecto a estos posibles emplazamientos, la Luna ofrece tanto ventajas como desventajas:

Ventajas Las ventajas de la opción lunar derivan de su cercanía a la Tierra. Descontando algunos asteroides que pasan ocasionalmente más cerca, la Luna es el cuerpo más cercano a la Tierra, orbitando a una distancia media de 384.400 kilómetros. Esta es una distancia constante y, en términos astronómicos, reducida. Esta proximidad presenta varias ventajas:

La energía requerida para enviar objetos desde la Tierra es inferior a la necesaria para otros cuerpos celestes.

La duración del recorrido es corta: los astronautas del Apolo hicieron el viaje en tres días, y puesto que se usarán cohetes químicos similares, al menos durante las próximas décadas se tardará un tiempo parecido en hacer el viaje. La corta duración del recorrido también permitirá acciones de emergencia para alcanzar rápidamente la colonia, o una evacuación y regreso a la Tierra relativamente rápidas en caso de urgencia. Esta es una consideración importante a la hora de establecer una primera colonia.

El retraso en las comunicaciones de ida y vuelta entre la Tierra y la Luna es de menos de tres segundos, permitiendo una comunicación casi a tiempo real y la videoconferencia. El retraso para otros cuerpos del sistema solar es de minutos u horas; por ejemplo, el tiempo que tarda una señal en su viaje de ida y vuelta entre la Tierra y Marte varía de ocho a cuarenta minutos. Esto de nuevo será particularmente valioso en una primera colonia, donde pueden ocurrir problemas que requieran la ayuda desde la Tierra. (Véase, por ejemplo, el caso del Apolo 13).

Sobre la cara visible de la Luna, la Tierra aparece grande y es siempre visible, 60 veces más brillante que la Luna vista desde la Tierra. Por el contrario, en ubicaciones más distantes, la Tierra sería vista simplemente como un punto más, como se ven los demás planetas desde la Tierra. Por consiguiente, una colonia lunar se percibirá menos remota a la Tierra.

Desventajas thumb|230px|La cara oculta de la Luna, vista desde satélite. Los problemas de comunicación con La Tierra desde un hipotético asentamiento en esta cara podrían solucionarse con satélites de comunicación. La ausencia de atmósfera en la Luna constituye su mayor desventaja, pero no es la única:

La larga noche lunar, de casi 15 días terrestres, impedirá el abastecimiento a partir de energía solar, y requerirá una colonia diseñada para soportar temperaturas extremas. Los periodos de oscuridad también dificultarán las cosechas de alimentos. Una excepción a esta restricción son los picos de luz eterna localizados en el polo norte lunar, que siempre están bañados por la luz del sol. El borde del Cráter Shackleton, hacia el polo sur lunar, también tiene una iluminación casi permanente.

Sigue existiendo incertidumbre sobre si la baja gravedad sobre la Luna (de un sexto de la terrestre) es suficiente para prevenir efectos perjudiciales para la salud humana a largo plazo. Se ha demostrado que la exposición a la ingravidez durante períodos de un mes deteriora ciertos sistemas fisiológicos, ocasionando pérdidas de masa ósea y muscular, y la depresión del sistema inmunológico. Se desconoce si efectos similares podrían ocurrir en un ambiente de baja gravedad, pues prácticamente toda la investigación sobre salud se ha limitado a condiciones de gravedad nula. La práctica de una rutina agresiva de ejercicio diario ha probado ser al menos parcialmente eficaz en la prevención de los efectos deletéreos de la baja gravedad.

La ausencia de una atmósfera aislante origina temperaturas extremas y crea unas condiciones superficiales similares al vacío espacial. La Luna también carece de magnetosfera, por lo que su superficie queda expuesta a casi la mitad de la radiación sufrida en el espacio interplanetario (la otra mitad es bloqueada por la propia luna bajo la colonia). Aunque los materiales lunares pueden servir de escudo contra la radiación mientras se permanezca en la colonia, será mucho más problemático protegerse durante expediciones al exterior. Ningún humano ha pasado más de 7 días fuera de la protección de la magnetosfera terrestre, y un informe de 2008 del Consejo Nacional de Investigación estadounidense advierte del peligro de la radiación, con riesgo de cáncer y envejecimiento prematuro de los tejidos. Una de las estrategias en desarrollo para evitar este problema es la creación de pequeñas magnetosferas artificiales, tanto en las naves como en la propia base lunar.

También la inexistencia de atmósfera aumenta las posibilidades de impacto de meteoritos sobre la colonia. Incluso pequeños guijarros y polvo tienen potencial para dañar o destruir estructuras insuficientemente protegidas. Esto deberá ser tomado en cuenta a la hora de plantear explotaciones mineras o demoliciones, pues las partículas generadas pueden viajar grandes distancias sin que fricción alguna pueda aminorar su velocidad inicial. La ausencia de atmósfera también dificultará la refrigeración de la maquinaria, pues el vacío es el mejor aislante térmico.

La superficie de la luna está compuesta en gran medida por un polvo vidrioso y sumamente abrasivo denominado regolito. Este material se adhiere a todo, pudiendo dañar los equipos y ser perjudicial para la salud. Una colonia en la Luna necesitará desarrollar una tecnología "resistente al regolito".