miniatura|Castillo en poder de los cristianos en la fiesta patronal de Aldeire (Granada), 1981- miniatura|Escuadra de negros de la alferecía de la Filà Tomasinas en 2004, Alcoy (Alicante) miniatura|Escuadra de Zulúes (de la comparsa de Moros Nuevos) de Villena (Alicante), 2007 miniatura|Escuadra de negros, Capitanía de Kábilas de Onteniente (Valencia), 2005 miniatura|Desembarco de Campello (Alicante), 2006 Los Moros y Cristianos son un tipo de fiesta en la que se rememora cada año las conquistas y encuentros entre cristianos y musulmanes en la península ibérica, de manera que muestra y representa una parte de la historia de muchas localidades tanto dentro como fuera de España.Moros i Cristians. Una festa. Albert Alcaraz i Santonja. Edicions del Bullent 2006. ISBN: 978-84-96187-42-9. Pág 9-22

Según el investigador Demetrio E. Brisset, Gazeta de Antropología núm. 17, 2001,.· https://www.ugr.es/%7Epwlac/G17_03DemetrioE_Brisset_Martin.html 'Fiestas hispanas de moros y cristianos. Historia y significados' - Moors and Christians' dramas in Spain: history and meaning . Demetrio E. Brisset Martín. Facultad de Ciencias de la Información. Universidad de Málaga. Málaga.

La fiesta está muy extendida geográficamente, tanto en España como en Europa, e incluso en América, adquiriendo características y desarrollos muy diferentes según donde se localiza y la raíz de su celebración, siendo el producto de la evolución de una fiesta de honores y actos militares hacia una autoridad real o religiosa a la que se le acabó sumando la temática moro-cristiana al unirse a las comedias, autos y parlamentos teatrales de moros y cristianos tan populares durante la Contrarreforma o de otras representaciones durante el mismo periodo de la Reconquista.

Historia Los orígenes de esta fiesta dependen mucho de la localización donde se realizan. El origen de la fiesta nunca puede ser el mismo en localidades que las celebran, con documentación que lo avala, desde el , como es el caso de Lérida; a lugares de América que empezaron a celebrarla tras la conquista española.

Así, existen localidades aragonesas que tienen la fiesta vinculada a la batalla de Lepanto, mientras que prácticamente ninguna población de la Comunidad Valenciana tendrían el origen de sus fiestas en este hecho histórico. miniatura|Extensión del califato omeya en 750, poco después de la conquista musulmana de la Hispania visigoda iniciada el 711 miniatura|Vicente Mestre: Embarque de los moriscos expulsados por el puerto de Denia (Alicante), 1613. miniatura|Diablillos o bufones de los bandos moro y cristiano de la representación de Trevélez (Granada), 1980 La fecha de comienzo de estas fiestas no se sabe con exactitud. Hay datos documentados que demuestran la antigüedad de las mismas, teniendo documentación de un acto en Lérida a mitad del (1150), con motivo de la celebración de los desposorios entre Ramón Berenguer IV de Barcelona y Petronila de Aragón, representándose una danza alegórica.Moros i Cristians. Una festa. Albert Alcaraz i Santonja. Edicions del Bullent 2006. ISBN: 978-84-96187-42-9. Pág 23-36 miniatura|Castillo de embajadas en la Puerta Almansa de Villena, alrededor de 1920. Destaca la efigie de la Mahoma en un lateral del castillo. Actualmente las embajadas de Villena se celebran en el castillo de la Atalaya miniatura|Comparsa de Moros Nuevos en 1884

En su origen las fiestas no tenían el mismo formato que hoy en día, sí solían guardar ciertas similitudes, en cuanto a la conmemoración militar y religiosa, con escenificaciones de batallas, uso de pólvora en las celebraciones, etc. No obstante, algunas nacen como otro tipo de manifestaciones (la de Lérida parece ser una danza que los mercantes españoles extendían por prácticamente todo el Mediterráneo y de las que hoy en día solo se celebra la Danza Moreska en la isla Kórchula en Croacia)

De simulacros de batallas también tenemos antecedentes documentados en sitios como Ceuta, donde el 25 de julio de 1309, tras ser la ciudad liberada de los musulmanes las tropas de Jaime II representan para su rey un simulacro de batalla para celebrar su santo. En este simulacro ya encontramos dos bandos, los moros y los cristianos, que se enfrentan por la posesión de un castillo de madera que erigieron en medio de la plaza de la ciudad. En un primer momento la victoria fue de lo musulmanes, pero la milagrosa intervención de San Jorge que aparece de forma inesperada sobre un caballo blanco, hace que finalmente el bando cristiano se alce con la victoria.

A partir de este momento y de una manera esporádica se repiten estos simulacros de batallas que rememoran la victoria cristiana sobre los musulmanes en celebraciones puntuales y muy destacadas, como visitas de los reyes o gobernadores. Ejemplo de ello lo tenemos en la visita que realizó en 1373 los herederos de la Corona de Aragón, Duques de Gerona a Valencia, momento en el cual entre los actos festivos se realizó la representación de un simulacro de batalla náutico-terrestre, construyéndose a tales efectos incluso un castillo y dos galeras.

De manera semejante los murcianos en 1448 obsequiaron la visita a la ciudad de Murcia por parte de los Reyes Católicos.

Desde mediados del se popularizan por toda la península entremeses de esta temática, siendo un ejemplo la costumbre barcelonesa de representar el “Entremès del Turch”, demostrada por la contratación de E. Tomás Alemany, para que en 1446 mantuviera y pintara un nuevo ejemplar y que además ayudara a la consecución de un castillo, armas y demás elementos necesarios para la representación del entremés. Este mismo entremés se representa en 1467 por parte de los gremios para agasajar a los Duques de Calabria en una visita a la ciudad. En 1493 Gerona celebró la toma de Granada mediante la representación de un entremés donde se simulaba la caída de la capital del Reino Nazarí en manos de los Reyes Católicos.

Pero la fiesta de moros y cristianos en su concepción actual más antigua documentada es la celebrada en Jaén en la festividad de la Pascua de 1462, según la crónica que figura en los Hechos del condestable don Miguel Lucas de Iranzo. Ya tenía prácticamente la misma estructura que las fiestas modernas, el mismo argumento e incluso los mismos elementos que las actuales embajadas del área levantina: el parlamento, aunque en forma de una carta leída, las guerrillas o alardos, aunque en forma de juego de cañas o torneo entre caballeros ataviados de moros y cristianos, y la efigie llamada "Mahomad". Incluso termina con la conversión y el bautismo del «rey de Marruecos» al cristianismo, después de haber sido vencido por los cristianos en el juego de cañas, y con el lanzamiento de la efigie a la fuente de la plaza de la Magdalena.

De esta manera se encuentran ejemplos documentados de antecedentes de esta fiesta en 1533 en Toledo, en 1570 en Madrid, en Alcalá de los Gazules y Tarifa en 1571, en Segovia en 1578, en Orihuela en tres ocasiones (1579, 1580 y 1586), en Tortosa en 1578, en Valencia en 1586, en Caudete en 1588, en Denia en 1599, en Villena en 1638, en 1668 en Alcoy, la ciudad de Alicante puede documentar hasta 11 representaciones y simulacros de este tipo entre 1691 y 1789. Todas estas celebraciones eran debidas o bien a una visita real o de una autoridad relevante, por la celebración de unas nupcias (bien para la boda misma o para la llegada o partida de uno de los consortes), incluso por festividades de santos, como fue el caso de Orihuela que festejaba a las santas Justa y Rufina, Villena por sus votos y rogativas a la Virgen de las Virtudes o Caudete durante sus representaciones de los Autos de Ntra Sra de Gracia. También como ejemplo de festividad relacionada con un tema religioso, en la ciudad de Valencia se realiza un simulacro de batalla naval en 1762 para conmemorar el tercer centenario de la canonización de San Vicente Ferrer.

Las representaciones eran actos mucho más económicos que los simulacros, por lo que estos fueron decayendo y al final desaparecieron de las celebraciones que se ofrecían a la realeza, fenómeno que se ve reforzado por la profunda crisis económica que tuvo España desde el al . Sólo en el último tercio del y en unas pocas localidades, como en la ciudad de Alicante. incorporaron estos simulacros a su agenda de actividades festivas.

Por otra parte, hemos de tener en cuenta que las modernas comparsas tienen su origen en la antigua Soldadesca o vieja Milicia del Reino, la milicia local que llevaba a cabo los actos militares de alarde o de exhibición y revista de la tropa en caso de exigirse o para rendir honores a alguna autoridad. Tradicionalmente realizaban estos desfiles y alardes de tropa durante la denominadas como "fiestas reales"Domene Verdú, José Fernando (2002): «Síntesis Histórica de las Fiestas de Moros y Cristianos», en el III Congreso Nacional de las Fiestas de Moros y Cristianos, Murcia, Caja de Ahorros del Mediterraneo, MI Ayuntamiento de Murcia. por motivo de la visita del rey, de un aniversario real, conmemoración de alguna victoria o nacimiento de un infante. En ciertas poblaciones estos actos de la milicia pasaron a realizarse también para rendir honores a la figura patronal del lugar en su día festivo, motivo por el cual pervivieron como celebraciones anuales.

A estas fiestas patronales con intervención de fiesta militar se les suma el elemento histórico al aprovecharse estas fiestas para la representación y exposición de comedias de moros y cristianos, normalmente con carácter didáctico moralista o religioso. Es a partir de principios del cuando aparecen los primeros textos de las Embajadas, que requieren de la necesidad de dos bandos enfrentados por la toma de un castillo. Es por esto que a la Soldadesca se le suma una nueva compañía para representar a los moros. Con el paso del tiempo y el engrandecimiento de estas celebraciones, nuevas compañías y agrupaciones se irían sumando a las representaciones y actos militares, algunas provenientes de cofradías de la Semana Santa o de otros colectivos y gremios profesionales locales así como quintas de reclutamiento con material militar de los conflictos en los que hubieran intervenido en cada época. Las nuevas comparsas se irían "aliando" a un bando u otro, e incluso acabarían existiendo escisiones de las dos comparsas de Moros y de Cristianos originales, dando lugar a otras nuevas con su propia organización y cargos.Domene Verdú, J. F. ''Las Fiestas de Moros y Cristianos'', 2015, Publicaciones Universidad de Alicante

No obstante, es a partir de la segunda mitad del cuando en algunas poblaciones empiezan a celebrarse de forma oficial las fiestas de Moros y Cristianos, con el mismo formato y estructura con el que las conocemos hoy. Es especialmente durante el cuando el fervor por estas celebraciones se extiende rápidamente y de forma generalizada por numerosas poblaciones del Levante, y especialmente, en la mitad sur de la Comunidad Valenciana, donde estas fiestas ya tenían un gran arraigo y tradición, y se viven con una especial intensidad. Esta expansión, más reciente, tiene dos focos bien diferenciados que influirían de forma distinta en las nuevas fiestas, distinguiéndose así el modelo del Vinalopó, orientado a lo popular y festivo, manteniendo los orígenes militares; y el de la Hoya de Alcoy, más restrictivo (en lo económico), centrado en la ostentación y en la pretensión de recreación histórica.