La ciudad de León, capital de la provincia homónima, es una urbe con dos fuertes condicionantes, los ríos Bernesga y Torío, los cuales han marcado su desarrollo a lo largo de su historia.

Si bien a principios del era un pequeño núcleo de carácter rural, la llegada del ferrocarril provocó un importante desarrollo urbano. Ese crecimiento se plasmó, ya en el , en el Ensanche, localizado entre el casco viejo y el río Bernesga. Asimismo, la continua llegada de inmigrantes a la ciudad favoreció la aparición de numerosos barrios obreros en los alrededores del casco antiguo, aunque sin una planificación previa.

Tal planeamiento no llegó hasta el Plan de 1960, que sirvió de base para el siguiente PGOU de 1975. A finales del y principios del XXI, el mayor crecimiento de la ciudad se dio en su área metropolitana, a la vez que en la propia León se desarrollan nuevas áreas urbanas como La Lastra o La Torre.

Historia

Origen thumb|Emblema de los Septimani Gemina en la Notitia Dignitatum a comienzos del . La ciudad de León tiene un origen militar: en el año 74 se implanta la Legio VII para controlar a la belicosa población autóctona. El lugar elegido fue uno ya colonizado con anterioridad por otros contingentes militares como la Legio VI Victrix: un altozano a 840 m de altura y distante 3 km de la confluencia de los ríos Bernesga y Torío. Esta posición era estratégica por estar en la zona de transición entre la meseta y la cordillera cantábrica, por su lejanía de la población indígena y su comunicación con la red viaria.

La superficie del campamento original era de 570 metros de largo por 350 de ancho, superficie típica de los asentamientos de una sola legión, cuya composición teórica era de 6.000 miembros. La organización interna de dicha superficie era canónica, con un recinto rectangular de ángulos redondeados delimitado por un perímetro defensivo con cuatro puertas en los extremos de las dos vías principales. Estas, ortogonales entre sí, pautaban un sistema de calles reticular de manzanas rectangulares. De esta estructura quedan en la actualidad la traza del eje transversal (calle ancha), la traza de la línea defensiva y el emplazamiento de la edificación más emblemática, hoy día la catedral.

A finales del los textos ya no localizan a la Legio VII por sí misma, sino a la civitas que se formó en su solar antes de las invasiones germánicas. En esta época se refuerza notablemente la muralla en previsión de la inseguridad reinante en los últimos años del imperio y es también la época en la que se tienen las últimas noticias de la ciudad hasta su repoblamiento en la Alta Edad Media.

Repoblación y capitalidad thumb|Murallas de la ciudad. Pese a algún intento frustrado de repoblación, la ciudad permaneció vacía hasta mediados del , cuando la expansión del reino de Asturias por el valle del Duero crea la suficiente estabilidad en la zona como para que se instale permanentemente la población. En el año 856 Ordoño reconstruyó la ciudad, restauró las murallas e instaló un obispado y su palacio en el solar de las antiguas termas. La importancia de la ciudad creció con el avance de la repoblación hasta convertirse en la capital del reino de León y en el núcleo urbano más importante de la España cristiana del .

La nueva ciudad se encierra en el interior del recinto amurallado, lo que configura de antemano la morfología del asentamiento. Si bien la nueva estructura urbana difiere de la existente en época romana, se mantienen ciertas características como la vía transversal. La vía longitudinal por su parte se sustituyó por dos calles paralelas que convergen en las puertas de los extremos. La posición descentrada del eje transversal divide al rectángulo en dos partes de diferente tamaño y configuración: la parte norte es de manzanas grandes y alargadas y la parte sur, de manzanas más pequeñas.

La edificación se agrupó en las denominadas cortes, que según Sánchez Albornoz eran "...solares cercados, dentro de los cuales se alzaban diversas edificaciones más o menos aisladas, que llamaban genéricamente casas y que destinaban específicamente a habitación, cocina, establos, graneros y el resto de servicios indispensables en la morada de un labrador...". Abundaban también los cenobios y monasterios, favorecidos por dotaciones reales y que constituían unidades funcionales complejas, organizadas seguramente de forma similar a las cortes. Por todo esto, la edificación era relativamente baja. Extramuros se ubicaron otros monasterios y arrabales de carácter agrícola.

La ciudad, no obstante, vio truncado su resurgimiento cuando, a principios del milenio, las tropas lideradas por Almanzor saquearon y arruinaron la ciudad, despoblándola en gran medida.

Siglo XIX A comienzos del , la ciudad era un pequeño núcleo urbano articulado en torno a la Catedral, de marcado carácter rural y sin un planteamiento urbanístico previo. Es a partir de los años 1830, con la desamortización, cuando en León empiezan a venderse con gran frenesí las propiedades eclesiásticas en torno a la ciudad, de las cuales un 70% pertenecían a la Basílica de San Isidoro y al Cabildo de la Catedral, los dos grandes propietarios de la ciudad.

En un principio, el interés de estas nuevas tierras entre los dos ríos se centraba exclusivamente en la renta agraria, pero a medida que se acercaba el fin de siglo, se comenzaron a revalorizar ante las grandes expectativas de expansión urbana de la ciudad.

La llegada del ferrocarril

La llegada del ferrocarril se convirtió en el principal factor dinamizador del crecimiento urbano leonés durante la segunda mitad del y primeras décadas del . La estación constituía un núcleo de fijación y expansión por sus propias instalaciones, conectadas mediante otras obras públicas y accesos a la ciudad.

La situación de la estación, en la margen derecha del río Bernesga y al oeste de la ciudad vieja, fue determinante para el desarrollo urbano de los siguientes años, ya que la ciudad se expandió prioritariamente hacia esa zona. En los alrededores de la propia estación comenzaron a instalarse industrias interesadas, empezando a aparecer las primeras agrupaciones de población obrera que trabajaba en el ferrocarril. En un primer momento se trataba de edificaciones espontáneas, pero a principios del se inició el ordenamiento de la zona con sucesivas parcelaciones entre la carretera de Zamora y el Crucero, formando así el Barrio de la Estación, el elemento más dinámico de la ciudad en el .

Problemática urbana

A medida que avanzaba el , la vieja ciudad medieval se revelaba como un marco vital cada vez más inadecuado para satisfacer las necesidades de la población. La ocupación del espacio era más densa y en la misma proporción crecían las necesidades de vivienda, a la vez que la movilidad comercial aparecía colapsada por una estructura vial construida siglos atrás. La ausencia o ineficacia de sistemas de evacuación de todo tipo de residuos y la inexistencia de una reglamentación estricta en materia higiénico-sanitaria propiciaban un medio ambiente insano, responsable de las grandes plagas que atacaron a la población española a lo largo del .

Durante la restauración de la Catedral, Juan de Madrazo confeccionó un informe: " Breves sugestiones acerca de los sistemas que puedan adoptarse para conseguir la limpieza en León". En él manifestaba la falta de servicios e infraestructuras para mantener la ciudad limpia; especial énfasis ponía en denunciar los vicios y costumbres que en materia de higiene mantenían los leoneses.

Un análisis muy similar realizó el médico leonés Ramón García y Ponce de León cuando redactó, en 1884, el "Estudio Topográfico y Médico de León". El año siguiente, el Ayuntamiento de León promulgó unas ordenanzas para hacer frente a los graves problemas de salud pública que soportaba la ciudad. Aun así, no fue hasta principios del cuando se aprobó un plan de saneamiento para la construcción de una red de infraestructuras de evacuación.

El Ensanche

right|thumb|La plaza de Santo Domingo, centro neurálgico de León, fue fruto de la unión del casco antiguo y el ensanche. Al comenzar el , León vivía cierta euforia urbanística motivada por el inicio del Ensanche en el año 1904. Este Ensanche viene a configurarse como catalizador de los intereses económicos y urbanísticos, además de mecanismo regulador de conflictos. Es así como los propietarios de la calle Ordoño II presionan al Ayuntamiento para convertir a esta en la calle principal del Ensanche y, más tarde, de toda la ciudad.

Durante medio siglo, el Ensanche supuso el lugar de asentamiento para la burguesía leonesa, puesto que las leyes municipales prohibían la instalación de casas obreras y de industrias. La ciudad empezó a ocupar primero Ordoño II, siguiendo la construcción alrededor de esta, pero se retrasaron mucho los plazos debido a una escasa demanda y a la falta de infraestructuras públicas como calles o alcantarillado, las cuales no fueron presupuestadas por la negativa del Ministerio de Hacienda a financiar de tales obras.

Los barrios obreros thumb|right|El barrio de El Crucero es uno de los barrios obreros de la capital leonesa. Entre 1910 y 1950 llegaron a la ciudad unos 35.000 habitantes, en su mayoría obreros o empleados de baja cualificación en busca de empleo en la industria y los servicios. El problema fue inmediato ya que, si bien la ciudad ofrecía puestos de trabajo para atraer a inmigrantes, la falta de vivienda distaba de satisfacer las necesidades de estos nuevos inquilinos. Se daban además dos características: el Casco Antiguo estaba saturado y aún con un uso intensivo de las viviendas, donde era imposible alojar a tanta gente, y por otra parte, el Ensanche, donde debido a las normas municipales, estaba prohibido edificar casas de obreros. La solución a estos problemas fue la de iniciar la construcción de barrios obreros a las afueras, iniciando así la expansión suburbial de la ciudad.

Comienzan así las llamadas parcelaciones particulares, en las que el propietario de una finca la parcelaba, vendiéndola después con gran beneficio económico. El Ayuntamiento, por tolerancia o por incapacidad, fue dejando que se urbanizaran estos nuevos barrios sin los requisitos mínimos de infraestructuras como agua, electricidad o acceso a la sanidad y la educación. Se crearon así urbanizaciones de ínfima calidad que solo pudieron ser mejoradas con el concurso municipal para dotarlas de servicios años más tarde.

De esa manera, al norte surgen barrios como San Esteban, San Mamés, Mariano Andrés, Las Ventas y La Inmaculada. Al oeste se aplicaron una serie de parcelaciones entre la carretera de Zamora y el ferrocarril. Al sur, el desarrollo estuvo más limitado, aunque ello no impidió que el mismo modelo descrito se aplicara a las construcciones colindantes con la carretera de Circunvalación. Con la promulgación, en 1956, de una ley reguladora, se consiguió que, aunque las técnicas de parcelación fueran las mismas, el Ayuntamiento lograra un mayor control urbanístico.

Plan General de 1960 A mediados de los años 1950 se inician en León los proyectos para elaborar un Plan General de Ordenación Urbana, que se aprobó definitivamente en 1960. Todas las actuaciones urbanísticas en la ciudad y en el municipio quedaban, por tanto, sujetas a los criterios, métodos y disciplina sancionados legalmente.