thumb|Bandera de la ciudad de Concordia.|250px La ciudad argentina de Concordia (San Antonio de Padua de la Concordia) es la segunda más poblada de la provincia de Entre Ríos y la mayor de la cuenca del río Uruguay. Junto con la ciudad de Paraná, son los centros poblacionales más antiguos de la provincia, aunque Concordia no lo es de manera continua.

Pueblos indígenas y primeras exploraciones

La región era habitada al momento de la llegada de los españoles por parcialidades de los charrúas y los yaros.

El primer europeo en explorar el territorio entrerriano fue el integrante de la expedición de Fernando de Magallanes, Juan Rodríguez de Serrano en enero de 1520, quien al mando de la nao Santiago descubrió y navegó el río Uruguay buscando un paso al océano Pacífico. En 1528 Juan Álvarez y Ramón de la expedición de Sebastián Gaboto, realizó el mismo recorrido llegando según algunos autores hasta donde hoy se encuentra la ciudad de Concordia, desde donde regresó al no poder superar los escollos del Salto Chico y fue luego muerto por los indígenas. Otros autores niegan su existencia o le dan otro nombre.

Felipe de Cáceres de la expedición de Álvar Núñez Cabeza de Vaca perdió el rumbo en el delta del Paraná y se internó en el río Uruguay en 1542 con dos barcos y cincuenta hombres alcanzando el salto Chico y retornando a la isla Martín García, ya que escribió:Arce, Facundo, Descubrimiento y conquista del Río de la Plata, en Enciclopedia de Entre Ríos, Tomo I, Arozena Editores, Paraná, 1978

Hernando Arias de Saavedra, como gobernador de Asunción y luego de Buenos Aires, condujo varias expediciones al suelo entrerriano, la primera en 1607, cuando con 70-80 hombres y 20 carretas y canoas tras cruzar el río Paraná por el paso Cabayú (de los Caballos), atravesó la provincia desde la actual localidad de Villa Hernandarias hasta el Salto Grande y desde éste cruzando el río Uruguay hasta Paysandú.

En 1624 el gobernador Francisco de Céspedes redujo a grupos chanáes entrerrianos y los trasladó a la isla del Vizcaíno, creando una reducción franciscana que es el antecedente más remoto de Santo Domingo Soriano. A principios 1626 el jesuita Pedro Romero remontó solo el río Uruguay desde Buenos Aires hasta el río Ibicuy, desde donde regresó amenazado por los indígenas. En la Cuaresma de 1626 Céspedes envió a Hernando de Zayas hacia Misiones, recorriendo el río Uruguay sólo en una canoa. Regresó a Buenos Aires con el padre Roque González de Santa Cruz y el cacique Nezá.

El maestre de campo Francisco García Piedrabuena al frente de 1500 indígenas misioneros provenientes de la Reducción de Yapeyú, partiendo del río Guaviraví el 5 de noviembre de 1715 ingresó a Entre Ríos por las proximidades de las nacientes del río Gualeguay y pasó por la zona en una expedición punitiva terrestre contra los charrúas, bohanes y yaros, llegando hasta el arroyo Ñancay. El 31 de diciembre decidió retornar a Yapeyú a donde llegó el 23 de enero de 1716. Todo lo que fue documentado por el capellán Policarpo Dufó.Historia de Nogoyá: Desde los orígenes hasta 1821. pp 76. Autor: Juan José Antonio Segura. Editor: Editorial de la Mesopotamia, 1972Informe del Padre Policarpo Dufó, presentado al P. Rector de las Misiones de la Compañía de JesúsHistoria de Entre Ríos - Época Colonial 1520-1810, Tomo I, César B. Pérez Colman - Imprenta de la Provincia, Paraná, 1936

Primeros asentamientos

Según el jesuita Guillermo Furlong Cardiff en su obra Cartografía Jesuítica del Río de la Plata, al estudiar mapas de la Compañía: mapa VIII de 1722 marcado 6, H; mapa XV de 1732 marcado 6, H; mapa XV de 1749 marcado 9, D; se encuentra en ellos en la margen occidental del río Uruguay la palabra "Ytú" (salto en guaraní, mientras que salto de aguas es "ytuí") y sobre la margen oriental la palabra "Salto" en unos y "Arrecife" en otros, que eran la referencia al accidente geográfico. Lo cual interpreta que existía un paradero llamado Ytú por lo menos desde la fecha del primero de los mapas en 1722, y posiblemente desde antes en el emplazamiento actual de la ciudad de Concordia.Crónicas Regionales Entrerrianas. Autor: Antonio P. Castro. Editorial Guillermo Kraft Ltda. 1950 Los jesuitas erigieron un oratorio puesto bajo la advocación de San Antonio de Padua custodiado por una pequeña guarnición de indígenas misioneros reducidos y plantaron los primeros naranjos.

El primer asiento español en la zona fue probablemente la instalación militar de San Antonio del Salto Chico, edificada en la margen oriental del río Uruguay (actual ciudad de Salto) en octubre de 1756 sobre la base de un campamento de 400 soldados comandados por José Joaquín de Viana, gobernador de Montevideo, quien había abierto caminos desde aquella ciudad hasta el primer punto navegable del bajo Uruguay por orden del gobernador de Buenos Aires José de Andonaegui para servir de apoyo al ejército que actuaba en las Misiones Orientales por motivo de la Guerra Guaranítica. En enero de 1757 el nuevo gobernador de Buenos Aires, Pedro de Cevallos, llegó al lugar en donde lo esperaba Viana rumbo a las Misiones Orientales, como el Salto Grande impidió continuar la navegación, el 6 de febrero de 1757 ordenó fundar el fuerte de San Antonio del Salto Chico, dejando a 100 soldados. La capilla del fuerte quedó bajo la advocación de San Antonio de Padua. La instalación fue abandonada en 1763.

Este fuerte fue depósito de abastecimientos y sirvió como cárcel para los sacerdotes jesuitas, en la medida que fueron detenidos en las reducciones y remitidos al mismo. A mediados de julio de 1768 llegaron remitidos el provincial jesuita de Yapeyú y 6 sacerdotes y poco después llegaron en otras remesas desde los demás pueblos. El 5 de agosto de 1768, los sacerdotes jesuitas detenidos en el fuerte fueron remitidos a Buenos Aires. Una gran creciente del río al año siguiente destruyó el establecimiento, así como también la comunidad de Yapeyú. El Cabildo de Yapeyú decidió el 20 de noviembre de 1769 que el pequeño poblado sea reconstruido en la orilla occidental. Francisco de Paula Bucarelli y Ursúa tomó a su cargo la fundación de San Antonio de Salto Chico en predios de la actual Concordia, que actuó como nudo fluvial-carretero hasta 1821.

En 1776 Juan de San Martín (padre del libertador), fundó las estancias de Concepción de Mandisoví (en las cercanías de la actual ciudad de Federación) y Jesús del Yeruá (al sur de Concordia) restaurándose la ruta oriental de la yerba mate y el puerto de San Antonio del Salto Chico, en este puerto eran embarcadas las mercaderías que llegaban por tierra desde Yapeyú. Entre 1778 y 1782 la zona quedó efectivamente poblada e integrada en las Misiones, cuyo límite sur se hallaba en el arroyo Yeruá.

El 15 de noviembre de 1811, cuando a raíz del tratado firmado con el virrey Francisco Javier de Elío, las tropas enviadas a la Banda Oriental debieron abandonar dicho territorio, el gobierno de Buenos Aires nombró al coronel José Artigas Teniente Gobernador, Justicia Mayor y Capitán del Departamento Yapeyú y sus partidos, con residencia en Santo Tomé. Artigas luego de dirigir el éxodo del pueblo oriental, llegó al Salto Chico (actual Uruguay) a mediados de diciembre de 1811, pero ante la amenaza portuguesa los exiliados orientales cruzaron el río Uruguay a fines de diciembre instalándose en San Antonio del Salto Chico. Cinco meses después se trasladaron al Campamento del Ayuí (en la parte norte de Concordia), entonces territorio misionero. Durante su gestión como gobernante misionero, Artigas no tuvo oportunidad de trasladarse ni de conocer Santo Tomé, pueblo donde se había fijado su residencia. De hecho Salto Chico, en lo que hoy es Concordia, se convertirá transitoriamente en la capital misionera. Artigas permaneció allí hasta fines de septiembre de 1812.

El 16 de noviembre de 1810 el general Manuel Belgrano formalizó la existencia del pueblo de Mandisoví, otorgándole ejido y amplia jurisdicción departamental hasta el arroyo Gualeguaycito por el sur.

El despoblamiento drástico ocurrido en toda la alta cuenca del Uruguay produjo también la desaparición de los pueblos y postas que servían de apoyo al camino tradicional. Quedaron destruidos y abandonados Santo Tomé, La Cruz, Yapeyú y las estancias de la "ruta al Salto", con excepción de Mandisoví. Junto a esto, en junio de 1820, por su parte, San Antonio del Salto Chico sufrió un éxodo total de sus moradores guaraníes (todos artiguistas) ante la derrota de su líder por obra de Francisco Ramírez, estos se refugiaron en la vecina orilla de la Banda Oriental atraídos por el exjefe artiguista de Mandisoví, Domingo Manduré, quien se había pasado al bando portugués y recibido de Carlos Federico Lecor el grado de teniente coronel y comandante de un pueblo de emigrados guaraníes. Durante la República de Entre Ríos, fundada por Francisco Ramírez en 1820, los territorios misioneros al sur del río Mocoretá se integraron en la provincia de Entre Ríos, siendo remitidas algunas familias para repoblar "El Salto", aunque la zona con cabecera en Mandisoví continuó siendo parte de la Comandancia de Misiones hasta que en 1822 el gobernador Lucio Norberto Mansilla la transformó en el 4° Departamento subalterno del 2° principal de la Provincia de Entre Ríos.

Todo el distrito de Salto Chico quedó virtualmente abandonado, de tal manera que el gobierno provincial, en 1825, dictó una Ley de Tierras destinadas a fomentar el repoblamiento de los muchos espacios baldíos que existían como consecuencia de las crisis demográficas provocadas por las guerras civiles anteriores. En esta época, ya surgía sobre la base de un campamento luso-brasileño un nuevo centro urbano en la ribera oriental del río Uruguay, la ciudad de Salto.

Fundación de Concordia

El 1 de junio de 1824 el comandante del departamento Uruguay, Evaristo Carriego, dirigió una carta al gobernador Juan León Sola sugiriéndole trasladar el pueblo de Mandisoví a las cercanías de la barra del arroyo Yuquerí Grande.Evaristo Federico Carriego de la Torre, un periodista en la tormenta. Pág. 16. Autor: Ernesto Andrés Zapata Icart. Editorial Dunken, Buenos Aires, 2007. ISBN 978-987-02-2153-1. La Asamblea General Extraordinaria reunida en Paraná el 21 de noviembre de 1831, que había sido convocada por el gobernador Pedro Espino para decidir sobre la legalidad de su nombramiento, resolvió pedir al Congreso Provincial que fundase, en el rincón del Salto, una villa que llevase el nombre "de la Concordia". Solicitud planteada por el cura vicario Mariano José del Castillo, quien asistió como diputado representante de Mandisoví.

El Congreso Provincial, el 29 de noviembre de 1831, ante el mencionado pedido y luego de haber deliberado, ordenó al Secretario que redacte un proyecto de decreto que expresara el deseo de que se fundase una Villa con el nombre de Concordia y señaló que el lugar más propicio era el sitio llamado San Antonio, en el Salto, por haber existido allí población anteriormente. Se trataba de la extinguida San Antonio del Salto Chico. Así, el Congreso sancionó el Decreto Fundacional de Concordia, al cual se dio cumplimiento en 1832, cuando el Gobierno designó al padre del Castillo como Comisionado Especial para la instalación de la villa y promulgó el decreto el 6 de febrero de 1832. Hacia fines de 1832, la nueva población estaba trazada junto al asiento de los primeros pobladores en tierras que eran propiedad de Manuel Antonio Urdinarrain. El 27 de octubre de 1833 el coronel Antonio Navarro llegó a Concordia para ejecutar la construcción de los edificios, tarea que completó el 10 de junio de 1834.

Previamente, en 1830, se había creado el puesto de dependiente del resguardo, encargado de vigilar las operaciones portuarias que se realizaban en El Salto y al año siguiente se estableció una pequeña guarnición militar.

El 4 de febrero de 1835 Navarro ofició al gobernador Pascual Echagüe expresando:Historia de la Prefectura Bajo Uruguay