Lille (, ; ; ), también Lila en español, es una ciudad del norte de Francia, capital de la región de Alta Francia, y localizada muy cerca de la frontera con Bélgica, que está situada a orillas del río Deûle, afluente del río Lys.

Según datos de 2019, Lille tiene una población municipal de habitantes, y su área metropolitana, que incluye ciudades como Villeneuve-d'Ascq, Roubaix y Tourcoing, tiene una población de habitantes, siendo la cuarta mayor de Francia.

Situada entre París, Londres y Bruselas, Lille es una plaza económica europea, que se desarrolló considerablemente desde los años 1990, especialmente con la construcción del barrio de negocios Euralille y la llegada de los trenes de gran velocidad y los Eurostar. Con estudiantes, Lille es también la tercera ciudad universitaria de Francia, después de París y Lyon. También fue Capital Europea de la Cultura en 2004 y, desde entonces, es calificada como "Ville d'art et d'histoire" (Ciudad de arte y de historia).

Etimología La actual ciudad de Lille se desarrolló a partir de la aglutinación de diversos núcleos de población ubicados al final de la parte navegable de la ribera del río Deûle. El nombre de la ciudad proviene de la denominación L'île (en español, La Isla), que hace referencia a la situación de la ciudad en una superficie de tierra firme rodeada de antiguas zonas pantanosas fluviales, que daban la apariencia de estar ubicada la ciudad en una isla entre marismas. De la importante industria textil de la ciudad surgió el nombre lile (Lille en español), denominación de un tejido de lana de colores de origen escocés, típico de la producción industrial local.

Historia

Edad Antigua

Los primeros restos hallados en la actual Lille datan aproximadamente del año 2000 a. C., cuando, tras la invención de la agricultura, algunos pobladores se asentaron a orillas del río Deûle y construyeron granjas y explotaciones agrícolas. Las excavaciones realizadas en zonas cercanas al río han permitido hallar restos de aquellos asentamientos, datados de la Edad del Bronce y del Hierro, y correspondientes a los pueblos celtas que ocuparon toda la costa atlántica europea.

Tras la conquista romana de la Galia, los asentamientos del río Deûle crecieron, si bien lo que hoy conocemos como Lille no era más que un grupo diseminado de núcleos de población unidos por carreteras secundarias. Con el proceso de romanización, los pobladores de la zona adoptaron la cultura galorromana. A finales del , un núcleo ubicado en la orilla oriental del río empezó a crecer lentamente, siendo el más denso de todas las poblaciones de los alrededores. En el futuro, este emplazamiento se convertiría en el germen de la futura ciudad.

Edad Media

Tras la caída del Imperio romano, el emplazamiento de la ribera oriental del Deûle fue aglutinando los núcleos habitados de los alrededores. El origen de la ciudad de Lille viene narrado por la leyenda medieval de "Lydéric y Phinaert". Dicha leyenda cuenta que Lydéric era el hijo de Salvaert y Ermengaert, príncipes de Dijon. Cuando se dirigían estos a Inglaterra para engendrar a su futuro hijo, fueron apresados por Phinaert, gigante y señor de las tierras de la actual Lille, que ejecutó además a Salvaert. Ermengaert pudo huir y, antes de fallecer, dio a luz a Lydéric, que tuvo que criarse con un ermitaño, huyendo del gigante. Cuando Lydéric creció, asesinó a Phinaert en venganza por la muerte de sus progenitores, y recibió las tierras del gigante, donde fundó en el 640 la ciudad de L'Ile, del que según la leyenda deriva el nombre de Lille.

Durante toda la Edad Media, la actual Lille formó parte del condado de Flandes, territorio vasallo del reino Franco, que reunía las antiguas ciudades romanas de Arras, Cambrai y Boulogne; e incluso llegó a ser su capital. Debido a su ubicación estratégica, al final de la parte navegable de Deûle, el núcleo de L'Isle fue adquiriendo importancia comercial, con la construcción de un puerto fluvial. A partir de 830 y hasta 910, los vikingos saquearon las ciudades de la región de Flandes, incluyendo L'Isle. Por ese motivo, los condes de Flandes, soberanos de la ciudad, emprendieron la fortificación de la urbe. El primer documento que menciona el nombre actual de Lille data del año 1066, en el que también se menciona la parroquia de Saint-Maurice, la iglesia más antigua de la población. Ya desde la Alta Edad Media, Lille destacó por su larga tradición en la artesanía textil. Con el establecimiento de la corte de los condes de Flandes, la ciudad adquirió mayor importancia económica y fue experimentando un mayor crecimiento demográfico. En 1144 se constituiría la parroquia de Saint-Sauveur (San Salvador), que sería el origen de la futura catedral de la ciudad.

Aunque la región era dependiente del reino de Francia, el condado de Flandes mantenía, por motivos económicos, vínculos muy próximos con Inglaterra y el Sacro Imperio Romano Germánico. Por ese motivo, y con el fin de mantener la hegemonía en Flandes, el rey francés Felipe II Augusto tenía la pretensión de ocupar la región. Debido a los intereses franceses, el rey de Inglaterra Juan sin Tierra, el emperador germánico Otón IV y Fernando de Portugal, conde de Flandes, formaron un coalición contra Francia. Felipe II Augusto asedió y ocupó Lille en 1213, y el conflicto finalizó en 1214 con la victoria francesa en la batalla de Bouvines. El resultado de la guerra permitió mantener el condado de Flandes, otra vez bajo hegemonía francesa. Durante el , Lille alcanzó los habitantes, y su importancia económica se acrecentó gracias a la celebración de un mercado regional, y sobre todo por la pujante industria local de paños, que atrajo a comerciantes extranjeros procedentes de toda Europa. Esta situación convirtió a la ciudad en un centro codiciado tanto por Francia como por Inglaterra, que se disputaron Lille durante la guerra de los Cien Años.

A partir de finales del (1369), y en el contexto de la guerra de los Cien Años, la ciudad fue gobernada por los duques de Borgoña, que se proclamaron condes de Flandes por la unión matrimonial entre el duque Felipe II el Atrevido y la condesa Margarita de Mâle. Bajo dominio borgoñón, y durante el ducado del mismo Felipe III el Bueno, se emprendió la reconstrucción y la repoblación de la ciudad, que había sufrido severos daños causados por las guerras y las epidemias de la peste. Entre otras obras, el duque borgoñón ordenó la edificación del palacio de Rihour, nueva corte de la ciudad. María de Borgoña, nieta de Felipe III el Bueno y única sucesora del ducado, se desposó con Maximiliano I, futuro emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Debido a esta unión, la ciudad de Lille y el condado de Flandes en su conjunto pasaron a manos de los Habsburgo, dentro del señorío de los Países Bajos. Fruto de esta unión nació en 1478 Felipe I de Habsbugo, más conocido como El Hermoso, que reinaría en la ciudad entre 1482 y 1506. Durante este periodo, de relativa calma, Lille empezó a desarrollar una industria de tejidos ligeros, en detrimento de la producción de paños.

Edad Moderna

miniaturadeimagen|Mapa de Lille de 1641 en Flandria Illustrata de Antonio Sanderus.

Por decisión de su padre Maximiliano I, Felipe se desposó con Juana I de Castilla, hija de los Reyes Católicos. Con esta sucesión de enlaces matrimoniales, Lille y el resto del condado de Flandes, además de los territorios de Borgoña y Brabante, pasarían finalmente a manos de la familia Habsburgo. Así, Carlos de Habsburgo (Carlos I de España) la contaba entre sus dominios, haciendo valer al monarca su título de señor de los Países Bajos. La ciudad fue gobernada por los Habsburgo hasta el reinado de Felipe IV, en la primera mitad del . Durante los siglos y , la ciudad vivió periodos convulsos, siendo asolada en diversas ocasiones por epidemias de peste y por las guerras de religión entre católicos y protestantes, si bien pudo mantener su riqueza textil y comercial. Es herencia del reinado de la casa de Habsburgo en la ciudad la edificación de la Antigua Bolsa de comercio, en 1652, que refleja el esplendor económico que vivía la ciudad en aquella época; además de otros edificios civiles, de evidente estilo flamenco renacentista.

A principios de la segunda mitad del , el rey francés Luis XIV inició una política expansionista hacia el norte y el este de Francia. Luis XIV reclamó el territorio de Flandes, en manos españolas, haciendo valer los derechos sucesorios de su esposa María Teresa de Austria, hija de Felipe IV de España. Con dichas reclamaciones comenzaría la Guerra de Devolución en 1667, que finalizaría con la ocupación francesa del Condado de Flandes. El rey francés asedió y tomó la ciudad de Lille el 28 de agosto, que fue ocupada al cabo de diecisiete días de resistencia. Aglutinada ahora en el reino francés, Lille pasaría a ser la capital de la Francia septentrional.

A causa de su ubicación estratégica, muy cerca de la frontera con los Países Bajos Españoles, de su importancia económica, Luis XIV ordenó fortificarla, cuatro meses después de haberla conquistado. La tarea fue encargada a Sébastien Le Prestre, marqués de Vauban, ingeniero y arquitecto militar. Vauban reforzó las murallas de la ciudad y dirigió la construcción de la ciudadela de Lille, en el extremo noroccidental de la urbe.

Bajo dominio francés, la ciudad experimentó un siglo de estabilidad económica, si bien fue ocupada por el ejército neerlandés entre 1708 y 1713, dentro del contexto de la Guerra de Sucesión.

Edad Contemporánea miniaturadeimagen|Asedio de Lille por los austriacos.

Lille bajo la Revolución francesa A finales del , la industria local, básicamente basada en la producción de tejidos, empezó a diversificarse, introduciéndose manufacturas de encaje, cerámica y alimentación, ya que la industria textil de Lille, que no podía competir con la pujante y mecanizada manufactura inglesa, vivió un periodo de crisis económica. Tras la Revolución francesa, en 1789, los burgueses locales dominarían la ciudad, sin que en Lille se produjeran tumultos de consideración. Ante la amenaza extranjera de derrocar la revolución, la Asamblea Nacional francesa declaró en 1792 la guerra a Austria, potencia absolutista. Al estar durante aquel período los Países Bajos en manos austríacas, Lille se encontró en la primera línea del frente entre Francia y Austria, siendo constantemente bombardeada. De su resistencia frente a los austríacos surgió la expresión de que "Lille tiene bien merecida la patria".

Revolución industrial Durante la primera mitad del , la industria textil de Lille volvió a despegar, tras sufrir el paréntesis revolucionario. La ciudad se especializaría principalmente en la producción de tejidos de algodón y lino. Lille se convirtió en el mayor centro industrial de Francia, y su manufactura de confección logró ser una de las más importantes del mundo. También se desarrollaron la industria metalúrgica, gracias al descubrimiento de grandes yacimientos de carbón cercanos a la zona; y la industria ferroviaria. En 1846 llegó el ferrocarril a la ciudad, con el enlace París-Lille, y poco después se convirtió en un nudo ferroviario de notable importancia. La revolución industrial disparó la población de Lille, pasando de tener habitantes en 1850, a tener en 1901. Este hecho conllevó el incremento de la polución y la insalubridad de la ciudad, de modo que se llevaron a cabo proyectos decimonónicos de saneamiento y urbanización. En 1896 se crearía la Universidad de Lille, y en este periodo la ciudad empezó a experimentar el desarrollo comercial de la ciudad.

En este contexto de industrialización emergen amplios contrastes entre el empresariado burgués local y la población obrera. Debido al carácter fabril de la ciudad y a su buena comunicación con París, las clases proletarias acogieron rápidamente el socialismo. A partir de finales del el Ayuntamiento sería gobernado por alcaldes socialistas.

Periodo de entreguerras