La etnolingüística es una disciplina científica dedicada al análisis de los vínculos entre la lengua y la cultura. Puede verse como una rama de la antropología lingüística o de la lingüística antropológica. El surgimiento de las jergas, el establecimiento de términos tabú, el desarrollo de los proverbios y los préstamos lingüísticos son algunos de los objetos de estudio de la etnolingüística.
La voz de origen griego, etno (ethnos) significa "nación, pueblo, raza". La palabra lengua viene del latín lingua, que designa el órgano con el que comemos y hablamos y es la raíz del termino lengua, lenguaje y lingüística.
Introducción El uso pragmáticamente adecuado de toda lengua natural comporta no sólo un conocimiento gramatical intuitivo y en gran parte inconsciente sino una cantidad apreciable de conocimientos extralingüísticos. La etnolingüística trabaja principalmente con el léxico y las categorías semánticas y forma de estructurar el conocimiento del mundo en la lengua. Debe tenerse en cuenta que las formas de gobierno, las instituciones sociales, las costumbres y la estructura social van cambiando en las sociedades y eso se refleja en el léxico. Los principales temas y preocupaciones de la etnolingüística son:
Estudio de palabras tabú y de las jergas. Lenguas sagradas y de grupos cerrados minoritarios. Lenguaje mítico. Proverbios como manifestación de la cultura popular. Estudio de elementos interlingüísticos como préstamos según su influencia cultural. Los movimientos migratorios e invasores de las relaciones mercantiles han traído esta influencia. Estudio y comparación de las lenguas. Es un trabajo de campo en el que, mediante el estudio del lenguaje oral, se intenta establecer el origen de las lenguas. Sigue el método de la antropología, pues para conocer los elementos lingüísticos de las lenguas hemos de conocer primero los extralingüísticos. Es una de las principales aportaciones a la lingüística, sociolingüística y psicolingüística. Si dos lenguas tienen elementos parecidos se decía que tenían el mismo tronco. Aunque también puede ser porque tienen contacto geográfico y cultural. La etnolingüística estudia la relación lengua – cultura. Se puede deducir que las lenguas son elementos culturales, siendo ésta uno de los subsistemas de las lenguas porque nos ayuda a conocerlas mejor. Se estudia la relación entre el saber de un pueblo y la cultura a la que pertenece.
Relativismo lingüístico y cultural Las lenguas, al nombrar los objetos del mundo (ideal o material) que las rodea -y al cual otorgan significado-, los agrupan en categorías, en relaciones de semejanza y familiaridad, en jerarquías de abstracción y herencia de propiedades, en modelos obtenidos mediante deducción e inducción. Es decir, las lenguas imponen -o "superponen"- un orden al universo conocido. Los sistemas clasificatorios difieren en gran medida unos de otros debido, justamente, a las razones que la etnolingüística se propone explorar, y el hecho de que uno o varios términos no sean reconocidos por una lengua en particular, o tengan una menor "extensión semántica", no significa que esta lengua sea inferior a otra que sí lo haga.Escalona Gutiérrez, Elizabeth. 2004. "Capítulo I. La búsqueda de un lenguaje común entre antropólogos y lingüistas" en Lengua y Cultura. La Clasificación botánica totonaca, Tesis de Licenciatura en Lingüística, Escuela Nacional de Antropología e Historia, México, D.F.
Las lenguas en general sirven para expresar cualquier experiencia de orden intelectual, sea cual fuere la clasificación de la realidad que la subyace. Cuando se produce algún vacío en la terminología, ésta puede adaptarse y amplificarse mediante el uso de préstamos, calcos semánticos, neologismos, adaptaciones semánticas o de circunloquios. Que el investigador no juzgara otros sistemas de clasificación como "primitivos" era una de las principales tareas dentro de las investigaciones del lingüista y antropólogo cultural de origen alemán Franz Boas (1858-1942), quien argumentaba que todas las lenguas eran igualmente capaces de expresar el pensamiento y que la diferencia entre éstas no significaba que algunas lenguas fueran más evolucionadas que otras o mejores para expresar los pensamientos sino que sencillamente reflejaban diferencias debidas a distintos intereses culturales.Escalona Gutiérrez, 2004
En los inicios de la etnolingüística, la diferencia en la categorización del mundo que hacían las diferentes lenguas se atribuía a las diferencias culturales de los grupos étnicos y se argumentaba que cada sistema cultural construía su bagaje de acuerdo a su propia experiencia y necesidad, de modo que las clasificaciones eran organizaciones únicas e irrepetibles. Este supuesto dio origen al concepto de la relatividad lingüística, en donde la relatividad se refería originalmente a la forma en que se interpretara el mundo a través de los conceptos y su organización y agrupación en categorías mayores y no al proceso de pensamiento. Sin embargo, la posterior lectura e interpretación de los principales exponentes de la Relatividad Lingüística ha tomado la forma de un determinismo psicológico y no de un relativismo cultural. Esta no ha sido entendida como un esfuerzo por demostrar que cada grupo humano se apropia y conceptualiza de forma distinta al mundo y que esto se refleja en las formas lingüísticas que al constituirse como prácticas lingüísticas y ser parte de la cultura se reproducen y crean visiones del mundo que influyen en la forma en que sus hablantes lo perciben. El principio de la relatividad, interpretado de otra forma, se ha conducido bajo el axioma de que el lenguaje moldea al pensamiento, lo que ha llevado en su extremo a estudios psicológicos en donde los experimentos aplicados a los hablantes los aíslan de su medio cultural. Esta, claro está, es una postura que se aleja de las concepciones originales:
El lenguaje y la cultura no sólo son canales que restringen, también nos liberan ya que sin lugar a dudas nos proveen de una guía y una serie de reglas a través de las cuales interpretamos la realidad. Para Whorf, aprender una lengua era saber cómo clasificar y organizar el mundo en nuestra mente, en donde cualquier clasificación es posible y ninguna es mejor que otra.
Boas retoma algunas de las ideas de Kant y de pensadores como Herder, Goethe, Schiller y Wilhelm Von Humbolt en las que se discutía la existencia de categorías mentales que eran impuestas por la experiencia sensible y la forma en la que el lenguaje, como marco cognitivo, imponía su organización al mundo experimentado. Boas desarrolló estas ideas, que han sido adscritas a la escuela mentalista de la lingüística estructural estadounidense, a partir de su experiencia con los esquimales y kwakiutl y a sus investigaciones sobre las lenguas indígenas de América, concluyendo que para entender realmente otra cultura es necesario estudiar su lengua. Usando la antropología y la lingüística durante el trabajo de campo, grababa las descripciones de distintos aspectos culturales de los grupos que estudiaba.
alt=Fotografía de Franz Boas|miniaturadeimagen|El comportamiento de un individuo está determinado no por su afiliación racial, sino por el carácter de su ascendencia y su entorno cultural. Franz Boas
Boas «quedó fascinado de las muy distintas formas que tenían las lenguas de clasificar el mundo y la experiencia humana». Al encontrarse con lenguas que presentaban estructuras tan distintas propone que la descripción de las gramáticas de estas lenguas se hiciera en sus propios términos y no imponiendo las categorías desarrolladas para el estudio de las lenguas indoeuropeas. En el Handbook of American Indian Languages ('Manual de lenguajes amerindios', 1911), al igual que Saussure, «señala que la insuficiencia de la gramática tradicional se centra en no poder distinguir entre el valor lingüístico, el contenido y el significado. Al confundir estos tres conceptos, se ignoran las diferencias de contenido que provienen del valor lingüístico —resultado de las relaciones estructurales del sistema». Boas apuntaba que, a través del lenguaje, organizábamos nuestra experiencia en el mundo sensible, de este modo una de sus funciones principales era la clasificatoria. Esta clasificación es arbitraria puesto que cada lengua construye un vocabulario que divide al mundo y establece categorías de experiencia, que es expresada por un número limitado de elementos lingüísticos y las categorías gramaticales varían en mayor o menor medida en cada lengua. El que algunas lenguas, a diferencia de otras, representen morfológicamente determinadas categorías, no es reflejo de diferencias cognitivas entre sus hablantes pues todas las lenguas son igualmente capaces de expresar el pensamiento a pesar de sus diferencias formales. Boas argumentaba que la formación inconsciente de categorías, lingüísticas o etnográficas, es un hecho fundamental sobre la vida humana, pero que la investigación de las categorías lingüísticas es de la mayor importancia puesto que siempre permanecen inconscientes y pueden ser estudiadas por lo que revelan sobre las construcciones simbólicas de la cultura. También durante este período formativo, el debate se centró en los métodos etnográficos. Debido a la influencia de Bronislaw Malinowski, a las numerosas contradicciones encontradas en trabajos etnográficos previos y a las generalizaciones sobre evidencias fragmentarias, se buscó dar validez e imprimir rigor a la etnografía. Además de compartir el rechazo a esquemas evolucionistas, los discípulos de Boas, entre los que destacan figuras como las Alfred Kroeber, Robert Lowie, Edward Sapir, Melville Herskovits, Margaret Mead, Ruth Benedict, pensaban que «la misión de Boas había sido expulsar de la antropología a los aficionados y a los especialistas de gabinete, haciendo de la investigación etnográfica de campo la experiencia central y el atributo mínimo del status profesional».
Etnolingüística moderna
A mediados de siglo se produjo en la antropología cultural un movimiento consagrado a hacer más rigurosos los criterios de descripción y de análisis etnográfico, movimiento que tuvo como fuente de inspiración las técnicas de la lingüística. Conocido también con los nombres de etnolingüística, etnociencia y etnosemántica, su gran atractivo reside en la promesa de dar a los estudios etnográficos la precisión, fuerza operativa y valor paradigmático que los lingüistas imprimen a sus descripciones fonológicas y gramaticales. La etnolingüística (y sus sinónimos: etnociencia, etnosemántica o etnosemántica etnográfica) es el estudio de cómo diferentes culturas organizan y categorizan distintos dominios del conocimiento. Sus investigaciones se han centrado en la clasificación del mundo natural y los sistemas de conocimiento botánico o zoológico, extendiéndose luego a los términos de parentesco, las técnicas de subsistencia y la organización social. Este acercamiento toma el prefijo etno- para indicar su estudio dentro de una perspectiva transcultural o antropológica y su análisis desde el punto de vista de las clasificaciones populares o indígenas. Esta tradición se ha centrado en la descripción de los sistemas de clasificación taxonómica popular y en el análisis de los rasgos atomísticos de significado, produciendo a menudo análisis componenciales de los léxicos o las taxonomías populares que se proyectaban sobre dominios semánticos importantes.