El kardecismo, espiritismo kardecista o simplemente espiritismo (del francés, spiritisme) es una doctrina derivada del cristianismo originada en Francia a mediados del , cuyo máximo exponente ha sido Allan Kardec (1804-1869). Esta doctrina establece como principios la inmortalidad del alma, naturaleza de los espíritus y sus relaciones con los hombres, las leyes morales, la vida presente, la vida futura y el porvenir de la humanidad, según la enseñanza dada por los espíritus superiores con la ayuda de diversos médiums.

Kardec definió al espiritismo como la ciencia que estudia la naturaleza, origen y destino de los espíritus, además de su relación con el mundo corporal y como filosofía, ya que estudia las consecuencias morales que resultan de esas relaciones.Allán Kardec: Qué es el espiritismo (preámbulo),Allán Kardec: Revista Espírita - Jornal de Estudos Psicológicos, Ano Décimo Primeiro – 1868, Sessão Anual Comemorativa do dia dos Mortos (Sociedade de Paris, 1o de novembro de 1868), Discurso de abertura pelo Sr. Allan Kardec, p. 491. http://www.febnet.org.br/ba/file/Downlivros/revistaespirita/Revista1868.pdf

Los espiritistas también son conocidos por influir y promover un movimiento de asistencia social y filantropía. La doctrina fue influenciada por el socialismo utópico, el mesmerismo y el positivismo y tuvo una fuerte influencia en varias otras corrientes religiosas, como la santería, la umbanda y los movimientos de la Nueva Era.

Los conceptos o doctrinas espiritistas tienen seguidores en varios países del mundo, tales como Alemania, Argentina, Brasil (el país con la mayor cantidad de espiritistas), Paraguay, Colombia, Cuba, España, Estados Unidos, Francia, Haití, Japón, Perú, Portugal, Panamá, Puerto Rico,Gerardo Alberto Hernández Aponte, El espiritismo en Puerto Rico: 1860-1907. San Juan, Puerto Rico: Academia Puertorriqueña de la Historia, 2015. Reino Unido, Uruguay, Chile, Ecuador y Venezuela.

Etimología del término «espiritismo» miniaturadeimagen|izq|180px|Supuesta aparición luminosa durante una sesión espiritista conducida por el médium John Beattie en Bristol, Inglaterra, en 1872.

Hasta hace poco diversos autores sostenían que el término «espiritismo» (del francés spiritisme, de spirit: ‘espíritu’; e isme: ‘doctrina’) surgió como un neologismo (o más precisamente un porte-manteau), creado por el francés Allán Kardec, para nombrar específicamente la doctrina de los espíritus, presentada por él en El libro de los espíritus (1857). Kardec utilizó el término en la introducción de su Libro de los espíritus. Sin embargo, el historiador puertorriqueño Gerardo Alberto Hernández Aponte, quien es uno de los más importantes especialistas en la historia del espiritismo, descubrió y documentó que el término procede del espiritualismo y existía al menos desde 1853.Gerardo Alberto Hernández Aponte, El espiritismo en Puerto Rico: 1860-1907. San Juan, Puerto Rico: Academia Puertorriqueña de la Historia, 2015, pp. 82-85.

Muchos espiritistas hispanohablantes prefieren nombrar a la doctrina y a sí mismos con la palabra portuguesa espíritaLa palabra espírita no es una palabra del idioma español, según una búsqueda en el Diccionario de la lengua española. (y no «espiritista»), que introdujo el traductor español Fernando Colavidas en las primeras traducciones de la obra del francés al español.

Diferencias entre el espiritismo francés y el inglés Vale la pena considerar también que el spiritisme francés y el spiritism inglés formaron instituciones independientes, aunque prácticamente iguales en sus principios, y ambos términos se traducen al español indistintamente como espiritismo.Zêus Wantuil: As mesas girantes e o espiritismo. Río de Janeiro: Federación Espírita Brasilera, 1994. En la actualidad el spiritism inglés es totalmente indistinguible del spiritisme francés.

Sin embargo, la utilización del término, cuya raíz es común a diversas naciones occidentales de origen latino o anglosajón, hizo que fuese incorporado rápidamente al uso cotidiano para designar todo lo que tenía relación con la comunicación con los espíritus. Así, por espiritismo se identifica hoy a las varias doctrinas religiosas y filosóficas que creen en la supervivencia del espíritu (alma) después de la muerte del cuerpo físico y, principalmente, en la posibilidad de comunicarse con ellos, casual o deliberadamente, por evocaciones o de forma natural.

De este modo la palabra se emplea para referirse a dos conceptos: el espiritismo como contacto con los espíritus y como la creencia que define el origen, el destino y la naturaleza de los espíritus.

Símbolo de la doctrina La cepa de vid, como Allan Kardec la describe en su primer libro, es considerada el símbolo de la doctrina. Según el autor, los propios espíritus le encomendaron utilizarla.

Conceptos thumb|180px|Allan Kardec (1804-1869). Conocido como el «codificador del espiritismo». thumb|180px|Hermanas Fox: Leah (1814-90), Margaretta (1836-93), y Catherine (1838-92).

Los principios del espiritismo contenidos en sus obras fundamentales son: La existencia y unicidad de Dios como primera causa inteligente. Dios es eterno, inmutable, inmaterial, único, todopoderoso y soberanamente justo y bueno. La existencia de espíritus, seres individuales creado por Dios, que son los seres inteligentes de la creación. Pueblan el Universo fuera del mundo material. Sempiternos, con predisposición hacia la inteligencia, aptitud que desarrollan al evolucionar. Para encarnar en un mundo material, el espíritu se une a un cuerpo físico por medio de su periespíritu (envoltura semimaterial que rodea al espíritu). Comunicabilidad espiritual (mediumnidad): El ser humano, denominado también alma o espíritu encarnado, puede comunicarse con espíritus desencarnados (entre ellos, espíritus correspondientes a fallecidos terrestres) a través de algún médium. El ejercicio medianímico requiere un cuerpo material, por lo que solo los encarnados pueden ser médiums. Ley de causa y efecto: Es el mecanismo de retribución ética universal a todos los espíritus según el cual nuestra condición actual es el resultado de nuestros actos y decisiones pasadas. La purificación de una falta se realiza mediante el arrepentimiento y la expiación necesaria para la corrección. Reencarnación: Es el proceso natural que permite al espíritu volver a encarnar como humano con el fin de evolucionar (sea para perfeccionarse en virtudes, para expiar faltas pasadas, para ayudar a sus semejantes a progresar, etc.). Por evolución intelectual, el humano solo puede reencarnar como humano, pero tanto en hombre como mujer. Dinamismo en la vida espiritual: Los goces o penas relativos después de desencarnar los determina el estado de la conciencia del individuo, que concibe su porvenir en algún mundo afín a su estado vibratorio. Aun así, el ser tiende a la felicidad eterna por la misma eterna evolución que va desarrollando. Pluralidad de mundos habitados: La Tierra no es el único planeta con vida en el universo. El espíritu encarna en diferentes planetas, progresando en todos los aspectos. Responsabilidad individual: El estado de la vida presente del ser es debida únicamente a sí mismo. El mismo espíritu es quien, antes de encarnar, elige las pruebas y circunstancias por las que pasará, consolidando así la ley del libre arbitrio. Dios no establece premios o castigos individuales, pero sí leyes universales desde la eternidad. Igualdad espiritual: Dios no privilegia a ningún espíritu, creándolos a todos simples e ignorantes, pero destinados invariablemente a la perfección, con aptitudes idénticas para el bien o para el mal según su libre albedrío.Allán Kardec: El libro de los espíritus (libro segundo, capítulo 1). IDE, 2001. ISBN 85-7341-288-7 La conciencia como libro de vida: Las decisiones buenas solo surgen del sentido común dictado por la conciencia junto a la inteligencia, esto es, las intenciones verdaderas de bien común. Universalidad de la filosofía: La relación humana-espiritual no necesita ninguna mediación institucional. Una espiritualidad natural es suficiente e incluso más apropiada para la realización del ser. Por ello, el espiritismo carece de rituales, culto, templos o personas con privilegios religiosos. En el espiritismo no existen ángeles o demonios entendidos como seres de una naturaleza diferente al alma humana. Los ángeles o demonios tienen todos el mismo origen espiritual y evolucionan o no hacia la perfección por decisión propia. No fueron creados perfectos por Dios y luego cayeron, sino que evolucionaron desde el mismo estado que las almas humanas, con las que comparten naturaleza. En este sentido los demonios no son ángeles caídos, sino seres espiritualmente involucionados.

Nota: Jesús de Nazareth es considerado, aunque humano, el mayor modelo a seguir por su legado moral.Allán Kardec: El libro de los espíritus (libro 3, capítulo 1, pregunta 625). Sin datos: IDE, 2001, ISBN 85-7341-288-7 Su desnaturalización divina lo define merecedor de su evolución por medio de su propio esfuerzo, condición necesaria a todo espíritu para progresar. De hecho, cualquier espíritu que refleje una gran vida moral, puede considerarse ejemplo a seguir (Sócrates, por ejemplo).

Características de las reuniones espiritistas thumb|180px|Fotografía de una médium en una sesión espiritista con dos hombres en el .

Si se compara el modelo espírita con las características generales de los sistemas religiosos más comunes, encontramos que la reunión espiritista reúne las siguientes características:

Ausencia de jerarquía sacerdotal. Ausencia de culto a imágenes, altares, etc. Ausencia de cualquier ritual o sacramento: bautismo, casamiento, etc. Incentivo al respeto y tolerancia de todas las religiones. Muchos espiritistas lo consideran su «segunda religión». La práctica espiritista es gratuita y sin ánimo de lucro, aunque la participación en las instituciones espíritas se ajusta a los parámetros comunes a toda asociación civil.

De acuerdo a las legislaciones de cada país, las instituciones espíritas se adecúan a sus leyes internas para asociaciones civiles u otros marcos legales.

Si se toma el modelo de la ciencia, podría considerarse que la reunión espírita en la que se desarrolla el método mediúmnico, reúne las siguientes características:

Es empírica en la medida que parte de la consideración de un fenómeno corriente denominado «fenómeno mediúmnico» o «fenómeno espírita», que debe ser diferenciado de manifestaciones similares en las que intervienen estados alterados de conciencia, o el animismo. Existe una hipótesis sobre el fenómeno espiritista, que lo comprende y lo incluye en un sistema. Existe un método mediúmnico, que permite operar e intervenir sobre el fenómeno. Existe experimentación.

Estos aspectos suelen estar implícitos en general, ya que la doctrina espiritista no la ha desarrollado un solo científico que la respalde.

Obras básicas thumb|180px|Eusapia Paladino (1854-1918). Médium italiana. miniatura|180px|Un supuesto ectoplasma luminoso en manos de la médium Eva Carrière.

El espiritismo cuenta con un corpus de escritos básicos. Los historiadores Henri Sausse, Francisco Thiesen y Zêus Wantuil coinciden con lo dicho por el codificador Allán Kardec, el cual afirmaba no haber sido el autor intelectual de la mayor parte de lo contenido en las obras básicas. Recibió en 1855 de Carlotti y de un grupo de seguidores, de distintas partes del mundo, 50 cuadernos conteniendo relatos de experiencias y comunicaciones mediúmnicas diversas, obtenidas a través de diversos médiums, de almas que se decían personas muertas. Allán Kardec analizó, ordenó y completó, con la información concordante obtenida de los espíritus «a través de diversos médiums, desconocidos entre sí, y en distintas partes del mundo», organizando estos trabajos en cinco obras, consideradas básicas para el espiritismo.