La Basílica o Santo Templo Metropolitano de Nuestra Señora del Pilar, habitualmente llamada «Basílica del Pilar» o «el Pilar», es una de las dos catedrales metropolitanas de la Archidiócesis de Zaragoza, junto con la Seo del Salvador, en la ciudad de Zaragoza (Aragón, España).
Según la tradición, se trata del primer templo mariano de la Cristiandad, puesto que en él se conserva y venera el pilar —en realidad, una columna de jaspe— que, según la tradición, fue puesto por la Virgen María quien, viviendo aún en Jerusalén, se habría aparecido en carne mortal al apóstol Santiago el día 2 de enero del año 40. Documentalmente no hay pruebas de lo consignado en la tradición, cuyos pormenores datan de 1297 —en una bula del papa Bonifacio VIII— y 1299 —una declaración de los Jurados de Zaragoza—, donde por primera vez se atestigua la advocación de «Santa María del Pilar», tras emprender en 1293 el obispo Hugo de Mataplana una rehabilitación del edificio que amenazaba ruina, gracias a las donaciones propiciadas por la mencionada bula papal.Ansón Navarro y Boloqui Larraya, loc. cit., pág. 287.
La historia documentada del templo se remonta al , cuando según la Historia del traslado de San Vicente de Aimoino, se atestigua la existencia (extramuros) de una iglesia mozárabe en Saraqusta dedicada a Santa María, en el mismo lugar en el que actualmente se encuentra la basílica barroca. En torno a este templo se articulaba una de las comunidades de cristianos de la ciudad.Textualmente: «[...] in ecclesia beatae Mariae semper Virginis, quae est mater ecclesiarum ejusdem urbis [...]». Cfr. Aimoino, Historia translationis S. Vicentii levitae et mart. ex Hispania ad Castrense in Gallia monasterium: auctore Aimonio monacho ord. S. Benedicti, Madrid, Imprenta Real, 1806, t. 4. Lectio V, pág. 177. Página 13 del documento digital. Apud «Apéndice de documentos», Joaquín Lorenzo Villanueva (ed.), Viaje Literario a las iglesias de España, Madrid, Imprenta de Fortanet-Real Academia de la Historia, 1806, tomo IV, págs. 167-209. Biblioteca Virtual del Pensamiento Político Hispánico Saavedra Fajardo. Ficha catalográfica .[Consulta 16.9.2010].Miguel Ángel Ortiz Albero, Julián Pelegrín Campo y María Pilar Rivero Gracia, El Pilar desconocido, Zaragoza, Heraldo de Aragón, 2006, pág. 13.—D. L. Z-2597-06
Arquitectónicamente, la basílica se articula en tres naves, de igual altura, cubiertas con bóvedas de cañón, en las que se intercalan cúpulas y bóvedas de plato, que descansan sobre robustos pilares. El exterior es de ladrillo, siguiendo la tradición de construcción en ladrillo aragonesa, y el interior revocado en estuco. La nave central se halla dividida por la presencia del altar mayor bajo la cúpula central, con el gran retablo mayor de la Asunción, perteneciente a la iglesia anterior, realizado por el escultor Damián Forment en el . Bajo las otras dos cúpulas elípticas de la nave central, se dispuso la Santa Capilla de la Virgen del Pilar, y el coro y órgano, que también procedían de la iglesia gótica predecesora. Actualmente se encuentran desplazados al tramo de los pies del templo, para dotar de mayor espacio a los fieles que ocupan la nave desde el altar mayor.
El Pilar ostenta el rango de catedral o seo desde la Bula de Unión de 1676, compartiendo desde entonces la sede del arzobispo de Zaragoza con la vecina Seo del Salvador. En 1948, el papa Pío XII le concedió el título de Basílica menor.
La basílica del Pilar, junto con los santuarios de Torreciudad, Montserrat, Meritxell y Lourdes conforman la Ruta mariana, itinerario guiado por la espiritualidad y devoción mariana, poseedor de una gran riqueza patrimonial, gastronómica y natural. Es además desde 2007, uno de los 12 Tesoros de España.
Historia
Según la leyenda cristiana María se habría aparecido en Zaragoza «en carne mortal» sobre una columna —llamada popularmente «el Pilar»— el 2 de enero del año 40. A partir de esta creencia, la tradición religiosa habla de la presencia de una capilla mandada construir por la Virgen para alojar la columna que dejó en testimonio de su venida, y que fue levantada por Santiago el Mayor y los siete primeros convertidos de la ciudad del Ebro. miniatura|izquierda|Tímpano de la iglesia románica
No hay constatación arqueológica ni documental de esta primera capilla, pero sí las hay de la existencia de una iglesia en Saraqusta, «madre de las iglesias de la ciudad», dedicada a Santa María Virgen en el en el lugar donde actualmente se erige la Basílica, en torno al que se articulaba una de las comunidades de mozárabes de la ciudad, según transmite el monje franco Aimoino, de la abadía de Saint-Germain-des-Prés.
Tras la conquista de Zaragoza por el rey Alfonso I de Aragón en 1118, el templo se encontraba en estado ruinoso, y el obispo Pedro de Librana hubo de acondicionar la iglesia para el culto cristiano.Según el artículo «El Pilar» , Gran Enciclopedia Aragonesa (en línea). [Consulta:22-7-2008]:
Tiempo después, comenzó en ese mismo lugar la construcción una iglesia románica, cuyas obras no finalizaron hasta el . De esta época data la antigua capilla del Pilar, situada en el interior de una sala en un claustro anejo al templo principal. La capilla del Pilar está documentada por Diego de Espés en 1240 y era un recinto de culto independiente. Una bula del papa Bonifacio VIII de 1297 confirma que ya se veneraba el pilar —o columna— vinculado a la advocación de Santa María, uniéndose ambos cultos en el de Santa María del Pilar.
En 1293 la iglesia ya se encontraba muy deteriorada y poco más tarde se emprende la construcción de un nuevo edificio gótico-mudéjar, que se extendió hasta 1515, e incluía la realización del coro con su sillería labrada y el retablo del altar mayor, encargado a Damián Forment.
Del estado de ese templo nos da una idea un croquis de la planta que se halla en el Archivo del Pilar, una vista de Antonio van den Wyngaerde de 1563 y la Vista de Zaragoza de Juan Bautista Martínez del Mazo de 1647, así como una descripción notarial del acta del edificio levantada el 2 de octubre de 1668. La capilla antigua permaneció en pie hasta la reforma del templo del .
El templo barroco En 1670 Juan José de Austria, por entonces Virrey de Aragón, promovió la construcción de un templo de estilo barroco de nueva fábrica, que es el que, fundamentalmente, existe en la actualidad. Fue diseñado a partir de varios proyectos, que encabezaron los maestros de obras zaragozanos Felipe Busiñac y Felipe Sánchez, y los continuó el prestigioso arquitecto real Francisco de Herrera el Mozo. Las obras dieron comienzo en 1681.
Tras la ampliación del templo culminada en 1730, la Basílica alcanzó las actuales dimensiones: 130 m de largo por 67 de ancho.Estaba ya previsto que fuera rematado por once cúpulas, diez linternas y cuatro torres, aunque al comienzo del solo se habían construido las cinco cúpulas que coronan y rodean la Santa capilla, y la torre del ángulo suroccidental. Solo en la segunda mitad del fueron construidas las cúpulas y cupulillas restantes, y en el las altas torres angulares, que fueron finalizadas en 1961. El interior de las cúpulas y bóvedas fue ideado para ser pintado al fresco, si bien no todas las cúpulas lo fueron. Finalmente, en 1765, culminó la reforma con las aportaciones de Ventura Rodríguez, quien en 1750 había proyectado una nueva capilla de la Virgen por iniciativa de Fernando VI que comenzó a ejecutarse en 1754 una vez demolida la antigua.
Ventura Rodríguez también trató de reorganizar el templo. Entre sus planes estaba cambiar de lugar el retablo renacentista y el coro, creando una vasta nave central, que tendría por altar el gran altorrelieve de mármol que decora el muro del trasaltar de la Santa Capilla de Carlos Salas Viraseca. Finalmente no se llegó a hacer, pero sí que modificó el concepto decorativo del interior del templo, simplificando notablemente la decoración de los capiteles y los flameros de las columnas, dándole un aspecto más sobrio y acorde con el incipiente gusto neoclásico de la época.
También contribuyó a su aspecto bizantino actual el marqués de Peralada, quien dio la idea de dotar al santuario de su característica silueta de cúpulas y torres, que fueron erigidas en su mayor parte entre 1796 y 1872, año en que se consideró terminado el templo. Sin embargo las torres angulares que realzan el volumen exterior datan en su mayor parte del , y no fueron concluidas hasta 1961.
Exterior miniatura|Vista del Pilar y el Ebro miniatura|Vista nocturna del Pilar reflejada en el Ebro alt=Fachada del Pilar de Zaragoza|miniaturadeimagen|Detalle de la portada central de 1954 en la fachada sur El volumen exterior de la basílica del Pilar alcanza proporciones majestuosas. A lo largo de los siglos, y sobre todo desde la edificación barroca, el templo ha ido engrandeciendo su silueta con el alzado de cúpulas y de torres en sus ángulos. Posee en la actualidad once cúpulas techadas con tejas vidriadas de colores verdes, amarillos, azules y blancos. Una central, en la confluencia entre la nave y el tramo centrales de la iglesia —que consta de tres naves y siete tramos—; dos más pequeñas situadas a ambos lados, en los tramos segundo y sexto, sobre la Santa Capilla y el Coro Mayor; y cuatro menores rodeando en los ángulos a estas dos cúpulas medianas, sobre los tramos primero, tercero, quinto y séptimo de ambas naves laterales. Además, entre los contrafuertes se cierran capillas rematadas con linternas. Las torres, las dos últimas alzadas ya en el gracias al proyecto realizado por el arquitecto Miguel Ángel Navarro Pérez y financiado por Leonor Sala Ruiz de Andrés y Francisco de Borja Urzaiz, alcanzan los noventa y ocho metros de altura.Espada Torres, D.M. «Leonor Sala Ruiz de Andrés, la última gran mecenas de la basílica del Pilar». LAS MUJERES Y EL UNIVERSO DE LAS ARTES (Institución Fernando el Católico). ISBN 978-84-9911-594-8.
https://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/38/38/33espada.pdf miniatura|izquierda|Portada central de la fachada sur
En 1944 se convocó una limosna popular para reformar la fachada sur, vertiente a la plaza. El proyecto de Teodoro Ríos se ejecutó entre 1945 y 1950 y consistió en enmarcar con pórticos de frontones triangulares sobre columnas corintias las dos entradas principales de los extremos del templo. Asimismo, se añadieron pilastras adosadas que rompían la monotonía del muro para crear una serie de tramos, a la vez que se situaba, en el centro, coincidiendo con la cúpula mayor, otro pórtico formado por un nicho con una escultura de la Venida de la Virgen de Pablo Serrano (1969) en coincidencia con el piñón de la nave del crucero o tramo central, flanqueado por dobles columnas entre las que se situaron nichos con flameros.
Sobre toda la fachada, dispuso un cornisamiento moldurado de gran resalte y rematando este ático, una rotunda balaustrada que incorpora estatuas de santos de la región debidos a Félix Burriel —San Vicente de Paúl— y a Antonio Torres Clavero —San Vicente, Santiago, Santa Isabel de Portugal, San Braulio, San Valero, Santa Engracia y San José de Calasanz.
En el muro más cercano a la puerta del extremo oriental, la que queda más cercana a la Santa Capilla se insertó el tímpano románico, único resto que queda de la iglesia altomedieval. miniatura|Fachada este de la Basílica del Pilar con impactos de las bombas lanzadas por las tropas francesas durante los Sitios A día de hoy, en la fachada exterior norte y este, de la Basílica del Pilar se pueden observar las marcas producidas por las bombas lanzadas por los franceses durante los dos asedios que sometieron a la ciudad de Zaragoza en los años 1808 y 1809
Interior miniatura|Aspecto de la nave de la Epístola o meridional