thumb|Incendio en el bosque nacional de Bitterroot (Estados Unidos). thumb|right|Cartel informativo en catalán acerca del incendio en el Parc Natural del Montgrí, les Illes Medes i el Baix Ter en el 2001. Dicho incendio arrasó 376 ha de masa forestal. thumb|Fotografía satélite de la isla de Tenerife en donde se aprecia la columna de humo del incendio de 2023. Un incendio forestal es el fuego que se extiende sin planificación, sin gestión y sin control en terreno forestal o silvestre, afectando a combustibles vegetales, flora y fauna. Un incendio forestal se distingue de otros tipos de incendio por su amplia extensión, la velocidad con la que se puede extender desde su lugar de origen, su potencial para cambiar de dirección inesperadamente, y su capacidad para superar obstáculos como carreteras, ríos y cortafuegos.
Los incendios forestales son una de las formas más frecuentes de desastre en algunas regiones del mundo, como el oeste de Norteamérica, el sur de Europa, Eurasia central, Australia o África meridional. Los humanos juegan un papel fundamental al provocar más del 80% de los incendios forestales en algunos países, como España, México o EE. UU. En los últimos 50 años, Sudamérica se ha vuelto más caliente, más seca y más propensa a los incendios forestales.
Las proyecciones indican que los efectos del cambio climático harán que la tasa de incendios forestales aumente en un 50% para finales de 2100, y que estos incendios serán cada vez más frecuentes en zonas donde anteriormente no ocurrían, como en el Ártico. Causas
thumb|Paisaje tras un incendio, en Alcalá la Real, Jaén, España. Si bien las causas inmediatas que dan lugar a los incendios forestales pueden ser muy variadas, en todos ellos se dan los mismos presupuestos, esto es, la existencia de grandes masas de vegetación en concurrencia con periodos más o menos prolongados de sequía.
El calor solar provoca deshidratación en las plantas, que recuperan el agua perdida del sustrato. No obstante, cuando la humedad del terreno desciende a un nivel inferior al 30 % las plantas son incapaces de obtener agua del suelo, con lo que se van secando poco a poco. Este proceso provoca la emisión a la atmósfera de etileno, un compuesto químico presente en la vegetación y altamente combustible. Tiene lugar entonces un doble fenómeno: tanto las plantas como el aire que las rodea se vuelven fácilmente inflamables, con lo que el riesgo de incendio se multiplica. Y si a estas condiciones se suma la existencia de períodos de altas temperaturas y vientos fuertes o moderados, la probabilidad de que una simple chispa provoque un incendio se vuelve significativa.
Por otro lado, al margen de que las condiciones físicas sean más o menos favorecedoras de un incendio, hay que resaltar que, en la gran mayoría de los casos, no son causas naturales las que provocan el fuego, sino la acción humana, ya sea de manera intencionada o no.
Los seres humanos física y directamente inflaman el 81% de los incendios forestales en España y el 84% en los EE.UU.. En España, el 87% de la superficie quemada lo es a consecuencia de dichos incendios encendidos por humanos. Las causas que originan un incendio forestal se clasifican en cinco grandes grupos:
Intencionados: en España representan cerca del 54 % de los casos. Las motivaciones son variadas, siendo con diferencia las más comunes la quema no autorizada, ilegal e incontrolada de superficies agrícolas, ya sea para la eliminación de rastrojos o matorrales (lo que se conoce como quema agrícola) o para la regeneración de pastos para el ganado.Molina, D.M. 1997. Origins of Arson in Northwestern Spain; Fire Management Notes, 57(3):18-23, USDA, Washington, USA. www.fs.fed.us/fire/fmt/fmt_pdfs/fmn57-3.pdf Tras estas destacan también la piromanía, usos cinegéticos, vandalismo o venganzas personales. Por último, en algunas ocasiones la motivación tiene que ver con ahuyentar animales (lobos, jabalíes), la especulación urbanística, la animadversión contra repoblaciones forestales, bajar el precio de la madera, y otras varias. Cabe señalar que el delito de incendio está tipificado en muchas legislaciones.
Negligencias y causas accidentales: suponen cerca de un 26 % de los incendios. En este apartado, las quemas agrícolas (en este caso autorizadas, pero en las que los autores perdieron el control del fuego, extendiéndose este por la superficie forestal colindante) están también entre las causas habituales. Otras causas son las colillas y hogueras mal apagadas, motores y máquinas, quema de matorral, líneas eléctricas, quema de basuras, trabajos forestales, etc.
Rayo: esta causa natural representa un 4-5 % de los casos. Desconocidas: en cerca de un 15 % de los incendios forestales no es posible determinar la causa. Reproducciones de incendios anteriores: en contadas ocasiones (cerca del 2 %) un incendio es una reproducción de un incendio anterior que no llegó a extinguirse del todo y se extiende a una nueva zona.
Los porcentajes indicados son valores promedios –la frecuencia de la intencionalidad, por ejemplo, puede variar mucho de unas regiones a otras. miniaturadeimagen|Incendio forestal en la provincia de Córdoba, Argentina
Fases del incendio Un incendio posee tres fases distintivas: iniciación, propagación y extinción:
Iniciación: Es el comienzo del incendio producido por causas naturales o mayoritariamente por la acción humana.
Propagación: Es la extensión del incendio por la vegetación cercana.
Extinción: Es la finalización del incendio por causas naturales (lluvia o falta de vegetación) o por acción humana (labores de extinción), es decir bomberos.
La propagación del fuego dependerá de las condiciones atmosféricas, de la topografía del lugar en el que se produzca y de la vegetación presente en el mismo. Normalmente se ocasionan en climas secos o subsecos, como el mediterráneo, donde la vegetación sufre estrés hídrico y además algunas especies vegetales como los pinos contienen resinas que ayudan a que el incendio se propague mejor y sea más virulento. Asimismo generalmente también poseen mecanismos de adaptación al fuego como por ejemplo las piñas serotinas.
Tipos de incendio
thumb|250px|Incendio forestal cerca de castillo de Aro. El estudio de los incendios forestales distingue entre distintos tipos de fuegos, lo cual resulta útil a la hora de considerar las medidas más apropiadas de prevención y/o de extinción dado que pueden ser diferentes para uno u otro caso.
Según por dónde se propaga Fuego de suelo o subsuelo: El fuego se propaga por la materia orgánica en descomposición y las raíces. Casi siempre se queman despacio y en combustión incandescente (poca llama o ausencia de ella) al no disponer de suficiente oxígeno. Fuego de superficie: El incendio se propaga por el combustible que se encuentra sobre el suelo, como hojarasca, hierbas, arbustos y madera caída pero no inmersa en la hojarasca en descomposición. Fuego de copas: Antorcheo o coronamiento: Paso del fuego de superficie a fuego de copas, pero solo de forma puntual en algunos pies. Copas pasivo: Es el fuego que avanza por las copas de los árboles acoplado y dependiente de un fuego de superficie; si se extingue este se detiene el de copas. Copas activo: Es el fuego que avanza por las coronas de los árboles independientemente de la superficie. Solo se puede atacar de forma indirecta y suele necesitar un viento mayor de 30 km/h y proximidad de copas (alta densidad aparente de copas y largas copas).
Según el tamaño thumb|Imagen tomada del satélite Aqua de la NASA muestra una perspectiva desde el espacio de los incendios forestales sobre Centroamérica.
Conatos. Los que no superan 1 hectárea de superficie quemada. En España representan casi un 65% del total. Cuanto mayor es el porcentaje de incendios que se quedan en conatos, mayor efectividad se supone en los sistemas de extinción. Incendios normales. Aquellos con una extensión entre 1 ha y 500 ha. En España pertenecen a este tipo cerca del 35% de los incendios declarados.
Grandes incendios forestales (GIF). Se definen así aquellos incendios que superan las 500 hectáreas forestales afectadas. Se caracterizan por un comportamiento que queda fuera de la capacidad del sistema de extinción, ya sea por las elevadas longitudes de llama, por las altas velocidades de propagación o por la presencia de actividad de fuego de copas. Estos incendios no son muy frecuentes pero son el problema real, ya que calcinan enormes superficies en pocas horas o días. En España son GIF menos del 0,20% de los incendios forestales declarados, pero en términos de superficie quemada representan cerca del 40% en un año típico.
Dentro del los grandes incendios forestales, un tipo especial lo representan los llamados incendios de sexta generación. En este tipo de desastre, más frecuente a raíz del cambio climático y el abandono del monte, el fuego es tan potente que lanza columnas de aire muy caliente a la troposfera que, al enfriarse allí, se desploman sobre el suelo, provocando muchos focos secundarios. También se denominan incendios de última generación, tormentas de fuego o tormentas ígneas. A su gran peligrosidad intrínseca añaden su comportamiento engañoso, pues se vuelven más agresivos justo cuando las condiciones meteorológicas hacen pensar que van a perder virulencia.
Según el elemento que rige el incendioMIRALLES, M.. KRAUS, D., MOLINA, DM., LOUREIRO, C., DELOGU, G. & RIBET, N. VILALTA, O. 2010. Improving suppression-fire capacity In EFI Research Report nr. 23.“Fire Paradox”, Project no. FP6-018505, European Commission, p. 204-215. http://www.efi.int/files/attachments/publications/efi_rr23.pdf Combustible, gas, topográfico, conducido por viento.
Según su peligrosidad Esta es una escala que utilizan las autoridades para clasificar cada incendio y aplicar el protocolo correspondiente para su manejo y extinción. Los niveles de incendio se determinan con base en sus proporciones, al estado de la vegetación, la situación meteorológica, el riesgo de afectar a la población humana, etc.
En España los niveles van del 0 al 3. De los niveles 0 y 1 se ocupan las autoridades regionales con sus propios medios. El nivel 2 corresponde a incendios graves donde dichas autoridades deben emplear medios estatales, y el nivel 3 correspondería a incendios de emergencia nacional donde el Estado se haría cargo con toda su capacidad.
Prevención miniaturadeimagen|Cortafuegos. miniaturadeimagen|Quema prescrita. La prevención del fuego se basa, por una parte, en intentar evitar que se provoquen incendios forestales, y por otra parte en crear condiciones que minimicen sus consecuencias una vez declarados. En tal sentido, podemos hablar de los siguientes tipos de medidas: La concienciación social, con la finalidad de educar a la población en un uso racional del fuego, evitando situaciones de riesgo. Puede realizarse mediante campañas informativas y multas coercitivas. El cuidado y planificación de las masas forestales y los bosques, mediante la realización de cortafuegos y una planificada y extensa red de pistas forestales y depósitos de agua. La retirada periódica de masa vegetal mediante las oportunas labores selvícolas, así como las labores de desbroce. Incentivar la plantación de especies ignífugas, de bajo poder combustible, frente a especies pirófitas. Pueden emplearse para establecer franjas delimitadoras que en caso de incendio actúen como barreras para el avance del fuego. Incentivar un mejor aprovechamiento económico de los montes (como por ejemplo la biomasa), ante la observación de que el monte no arde allí donde es rentable, al tener gente que lo cuide por interés propio. Fomentar la ganadería extensiva, que contribuye tanto a la prevención del fuego (al reducir la masa combustible) como a la vigilancia del monte. La realización de quemas preventivas (quema prescrita) durante períodos de bajo riesgo de incendio.