miniaturadeimagen|Soldados del 7.º batallón de infantería durante la Invasión estadounidense de Panamá, junto a anuncio publicitario de Coca-Cola, ejemplo de una multinacional integrada verticalmente. miniaturadeimagen|Mapa del consumo anual de Coca-Cola por países. Una empresa multinacional, internacional es aquella cuya empresa matriz fue creada y registrada en un país, pero que cuenta con subsidiarias en diferentes países.

Son también un poderoso agente de globalización. Actúan con estrategia global para obtener el mayor margen de beneficios; compran las materias primas donde les resulta más barato; instalan sus fábricas en los lugares más favorables; y, venden sus productos casi en cualquier punto de la Tierra. Comprendiéndose como la creación de un grupo de empresas a nivel internacional implantadas a través de la economía, la tecnología y la comunicación, cuya finalidad es la captación de nuevos clientes, creando una nueva cultura de comercialización de productos de reconocimiento a nivel universal.

Una empresa doméstica se convierte en multinacional cuando realiza inversión directa en el exterior que organiza jurídica y económicamente a través de unidades empresariales que denominamos filiales o subsidiarias.

El término multinacional debe entenderse en lo que a mercado se refiere, no a la naturaleza de la compañía: de hecho, es habitual que se califique el término multinacionales como engañoso, y se prefiera llamarlas transnacionales, ya que, aunque operen en varios países, el planteamiento de su estrategia y su administración central está generalmente en un solo país.

Nacimiento e historia de las empresas multinacionales miniaturadeimagen|Mapa de las primeras corporaciones coloniales europeas. Las empresas multinacionales nacieron como consecuencia del proceso de ampliación de los mercados. La primera empresa que puede ser considerada antecedente de las actuales multinacionales fue la Compañía de Moscovia, empresa de origen inglés fundada en Londres en 1555, dedicada al comercio entre Inglaterra y Rusia. Otro precedente se puede encontrar en las compañías de Indias que surgieron en Gran Bretaña, Holanda, Suecia y Dinamarca en el ; o, anteriormente, la banca de la familia Rothschild, que se extendió por varios países europeos.

El germen de las actuales empresas multinacionales surgió a finales del , cuando un conjunto de empresas decidieron construir fábricas fuera de sus países de origen. De este modo reducían los costes de transporte y evitaban los fuertes aranceles establecidos a la importación de sus productos.

Características de las empresas multinacionales miniaturadeimagen|Un restaurante McDonald's en la base de Guantánamo, Cuba, ejemplo de una multinacional integrada horizontalmente. miniaturadeimagen|Mapa de las sucursales de McDonald's en el mundo. Las principales características de este tipo de empresas, son las siguientes:

Se extienden en todo el globo. Sus propietarios llevan sus productos o servicios a cualquier territorio, abriendo nuevas sucursales incluso en varios continentes, fuera del de su origen. Poseen plantas en todo el mundo y trabajan con importantes cantidades de productos. Utilizan nuevas tecnologías, organización industrial, mercadotecnia y publicidad. Son fuertes inversores en investigación y desarrollo para las comunidades. Tienen un conocimiento profundo de las estructuras y funcionamiento de los mecanismos políticos de los países donde están implantadas. Crecen habitualmente a través de fusiones y adquisiciones. Sus productos no son terminados en la misma planta en la cual inician; lo transportan a otra planta en otro continente para ser finalizado, y se comercializan en otro sitio.

Las multinacionales y la competencia El comentador más conocido acerca del origen y consecuencias de las multinacionales es el economista canadiense John Kenneth Galbraith, quien desde 1967 The New Industrial State - traducido al castellano como El capitalismo americano ( Ariel, Barcelona, 1968) proclamó que la elevación a la primacía de este tipos de empresas a partir de las Segunda Guerra Mundial tiene profundas implicaciones económicas, sociales y políticas.

Entre otras, él postula que las multinacionales superan el problema del riesgo, central a las empresas tradicionales, lo que logran principalmente con las ventajas que poseen, por un lado, al estar en posición de obtener contratos de largo plazo en el área tanto de compraventa (incluidos con sindicatos) como de relaciones con países y, por el otro, al expandir sus actividades al sector financiero.

A consecuencia de lo anterior, la libre competencia, tal como se concibe en las concepciones clásicas, deja de existir y se transforma en una situación que es, quizá, de competencia imperfecta. Por ejemplo, una condición de la competencia verdadera es la información adecuada e independiente. Sin embargo, las empresas multinacionales distorsionan esa información a través del control de la publicidad, que se extiende entonces a la producción de líneas completas de revistas o periódicos.

Sin duda, algunas de las empresas anteriores o clásicas llegaron a ser muy grandes y se extendieron a diversos países o regiones, pero en las empresas clásicas como las fundadas por John D. Rockefeller, Cornelius Vanderbilt, Andrew Carnegie o Rothschild, el propietario era quien tomaba las decisiones. Esa situación empieza a cambiar en las dos primeras décadas del siglo veinte; ya en 1911 Joseph Alois Schumpeter hace referencias a la importancia que asume lo que se podría llamar el empresario profesional, quien es, en palabras del propio Schumpeter, “el individuo que asume riesgos económicos no personales”.The Theory of Economic Development - Teoría del desenvolvimiento económico (1912)

Adam Smith tenía una visión muy crítica de tal situación. Para él, el riesgo y la recompensa era una cuestión entre individuos que se encuentran en el libre mercado. ¿Cómo podrían esos individuos competir libremente si delegan su representación a otros? En realidad, ¿cómo puede haber libre competencia si los propietarios de algún bien o servicio (desde el trabajo al capital) se agrupan a fin de compartir o disminuir el riesgo? Esa situación simplemente es una distorsión del mercado.

Galbraith apunta otra consecuencia del surgimiento del empresariado profesional, consecuencia que sigue directamente de la percepción clásica del comportamiento económico de los individuos. Ese empresariado procederá inevitablemente a la persecución de sus intereses -tanto como individuos como grupo. De la misma manera que otros individuos o grupos buscan manipular el mercado a fin de beneficiarse, estos empresarios buscarán hacerlo. Smith mismo previó la situación: los accionistas -que son los que en términos de Smith asumen el riesgo económico- sólo recibirán “lo que los directores consideren apropiado darles”. A. Smith. La riqueza de las naciones. Vol II, p. 264. Citado por Galbraith: "The Age of Uncertainty", p. 26. Acerca de “los directores” dice que “sin un privilegio de exclusividad … generalmente han manejado mal la empresa. Y, con ese privilegio, la han manejado mal y también la han restringido”. Smith. Riqueza de las naciones. Vol II, p. 264. Citado por Galbraith: “The Age of Uncertainty”, p. 26.

Mucho se ha escrito sobre el carácter y papel del “entrepreneur”. En general aquellos que se consideran partidarios del capitalismo y liberalismo (en sus versiones clásicas o neo) olvidan ese aspecto de la posición tanto de Smith, Schumpeter y otros para concentrarse en otra parte del análisis schumpeteriano: el entrepreneur como innovador (ver emprendedor). Si bien es cierto que Schumpeter identifica ese gerente profesional como un innovador, no es menos cierto que esa innovación no es necesariamente favorable a los inversionistas o a la sociedad en general porque, como Galbraith apunta, no está ni puede estar motivada por el mejor deseo por otros, sino el personal. En una sociedad donde todos persiguen el interés personal, no se puede esperar que quienes controlan las empresas sean la excepción, sean los que están motivados por el bien de otros.

Que el empresariado profesional manipule las empresas y el mercado para ganancia personal no es solo una cuestión moral o legal. Más allá de casos extremos -como el de Enron - el problema se centra en la percepción smithiana de mal manejo y restricción de la empresa. En ese sentido es ejemplo el caso de IBM, una de las primeras multinacionales modernas, la cual partiendo de una fuerte posición en el mercado llegó casi a la bancarrota a los fines del (en 1993 IBM anuncio lo que era perdida más grande en la historia de ese país hasta esa fecha: US$ 4.97 mil millones en 1992), situación que se debió al fenómeno previsto por Galbraith: proliferación de la burocracia en la forma de más y más capas de gerentes: se dice que IBM llegó a tener más de diez gerentes por empleado que trabajaba, Al mismo tiempo, esas capas se transformaron en un verdadero freno a la innovación: cada capa necesitaba hacer un análisis antes de recomendar una acción al nivel superior. El resultado fue que meses pasaban antes que una propuesta llegara al nivel que realmente podía decidir. Y cuando se llegaba a ese nivel, sucedía que empresas competidoras ya habían implementado o incluso superado la innovación.

Sin embargo, no se puede negar que una característica central a toda empresa -desde el periodo clásico en adelante- es la planificación de la producción presente en relación con el mercado futuro. Es esa planificación, complementada por su control del mercado, la que en gran medida ha estado detrás del éxito y auge de las internacionales y que esa planificación se ha beneficiado enormemente de la introducción de un sistema de gerencia profesional.

En ese sentido, y considerando quizá la experiencia de su empresa, es que Sam Palmisano, gerente general de IBM, ha propuesto que el desarrollo lógico (facilitado por la tecnología) sería una “empresa integrada a nivel mundial”, Samuel J. Palmisano. The Globally Integrated Enterprise. (Foreign Affairs, May/June 2006) En esta visión, los servicios de back office (administración y gerencia, etcétera) podrían estar ubicados en cualquier lugar en el que sea conveniente. Aquellos servicios o funciones que no pueden ser centralizados pueden ser subcontratadas o ‘externalizadas’, por ejemplo, IBM en lugar de tener una serie de sistemas de transporte (por región, área de producción, etc) tiene ahora un solo sistema, traspasando mucha de la actividad anterior a empresas que se especializan en el transporte.

De llegar tales empresas integradas mundialmente a hacerse una realidad, significaría quizá el corte final de la relación de una empresa a un país determinado: los centros administrativos y de producción podrían situarse donde sea que tales servicios sean “más económicos” (o crecientemente, a ser “externalizados” a otras empresas, multinacionales o no, especializadas en proveerlos). Las investigaciones y desarrollos podrían ser llevadas a cabo en universidades y otros centros intelectuales dispersados a través del mundo y el “centro ejecutivo” para propósito de ingresos e impuestos podría estar en un paraíso fiscal mientras los gerentes podrían vivir donde les guste y “reunirse” a través de Internet.