Se denomina seminograma o espermiograma al análisis del eyaculado o semen. A este estudio se le denomina también como espermatograma. Se trata de una prueba sencilla que no va a ser muy útil para diagnóstico clínico, ya que su especificidad y sensibilidad es baja. Únicamente en el hipogonadismo se puede valorar la respuesta al tratamiento con testosterona a través de la normalización de los componentes producidos en las vesículas seminales y en la próstata. Por el contrario, sí que será de gran ayuda para los tratamientos de reproducción asistida a la hora de decidir cuál de éstos deberá de llevarse a cabo. Teniendo en cuenta las circunstancias reproductivas de la mujer, y en función del resultado del seminograma, puede orientarse a la pareja hacia un tratamiento de fertilidad u otro, de forma que un semen moderado o altamente patológico tendrá indicación de fecundación in vitro o ICSI, mientras que alteraciones leves, o resultados normales serán indicativos de técnicas menos complejas, como coitos programados o inseminación artificial. De este modo, se ahorrarán gastos en reproducción asistida optimizando el proceso.
El semen es una mezcla de espermatozoides suspendidos en una secreción del testículo y epidídimo, que en el momento de la eyaculación se combina con secreciones de la próstata, vesícula seminal y glándulas bulbo uretrales. De esta manera, el semen acabará componiéndose por cuatro fracciones distintas al aportar las glándulas distintos productos:
-Fracción pre-eyaculatoria: procedente de las glándulas bulbouretrales o de Cowper. Esta fracción tiene una consistencia mucosa y normalmente no contiene espermatozoides.
-Fracción previa: procedente de la próstata. Aporta un pH ácido, aunque al añadirse otros productos más adelante el pH global del semen se vuelve básico, siendo el contrario del pH vaginal (ácido).
-Tercera fracción o fracción principal: es la fracción más rica en espermatozoides, ya que viene del epidídimo y del conducto deferente.
-Cuarta fracción o fracción terminal: es la fracción más abundante del semen, pues representa el 80% del volumen total del semen eyaculado. Es producida por las vesículas seminales y tiene un pH alcalino. Es esta la fracción responsable de que el semen tenga pH básico.
El espermiograma es una prueba utilizada en los estudios de fertilidad masculina, es decir, precisada cuando las parejas tienen problemas de esterilidad. A este estudio se le denomina también como seminograma.
Parámetros analizados Este análisis del semen va a realizarse siguiendo las técnicas y criterios estandarizados descritos por la OMS (2010) o la ESHRE (2002). El objetivo de dicha estandarización es la mejora de la calidad en los laboratorios de andrología. De esta forma, un seminograma va a constar de diversas pruebas. Entre éstas, se encuentran estudios macroscópicos (de viscosidad, capacidad de licuefacción, color y olor), químicos (valoración del pH, análisis de Zn, alfa-glucosidasa, fructosa) y análisis microscópico, que consiste en el estudio de la concentración de los espermatozoides así como la movilidad, vitalidad y morfología de estos.Lozano G. M., Bejarano, I., Espino, J., González, D., Ortiz, A., García, J. F., Rodríguez, A. B., Pariente, J. A. (2009). "Density gradient capacitation is the most suitable method to improve fertilization and to reduce DNA fragmentation positive spermatozoa of infertile men". Anatolian Journal of Obstetrics & Gynecology 3(1): 1-7. De todas estas pruebas, las más importantes e informativas son las medidas de concentración y movilidad.
Los parámetros que se suelen estudiar son los siguientes: Licuefacción: Para evaluar una muestra de semen esta debe estar licuada. Esto se consigue gracias a una sustancia liberada en el eyaculado denominada fibrinolisina. Esto ocurre aproximadamente a los 20 minutos de la eyaculación si la muestra está a temperatura ambiente. Si la licuefacción no se produce en este tiempo, puede indicar algún tipo de disfunción a nivel de la próstata. El eyaculado, de forma espontánea, se condensa al poco tiempo de ser expulsado. Gracias a esa sustancia (fibrinilisina) secretada por la próstata se consigue que se licúe, pero puede darse el caso de que el semen no condense. Esto se debe a problemas de secreción de la vesícula seminal, que es la que contiene sustrato para que el eyaculado condense. Viscosidad: El semen licuado debe ser ligeramente más viscoso que el agua. Para examinar la viscosidad, se comprueba la formación de hilos en la muestra. Si la muestra es altamente viscosa, puede deberse a una disfunción prostática, eyaculación frecuente o al estado psicológico del paciente. Este aumento de la viscosidad no supone una causa directa de infertilidad, únicamente debe tenerse el cuenta a la hora de determinar el resto de parámetros de un seminograma. Volumen: El volumen normal de un eyaculado tras un periodo de 3 a 5 días de abstinencia es de 1,5-6 ml. Un volumen inferior, hipoespermia, se considera cuando el volumen es de menos de 0,5 ml por eyaculación, y puede deberse a una obstrucción causada por una infección, una alteración congénita de los vasos deferentes, o por eyaculación retrógrada (esto es, cuando el semen no recorre su camino normal, sino que entra en la vejiga y se mezcla con la orina). La producción de un volumen superior a 6 ml por eyaculación se denomina hiperespermia y ésta puede ser debida a procesos inflamatorios de próstata y/o vesículas seminales. La no producción de eyaculado se denomina aspermia y algunas de sus causas pueden ser la eyaculación retrógrada, anomalías anatómicas y neurológicas, y el uso de antihipertensivos. Color: el color habitual del semen es blanco opalescente, ligeramente amarillento. Algunas alteraciones pueden deberse a contaminación con sangre, presentando color rojizo (hematospermia); color amarillo intenso, debido a la bilirrubina o ingesta de vitaminas; amarillento, por un alto contenido en leucocitos o medicamentos; o muy transparente, debido a una baja concentración de espermatozoides. pH: Normalmente varía entre 7,2-8,2. Debe de medirse antes de que pase una hora de la eyaculación, ya que se libera CO2 que eleva el pH. Valores fuera de este rango pueden significar una infección genital. Solamente es relevante para la salud del varón. Normalmente, suele estar entre 7,2 y 7,3 (nunca llega a 7,4). Si los valores del pH se encuentran por debajo de 7 y además el varón sufre de azoospermia , la causa puede ser debida a una obstrucción de los conductos eyaculadores y o bien a una agenesia de los vasos deferentes. Por otro lado, si los valores del pH sel semen se encuentra por encima de 8.2, la causa puede ser debida a enfermedades agudas de las vesículas seminales; o bien a que se ha realizado una medida retardada de éste y, por lo tanto, el plasma seminal ha liberado dióxido de carbono de forma continua provocando de esta forma un aumento del pH. Por último, si los valores del pH se encuentran por debajo de 7 y el paciente no padece azoospermia, la causa puede ser debida a procesos inflamatorios crónicos. Concentración de fructosa: El valor normal según la OMS es de 13 mmol por muestra. La ausencia de fructosa en la muestra puede indicar un problema en las vesículas seminales. Concentración de espermatozoides: El valor límite inferior es de 15 millones/ml. Para medir la concentración pueden utilizarse hemocitómetros clásicos (cámara de Neubauer), cámaras específicas (Makler) y métodos automáticos (CASA). El método CASA no se utiliza mucho porque es muy caro y proporciona información prescindible. Dentro de los resultados de concentración, se pueden dar 4 casos: normozoospermia (≥ 15 millones de espermatozoides por ml o ≥ 39 millones de espermatozoides en total eyaculado); oligozoospermia (<15 millones de espermatozoides por ml o <39 millones de espermatozoides en total eyaculado); criptozoospermia (<100.000 espermatozoides por ml); azoospermia (0 espermatozoides / ml). En el caso de la oligozoospermia es posible la concepción natural, aunque es extremadamente difícil, y en el caso de la criptozoospermia no es posible la concepción de forma natural. Movilidad: Es indispensable para que los espermatozoides puedan llegar a las trompas de Falopio y fertilizar el óvulo. Se valora el porcentaje de espermatozoides móviles, el de progresivos y el grado de movilidad. Existen 4 tipos de movimientos, como se verá más adelante. Según esto, se pueden dar dos casos: normozoospermia (> 40% de movilidad total o> 32% de movilidad progresiva) o astenozoospermia (< 32% movilidad progresiva). Vitalidad: Se realiza una tinción supravital para distinguir entre los espermatozoides vivos y muertos, pues el hecho de que estén inmóviles no significa que estén muertos. Se realiza cuando el porcentaje de espermatozoides de movilidad tipo D es mayor del 50%. Se utiliza la tinción de eosina-nigrosina, la prueba hipoosmótica o la tinción vital fluorescente. Morfología: El espermatozoide debe tener la cabeza oval, sin defectos en el cuello, pieza media y cola. Estas características morfológicas de normalidad se establecen a partir del aspecto que presentan los espermatozoides recuperados del moco cervical después del coito de aquellos varones considerados fértiles. En un seminograma de un hombre sano y fértil, es decir, en un seminograma normal debe haber más o igual del 4% de espermatozoides normales (es decir, suele haber un 96% de espermatozoides anormales morfológicamente), si, por el contrario, tenemos una normalidad inferior al 4% estamos frente a un caso de teratozoospermia. Existen dos métodos básicos para el estudio de la morfología, el de Papanicolau, que es un método lento y caro, y no sirve cuando las muestras están poco concentradas en espermatozoides, y el panóptico rápido, que como su nombre indica es un método más rápido pero menos eficaz. En este estudio se deben tener en cuenta las tres partes en las que se divide el espermatozoide: cabeza, parte media y cola, anotando el número de anomalías totales observadas y el número de espermatozoides normales. Para establecer estos datos, se pueden seguir dos criterios: el de la OMS (menos restrictivo) y el de Kruger/Tygerberg (más estricto). No obstante, es muy subjetivo clasificar un espermatozoide según su morfología, ya que se eliminan muchos que podrían fecundar al ovocito sin ningún problema. Un parámetro que podemos calcular es el índice de teratozoospermia que se corresponde a la relación entre el número de anomalías en los espermatozoides y el número de espermatozoides analizados; éste oscilará entre valores de 0 (todos normales) y 3 (todos alterados en cabeza, cola y pieza media)
Con los datos obtenidos, se puede determinar el índice de teratozoospermia (alteraciones) dividiendo el número total de alteraciones observadas entre el número total de espermatozoides. Se obtendrán valores entre 0 y 3: 0 cuando no se observan alteraciones y 3 cuando se observan 3 alteraciones por espermatozoide (no se podría efectuar inseminación artificial).
Recogida de muestras Aquellos varones que precisen realizarse un seminograma, necesitan conocer una serie de instrucciones a la hora de recoger su muestra seminal. En primer lugar, lo idóneo es que la muestra seminal sea obtenida en la clínica en la que se vaya a realizar el estudio de la misma. Los profesionales de la salud son conscientes de la incomodez que puede suponer para el paciente o la preferencia para hacerlo en un ámbito más cómodo como puede ser el hogar. Sin embargo, es importante ser consciente de algunos aspectos por las que se recomienda que se realice en la clínica: - El transporte de la muestra desde nuestro hogar puede provocar su alteración, por ejemplo, debido a cambios en la temperatura, lo que supone que nuestra muestra no sea fiable.