thumb|300px|La creación de los astros y las plantas, fresco de Miguel Ángel, sin restaurar. thumb|300px|La creación de Adán de Miguel Ángel, restaurada. thumb|300px|Creación de Eva de Miguel Ángel, después de haber sido restaurada.

La restauración de los frescos de la Capilla Sixtina constituye una de las restauraciones de arte más importantes del .

La Capilla Sixtina se construyó en la Ciudad del Vaticano durante el papado de Sixto IV al norte de la Basílica de San Pedro y se completó hacia el año 1481. Sus muros fueron decorados por numerosos pintores renacentistas considerados de los más importantes de la Italia del , entre ellos Ghirlandaio, Perugino y Botticelli. La decoración de la Capilla mejoró bajo el gobierno del papa Julio II gracias a las pinturas de la bóveda hechas por Miguel Ángel entre 1508 y 1512 y con la pintura del Juicio Final, también obra de Miguel Ángel, encomendada por el papa Clemente VII y terminada en 1541.Massimo Giacometti, editor,The Sistine Chapel, (1986) Harmony Books, ISBN 0-517-56274-X Los tapices del nivel inferior, hoy conocidos como Cartones de Rafael, hechos entre 1515–16, completaban el conjunto.

En conjunto, estas pinturas conforman el más grande esquema pictórico del Renacimiento. Tomadas individualmente, algunas de las pinturas de Miguel Ángel de la bóveda están entre las obras de arte occidental más notables jamás creadas.En particular, La creación de Adán y la Caída del hombre. Los frescos de la Capilla Sixtina, y en especial la bóveda y las lunetas de Miguel Ángel, han sido objeto de numerosas restauraciones, siendo la más reciente de ellas entre 1980 y 1994. Esta restauración tuvo un gran efecto sobre los amantes del arte y los historiadores, ya que colores y detalles que no se habían visto durante siglos salieron a la luz. Se ha llegado a decir que, como resultado, "Todo libro sobre Miguel Ángel deberá reescribirse". Universidad de Arte Escolar de Virgina, Queen's Quarterly, citado en: Otros historiadores, como James Beck de ArtWatch International, han sido muy críticos con la restauración, diciendo que los restauradores no han captado las verdaderas intenciones del artista. Este es un tema de debate continuo.

Restauraciones previas

Los frescos de la bóveda de la Capilla Sixtina fueron objeto de numerosas intervenciones previas al proceso de restauración que empezó en 1480. Los problemas con la bóveda parece que empezaron con la penetración de agua a través de la planta superior. Hacia 1547 Paolo Giovio escribió que el techo parecía estar siendo dañado por salitre y grietas. El efecto del salitre es hacer que aparezca una eflorescencia blanca. Gianluigi Colalucci, jefe de restauración del Laboratorio para la Restauración de Pinturas de los Monumentos Papales, comentó en su ensayo Los colores de Miguel Ángel redescubiertos que los primeros conservadores trataron el problema aplicando aceita de linaza o de nuez, que hacían que los depósitos de salitre se volvieran más transparentes.

En 1625, Lagi, el "dorador residente", llevó a cabo una restauración limpiando el techo con telas de lino y frotándolo con trozos de pan. Incluso usó pan húmedo para eliminar las suciedades más persistentes. Sus reportes afirman que los frescos "se restauraron hasta recobrar su belleza previa sin recibir ningún daño".Biblioteca del Vaticano, Vat. Capponiano 231, f 238 y Chigiano G. III 66. f 108. citado por Colalucci Colalucci señala que Laggi aplicó "casi con seguridad" capas de barniz para revitalizar los colores pero que no lo menciona en sus informes con la intención de "preservar los secretos de su oficio".Vat. Capponiano 231, f 238 y Chigiano G. III 66. f 108. citado por Colalucci

Entre 1710 y 1713 se llevó a cabo una restauración más de la mano del pintor Annibale Mazzuoli y su hijo. Usaron esponjas humedecidas con vino griego, ya que según Colalucci era necesario por la acumulación de mugre por el hollín y la suciedad que habían quedado atrapados en los depósitos grasientos de la restauración previa. Mazzuoli trabajó toda la bóveda, de acuerdo con Colalucci, fortaleciendo su contraste al repintar algunos detalles. También repintaron algunas áreas cuyos colores se habían perdido por culpa de la eflorescencia de las sales. Las áreas repintadas fueron tratadas con pinceladas lineales.Hay zonas pintadas a partir de cero o zonas gravemente dañadas en las pinturas está en contraste con la práctica moderna de la restauración. Colalucci menciona que Mazzuoli también aplicó una buena cantidad de barniz. La restauración se centró en la bóveda y le dio menos importancia al resto del esquema, como las lunetas.

La penúltima restauración fue llevada a cabo por el Laboratorio de Restauración del Museo Vaticano entre 1935 y 1938. El objetivo del trabajo era consolidar algunas áreas del intonaco (una capa de los frescos) en el extremo este del edificio y eliminar parcialmente el hollín y la suciedad.

Última restauración

Los experimentos preliminares para la última restauración empezaron en 1979. El equipo de restauración estaba formado por Colalucci, Maurizio Rossi, Piergiorgio Bonetti entre otros,Carlo Pietrangeli, Foreword to The Sistine Chapel, ed. Massimo Giacometti. (1986) Harmony Books, ISBN 0-517-56274-X quienes tomaron como referencia las Reglas para la restauración de obras de arte que estableció en 1978 Carlo Pietrangeli, el director del Laboratorio Vaticano para la Restauración de Pinturas. Dichas reglas establecen el procedimiento y métodos empleados en la restauración. Una parte importante de esta última restauración, como lo establecen las reglas, fue el estudio y el análisis de la obra artística. Parte de esto fue la grabación de cada etapa del proceso de restauración. Este trabajo corrió a cargo del fotógrafo Takashi Okamura de la Nippon Television.

Entre junio de 1980 y octubre de 1984 se llevó a cabo la primera parte de la restauración, que comprendía trabajar en las lunetas hechas por Miguel Ángel. Después de eso, el trabajo se enfocó en la bóveda, que fue completada en diciembre de 1989 y para finalizar se trabajó en el Juicio Final. La restauración se mostró al público el 8 de abril de 1994 cuando Juan Pablo II la desveló. La última parte fue la restauración de los frescos de las paredes, que fue aprobada en 1994 y develada hasta el 11 de diciembre de 1999.

Objetivos de los restauradores

Los objetivos de los restauradores eran los siguientes: Estudiar los frescos detenidamente, analizar los descubrimientos y utilizar las soluciones técnicas apropiadas. Registrar cada paso de las operaciones con archivos, fotografías y películas. Usar solo aquellos procedimientos y materiales sencillos, ampliamente probados, no dañinos y que puedan deshacerse los cambios. Reparar las grietas y los daños estructurales que amenazaban la estabilidad de la pintura. Eliminar las capas de suciedad debidas a la cera de las velas y a la mugre que se había depositado por la combustión de las velas de la capilla durante 500 años. Eliminar las reparaciones de los restauradores que habían intentado contrarrestar los efectos del hollín. Eliminar el aceite y la grasa animal usada para contrarrestar la salinización de las áreas por donde se había filtrado el agua. Eliminar los cúmulos cristalinos de sal que habían blanqueado zonas por donde se había filtrado el agua. Conservar superficies que estaban en peligro de posterior empeoramiento debido a la descamación. Restaurar con cuidado esas zonas donde el deterioro había destruido detalles y había provocado la pérdida de la integridad del conjunto. Este proceso incluía, por ejemplo, rellenar las grietas y pintarlas con un color parecido al original. Mantener en zonas pequeñas un recuerdo físico e histórico de las anteriores restauraciones que se habían llevado a cabo, como por ejemplo una zona con repintado y cera, y otra con intentos de contrarrestar la sal con aceite.

Preparación y enfoque thumb|200px|La Capilla Sixtina antes de la restauración.Esta foto es más oscura de lo que parece en realidad. En 1979, Gianluigi Colalucci, jefe restaurador del Laboratorio para la Restauración de las Pinturas de los Monumentos, Museos y Galerías Papales, empezó unos experimentos para determinar el mejor enfoque para la restauración de los frescos de la Capilla Sixtina. Las investigaciones empezaron con las pruebas al frescos ubicado en la pared Disputa sobre el cuerpo de Moises de Matteo da Lecce, que tenía unas características físicas y químicas en su técnica pictórica parecida a la usada en los frescos de Miguel Ángel. Las pruebas para encontrar los disolventes adecuados siguieron en pequeños trozos de las pinturas sobre Eleazar y Matan.

Debido a la altura de los techos y a la inaccesibilidad de los frescos de la bóveda, no se pudo prever un análisis detallado de la naturaleza de los daños y de los problemas que los restauradores se iban a encontrar hasta que la restauración se llevase a cabo y hasta que los andamios se pusiesen en la capilla. Parecía como si el análisis científico y la respuesta de los restuaradores a los problemas particulares formase parte dinámica del proceso y por tanto cambiante, más que algo que el equipo hubiese decidido aplicar a toda la estructura.Gianluigi Colalucci's essay, Michelangelo's Colours Rediscovered in The Sistine Chapel, ed. Massimo Giacometti. (1986) Harmony Books, ISBN 0-517-56274-X

En 1980 se tomó la decisión de llevar a cabo la restauración completa. La Nippon Television financió con 4,2 millones de dólares a cambio de los derecho para grabar el trabajo.

Andamiaje El equipo de restauración usó para sus andamios de aluminio los mismos agujeros usados por Miguel Ángel para el andamio original. Así consiguieron completar la primera parte de la restauración, la de las superficies verticales y las enjutas curvas de las secciones superiores de las ventanas. Cuando siguieron con la bóveda, también utilizaron un sistema similar al usado por Miguel Ángel, que incluía voladizos que salían del andamiaje para apoyar plataformas desde donde restaurar el techo. Las facilidades de los materiales ultraligeros modernos facilitó la creación de estructuras con ruedas que facilitaban el movimiento a lo largo de la sala, ya que en la época de Miguel Ángel se debía desmantelar y reconstruir las estructuras para moverlas.Ensayo de Fabrizio Mancinelli, Michelangelo at Work in The Sistine Chapel, ed. Massimo Giacometti, (1986) Harmony Books, ISBN 0-517-56274-XPietrangeli, Hirst y Colalucci, eds. The Sistine Chapel: A Glorious Restoration, (1994) Harry N Abrams, ISBN 0-8109-8176-9

Estado de los frescos thumb|200px|Este detalle de la Caída del hombre muestra el oscurecimiento de los colores hacia el monocromismo, grietas en la cal, clavijas metálicas de estabilizaciones previas, manchas por el agua, depósitos de sal y oscurecimiento por el salitre y sobrepintura. thumb|200px|Este detalle de la misma sección muestra el brillo de los colores tras la limpieza. Las grietas se han rellenado y las clavijas eliminado, pintándolas como las zonas adjuntas. Las grietas pequeñas son más visibles al constrastar con una superficie más brillante. Los anillos de salitre son irreversibles.