miniaturadeimagen|El reparto de La piel que habito (Pedro Almodóvar, 2010), durante su presentación en el Festival de Cannes de 2011. El cine LGBTI hace referencia a las diversas maneras en que ha sido retratadas las historias de la comunidad LGBTI o personajes basados en esta en el ámbito cinematográfico dependiendo de la época, del país o de la mirada personal de quien dirige la cinta. Se ha reflejado en comedias, cine experimental, de terror, histórico, policiaco, de denuncia social, biográfico o de serie B.

A lo largo de la historia del cine ha habido una considerable evolución en la forma de enfocar esta temática. En las grandes producciones de Hollywood, desde sus inicios hasta prácticamente la década de 1980, se retrataba a los homosexuales de manera estereotipada o en papeles de asesinos despiadados o perturbados suicidas. Mención aparte constituirían el cine independiente o las producciones realizadas en otros lugares como Europa.

Esa situación se modificó paulatinamente hasta la actualidad en la que las grandes productoras de cine realizan películas dirigidas casi exclusivamente al público LGBTI, mostrando personajes y escenarios más realistas, exhibidas en salas comerciales o en los numerosos festivales de esta temática que se celebran en todo el mundo. Gran parte de estas películas actuales muestran lo difícil que es “salir del armario” y proyectan al espectador la realidad en la que los homosexuales se encuentran. Sin embargo ese cambio ya se había producido en el cine europeo con anterioridad.

Se puede diferenciar entre el Cine de temática LGBTI, cuya temática gira en torno a personajes homosexuales y sus relaciones con el resto, y las películas con personajes LGBTI en roles secundarios o cuya sexualidad no influye en la trama de la película. Gran número de estos filmes se han centrado en la homosexualidad y bisexualidad masculinas, mientras que las femeninas y la transexualidad se han abordado con menor frecuencia.

Cine de Estados Unidos Cine de Hollywood izquierda|miniaturadeimagen|Jake Gyllenhaal, uno de los protagonistas de Brokeback Mountain (Ang Lee, 2005), película que mostró la homosexualidad en un territorio tan masculino y heterosexual como las películas del oeste. Partiendo del cortometaje Lot in Sodom (James Sibley Watson y Melville Webber, 1933), que trataba a los homosexuales/gais como depravados sátiros ávidos de sexo, no fue hasta el cuando la película Brokeback Mountain (Ang Lee, 2005) presentó a los homosexuales ante el gran público como hombres «comunes», con aspecto tradicionalmente masculino y sin ningún tipo de patología que justificase la presencia del propio personaje en el filme.

Orígenes: Cine mudo La homosexualidad ha estado presente en el cine desde el principio de su historia. Una de las primeras escenas homosexuales que se conserva procede de un ensayo experimental de Thomas Edison de 1895, donde se puede ver a dos hombres bailando juntos mientras otro toca el violín, aunque no tenía precisamente esa intencionalidad. Posteriormente, en las primeras películas comerciales, la homosexualidad era contemplada de forma humorística, empleándose para hacer gags. Así, en una escena de A Florida Enchantment (Sidney Drew, 1914), se puede ver a dos mujeres que dejan a sus parejas de baile para bailar juntas, lo que provoca que los dos hombres rechazados también bailen juntos.

Durante este periodo se retrataba a los hombres homosexuales de forma estereotipada, exagerando el afeminamiento para que un público popular pudiera distinguir sin necesidad de palabras a los personajes gais. Sirva como ejemplo una escena de la película de Charles Chaplin Detrás de la pantalla (Charles Chaplin y Edward Brewer, 1916), donde Chaplin besa a una mujer vestida de hombre conociendo su verdadero sexo, mientras otro hombre que lo ve comienza a revolotear alrededor de ellos de forma manifiestamente afeminada para captar su atención, y Chaplin lo aparta de la escena con una patada en el trasero.

Cine clásico: desde los años 30 a los 60 thumb|200px|Marlene Dietrich en la película Marruecos (Josef von Sternberg, 1930). En el cine mudo ya había aparecido la figura del sissy (mariquita en inglés) en las películas de Hollywood, pero fue tras la llegada del sonoro cuando gozó de mayor popularidad. A pesar de que nunca se hacía mención a las preferencias sexuales o afectivas de estos personajes, la audiencia los podía identificar fácilmente como homosexuales por reflejar los clichés existentes en la sociedad hacia ellos. Estos consistían en retratarlos como personajes extremadamente amanerados, remilgados, con delgados bigotes y a menudo grotescamente maquillados. Los sissys resultaban divertidos a los espectadores, ya que en comparación con ellos, los hombres podían sentirse más masculinos y las mujeres más femeninas. Algunas de las películas que incluían sissys entre sus personajes fueron La melodía de Broadway (Harry Beaumont, 1929), Our Betters (George Cukor, 1932), La alegre divorciada (Mark Sandrich, 1934) o Myrt and Marge (Al Broasberg, 1933).

Durante esta época se daba una paradoja al comparar la reacción que generaban los hombres caracterizados con ropas o actitudes consideradas femeninas y las mujeres que asumían un rol masculino. Mientras los primeros eran objeto de chistes y situaciones cómicas, las segundas eran consideradas atractivas tanto por hombres como por mujeres. Esta reacción se puede comprobar en la película Marruecos (Josef von Sternberg, 1930), donde Marlene Dietrich se viste con un esmoquin de hombre en un club nocturno y es aplaudida por todos los asistentes cuando da un beso en la boca a otra mujer. thumb|250px|Greta Garbo, icono lésbico.|izquierda

Otra película con guiños al lesbianismo fue La reina Cristina de Suecia (Rouben Mamoulian, 1933) donde, a pesar de que se cambió la historia para no hacer alusión directa a la homosexualidad de dicha monarca, se mostraba la estrecha amistad que le unía con una de sus sirvientas. Su actriz protagonista, Greta Garbo, junto a la ya mencionada Marlene Dietrich, se convirtieron en dos iconos lésbicos por excelencia de la historia del cine.

En la década de 1930, la Iglesia católica y ciertas ramas protestantes, a través de la Legión para la decencia y de la Liga de mujeres amenazaron con promover boicots por el contenido de algunas películas que consideraban indecentes y poco ejemplares para la sociedad. Para frenar estas presiones, la industria de Hollywood dio el visto bueno al Código Hays, ideado por Bill Hays, cuyo objetivo era censurar todos los temas considerados indecentes. Entre ellos, se encontraban los desnudos, los besos demasiado ardorosos, el aborto, la prostitución o las perversiones sexuales, entre las que se incluyó como tal a la homosexualidad. Entre 1934 y 1967 la censura estuvo autorizada a cambiar diálogos, escenas, personajes o tramas que no concordaran con los principios del código. Así en Días sin huella (Billy Wilder, 1945) las dudas que su protagonista tiene acerca de su sexualidad, presentes en la novela en la que se basa, son silenciadas. Encrucijada de odios (Edward Dmytryk, 1947) cambiaba el argumento del libro en que se basaba, The Brick Foxhole de Richard Brooks, eliminando las referencias de asesinatos contra homosexuales para convirtirla en una película sobre asesinatos de judíos. miniaturadeimagen|Tanto en su etapa británica como estadounidense Alfred Hitchcock retrató la homosexualidad en películas como Rebeca (1940) o La Soga (1948) La nueva censura del Código Hays prohibió cualquier referencia explícita a la homosexualidad aunque no consiguió erradicarla. La mayor diferencia con el periodo anterior radicaba en que los homosexuales dejaron de ser un elemento cómico para asumir el rol de villanos acorde con el concepto de homosexualidad que el Código Hays quería transmitir a la sociedad obligando a directores y guionistas a buscar formas sugeridas y veladas de contar lo que se quería contar. En algunas películas como La hija de Drácula (Lambert Hillyer, 1936), Rebeca (Alfred Hitchcock, 1940), o más tarde, Sin remisión (John Cromwell, 1950) se mostraban a lesbianas capaces de perseguir sus objetivos sin ningún escrúpulo aunque no se dijera claramente que eran homosexuales. En Young Man with a Horn (Michael Curtiz, 1950), biografía del cornetista de jazz Bix Beiderbecke, Lauren Bacall interpretaba a una mujer bisexual que vive una vida autodestructiva y desordenada. También en la película La soga (Alfred Hitchcock, 1948) dos jóvenes estudiantes, interpretados por John Dall y Farley Granger, unidos por una sugerida relación amorosa asesinan a un compañero de estudios. izquierda|miniaturadeimagen|El (soterrado) duelo entre Joan Crawford y Mercedes McCambridge en Johnny Guitar (1954) ejemplo de la manera de abordar el lesbianismo en los años del Código Hays Al no poder hacerse alusión directa a la homosexualidad ésta debía insinuarse por medio de guiños para que el público pudiera identificarlos fácilmente. Así en El halcón maltés (John Huston, 1941), un clásico del cine negro, el personaje interpretado por Peter Lorre, que en la novela de Dashiell Hammett es gay, es presentado al detective Sam Spade (interpretado por Humphrey Bogart) con una música femenina, indicando que se perfuma con gardenia y apoyando el mango de su bastón en la comisura de su boca. También el western contó con filmes donde se insinuaba la homosexualidad, como ciertas escenas entre Montgomery Clift y John Ireland en la película dirigida por Howard Hawks Río rojo (1948). En una escena comparan sus pistolas y la puntería de éstas cuando disparan. También el lesbianismo velado de las protagonistas de Juanita Calamidad (David Butler, 1953), protagonizada por Doris Day, y Johnny Guitar (Nicholas Ray, 1954), con un duelo interpretativo entre Joan Crawford y Mercedes McCambridge, son algunos ejemplos del modo de retratar la homosexualidad en esta etapa en las grandes producciones de Hollywood. De hecho un reflejo de la manera en que la sociedad americana de los años 50 percibía a los gais quedó retratada en el largometraje Té y simpatía (1956) de Vincente Minnelli. Basada en una obra teatral homónima de Robert Anderson, que fue el encargado de adaptarla al cine, cuenta los intentos de corregir el afeminamiento de un joven de una familia bien situada socialmente para acallar los rumores sobre su homosexualidad. miniaturadeimagen|Charlton Heston (1923-2008), protagonista de Ben-Hur (William Wyler, 1959) película donde, con dobles sentidos, se mostraba la homosexualidad saltándose la censura del Código Hays. A finales de los años 50 comenzaron a insinuarse relaciones sexuales entre personas del mismo sexo en algunas películas y fue entonces cuando la censura empezó a funcionar de forma más notoria. Films como Ben-Hur (William Wyler, 1959) pudieron sortearla gracias al tratamiento casi subliminal de la relación gay que sugiere la película. Según afirma Gore Vidal, escritor y guionista de dicha cinta, en el documental El celuloide oculto, la trama de Ben-Hur giraba alrededor de la relación homosexual que mantuvieron los dos personajes principales durante su adolescencia y en la película es tratada como una amistad. No ocurrió lo mismo con Espartaco (Stanley Kubrick, 1960), cinta en la que la censura eliminó una escena en la que se podía ver al esclavo Tony Curtis bañar a su amo Laurence Olivier mientras ambos personajes hablan veladamente de su homosexualidad aludiendo al gusto entre ostras o caracoles. miniaturadeimagen|Katharine Hepburn interpretó a una madre dispuesta a todo para evitar hacer pública la homosexualidad de su hijo en De repente el último verano (Joseph L. Mankiewicz, 1959).