La primera guerra civil de la República romana fue el primero de los grandes conflictos militares políticos de la República romana acaecidos durante el que la llevarían a la desestabilización, propiciando su final y la instauración del Imperio romano, con Augusto como primer emperador romano.
La guerra tuvo lugar cuando los líderes de las dos facciones enfrentadas en el senado los optimates y populares, Sila y Cayo Mario respectivamente, compitieron por los honores de liderar la guerra contra Mitrídates VI rey del Ponto, quien había invadido la provincia romana de Asia y asesinado a miles de romanos. Inicialmente Sila obtuvo el respaldo del Senado para liderar la guerra, pero los populares anularon esta decisión recurriendo directamente a la decisión de la asamblea popular, otorgando el mando a Mario.Asimov, Isaac. La República Romana, p. 56. Sila marchó sobre Roma con sus legiones, haciendo huir a Mario y reotorgándose el mando. Ya en Roma el senado romano declaró enemigo de la República a Mario, y Sila embarcó hacia Grecia sin contratiempos. Lucio Cornelio Cinna un cónsul electo popular, ante la ausencia de Sila propició el retorno de Mario desde su exilio, y juntos marcharon sobre Roma, se hicieron nombrar cónsules y establecieron una sangrienta represión contra los optimates, pero tras unos pocos días en su cargo Mario murió. Sila tras terminar la guerra en oriente con el tratado de Dárdanos, regresó a Italia donde derrotó a los populares y se estableció como dictador, reformó la Constitución republicana cediendo más poder al Senado, recortó el de los tribunos de la plebe y el de las asambleas populares. Finalmente Sila renunció al poder absoluto y se retiró de la vida política.Asimov, Isaac. La República Romana, p. 57.
Antecedentes thumb|left|200px|Territorio de las colonias romanas, latinas, municipios y aliados itálicos (socii), en la Italia del A principios del (VIII ab urbe condita), la República romana entró en una nueva fase, dentro de su nueva posición de hegemonía mundial, tras haber destruido la República de Cartago en las guerras púnicas (), así como de la conquista de Macedonia y los restos del Imperio seléucida. Sin embargo, la continua expansión, el crecimiento demográfico y económico provocó una crisis del modelo de Estado, que fragmentó la sociedad romana, aumentando enormemente la polarización social. El Senado se dividió con la aparición de dos facciones: los populares que representaban la facción reformista que apostaba por expandir la ciudadanía a los nuevos súbditos de Roma y dotar de una mayor democratización a las instituciones mediante el incremento del poder de las asambleas, y los optimates, facción aristocrática conservadora que deseaba limitar el poder de las asambleas populares y aumentar el poder del Senado.
En el año se declaró la guerra de Yugurta entre la República romana y el reino de Numidia que evidenciaría claramente las debilidades de la República. Yugurta se mantuvo en el poder sobornando y comprando oficiales militares y funcionarios romanos. Mario luchó como oficial en Numidia donde ganó cierta fama que utilizó en su regreso a Roma para aumentar las probabilidades de ser elegido cónsul. En Roma, Mario criticó de forma populista al general al mando de las tropas contra Numidia, Quinto Cecilio Metelo Numídico, acusándole de prolongar la guerra innecesariamente solo para su propio beneficio. En el año Mario fue elegido cónsul e intentó hacerse con el mando de la guerra contra Numidia, pero el Senado se negó a concederle tropas, ante esta situación Mario pronunció violentos discursos contra los conservadores e inició el reclutamiento de voluntarios entre su clientela y las clases más desfavorecidas, logrando reclutar un ejército con el que regresó a Numidia.
Mario tuvo por lugarteniente a Sila, quien es descrito como un soldado capaz, más inteligente y cuyo posicionamiento político era conservador. Los dos hombres derrotaron a Numidia y capturaron a su rey Yugurta en . Sila logró su captura mediante la diplomacia, en un acuerdo con el propio suegro de Yugurta, Boco I.
Yugurta se rindió ante Sila, lo que sirvió de pretexto a los conservadores para desprestigiar los logros de Mario y alzar a Sila como paladín de la República. Lo que fue la causa que dio origen a la enemistad y odio entre ambos hombres.Asimov, Isaac. La República Romana, p. 52.
Tan solo un año después Roma tuvo que hacer frente a una gran invasión de cimbrios y teutones lo que aplazó las posibles diferencias entre Sila y Mario. Sila permaneció bajo las órdenes de Mario en las sucesivas campañas de los años 104 y Dirigió con éxito una expedición contra los tectosagos, dando muerte a su caudillo Cepilo, y poco después, como tribuno militar destacaría también al negociar un tratado con los marsos y dirigir extraoficialmente el ejército del cónsul Quinto Lutacio Cátulo, uno de los protegidos de Mario, contra los cimbrios que amenazaban el norte de Italia. A quienes derrotó en Vercellae en el año , Sila dirigió personalmente la caballería, dando muestras al mismo tiempo de su capacidad tanto para el combate como para la organización.
left|thumb|250px|Monumento a Mario y a su victoria sobre los cimbriosFinalmente, la disputa con Mario se manifestó en toda su amplitud tras la victoria sobre los cimbrios, debido a que Cátulo y Sila reclamaron más crédito por su actuación en Vercellae del que Mario quería concederles.
Durante el tiempo en el que Mario se ausentó de Roma (99-), hubo una serie de años de paz relativa, en los que el Senado parecía controlar el poder. Sin embargo, en el año se publicó la Ley Licinia Mucia dirigida contra los aliados que hubieran adquirido fraudulentamente la ciudadanía romana, lo que provocó un fuerte malestar entre ellos.
En el año fue elegido tribuno de la plebe Marco Livio Druso, que preparó una serie de medidas demagógicas que llevaron al enfrentamiento, como una nueva ley frumentaria y una devaluación del sestercio de plata. También estableció un acuerdo secreto con los aliados, prometiéndoles el derecho de ciudadanía a cambio de que corriesen con los gastos de una nueva distribución de tierras. Fue desaprobado oficialmente por el senado, siendo asesinado, lo que desencadenó una guerra entre Roma y sus aliados conocida como la guerra Social.
Entre los oponentes de Roma estaban los picenos, lucanos, marsos, samnitas y apulios, a los que se unen etruscos y umbros, todos ellos se unieron y se declararon independientes en una república llamada Italia, con capital en Corfinium, al este de Roma, crearon un nuevo senado y acuñaron su propia moneda. En el inicio de la guerra se sucedieron las derrotas romanas, hasta que en el año , el Senado dio el mando del ejército a Sila. Mario durante esta crisis se reincorporó de nuevo a la política y a la vida militar. Finalmente la guerra terminó cuando Sila aniquiló a las bandas samnitas de Aesernia. Los aliados aun siendo derrotados, habían conseguido su objetivo político, ya que en el transcurso de la guerra, se decretaron tres leyes que terminarían dando la ciudadanía romana a los pueblos itálicos.Asimov, Isaac. La República Romana, p. 54.
Crisis política
Las causas iniciales de la guerra civil tuvieron lugar lejos de Roma, concretamente en oriente. Mitrídates VI un joven rey del Ponto inmerso en un programa de expansión territorial, intentó sin éxito anexionarse el Reino de Bitinia a sus dominios, Manio Aquilio, exigió una indemnización para el rey de Bitinia a la que Mitrídates contestó que él mismo era acreedor de Roma pues había sobornado a numerosos senadores y no pensaba pagarla.ii. 5 Apiano, Las Guerras Civiles
Es entonces cuando Roma incitó a Nicomedes, rey de Bitinia, a invadir el Ponto. Manio Aquilio se puso al frente del ejército romano de Asia y de Cilicia y de la flota romana que se encontraba en Bizancio. Mitrídates en contra formó un ejército de 300 000 hombres, 130 carros de guerra, 300 navíos, hoplitas griegos, escitas y jinetes armenios. Dividió el ejército en dos cuerpos, el primero enviado al noroeste contra Aquilantiguo reino de Pérgamo como la propia Pérgamo, Éfeso y Mileto, recibieron a Mitrídates como un libertador de la explotación romana.Asimov, Isaac. La República Romana, p. 55.
De todos las regiones y aliados griegos, solamente los rodios mantuvieron su fidelidad a Roma. Lo que provocó que los pónticos emprendiesen la guerra contra ellos, tanto por mar como por tierra, pero sin conseguir conquistar Rodas. Después de fracasar en sus planes de invadir Rodas, escribió a todas las ciudades griegas de Asia instruyéndolas para que asesinaran a cualquier ciudadano romano que hubiese en Asia. Según las fuentes históricas alrededor de 80 000 personas fueron ejecutadas en unas jornadas conocidas como las Vísperas asiáticas.Según Valerio Máximo 9.2 Las cifras han sido recibidas con cierta sospecha
La situación se volvió crítica para Roma que observaba cómo su poder en Oriente se derrumbaba. Ante esta situación el Senado se vio comprometido por la decisión de escoger a un candidato para liderar los ejércitos romanos en batalla, en medio de una división ideológica entre optimates y populares. Dos hombres se disputaban el honor: Cayo Mario de la facción popular y Sila de los optimates. El Senado nombró a Sila para que condujese al ejército contra Mitrídates. Sila partió a tomar el mando de sus tropas que continuaban asediando Nola, uno de los últimos reductos de los rebeldes en la guerra Social. Durante este tiempo Mario no respetó la decisión del Senado y mediante el tráfico de influencias, convenció a Publio Sulpicio Rufo, tribuno de la plebe, para hacer aprobar una ley que daba mayor importancia a los votos de los nuevos ciudadanos italianos, trasladando a gran cantidad de ellos a Roma. Se celebró un plebiscito, en la que Sulpicio presentó una propuesta que fue ratificada por el pueblo de Roma y convertida en ley. De esta manera Cayo Mario fue elegido como general contra Mitrídates, creando una contradicción legal.Holland, Tom. Rubicón, Auge y caída de la República Romana, p. 93.
La guerra Primera fase Dos generales romanos estaban designados para conducir el ejército romano contra Mitrídates y ninguno de ellos podía entrar en acción mientras no se dirimiese la cuestión. Sila hizo algo sin precedentes, puesto al borde del abismo con su futuro político en juego y habiendo perdido el mando en Oriente, marchó con su ejército hacia Roma. Por primera vez en la historia de la República un general romano marchó contra su propia ciudad. Una acción que Mario no debió de creer viable. Con total determinación Sila al mando de cinco legiones veteranas entró en Roma, sin sufrir una resistencia digna, a pesar de los esfuerzos de Mario quien trató de defender Roma inútilmente, pues su población no pudo resistir contra un ejército conducido por un general decidido y capaz.Holland, Tom. Rubicón: auge y caída de la República romana, p. 99.
Cayo Mario y Sulpicio Rufo huyeron de Roma, perseguidos por los hombres de Sila, siendo este último capturado a treinta kilómetros al sur de Roma y ejecutado. Mario en cambio logró abrirse paso hasta la costa embarcándose a África, terminando por refugiarse en una pequeña isla situada frente a la costa cartaginesa.
Sila convocó al Senado y exigió que se calificara a sus oponentes como enemigos de la República. El Senado aceptó, pronunciándose en contra de Mario, Sulpicio y otros diez hombres. También hizo invalidar toda la legislación de Sulpicio, promulgando nuevas leyes encaminadas a reafirmar la tradicional supremacía del Senado. En esta nueva situación se celebraron elecciones consulares, donde los aliados de Sila no consiguieron ninguna de los dos consulados. Los elegidos fueron Cneo Octavio un conservador que se había mostrado hostil ante Sila y Lucio Cornelio Cinna. Sila les hizo jurar que no revocarían su legislación y tras esto Sila se embarcó hacia Grecia y la guerra contra el reino del Ponto.