miniatura|300px|Localización de las principales unidades del relieve de Andalucía.
El relieve de Andalucía tiene una gran complejidad tanto en su formación como en sus materiales y estructuras. Esta complejidad es debida a la gran extensión superficial (87.268 km²) de Andalucía y en la larga y compleja historia geológica de su relieve.
Además, si entendemos el relieve como accidente que configura el espacio, puede ser considerado como el principal factor que va a configurar el medio natural. De esta forma, las barreras orogénicas y su disposición van a configurar el clima, la red fluvial, los suelos y su erosión, los pisos bioclimáticos, etc. Por lo tanto el relieve va a configurar no solo los recursos naturales, sino también su forma de aprovechamiento.MOREIRA y OJEDA, 2003, p.81
El relieve andaluz se caracteriza por el fuerte contraste altitudinal en el relieve. En sus fronteras se dan las mayores cotas de la península ibérica y casi un 15 % del territorio por encima de 1000 m; frente a las zonas deprimidas, con menos de 100 metros de altitud en la gran Depresión Bética.
En las pendientes, se produce el mismo fenómeno. Contrasta el 40% de superficie prácticamente llana de la Depresión Bética y del Surco Intrabético, con un 45% con superficies abruptas y montañosas, siempre con una pendiente superior al 15%.
Por último, en cuanto a las costas andaluzas, el litoral atlántico con predominio abrumador de playas y costas bajas; por su parte el litoral mediterráneo tiene una presencia muy importante de acantilados sobre todo en la Axarquía malagueña, Granada y Almería.
No es de extrañar que esta dicotonomía en el relieve andaluz produzca una importante influencia en las formas de ocupación y explotación de estos territorios, presentando diversas potencialidad y constricciones. Su determinación es tal, que va a configurar una compartimentación primaria de los distintos espacios, coincidiendo con las barreras montañosas más importantes de Sierra Morena, Sistema Subbético y Sistema Penibético.LÓPEZ, 2002, p.21
Sierra Morena, al mismo tiempo que marca una ruptura entre Andalucía y la Meseta, presenta una gran separación, acrecentanda por su despoblamiento, entre la Sierra y la Campiña. Huelva, Sevilla, Córdoba y Jaén.
Las Cordilleras Béticas suponen una gran barrera que dificulta la comunicación entre la Campiña y el Surco Intrabético. Especialmente el aislamiento es ejemplarizante entre la Campiña jienense y las depresiones intrabéticas del norte de Granada y Almería. Esta barrera montañosa es tal que ha provocado la diferenciación entre la alta y baja Andalucía, incrementada por factores históricos ligados a la reconquista y a la repoblación. El sector cordobés y sevillano del subbético es mucho más compartimentado, dejando amplios pasillos para la comunicación entre la Campiña y los Llanos de Antequera, para penetrar con facilidad en la Depresión de Granada.
Por último, el Sistema Penibético ejerce de barrera aisladora entre el litoral mediterráneo y el interior. El hecho de la no existencia de pasillos transversales hace que los cursos fluviales individualicen el territorio en grandes unidades aisladas: Altiplanicie de los Vélez, Desierto de Tabernas, Alpujarras, Tierra de Alhama, Montes de Málaga y Serranía de Ronda-Grazalema.Bases para la Ordenación del Territorio de Andalucía, 1990, p.126
Paleogeográfica de la formación de Andalucía La constitución de los rasgos geográficos del relieve de Andalucía es producto de un conjunto de cambios paleogeográficos ocurridos a partir del Precámbrico -hace más de 470 Ma- hasta nuestros días.VERA, 1994, p.313
El territorio de la actual Andalucía emerge del fondo del mar a partir del geosinclinal denominado mar de Tetis. Con el plegamiento huroniano se van a formar la mayoría de los materiales, los más antiguos datan del Precámbrico -más de 570 Ma- en la Zona de Ossa-Morena. Si bien, es con el plegamiento caledoniano cuando emergen las primeras tierras.
Con el plegamiento herciniano -hace 300 Ma- aparecen las primeras estructuras montañosas en disposición NE-SO -típicas de esta orogenia- que forman parte del Macizo Hespérico, ejemplarizado en Andalucía por Sierra Morena.CMA, 2001, pp.32 Después de esta fase compresiva de la orogénesis, se prolongó un largo período de estabilidad relativa marcado por fracturas y fallas que modelan el relieve en puntos muy concretos, creándose líneas de debilidad que son aprovechados por los ríos para fijar su cauce. La erosión hídrica convirtió las zonas emergidas -Sierra Morena- en una penillanura, arrasando por completo los materiales más alterables y frágiles.
En el Mesozoico, las zonas exteriores -depresión y sistemas Béticos- todavía no están emergidas, aunque ya se están depositando los materiales calizos y margosos en condiciones subaéreas o de aguas poco profundas, provenientes de la erosión de Sierra Morena. Estos materiales serán el germen de lo que hoy constituyen las subbéticas y prebéticas. a partir de los que surgirán tras la próxima orogenia. Entre los sedimentos hay que distinguir entre dos grupos o clases:
Orógenos: de reciente formación, moldeables, dando lugar a relieves en pliegue. Cratógenos: procedentes de rocas metamórficas, mucho más consistentes y poco moldeables, por lo que se van a producir fracturas, dando lugar a un relieve de bloques levantados y hundidos -Horst y Graben-.
En el tránsito del Mioceno Superior al Inferior -hace 20 millones de años- se va a producir un nuevo fenómeno compresivo con la orogenia Alpina, que afecta -en la parte más meridional- al zócalo que constituye el Macizo antiguo y a la cobertera de materiales secundarios y terciarios, y en el resto (subbético y prebético) solamente a dicha cobertera. La compresión de los dos tipos de materiales va a tener una respuesta diferente: 1. Los materiales catógenos se van a fracturar produciendo bloques levantados rodeados por fallas -Sierra Morena-. 2. Los materiales orógenos se van a plegar formando los Sistémas Béticos.CMA, 1991, p.32
En los relieves alpinos es típica la formación de depresiones -genéricamente llamadas alpinas-. En el caso de Andalucía está localizada entre el macizo Hercínico de la Meseta y el borde septentrional de las Cordilleras Béticas. Debe su origen al empuje del continente africano -postpaís- sobre el continente europeo -antepaís-, comprimiendo los sedimentos acumulados en el geosinclinal bético durante la Era Mesozoica.PEREA y GONZÁLEZ, 2005, p.975 Durante el Cuaternario el modelado hídrico del Guadalquivir ha sido el principal factor del relieve. Este ha ido colmatando lentamente las zonas inundadas y desplazando la costa hacia el Suroeste, hasta llegar a la línea de costa actual.
Hay dos tipos de costa: Costa atlántica: Es baja y arenosa con amplias playas. Costa mediterránea: Es más elevada y rocosa aunque también tiene playas como las de la Costa del Sol, en Málaga.
Características del relieve Altimetría miniatura|300px|Niveles altimétricos del relieve de Andalucía. Como consecuencia de este esquema podemos distinguir una serie de regularidades: la altitud aumenta de norte a sur y de oeste a este, por lo que la línea de máxima altitud estaría en el eje SO-NE, si no tenemos en cuenta Sierra Morena. En cuanto a la altitud media de Andalucía, unos 500 m, es muy similar a la media de la península ibérica.
Lógicamente las grandes unidades del relieve están bien individualizadas por este parámetro. Sierra Morena en contadas cotas rebasa los 1000 metros, encontrándose la mayoría de las zonas en una altura media entre 200 a 600 metros. Las alturas medias más importantes se alcanzan en los crestas calizas, menos erosionadas, de Córdoba y Sevilla. Por último, el sector onubense del Andévalo alcanza las cotas más bajas con medias que no llegan a los 200 metros.
En la depresión bética, como es lógico, encontramos la altura media más baja. La cota de los 100 metros se extiende por el lecho del río Guadalquivir hasta prácticamente llegar a Córdoba, extendiéndose por toda la Vega de Carmona, la campiña gaditana y los valles de los principales afluentes del sector de Sierra Morena: Tinto, Odiel, Viar, Guadiana, etc. Ya fuera de la Depresión Bética, a lo largo de la costa mediterránea se extiende una estrecha franja de tierra por debajo de la cota de los 100 metros. Esta superficie se hace mayor en las desembocaduras de los principales ríos de la Cuenca Sur: Guadalhorce, Guadalfeo, Andarax, Almanzora, etc. y en los campos almerienses de Dalías y Níjar.
Las zonas entre 100 y 200 metros aparecen rodeando a las zonas citadas anteriormente. Esta superficie es mayor en la campiña sevillana, en la Campiña Baja cordobesa (una estrecha franja) y el valle del Guadalquivir en Jaén. En la zona del mediterráneo, la inmediatez de los Sistemas Béticos, hace que esta franja sea prácticamente inexistente. La única zona donde es más apreciable es en el Campo de Níjar y en el Valle del Almanzora. Como se dijo anteriormente gran parte del Andévalo se encuentra entre estas cotas.
Si aumentamos la franja de altura entre los 200 y los 400 metros, la superficie aumenta hasta toda la zona de campiñas altas de la Depresión Bética, siendo mayor en la jiennense. También la superficie es considerable en el valle de Guadiato. Una vez más, esta franja tiene poco desarrollo en la zona mediterránea.
Al aumentar nuestra franja entre 400 y 600 metros, tenemos que decir adiós a la Depresión Bética para encontrar estas alturas. Esta franja es principalmente abundante en el Surco Intrabético (Hoyas de Antequera y Granada), Campo de Tabernas y en los Pedroches. También forma parte de la mayoría de Sierra Morena.
En el tramo 600 a 1000 metros ya se incluyen todas las cumbres de Sierra Morena y el resto del Surco Intrabético. También es importante en el Subbético cordobés, Los Vélez, Montes de Granada, Serranía de Ronda, etc.
Las zonas por encima de los 1000 metros se reducen a las cimas de las principales cordilleras. En Sierra Morena, estas altitudes sólo se alcanzan de forma puntual. Siendo las mayores cotas las del pico de la Estrella (1300 m) en la zona próxima a Despeñaperros. En el Campo de Gibraltar, sólo el Aljibe (1.092 m) supera la barrera de los 1000 m. En el sector de la Serranía de Ronda son bastante más abundantes llegando a los 2000 m (Torrecilla - Sierra de las Nieves 1.919 m). En el Subbético: en la parte sevillana, sólo la Sierra del Tablón supera los 1000 en el pico Terril (1.130 m); en la zona cordobesa, la Horconera es la más elevada con 1.570 m en la Tiñosa. Si nos adentramos más hacia el interior, las alturas superiores a 1000 m aumentan, en las sierras del sur de Jaén son habituales, llegando en Sierra Mágina hasta los 2.000 metros. En las sierras de Cazorla, Segura y Castril, las alturas superiores a 1000 es una tónica, superándose los 2.000 metros de forma puntual (Sierra Seca 2.133 m). Estas alturas también son habituales en las cordilleras más cercanas a la costa: Sierra Loja, Tejeda-Almijara (Maroma 2.065 m), Lújar, Contraviesa, Gádor (Punta del Sabinar 2.235 m), llegándose a superar los 2.000 en picos puntuales. Por último las cotas superiores de Andalucía y de la península se alcanzan en Sierra Nevada y los Filabres. En la primera, el Mulhacén (3.481 m) supone el techo de la península, mientras que en la segunda los 2.000 se superan con asiduidad.
Pendientes miniatura|300px|Niveles de pendiente del relieve de Andalucía Globalmente, Andalucía es un terreno eminentemente llano. Si dividimos la pendiente en cuatro tramos:
Llano: menos del 7% Acolinados: del 7% al 15% Abruptos: del 15% al 30% Montañoso: más del 30%