La archidiócesis de Tarragona ( y ) es una circunscripción eclesiástica de la Iglesia católica en España. Se trata de una archidiócesis latina, sede metropolitana de la provincia eclesiástica de Tarragona. Desde el 4 de mayo de 2019 su arzobispo y primado de las Españas es Joan Planellas i Barnosell.

Territorio y organización miniatura|Monasterio de Poblet

La archidiócesis tiene 3095 km² y extiende su jurisdicción sobre los fieles católicos de rito latino residentes en la provincia de Tarragona en la comunidad autónoma de Cataluña. Geográficamente se encuentra en la zona del levante. Se extiende por las comarcas catalanas del Baix Camp, la Cuenca de Barberá, el Priorato y Urgel-Garrigas, Alt Camp, el Bajo Penedés y el Tarragonés. Abarca 136 municipios. La archidiócesis limita por el este con la diócesis de San Feliú de Llobregat, por el norte con las de Vic y Solsona, por el oeste con Lérida y al sur con Tortosa.

miniatura|Mapa de los arciprestazgos hasta 2023

La sede de la archidiócesis se encuentra en la ciudad de Tarragona, en donde se halla la Catedral basílica de Santa Tecla y la residencia del arzobispo se encuentra en el Palacio Episcopal, situado al antiguo Capitolio romano, reconstruido en el . La catedral combina los estilos románico y gótico y fue edificada encima de una mezquita (y esta encima de un templo romano), las obras fueron iniciadas por Oleguer de Barcelona. El altar mayor fue inaugurado en 1426 y el centro en 1493. En el se hicieron el órgano y las cristaleras. La fachada tiene tres secciones y la nave es de planta en forma de cruz latina. Se destaca la Capilla de Santa Tecla, patrona de Tarragona, empezada en 1760 y acabada en 1776. La pila bautismal es una pieza de mármol que se encontró en las ruinas del palacio de Augusto. La archidiócesis posee una gran riqueza arquitectónica en templos y santuarios, de los que varios han sido declarados monumento nacional, varios de ellos son basílicas menores. La iglesia de Sant Pau está edificada en el lugar en donde, según la tradición, predicó Pablo de Tarso. Destaca también la iglesia de Santa Tecla y los monasterios de Poblet (Cuenca de Barberá), Vallbona de las Monjas (Urgel) y Santas Cruces (Alto Campo). Otros edificios notables son los conventos de clarisas, de Santa Teresa, de capuchinos, de San Francisco (actualmente escuela), de los jesuitas, de los dominicos (actualmente es el Ayuntamiento de la ciudad), de los mercedarios y de los carmelitas (los dos últimos cedidos al ejército). Antiguamente en el Anfiteatro de Tarragona había una iglesia en el centro de la arena, que fue el lugar donde sufrió martirio san Fructuoso.

miniatura|Seminario arquidiocesano en Tarragona

En 2020 en la archidiócesis existían 200 parroquias agrupadas en 11 arciprestazgos y estos en 3 vicarías mayores: vicaría de Tarragona; vicaría del Baix Camp, la Cuenca de Barberá, el Priorato y Urgell-Garrigues; y vicaría de Alt Camp, el Bajo Penedés y el Tarragonés.

Provincia eclesiástica La provincia eclesiástica de Tarragona está formada por la archidiócesis metropolitana de Tarragona y las diócesis sufragáneas de: Gerona, Lérida, Solsona, Tortosa, Urgel y Vic.

Provincia eclesiástica de TarragonaCatedralAdvocaciónEdificios incluidos en el Plan de Catedrales del Ministerio de Cultura de España.DiócesisCatedral de TarragonaSanta TeclaTarragonaCatedral de GeronaVirgen MaríaGeronaCatedral de LéridaAsunción de MaríaLéridaCatedral de UrgelVirgen MaríaUrgelCatedral de SolsonaVirgen MaríaSolsonaCatedral de VicSan PedroVicCatedral de TortosaVirgen MaríaTortosa

La provincia tiene alrededor de 459 parroquias, abarca unos km² en donde habitan aproximadamente de personas de las cuales el 87.94% son católicos. Datos comparativos entre las diócesis de la provinciaDiócesisErigidaÁrea(km²)% C.Población totalP.Tarragona309583,9200Gerona470581,3395Lérida297787,2125Urgel763096,4363Solsona19 de julio de 1593353687,9174Vic418494,4250Tortosa645084,5141Total87,941648P.=Número de parroquias; % C.=Porcentaje de católicos;

Antiguamente, la Tarraconense también tenía autoridad metropolitana sobre las siguientes diócesis: Egara, Ampurias, Menorca, Mallorca, Ibiza, Valencia, Roda, Huesca, Zaragoza, Tarazona, Calahorra, Diócesis de Pamplona, Oca, Segia, Alesanco, Elna y Barcelona.

Historia Diócesis de Tarraco (hasta el ) Tarragona es una de las ciudades más antiguas de Hispania, probablemente de origen ibérico, como sus monedas y construcciones ciclópeas indican.

Los romanos eligieron Tarragona como el centro de su gobierno en España. En la división de la península ibérica fue la capital, primero de Hispania Citerior y después de la provincia de Hispania Tarraconensis.

La Iglesia de Tarragona es indudablemente una del más antiguas en España, que viene, según la tradición, de los tiempos de Santiago y san Pablo. La visita de Pablo a Tarragona entra dentro de una gama de posibilidades, si hubiera sido el caso de una visita desde Roma a Hispania, como prometió hacer en la Epístola a los romanos (Romanos 15:24), y que san Jerónimo afirma que hizo, probablemente en el año 64.

Se supone que san Pablo dejó alguien al frente de la comunidad cristiana y, sus sucesores, con el tiempo, serían obispos. Las primeras referencias datan del en las Actas del martirio del obispo san Fructuoso y su diáconos, Augurio y Eulogio. La lista de los obispos de Tarragona, por tanto, empieza con san Fructuoso, pero se supone que hubo otros obispos anteriores, cuyos nombres se han perdido.

El obispo tarraconense estuvo representado en el Concilio de Arlés (314) por dos procuradores, el sacerdote Probatius y el diácono Castorius.

Archidiócesis Tarraconense (siglo -) El obispo Himerio, por medio del sacerdote Basianus, solicitó al papa Damaso la elevación a sede arzobispal. El primer arzobispo fue Juan (470-502). Sin embargo, su predecesor Ascanio había dirigido el sínodo de 464 en el que estuvieron presentes los obispos de la provincia eclesiástica. El sínodo solicitó entonces la autoridad del obispo de Roma para problemas relativos a los nombramientos episcopales, el papa Hilario convocó un concilio en 465, en el que se estableció que los obispos de la provincia debían recibir la aprobación del metropolitano Ascanio.Hefele, Histoire des Conciles d'après les documents originaux, II/2, p. 904.

El rey visigodo Eurico, tomó Tarragona en el 475 y la arrasó. Aun así Tarragona consiguió sobrevivir.

Con la llegada de los pueblos germánicos, florecieron los concilios provinciales. Gracias a las actas de estos concilios, se conocen los nombres de los arzobispos de Tarragona de aquellos años: Primer Concilio provincial de Tarragona (516-517): convocado por el arzobispo Juan, en el que participan los 10 obispos de la provincia. Concilio provincial en Gerona (517). Concilios de Barcelona y Lérida (546): convocado por el arzobispo Sergio. Tercer Concilio de Toledo (589): el arzobispo Artemio manda como representante al clérigo Esteban. Concilios provinciales de Zaragoza y Barcelona (599): convocados por Artemio. Concilio de Egara: convocado por el arzobispo Eusebio. El arzobispo Audax (633-638) participó en el Cuarto Concilio de Toledo (633), y Protasius (637-646) en el Sexto (638) y Séptimo (646) Concilios de Toledo. Cipriano (680-688) envió representantes al Decimotercer (683), Decimocuarto (684), y Decimoquinto (688) concilios de Toledo. El obispo Vera asistió personalmente al Decimosexto (693) y Decimoséptimo (694).

Tarrakuna musulmana (ca. 719-1116) Entre el y mediados del la sede estuvo vacante a causa de la invasión árabe musulmana. En 711 el obispo san Próspero y otros habitantes de la antigua Tarraco se refugiaron en las costas italianas. Llevaron consigo las reliquias de santos que se conservaban en la sede y un antiguo libro litúrgico, el Oratorio visigótico tarraconense, que hoy se conserva en la Biblioteca Capitular de Verona. Los árabes destruyeron Tarragona en 719. Los obispos de Narbona y Barcelona presionaron para nombrarse metropolitanos, pero los diferentes papas no lo aceptaron.

Algunos clérigos, como Cesari o el obispo de Vic Ató se autodenominaron durante unos años obispos de Tarragona, pero sus intentos no perduraron. Con todo, en 1091 el papa Urbano II restituyó la sede arzobispal con dignidad metropolitana en la persona de Berenguer Sunifred. La cuestión estuvo parada hasta la reconquista de la zona por parte de Ramón Berenguer III.

Restauración de la archidiócesis de Tarragona Tras la reconquista por los francos, la Marca Hispánica quedó asignada a la archidiócesis de Narbona, y Tarragona fue restaurada como diócesis. Cesareo tuvo dificultades para hacer valer el título metropolitano, porque las diócesis sufragáneas se habían convertido de facto en sufragáneas de Narbona. Hay una leyenda que dice que Cesáreo, el primer obispo, consiguió que el arzobispo de Santiago de Compostela lo ordene como arzobispo de Tarragona, restaurando la sede (y es leyenda, porque el primer arzobispo de Santiago fue Diego Gelmírez consagrado en 1120, mientras que Cesáreo es de hacia 956). Mientras tanto, el obispo de Narbona Aimerico (927-977) y sus sucesores Armengol (977-1019), Guifredo de Cerdaña (1019-1079), Pedro Berenguer (1079) y Dalmacio (1079-1091) usaron ilegítimamente el título de arzobispo de Tarragona.

Después de Cesáreo, la sede permaneció vacante y Atón en 971 obtuvo del papa Juan XIII, por poco tiempo, el título de arzobispo de Tarragona e intentó restaurar la sede, instalándose en Vic. Por fin, el 1 de junio de 1091, el papa Urbano II restableció oficialmente la archidiócesis, a cuya cabeza puso a Berenguer Sunifred de Lluçà, que conservó la sede de Vic por la pobreza de la población tarraconense. El arzobispo de Narbona, acusándolo de querer desmembrar su sede, lo mantuvo preso hasta que pagó una cuantiosa indemnización.

El sucesor del beato Olegario aparece también en las cronologías de la diócesis de Barcelona y muchas fuentes silencian su traslado a Tarragona. Ciertamente no residió en Tarragona, ni tampoco su sucesor Gregorio. El primer arzobispo que regresó a la ciudad fue Bernard Tort.

En 1151 se fundó el monasterio cisterciense de Santa María de Poblet.

El 23 de marzo de 1154 el papa Anastasio IV estableció los límites de la archidiócesis y sus sufragáneas: Gerona, Barcelona, Urgel, Vic, Lérida, Tortosa, Zaragoza, Huesca, Pamplona, Tarazona y Calahorra. Ese mismo año el obispo erigió el cabildo catedralicio.Antonio Ubieto Arteta, Creación y desarrollo de la Corona de Aragón, Zaragoza, Anubar (Historia de Aragón), 1987, pág. 203. ISBN 84-7013-227-X.

En 1171 comenzó la construcción de la catedral.

El 17 de junio de 1207 el papa Inocencio III concedió a los arzobispos de Tarragona el privilegio de coronar a los reyes de Aragón en Zaragoza.

El 10 de octubre de 1238 se erigió la diócesis de Valencia y tras una larga disputa con Toledo, el papa se decidió por integrarla en la provincia eclesiástica de Tarragona.

En 1318 Zaragoza fue elevada al rango de archidiócesis metropolitana teniendo como sufragáneas a Huesca, Tarazona, Pamplona y Calahorra, desintegrándose de la provincia tarraconense.

Tras dos siglos de obras, en 1331 se consagró solemnemente la catedral con presencia del arzobispo sardo y de los obispos de la provincia.

De 1380 a 1388 la silla arzobispal permaneció vacante, debido a la negativa del rey Pedro III de Aragón a intervenir en apoyo de cualquier facción en el Cisma de Occidente, por lo que los papas rivales se negaban a nombrar un arzobispo.

El 19 de julio de 1492 el cardenal Rodrigo Borja consiguió del papa Inocencio VIII la elevación de la sede de Valencia a archidiócesis metropolitana.

Domingo Ram fue el primer arzobispo en gobernar la diócesis con la púrpura cardenalicia, que había obtenido el 10 de marzo de 1430.

En 1498 se publicó un misal según el «Consuetudinem Ecclesiæ Tarraconensis». Permaneció vigente hasta 1589, cuando se introdujo el rito romano.