La batalla de Los Vosgos (en francés: bataille des Vosges, bataille en Alsace, bataille de Ochsenfeld; en alemán: Schlacht im Elsass) se libró en el año 58 a. C. entre las legiones de la República romana, al mando de Cayo Julio César, y los germanos liderados por Ariovisto, con victoria de las primeras.

Antecedentes Después de la migración de los cimbrios y teutones, las tribus galas se confederaron bajo el liderazgo de los arvernos acaudillados por Celtilo. Después de que este noble fuera ejecutado por su propia gente por intentar restaurar la monarquía, otras tribus se sublevaron contra los arvernos, estallando una guerra entre estos y los eduos.César 1.31.3 Finalmente, los sécuanos, aliados de los segundos, contrataron al caudillo germano AriovistoCésar 1.31.4 y guerreros cruzaron el RinCésar 1.31.5 hacia 72 a. C., catorce años antes de enfrentarse a César.César 1.36.6 Este lideraba a los suevos de los valles de los ríos Neckar y Meno. Con los años, nuevos contingentes se fueron sumando hasta alcanzar los migrantes.

Hacia 60 a. C., los eduos sufrieron una derrota devastadora en Magetóbriga, cerca de la actual Amage, donde perdieron todos sus nobles, senadores y caballeros.Wilcox, 2011: 35César 1.31.6; Cicerón 1.19.2 Los eduos, aliados tradicionales de los romanos, debieron entregar rehenes a algunos nobles que garantizarían que no pedirían ayuda a Roma ni volverían a las armas.César 1.31.7 Pero los sécuanos fueron obligados por Ariovisto a entregar un tercio de sus tierras más fértiles y, cuando llegaron germanos harudes, los obligó a entregar otro tercio.César 1.31.10 Los sécuanos se aliaron con los eduos y resolvieron enfrentarse a los invasores, pero fueron vencidos.César 1.31.11

Los eduos enviaron embajadas a Roma pidiendo ayuda. El Senado romano intervino y persuadió a Ariovisto que suspendiera sus conquistas; a cambio, el cónsul César le concedió el título de rex atque amicus populi Romani, «rey y amigo del pueblo romano», en el 59 a. C..Apiano 4.4.21; Casio 38.34.3; César 1.35.2; Plutarco. César, 19.1 Pero el caudillo siguió hostigando a los celtas tanto que estos solicitaron ayuda militar a César, justo cuando muchos contemplaban la posibilidad de migrar.César 1.31.14 Argumentaron que ellos eran fieles a la República pero los germanos eran unos vecinos intolerables y que tarde o temprano invadirían toda la Galia.Plutarco 19.1

Después de vencer a los helvecios, casi todos los pueblos de la Galia enviaron embajadores al procónsul Cayo Julio César para felicitarloCésar 1.30.1 y pidieron permiso para convocar una asamblea de todas las tribus.César 1.30.4Carcopino, 1993: 275 Esta asamblea le autorizó para intervenir legalmente en sus asuntos internos, especialmente para defenderse contra los invasores de Ariovisto.César 1.31.15

Campaña César decidió que él se encargaría del problema. Tenía esperanzas de que Ariovisto, viendo los beneficios de una alianza con Roma, dejara de expandirse a costa de los celtas.César 1.33.1 El procónsul también entendía el peligro de seguir permitiendo que masas de germanos entraran en la Galia, pues podrían seguir a la Narbonense y la misma península itálica, como había sucedido con los cimbrios y teutones.César 1.33.3 Envió embajadores al caudillo pidiéndole una entrevista a mitad de camino entre sus ejércitos.César 1.34.1 La respuesta del germano fue que si César deseaba algo de él, debía acudir a su presencia.César 1.34.2 Asimismo reclamó su derecho de permanecer en la Galia al ser vencedor en la guerra.César 1.34.4; 1.36.1 César, irritado, respondió que conservaría el estatus de amigo de Roma si cumplía la siguiente petición:César 1.35.4 no permitir la entrada de más germanos en la Galia, liberar a los eduos que tenía de rehenes, permitir a los sécuanos hacer lo mismo y no pelear más con los eduos y sus aliados.César 1.35.3 La respuesta de Ariovisto fue inmediata, le desafió a luchar donde quisiera, recordándole que sus guerreros jamás habían sido vencidos.

thumb|300px|izquierda|Mapa de la campaña de César en 58 a. C. En amarillo, el territorio propiamente romano. En verde, las tribus celtas, en naranja, las germánicas y en púrpura, las aquitanas. Mientras, nuevos contingentes de harudesCésar 1.37.2 y suevosCésar 1.37.3 cruzaban el Rin para entrar en las tierras de los eduos y tréveros, respectivamente.César 1.37.1 César decidió avanzar contra sus enemigos antes de que se sumaran esos refuerzos, procurándose los suministros necesarios lo antes posible.César 1.37.4 Al tercer día de marcha se enteró de que Ariovisto se dirigía a Vesontio, oppidum de los sécuanos, para hacerse con gran cantidad de trigo y armas ahí almacenados.César 1.38.1 El procónsul no podía conceder esa ventaja al enemigo, por lo que apresuró a sus soldados con marchas nocturnas y logró llegar primero, haciéndose con todo lo útil para su campaña e instalando una guarnición.César 1.38.4 César permaneció allí para seguir recibiendo provisiones de los sécuanos, leucos y lingones, y los germanos continuaron su avance.César 1.40.11

Durante la estancia en Vesontio, los guerreros galos informaron a los legionarios que los germanos eran muy altos, valientes, muy diestros con los brazos y capaces de asustarlos con la mirada.César 1.39.1 Esto atemorizó a los romanos hasta el punto de que desearon abandonar a su comandante si decidía continuar la campaña.César 1.39.6 Este miedo surgió primero entre los tribunos militares y prefectos, elegidos por razones de amistad y sin experiencia militar,César 1.39.2; Plutarco 19.2 pidiendo muchos permiso para volver a Roma.César 1.39.3 Este temor se lo transmitieron al resto del ejército, incluso a los veteranos centuriones y legionarios.César 1.39.4-5 César convocó una asamblea de los centurionesCésar 1.40.1 y los desafió, diciéndoles que entonces saldría solo con la X Legión, en la que confiaba plenamente;César 1.40.15; Plutarco 19.2 también que un año antes Ariovisto había rogado al Senado ser considerado amigo de Roma, por lo que no era que temer, que ya habían vencido a los helvecios, pueblo que había enfrentado y vencido a los germanos en otras ocasiones,César 1.40.7-8 y que sus padres, al mando de Cayo Mario, habían derrotado a los cimbrios y teutones, o a esclavos germanos rebeldes durante la tercera guerra servil.César 1.40.5; Plutarco 19.2 Heridas en su orgullo, las legiones permanecieron con su comandanteCésar 1.40.1-2; Plutarco 19.3 injuriando a sus oficiales de unidad.Plutarco 19.3

César reanudó su avance a inicios de agosto, y después de seis días de marcha, sus exploradores le informaron que el ejército enemigo estaba a unos 35 km.César 1.41.5 Al saber de la proximidad de César, Ariovisto decidió enviar embajadores para informarle que estaba disponible para una entrevista en cinco días.César 1.42.1 Sus planes estaban anulados, pues no esperaba que los romanos tomaran con tal audacia la iniciativa. El procónsul no rechazó la propuesta creyendo que podría negociar con Ariovisto.César 1.42.3 El lugar de reunión estaba en una gran llanura al pie de una alta colina, a mitad de camino entre ambos campamentos.César 1.43.1 Ambos acudieron acompañados de numerosos jinetes; en el caso de César, no eran aliados galos, sino legionarios montados de la X Legión Gemina, su guardia personal y hombres de su plena confianza.César 1.42.6 Ambos comandantes los hicieron detenerse a 200 pasos del lugar de reunión.César 1.43.2

César habló primero, recordándole a su rival los beneficios que le habían supuesto ser amigo de Roma durante los años anteriores.César 1.43.4 Después le solicitó que no luchara con los eduos y sus aliados, que liberara a los rehenes y no permitiera a más germanos que cruzaran el Rin.César 1.43.9 Ariovisto le respondió que él había entrado a la Galia por invitación celta, seguido de los suyos por la esperanza de grandes recompensas, que los rehenes fueron entregados espontáneamente por los eduos, que recibía tributos según las leyes de la guerra que premian a los vencedores, que los galos habían sido quienes lo habían atacado,César 1.44.2 que si la amistad romana significaba perder los tributos celtas, optaba por perderla,César 1.44.5 que estaba en la Galia desde mucho antes que los romanosCésar 1.44.7 y que sospechaba que César solo fingiría ser su amigo para permanecer con su ejército en la Galia y dominarla.César 1.44.11 Exigía que César debía retirarse de la región o lo consideraría su enemigo, y si lo vencía y mataba, probablemente muchos nobles romanos estarían felices y lo considerarían un amigo.César 1.44.12 Si César aceptaba sus demandas, entonces le permitiría luchar en otras regiones galas sin peligro.César 1.44.13 Según Orosio, Ariovisto también se jactó de que él había vencido a numerosos pueblos celtas mientras que César, temeroso del valor y número de los germanos, habría rechazado por mucho tiempo dar batalla.Orosio 6.7.6

Mientras se desarrollaba la entrevista, algunos jinetes germanos se acercaron a la colina y arrojaron a los romanos piedras y otros proyectiles.César 1.46.1 El procónsul cortó la entrevista y se retiró.César 1.46.2

Días después, César envió a los jóvenes oficiales Cayo Valerio Prócilo y Marco MetioCésar 1.47.4 a negociar y espiar a Ariovisto,César 1.47.5 pero el caudillo los hizo arrestar.César 1.47.6

Fuerzas en combate El ejército romano se componía de 6 legiones (aunque César debió dejar guarniciones en el camino) apoyadas por tropas aliadas según Apiano,Apiano 4.4.21 incluyendo 4000,César 1.15.1 quizás 6000, jinetes eduos (cifras del comienzo de la campaña contra los helvecios). Algunos sostienen que sus oponentes pudieron ser guerreros más no combatientes (ancianos, mujeres y niños). Pero el historiador alemán Hans Delbrück sostenía que los bárbaros eran mejores guerreros que los civilizados romanos, por lo que tiende a explicar las victorias de César con una supuesta superioridad numérica, disminuyendo el número de combatientes bárbaros y exagerando el de romanos.Goldsworthy, 2006: 549 Para él, si César tenía a legionarios (más aliados), Ariovisto dispondría de unos guerreros como máximo agrupados por tribus en siete cuerpos de 2000 infantes y jinetes cada uno, con una falange de 40 líneas de profundidad.

Max Eichheim cree que, después de las bajas sufridas contra los helvecios, unos romanos muertos, heridos, enfermos o desaparecidos, el número de legionarios no podía pasar los , a los que se sumaría una cifra de aliados eduos y sécuanos.Eichheim, 1876: 71 En cambio, critica las cifras de César sobre los infantes ligeros y jinetes germanos, afirmando que pudieron ser guerreros como máximo, inspirándose en el número de suevos y sicambrios que pudieron entrar en la Galia en tiempos de Augusto,Eichheim, 1876: 72 unas personas según Suetonio.Suetonio Augusto 9.2 Historiadores modernos respaldan tal cálculo, la población germana no pudo cambiar en tan pocas décadas, así que no podían disponer sino de ocho a diez mil hombres adultos.

Su compatriota, Walter Krüger, estima que al iniciar su migración a la Galia, los germanos formaron en dos grandes huestes. La primera estaba compuesta por guerreros eburones, 5000 de tribus menores aliadas y 2000 jinetes tréveros, y la segunda por sicambrios, 5000 catos, vangíones y németes y 5000 suevos de Ariovisto. Además, los tigurinos se trasladaron a Alpis Graia (vía romana que une las actuales Milán y Viena) con 5000 hombres y dejaron otros tantos en Isère, desde donde amenazaron a los alóbroges.Krüger, 2018

Movimientos previos thumb|350px|Mapa de los movimientos previos a la batalla.