thumb|Mapa de Canarias, con la costa de África en la esquina inferior derecha. El nacionalismo canario o canarismo político es una corriente de pensamiento político y cultural que pretende la consideración del archipiélago de Canarias como nación con base en su historia, su posición geográfica, su mercado propio y su cultura. No obstante, a lo largo de su historia el término ha sido usado por diversidad de movimientos políticos de un amplio espectro: desde movimientos abiertamente independentistas hasta otros movimientos más moderados partidarios del federalismo dentro de España, pasando por regionalistas o simplemente autonomistas.

Incluye, asimismo, a muchas tendencias políticas y sociales, siendo tradicionalmente las organizaciones de izquierda las más reivindicativas.

Ideología El nacionalismo canario tiene como base la reafirmación de los valores nacionales de Canarias, tanto desde el punto de vista histórico como a través de su representación en las instituciones políticas canarias y españolas. Dentro de amplio espectro se pueden ubicar las siguientes tendencias principales, no mutuamente excluyentes, en función de la relación que los nacionalistas canarios creen que debe tener Canarias con el resto de España. De menos independentistas a más son:

Regionalismo. Denominación para aquellas formaciones que de forma genérica reconocen ciertas particularidades para Canarias. Autonomismo. Corriente que, considerando a Canarias como nación, aboga por el respeto a las competencias adquiridas por el Estatuto de Autonomía canario y las particularidades económicas y fiscales (como el Régimen Económico y Fiscal), así como la ampliación de las mismas. Destacan como principales partidos representantes de esta tendencia el sector mayoritario de Coalición Canaria. Federalismo. Esta denominación implica una posición respecto a la forma de organización que debería asumir el Estado Español. De esta manera, la nación canaria sería una parte federada a otras naciones en el marco español. Soberanismo. Algunas formaciones importantes de ámbito canario como Nueva Canarias se autodenominan como soberanistas, en un sentido político en referencia al autogobierno, pero también en una dimensión energética, alimentaria, económica, etc. El soberanismo se puede orientar hacia una dirección más autonomista o más auto-determinista e independentista. Auto-determinismo. Posición adoptada por algunos partidos políticos de ámbito canario que, sin posicionarse directamente por la independencia, reconoce la existencia de la nación canaria y del pueblo canario, así como su derecho a constituirse en estado independiente. Usualmente las organizaciones soberanistas trascienden las reivindicaciones dentro del marco del Estado e incluyen otras reivindicaciones como el reconocimiento de estado archipelágico y, por tanto, las doscientas millas náuticas de Zona Económica Exclusiva o del Estado Libre Asociado. Oficialmente auto determinista, sobresale la histórica Unión del Pueblo Canario, el Partido Comunista del Pueblo Canario o el recientemente constituido Proyecto Drago. Independentismo. Considerando a Canarias abiertamente como una colonia o territorio no autónomo y opuesta al autonomismo, apuesta por la ruptura total con España. Esta corriente está representada históricamente por el MPAIAC y, en la actualidad, por organizaciones de izquierda como Tanekra o Ahora Canarias y el histórico Partido Nacionalista Canario. Amaziguismo o berberismo. Las organizaciones independentistas anticolonialistas articulan su discurso remitiendo al complejo simbólico prehispánico. Es un recurso recurrente visible incluso en los nombres de organizaciones. Es el caso de Azarug, Inekaren o Tanekra.

Estas tendencias, sin embargo, poseen puntos en común, como el reconocimiento de Canarias como nación y la defensa de la identidad y la cultura canaria.

Historia del nacionalismo canario thumb|Manifestación realizada en Las Palmas de Gran Canaria el 6 de marzo de 2010, por la independencia de Canarias.

Períodos de autogobierno

El 30 de mayo de 1481, hacia el final de la conquista de Gran Canaria, Tenesor Semidán, líder grancanario (posteriormente converso al cristianismo y bautizado como Fernando de Guanarteme) firmó la Carta de Calatayud junto a Fernando II de Aragón. Dicha carta establecía la creación de un "Reino de Canarias" que se integraría en el conjunto de reinos que luego darán forma a la actual España.

thumb|Grafiti nacionalista en la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, en la isla de Tenerife. La Carta establecía también los derechos y deberes de los canarios, algunos de sus puntos destacables eran:

El reparto de tierras y otros medios de producción entre los canarios.Juan Bethencourt Alfonso, Historia del Pueblo Guanche, tomo III.Abreu Galindo.Antonio de Bethencourt Massieu, Pedro Agustín del Castillo su vida u obra.Julio Pérez Ortega, la conquista de Canarias tomo II. Mantenimiento de los "títulos nobiliarios" entre los canarios.Revista de la Asociación Canaria de Estudios Rey "Fernando Guanarteme" tomo II. Existencia de una fiscalidad diferenciada. Existencia de milicias canarias.M Aranda, E. Galván y D. Alamo, Fuentes para una historia del derecho y de las administraciones públicas en Canarias El derecho de plácet con respecto a las leyes de la Corona. La acuñación de moneda propia hasta 1776. La posibilidad de comerciar independientes del monopolio comercial español.Historia Popular de Canarias, El Antiguo Régimen. Mantenimiento de roles socialmente relevantes por parte de las mujeres canarias (como fue el caso de Inés Chemida) o en temas legales (como fue el caso de María de Güímar) o en temas de sucesión. Mantenimiento de normas civiles magas como el derecho de separación de las mujeres.Luis Benitez Inglot, Instituciones Primitivas del Derecho en Canarias. Reclamación de los derechos por parte de los canarios ante los tribunales. Cobro de deudas de los canarios a los colonos como se puede ver en la herencia de Fernando Tacoronte.

En principio sólo formaba parte del pacto la isla de Gran Canaria, pero las otras islas lo fueron aceptando según crecía el descontento con el régimen señorial establecido inmediatamente tras la conquista castellana.

La Carta y los posteriores tratados de integración creaban unos organismos, a distintos niveles, tales como los cabildos insulares, la Audiencia de Canarias o el Obispado.

La Carta fue pasada por alto por las autoridades centrales en no pocas ocasiones, lo que conllevó algunos levantamientos y actos de rebeldía:

Levantamiento de Ichasagua en 1502. Mantenimiento de poblados y asentamientos tradicionales canarios en contra de las pretensiones de los colonos. El asalto del Cabildo de Tenerife y la quema del censo fiscal de Fernández de Lugo. Levantamiento de Agüimes para evitar el robo de las tierras en explotación por y para los canarios por parte de colonos españoles. El ajusticiamiento del Intendente Ceballos en 1720, en Santa Cruz de Tenerife. Levantamiento en la Aldea en 1770 por las roturaciones de tierras. Levantamientos en 1778 por la explotación de las tierra en Arico, Chasna y La Aldea.

El vacío administrativo permitió, sin embargo, la esclavitud hasta bien entrado el (no obstante las prohibiciones que el Papa expidió en 1434 y 1462 y las que publicaron los Reyes Católicos en 1470, 1490 y 1499). Otro de los puntos negativos del pacto era el "impuesto de sangre", que obligaba a algunos canarios a repoblar las tierras conquistadas en América, lo cual a la larga crearía un vínculo con Sudamérica y que llevaría a la participación de canarios y descendientes de canarios en las guerras de independencia de esos territorios, sobre todo en Cuba. Dicho impuesto de sangre existió como contrapartida a la excepción canaria al monopolio de la Casa de la Contratación. En el marco de la política mercantilista de la Corona castellana, todo el comercio de Europa con las colonias americanas estaba monopolizado por la Casa de la Contratación y sujeto a un estricto control, a excepción de Canarias que podía comerciar libremente con América; ello convirtió al archipiélago en un enclave fundamental del comercio internacional y supuso además que la vinculación económica de Canarias con Inglaterra fuese más fuerte que con el resto de los territorios de la Corona. La excepcionalidad canaria, obviamente, contó con la oposición de la Casa de la Contratación, pero la burguesía y los sectores económicamente acomodados surgidos al calor del comercio supieron jugar con la apetencia de otras potencias por un territorio con una posición geoestratégica como Canarias, y el temor de la monarquía hispánica a perder el archipiélago a manos de una potencia extranjera.

Las garantías de autogobierno se fueron difuminando a lo largo del y ya en el la burguesía de las islas de Gran Canaria y Tenerife se decantan mayoritariamente por participar de la política española. thumb|250px|La llamada "Bandera del Ateneo", primera bandera nacionalista canaria, creada en 1907.

Inicios del nacionalismo canario organizado

Aunque haya habido manifestaciones soberanistas tales como levantamientos y motines prácticamente desde la conquista castellana, difícilmente podríamos clasificar dichas manifestaciones como nacionalistas. Es a finales del cuando los nacionalistas canarios empiezan a agruparse en organizaciones políticas más o menos importantes. En parte, compartiendo escenario político con el movimiento obrero, y vinculado con la diáspora canaria en países como Cuba o Venezuela. En ese escenario nacería en Tenerife, a principios del , el Partido Popular Autonomista (PPA), vinculado a la Asociación Obrera Canaria.

Nicolás Estévanez, José Cabrera Díaz y, sobre todo, Secundino Delgado, sufren y denuncian la que consideran como "nueva realidad colonial", derivada del incumplimiento de los pactos y el fin de la coexistencia de canarios y naturales del resto de territorios de España.

Secundino Delgado da voz al movimiento con sus publicaciones (El Guanche o Vacaguaré, entre otras), en buena parte, ilegalizadas y/o publicadas en otros países. Por ello algunos le consideran el padre del nacionalismo canario. Secundino Delgado estuvo en un primer momento vinculado al independentismo cubano de corte anarquista, fundando posteriormente un periódico independentista canario en Caracas, la capital de Venezuela, denominado El Guanche. La escasa conciencia nacional existente en esos momentos en Canarias, unida al hecho de que el movimiento obrero canario se hallaba aún en periodo de formación (y con poca conciencia de clase), así como el temor a una invasión por parte del Reino Unido o Estados Unidos, llevó a que Secundino optara por opciones más pragmáticas, intentando aglutinar a independentistas, autonomistas y federalistas.

En 1924 tiene lugar en Cuba la fundación del Partido Nacionalista Canario. Uno de sus fundadores fue José Cabrera Díaz, antiguo líder de la Asociación Obrera Canaria. El primer PNC adoptó la bandera que se izó en 1907 en el Ateneo de Aguere durante las protestas contra los excesos estatales. Duró pocos años, aunque en 1982 fue refundado y actualmente forma parte de Coalición Canaria.