El Hotel Palace de Madrid, llamado oficialmente The Palace, a Luxury Collection Hotel, Madrid, es una instalación hotelera situada en el distrito Centro de Madrid (España) en la Carrera de San Jerónimo, con fachadas a la plaza de Cánovas del Castillo, calle del Duque de Medinaceli y plaza de las Cortes. El hotel fue construido por el empresario hostelero de origen belga George Marquet por sugerencia personal de Alfonso XIII. El edificio, con sus cuatrocientas setenta habitaciones, empleó el novedoso material constructivo denominado hormigón armado, siendo erigido en un periodo de quince meses, y abriendo sus puertas al público el 12 de septiembre de 1912 (dos años después que su vecino Ritz). En la fecha de su construcción fue el hotel más grande de Europa. Entre sus novedades hosteleras de la época se encontraba la incorporación de teléfono, interfonos e inodoros en cada habitación. Los bajos del edificio fueron famosos en Madrid por ofrecer servicios diversos, tales como los salones de baile denominados el "The del Palace", los salones de jazz del Rector's Club y la cervecería "La Brasserie". En los años cuarenta se instaló el Cine Palace y posteriormente las cadenas Starbucks y Vips. Actualmente el hotel forma parte del grupo hotelero Marriott International.
Historia thumb|Fachada noble del Hotel Los avances técnicos y de calidad en el transporte ferroviario español tuvieron como primer efecto una mayor afluencia de visitantes a la ciudad. Ya desde 1883 existía el servicio Wagon-Lits entre París y Madrid, pero la incorporación de coches cama permitía un viaje entre ambas capitales más cómodo. Este sistema sustituía al lento y pesado servicio de diligencias, el denominado servicio de la Compañía de Diligencias Peninsulares y Postas.Peter Besas, (2009), «Historia y anécdotas de las fondas madrileñas», 1.ª ed. La Librería, ISBN 978-84-9873-032-6 Esta situación incrementaba el número de visitantes a Madrid con necesidad de alojamiento. Las fondas acogían a los diversos viajeros nacionales e internacionales que llegaban a la capital de España en algunos palacetes y casas de particulares. En muchos de los hoteles de comienzos de no había buenas instalaciones, por lo que a menudo había un servicio inodoro por planta. Pero pronto surgía en la ciudad la necesidad de atender una nueva tipología de viajero, acomodado y con gran nivel adquisitivo. Otras mejoras afectaban al desarrollo de la ciudad, como era el caso de la instalación eléctrica en las viviendas (en 1915 Madrid ya superaba los cien mil abonados) y el transporte mediante tranvías con trole. Entre los avances urbanísticos de la época cabe destacar la evolución del Ensanche de Madrid, que afectaba a los barrios de Salamanca, así como a los de Argüelles y Ventas. En 1910 se daba comienzo a las obras de construcción de la Gran Vía madrileña, que abría una gran calle a través del denso casco urbano del centro de la capital; esta obra duraría 21 años. A pesar de su construcción, la carestía de habitaciones de lujo se mantendría en España hasta bien entrados los años setenta. Entorno y necesidades Se habían realizado diversos intentos de crear residencias hosteleras en Madrid desde comienzos del . Uno de los primeros se produce en 1902 cuando la Casa Miró i Trepat estudió la viabilidad de erigir un hotel en el paseo del Prado (junto a los Jardines del Retiro) con el objeto de poder celebrar la coronación de Alfonso XIII, y encargó el estudio al arquitecto catalán Eduard Ferrés i Puig (por consejo de Joan Miró i Trepat). El estudio mostró que la rentabilidad era mayor si se construía una Casa de Correos y Telégrafos en la zona. En 1910, y fruto de los deseos del rey Alfonso XIII para que Madrid pudiera disfrutar de un hotel del nivel de la ciudad, se inauguró el Ritz proyectado por el arquitecto francés Charles Mewès. Las ciento ochenta habitaciones que poseía este nuevo Hotel de lujo (junto con las del Grand Hôtel de París ubicado en la Puerta del Sol), no eran suficientes para atender la creciente demanda de visitantes que afluía a la capital. La escasez de habitaciones de lujo en Madrid quedó patente años antes, tanto en 1902 durante las celebraciones para la coronación de Alfonso XIII como la de sus esponsales con Victoria Eugenia de Battemberg en 1906. En ambas el esfuerzo por acomodar a los visitantes fue una labor bastante complicada.
Era pues necesario crear nuevos establecimientos hoteleros que cubrieran la demanda de la ciudad. Madrid necesitaba un hotel que le permitiera incorporarse a los circuitos en los que se movía la alta sociedad europea. En países como Bélgica, Francia y Gran Bretaña los hoteles de lujo en medio de las urbes habían proliferado y resultaban ser un éxito para sus propietarios. Se desarrollaban nuevos conceptos hoteleros. Iniciativas tempranas como la presidida por el marqués de la Vega Inclán (que tenía una fuerte amistad con el rey) creando la Comisaría Regia de Turismo, son indicios de la necesidad existente en la época. Es cuando Alfonso XIII, aficionado a las carreras de caballos, tiene una entrevista con el empresario hostelero de origen belga George Marquet, dueño de cadenas de hoteles en la Costa Azul en el hipódromo Deauville (denominado «Hippodrome de la Touques»). En este encuentro, George es animado por el monarca a construir un hotel en Madrid. George envió una comitiva de expertos a Madrid con el objeto de buscar emplazamientos posibles. La primera tentativa fue la compra del Ritz que acabó con la negativa de los propietarios. Tras ello decidió la construcción del suyo propio con el apoyo del rey, este nuevo hotel debía superar en servicios al de la competencia. Para su edificación se barajaron diversos emplazamientos, uno fue la Gran Vía, pero se eligió finalmente el solar del palacio de los Duques de Medinaceli ubicado en la Carrera de San Jerónimo, que fue derribado en 1895. Este palacio, perteneciente a la familia Sandoval y Rojas desde el pasó a la los duques de Medinaceli. Era conocido por los madrileños como el Palacio del Prado. La muerte del XV duque de Medinaceli en 1873 hace que la viuda traslade su vivienda a un palacete cerca de la plaza de Colón y el abandono del palacio motiva su demolición. Desde 1902 hasta 1907 el local de Medinaceli tuvo un parque denominado "cineflúo". En 1910 optan por la compra el Ayuntamiento de Madrid y la sociedad Madrid Palace Hotel S.A. El Ayuntamiento finalmente se retira por falta de fondos, siendo finalmente adquirido el solar por la sociedad en la que Marquet es accionista mayoritario. La ubicación de este nuevo hotel correspondía al mejor lugar del Madrid de comienzos de , donde se encontraba cercano al centro político definido por el Palacio de las Cortes, el centro financiero definido por el edificio de la Bolsa y el social definido por la Puerta del Sol. Posteriormente la cultural debido a la existencia cercana del Museo del Prado.
Construcción e inicio thumb|left|Las ventanas del chaflán. La obra se llevó a cabo en un solar de forma trapezoidal y de seis mil metros cuadrados, ocupado anteriormente por el palacio de los Duques de Medinaceli. Se presentó la licencia para la construcción con planos firmados por el gabinete belga de estudios arquitectónicos Leon Monnoyer et Fils, concretamente por el arquitecto Eduard Ferrés i Puig. Los planos aparecen con sus leyendas en francés y están firmados en diferentes fechas a lo largo del año 1910. A partir de este trabajo se le encargarían posteriormente otros hoteles en otras capitales europeas. La inversión inicial prevista era de quince millones de pesetas. Ferrés, arquitecto experimentado con numerosas obras en España y Portugal, contó para su diseño con los ingenieros de la empresa de Marquet y Max Linder, posiblemente autores de algunas partes del edificio. Recorrió Europa para conocer los mejores hoteles del continente, entre ellos el Hotel Palace de Bruselas. Una de las primeras obras fue la realización de un basamento que soportara el desnivel existente entre la calle Medinaceli y la plaza de Cánovas del Castillo. La obra se adjudicó a la empresa catalana Construcciones y Pavimentos S.A., propiedad de Joan Miró i Trepat, con la colaboración de Leon Monnoyer et Fils.
Las fechas de comienzo exactas no son conocidas. El 9 de marzo de 1911 dieron comienzo las obras de vaciado; el 9 de julio de 1911 se colocó la primera piedra, culminando el proceso de edificación el 12 de septiembre de 1912, fecha en la que se inauguró. La edificación contaba desde sus inicios con una gran complejidad debido a la existencia de diversos equipos de ingenieros especialistas en múltiples campos. Resultaba necesario instalar ascensores, servicios sanitarios para los numerosos cuartos de baño, conducciones de agua caliente, etc. Entre sus características más innovadoras se encontraba su estructura totalmente en hormigón armado, lo que permitió que la obra se realizara en tan solo siete meses. El empleo de este material estuvo lleno de reticencias iniciales. Años antes se vino abajo una construcción del tercer depósito del Canal de Isabel II, causando la muerte de 40 obreros.Antonio Burgos Núñez,El desastre del Tercer Depósito, cien años después, Revista de Obras Públicas/Septiembre 2005/Nº 3.458 Este incidente hizo que se extremaran los controles constructivos. La edificación estuvo marcada por diversos percances debido a la incorporación de novedades en sus instalaciones, tales como el sistema de comunicación de agua que permitía disponer de inodoro en cada habitación. Esta innovación superaba en calidad al Ritz, que desde sus inicios compartía este servicio entre varias habitaciones. Para realizar las obras se contrató una brigada de fontaneros traídos de Inglaterra, a los que se incorporaron ayudantes españoles. Entre los arquitectos de ejecución de obra se encuentra Manuel Álvarez Naya con el cargo de director de obra, colaborador habitual de Eduard.
Poco a poco se comenzaron a ofrecer en el hotel los servicios de cervecería-café denominados "La Brasserie". La cervecería, ubicada en los bajos, fue muy popular en la época, ya que ofrecía cervezas alemanas de importación de las marcas Löwenbräu (München) y Genossenbräu (cerveza pilsen procedente de Bohemia). Estas cervezas se traían a España mediante un sistema de transporte refrigerado directamente desde su origen. La brasserie se empleaba también como salón de exposiciones. El hotel contaba como innovación con la presencia de teléfono e interfono con la administración en cada una de sus cuatrocientas habitaciones. Este sistema de comunicación solo se empleaba en otro hotel. Los servicios del hotel eran atendidos por un conjunto de seiscientos empleados distribuidos a lo largo del edificio. A pesar de comenzar sus operaciones el día 21 de septiembre, siendo su primer huésped un ciudadano belga llamado Leopold Ghende, amigo del fundador del hotel, que se alojó en la 141 por 7,5 pesetas de la época, fue inaugurado oficialmente el 12 de octubre por el Gobierno español, representado por el presidente del Consejo de Ministros José Canalejas (unos meses antes de morir en un atentado), y varios millares de invitados, entre los que no asistió el rey debido al luto por la reciente muerte en complicaciones del parto (15 de septiembre) de la infanta María Teresa.El Heraldo de Madrid, 13 de octubre de 1912 El acto fue amenizado por la Orquesta Sinfónica de Madrid y cantó la tiple Elvira Hidalgo en el espacio del jardín de Invierno, ocupándose al completo los cuatro grandes salones. Los cuatro salones se denominan Medinaceli, Neptuno, Cortes y Francés. La gerencia del hotel hizo acuñar una medalla conmemorativa de la inauguración. El día de la inauguración el hotel se encontraba con su aforo completo.