thumb|Ivan Gundulić, uno de los autores más renombrados de la literatura serbo-croata barroca La literatura de Serbia es toda aquella escrita en idioma serbio o en Serbia desde la Edad Media hasta la actualidad. En general, el idioma serbio se diferencia tan poco del croata que se suele hablar más bien de serbocroata y resulta difícil distinguir ambas literaturas; el croata se escribe en alfabeto latino y el serbio en alfabeto cirílico.

Literatura medieval thumb| Evangelio de Miroslav, obra de finales del . El manuscrito más antiguo que se conserva es el Evangelio de Miroslav (en serbio: Мирославово јеванђеље), un libro litúrgico de 362 páginas escrito entre 1180 y 1191 en una forma de transición entre el antiguo eslavo eclesiástico y el eslavo-serbio. Fue escrito por dos monjes, Grigorije y, probablemente, Varsameleon, en un pergamino blanco para Vladimir, duque de Zahumlje, hermano del rey Stefan Nemanja.

El Evangelio de Miroslav explica el origen de la escritura círilica. Las letras son una obra de arte de la caligrafía y las ilustraciones son atrevidas, así como las miniaturas y las letras capitales. Durante siglos, este libro se conservó en el monasterio de Hilandar, en el Monte Athos de Grecia. Después de pasar por diversos avatares durante la Segunda Guerra Mundial, el libro se depositó en el Museo Nacional de Serbia de Belgrado.

La otra obra monumental de este periodo es la Crónica del Sacerdote de Dujlja, dedicada a las zonas costeras católicas del estado de Dioclea (actual Montenegro), que más tarde se convirtieron al cristianismo ortodoxo. Destacan Sava Nemanjić, Stefan Prvovenčani, Domentijan y Teodosije, Danilo y sus seguidores; nuevas tendencias literarias expresan Jefimija, el déspota Stefan Lazarević, Grigorije Camblak y Konstantin el Filósofo.

Literatura oral right|thumb|185px|alt=Man seated under a tree bowing a musical instrument, surrounded by listeners|Un cantante herzegovino con una guzla (dibujo de 1823). Los poemas épicos serbios eran cantados y acompañados a menudo por este instrumento tradicional. La literatura medieval serbia estuvo dominada por las canciones líricas populares y épicas que pasaron de forma oral de generación en generación. Algunos hechos históricos, como la Batalla de Kosovo en el , desempeñaron un destacado papel en el desarrollo de la poesía épica serbia y eran bastante comunes las canciones y leyendas sobre bandidos o bandoleros generosos (hajduks) que se enfrentaban a los turcos otomanos o a los Habsburgo. Son importantes diversos ciclos épicos: el ciclo de la época anterior a Kosovo; el ciclo de Kosovo; el ciclo de Marko Kraljević; el ciclo de la época posterior a Kosovo y diversos poemas sobre bandoleros y salteadores y de combates montenegrinos. Célebres intérpretes populares fueron Tešan Podrugović, el anciano Milia; el anciano Raško y la ciega Živana. El mayor poeta épico, considerado "el Homero serbio", fue sin duda Filip Višnjić, en serbio cirílico Филип Вишњић (1767-1834), que cantó un ciclo nuevo, el de las insurrecciones serbias.

Renacimiento y Barroco La literatura serbia se mezcla con la croata y con la escrita en dialectos regionales (por ejemplo, en chacaviano, pero no exclusicamente) y en eslavo eclesiástico. Se puede hablar de una literatura serbo-croata-dalmato-ragusea, (véase literatura en croata) porque las especiales condiciones etnográficas, geográficas y políticas en las cuales las ciudades dálmatas se llegan a encontrar al terminar el Medievo (población autóctona de origen latino, con nuevos aportes de Italia, sobre todo de Venecia, y de territorios eslavos; dependencia política de Venecia, y secesión de la pequeña y litoral República de Ragusa (XIV-XIX), nombre italiano de lo que en español conocemos como Dubrovnik; contactos pacíficos ininterrumpidos con Italia, al lado de una constante penetración comercial en los Balcanes de parte de la República de Ragusa, y frecuentes luchas con los turcos en defensa de la Dalmacia veneciana) han creado particularísimas condiciones culturales y literarias. La Dalmacia costera participa enteramente con tenacidad y talento en el Renacimiento italiano no solo con numerosas obras latinas e italianas, sino con una nueva literatura en lengua serbo-croata. Al carácter unitario de la cultura dálmata desde fines del hasta fines del corresponde una literatura trilingüe. Este trilingüismo no es general y afecta solamente a la poesía y al teatro. En las obras de carácter histórico (de historia política y literaria), filosófico y científico, los dálmatas se sirven siempre del latín o del italiano. La poesía en lengua serbo-croata (que en Dalmacia no es considerada lengua oficial) posee un carácter exclusivamente provinciano y es cultivada por amigos para amigos en pequeños círculos sin tener nunca una excesiva circulación. Lo que no quiere decir que esta producción, aparte de su valor documental (en los siglos y no hay en lenguas eslavas más que dos literaturas: la polaca y la serbo-croata de Dalmacia y Dubrovnik), esté del todo privada de valor artístico. Los poetas dálmatas, que seguían fielmente la literatura italiana de moda entonces, estaban muy adiestrados en los refinamientos del estilo poético del Quinientos y el Seiscientos, porque sus versiones, paráfrasis e imitaciones no dejaban de dar pruebas de cultura literaria y de refinado gusto. No resultaba una literatura de escaso nivel y espontaneidad. Destaca el Osman de Dživo Gundulić (o Giovanni Gondola, 1589-1638).

Los inicios de esta literatura corresponden a los últimos decenios del Quattrocento y se presentan simultáneamente en el centro de la región, en Split, Hvar y Dubrovnik. Esta última ciudad destacará sobre las otras en la segunda mitad del XVI, y probablemente poseía una producción poética anterior en dialecto čacavico originario de una zona más septentrional. En Split hay autores de tratados latinos: Marko Marulić (1450-1524) compone en croata un poema religioso, Judit (1501) y en Hvar Hvarien-Hanibal Lučyč (fallecido en 1553) y Petar Hektorović (1487-1572), primeros en contar en forma dramática las aventuras novelescas de una esclava (Robinja) de ilustre prosapia, y el segundo en imitar con su Ribanje (1555) la égloga piscatoria; en Dubrovnik destaca Šiško Menčetić (1457-1527) y Džore Držić (1461-1501), que son exclusivamente poetas líricos imitadores más o menos felices y fieles de la poesía petrarquista; su modelo principal es Serafino Aquilano y, en menor media, la poesía popular italiana y serbo-croata. Pero en los dominios venecianos destaca en el Quinientos poetas croatas como Petar Zoranić, nacido en 1508, autor de la primera novela pastoril escrita en croata, Planine ("Montañas"), inspirada en la Arcadia de Jacopo Sannazzaro; el resto de Dalmacia está representada por Petar Kanavelić (1637-1719) y Jerolim Kavanjin (1640-1174) de Split.

En Dubrovnik se imitan los modelos italianos en el y en lengua serbo-croata, pero con horizontes más amplios y una técnica más robusta. Posee brío Jedupka ("Zíngara", 1527), del orífice Andrea Čubranović (1480-1530) con una vertiente carnavalesca; el versátil pero inexperto Mavro Vetranović, que imita la Divina Commedia con su poema alegórico Piligrin ("Peregrino"); Marin Držić (1508-1567) excede sobre todo como autor de comedias a la manera de las farsas rústicas de Siena, en las cuales da rienda suelta al lenguaje popular y al realismo que observa del natural en la ciudad donde nació. En cuanto a la poesía lírica, cultivada también por todos estos escritores, hay que mencionar en la segunda mitad del XVI a Dinko Ranjina (fallecido en 1607) y Dinko Zlatarić (1558-1609), que aportan un espíritu más severo y educado inspirándose en la escuela de Pietro Bembo; Zlatarić traduce la Aminta, publicada con poca diferencia del original. La Aminta sirvió de modelo al drama pastoril Dubravka de Dživo Gundulić (1589-1638), que para su obra maestra, el poema Osman, se inspiró en la Gerusalemme Liberata. Pero tanto en el drama como en el poema, Gondola posee vida propia en la forma, en el contenido y en los ideales a los que propende. Y no está falto de originalidad uno de los mejores líricos de Dubrovnik, Ivan Bunić Vučić (1594-1658), aunque la gracia de sus versos debe no poco a la lírica de Chiabrera. También hay que mencionar las numerosas refundiciones dramáticas de Junije Palmotić (1606-1657); por último, cierra la producción ragusea Ignjat Đurđević (1675-1737).

La Contrarreforma y la literatura en Croacia y Eslavonia en los siglos y experimenta en esta última el influjo de la cultura eslovena, fuertemente expuesta a la influencia alemana. Los textos de la propaganda protestante venidos de las imprentas de Urach y Tubinga y destinados a todos los eslavos meridionales tuvieron durante una breve temporada buena acogida por una parte de la nobleza y del clero croata, pero al cabo fueron sistemáticamente perseguidos y destruidos por la obra tenaz de la Contrarreforma y no influyeron en la literatura croata en dialecto kajcavico.

La Contrarreforma venía directamente desde Italia (Colegios "ilíricos" de Bolonia, Loreto y Roma; Congregación de Propaganda Fide) y fue difundida por las órdenes religiosas, entre las cuales fueron particularmente activos los jesuitas y en Bosnia y Eslavonia los franciscanos. Estos difundieron una pequeña literatura sin pretensiones artísticas atenta a instruir y edificar en un espíritu rígidamente católico. Se tradujeron y parafrasearon obras de San Roberto Belarmino, San Ignacio, San Pedro Canisio, Alonso de Ledesma, Cristóbal de Vega, Juan Alfonso de Polanco y otros; se compilaron las primeras gramáticas (Institutiones linguae illyricae, Roma 1654) y los primeros vocabularios "ilíricos" (del jesuita Jacques Micalia, Thesaurus linguae illyricae, Loreto, 1649; y de Ardelio Dellabella, Dizionario italiano-latino-illirico, Venecia, 1728) e incluso se produjo una primera traducción completa de la Biblia que sin embargo permaneció inédita. Entre los que colaboraron en esta obra de propaganda y educación se distinguieron en Dalmacia Bartol Kašić (1575-1650), en Bosnia Matija Divković (1563-1631), en Croacia Juraj Habdelić (1609-1678), en Eslavonia Antun Kanižlić (1700-1777). Por talento y ambición superó a todos el croata Juraj Križanić (1618-1683) por su actividad de misionero y paneslavista; se encuadra en la literatura serbo-croata por la forma híbrida (una mezcolanza croata-paleoslava-rusa con ortografía polaca) de la que se sirve.

Entre 1600 y 1750 las directivas de la Contrarreforma improntaron casi toda la producción literaria de los eslavos meridionales católicos. La misma literatura de la República de Ragusa (en Dubrovnik se estableció un Colegio de jesuitas en 1658) siente el influjo. Solo un pequeño grupo de escritores croatas del perteneciente a la nobleza quedó inmune: el croata Petar Zrinski (1621-1671) que parafraseó en lengua croata el poema épico húngaro sobre el asedio de Sziget de su hermano Nikola Zrinski, incluido en La sirena del Adriático; su cuñado Fran Krsto Frankopan (1643-1671), poeta lírico a la maniera seiscentista, y P. Ritter-Vitezović (1652-1713), autor de numerosas obras históricas y heráldicas en croata y latín. En la zona de Voivodina, la literatura continuó la tradición medieval, influenciada por el barroco ruso, lo que culminó con el desarrollo de la lengua eslavo-serbia. Los principales autores de este periodo son Dorde Branković, Gavril Stefanović-Venclović.

Ilustración thumb|200px|Dositej Obradović