Guamo es un municipio colombiano ubicado en el suroriente del departamento de Tolima es catalogada como la «Capital Ganadera del Tolima» ya que sus ferias se realizan los miércoles y jueves.
El municipio también es bañado por tres ríos: Luisa, Magdalena y Saldaña.
División político-administrativa Además de su cabecera municipal. Guamo tiene bajo su jurisdicción los siguientes centros poblados:izquierda|miniaturadeimagen|358x358px|Veredas de Guamo Cañada El Rodeo Serrezuela Las Garzas Chipuelo Oriente La Chamba Loma de Luisa Pueblo Nuevo Rincón Santo - La Troja
Veredas Guamo cuenta con 45 veredas en el área rural:
Bellavista, Cañada Alta, Cañada Baja, Cañada Ondequeras, Cañada Unión, Callejón De Guaduas El Porvenir, Callejón De Guaduas Samán, Callejón De Guaduas, Caracolí Barroso, Caracolí E Iguaes, Centro Chipuelo, Cerro Gordo Los Pedones, Cerro Gordo, Chontaduro, El Badeo, El Chorro, El Jardín, Guamal, Guamalito, Jagualito El Rodeo, Jagualito Pueblo Nuevo, La Chamba, La Isla, La Luisa, Las Mercedes El Oval, Las Mercedes, Loma De Luisa, Oriente Chipuelo, Pajuil, Planadas Arenosa, Prigamosal Centro, Prigamosal Diamante, Prigamosal El Tuno, Prigamosal Guacamaya, Prigamosal Los Pasos, Prigamosal Oval, Quinto Chipuelo, Rincón Santo Bocas De Lemaya, Rincón Santo Centro, Rincón Santo La Troja, Serrezuela Las Garzas, Serrezuela Paraíso, Serrezuela Primavera, Serrezuela San Cayetano y Tovar.
Historia
Oficialmente Guamo fue fundado el 6 de julio de 1772 en el que se erige la Parroquia Santa Ana del Guamo, con señalamiento de límites precisos, incluyendo el sitio de La Chamba y el nombre del cura que recayó en la persona de presbítero Antonio Buenaventura de la Pórtela.
Historia del poblamiento
La historia de la erección de dicha Parroquia originada por la necesidad de orden espiritual de sus primeros pobladores registra fechas y nombres errados de quienes según el testimonio de algunos investigadores fueron los responsables de su creación, debo advertir que en algunos libros y monografías que he escudriñado (Anuario Estadístico, Histórico, Geográfico de los Municipios del Tolima de Héctor Villegas V, Monografía del Municipio del Guamo de Rafael B. Galindo, compendio de Historia de Ibagué y del Tolima de Josué Bedoya Ramírez, entre otros autores), aparecen los nombres de clérigos, hacendados y hasta de parroquianos a quienes responsabilizan de ser los ejecutores del acto fundacional; el presente estudio busca aclarar y corregir errores, vacíos e inconsistencias descritas anteriormente.
Fue el conquistador Sebastián de Belalcazar quien en una de sus expediciones descubrió su territorio en noviembre de 1538, tierras habitadas por los indios pertenecientes a las tribus de los Poincos y Yaporogos. El primer cronista en mencionar su nombre fue fray Pedro Simón en su obra "Noticias Historiales de las Conquistas de Tierra Firme en las Indias Occidentales", de acuerdo a sus acuciosas investigaciones dicho asentamiento se conocía en aquella época con el nombre de Guarró, que entonces formaba parte de la provincia de Coyaima, el nombre original citado por el fraile-cronista derivó años después en el que hoy ostenta.
Conocidos sus antecedentes más remotos, ahora centrémonos en el objeto principal de la presente investigación.
Antes que los feligreses del Guamo hicieran solicitud formal ante las autoridades virreinales para ser elevados a la categoría de Parroquia y en razón al progresivo crecimiento de los habitantes de origen español que habitan su territorio, estos suscriben una respetuosa solicitud al rey Carlos Ill para que se les reconociera como viceparroquia de la parroquia de Coello, que el monarca aceptó favorablemente expidiendo la Cédula Real de 2 de marzo de 1771. Esta disposición legal se debe entender: "como el feliz reconocimiento de una región y no de un pueblo, determinada por límites precisos, con nombre propio y como asentamiento humano digno de atención espiritual y material".
Recordemos que los territorios que conformaban los embrionarios asentamientos humanos del Guamo en tempo de la Colonia dependieron en materia civil de la sede del Virreinato (máxima expresión territorial y político administrativa que existió en aquella época) establecido en Santafé de Bogotá donde también funcionaba el Arzobispado del que también dependía el Guamo en la parte eclesiástica.
Las parroquias se habían creado en los límites de las haciendas con el objeto de adoctrinar a los trabajadores de las estancias y trapiches cercanos, siempre y cuando los dueños de las tierras cumplieran con la obligación de contribuir con el estipendio y la congrua del cura doctrinero. De tal manera, que la erección de una iglesia dentro de una hacienda, cumplidos los trámites legales daba la categoría de Viceparroquia o de Parroquia (según fuera el caso y el interés de los feligreses y de los terratenientes), pero bajo la propiedad privada del hacendado, quien donaba los muebles necesarios para su funcionamiento.
El autor Alberto Corradine Angulo en su investigación "Ciudades, Villas, Pueblos y Parroquias" precisa que para la creación de una Viceparroquia o de una Parroquia en la época del Virreinato debía surtirse "la doble aprobación: la civil otorgada por la Real Audiencia y la eclesiástica conformada por el Arzobispo", aclarando que por lo general el estatus de Viceparroquia fue: "el primer eslabón de la cadena para llegar a la categoría civil y eclesiástica de Parroquia".
El estudio de las fuentes documentales primarias extraídas de los legajos del Archivo Histórico de Ibagué (relacionadas con la erección de la Parroquia del Guamo) que anexo permite establecer que el 24 de febrero de 1772 (casi seis meses después de que el Guamo se hubiera erigido como Viceparroquia de Coello), el Visitador Eclesiástico Doctor Francisco de Vargas, dio el visto bueno a un documento de solicitud de los vecinos del Guamo (en su mayoría blancos de origen español y algunos indios mestizados) dirigida al Virrey Pedro Mesia de la Cerda para que se erigiera la Parroquia de Santa Ana del Guamo citando algunos inconvenientes como hallarse a más de cuatro leguas de distancia de la Parroquia de Coello y tener según lo manifiesta de manera pormenorizada en el escrito "de intermedio dos ríos caudalosos, y obligarse estos vecinos, no solo por el pedimento que hace cabeza, sino también por la escritura que presentaron, a satisfacer la congrua de cincuenta mil maravedíes, que es la de la Ley a su Cura; mantener las tres cofradías y la lámpara anualmente ardiendo para que esté colocado el Señor, con todas las demás anexidades a la perpetuación del beneficio, y decencia de culto diurno; y la donación aceptada que ha hecho Don Josef de Guzmán del terreno para la plaza, iglesia, casa del cura y cárcel, con moderación de los precios de los solares para la población".
Cumplido el dispendioso estudio del visitador eclesiástico Francisco de Vargas y del fiscal doctor Peñalber con compromisos jurados ante notario público, el quinto virrey de la Nueva Granada Pedro Mesia de La Cerda (quien ostentaba diferentes títulos y preeminencias como: Marqués de la Vega y Armijo Bacilo de Lora, Caballero Gran Cruz de Justicia en la religión de San Juan, Gentil Hombre en la Cámara de su Majestad con lave de entrada de su Consejo en el Real Supremo de Guerra, Teniente General de la Real Armada, virrey gobernador y capitán general de este Nuevo Reino de Granada y Provincias de Tierra Firme y presidente de la Audiencia y Cancillería Real), quien se apoya en el estudio del expediente adelantado por el Fiscal de su Majestad Doctor Peñalber, suscribe el decreto correspondiente el lunes 6 de julio de 1772 en el que se erige la Parroquia Santa Ana del Guamo, con señalamiento de límites precisos, incluyendo el sitio de La Chamba y el nombre del cura que recayó en la persona de presbítero Antonio Buenaventura de la Pórtela.
La parte sustancial del mencionado Decreto expedido por el Virrey Mesía de la Cerda señala que: "aprueba la erección de la Parroquia con el título de Santa Ana propuesta para el sitio del Guamo".
En concordancia con el procedimiento legal, lego de la suscripción del Decreto Fundacional por parte del Virrey don Pedro Mesia de la Cerda, correspondiente a la aprobación civil, el documento fue remitido al Arzobispo de la Santa Iglesia Catedral Metropolitana de la diócesis de Santafé del Nuevo Reino de Granada fray Manuel Agustín Camacho y Rojas, (quien anteriormente se había desempeñado como Prior de Chiquinquirá, Santafé y Tunja y antiguo obispo de Santa Marta, descrito en la obra "Los Dominicos en Colombia" por parte de su autor Fray Alberto E. Ariza S. como "un varón virtuoso, enérgico y prudente"), para que surtiera el requisito de la aprobación eclesiástica, formalidad que se cumple el viernes 10 de julio de 1772, cumpliéndose en ese momento todos los trámites y requisitos exigidos.
La aprobación eclesiástica -como casi todas de las que se expedían en aquella época- se centró en las recomendaciones dirigidas al sacerdote sobre cómo debía impartirles a los parroquianos la doctrina cristiana y cimentar en ellos la celebración de las fiestas de la Santa Patrona, recordaba además la necesidad de pagar con puntualidad la congrua para la manutención del Cura.
Ahora bien, examinadas las fechas de la suscripción del acto fundacional por parte del virrey Pedro Mesa de La Cerda y la de la convalidación eclesiástica del arzobispo Manuel Agustín Camacho Rojas concluyó que la fecha que el Guamo debe institucionalizar como la de su fundación y punto de partida de su evolución política y administrativa es la del 6 de julio de 1772, por cuanto el documento que la soporta está suscrito por el Virrey, autoridad suprema dentro de su jurisdicción como jefe civil y militar dentro de su unidad administrativa, dependiendo de él también la justicia, el Tesoro, y los aspectos seculares del gobierno eclesiástico.
Recordemos que en virtud del patronato los monarcas -en este caso los españoles- lograron acaparar la mayor parte de las facultades atribuidas a la iglesia en el gobierno de los files, facultad que delegaron en los virreyes de las Reales Audiencias en América Indiana, que se convirtieron de hecho y de derecho en la máxima autoridad eclesiástica en los territorios bajo su dominio, de manera que la autoridad civil que ellos encarnaban era la que decidía sobre estas y otras materias.
Dentro de los documentos que anexo en el presente estudio hallados en el Archivo Histórico de Ibagué (Caja 2, Legajo 1, Documento 7 Folios 48-55V –Fondo Documental Colonia- reposa el título fundacional de la Parroquia del Guamo) que trascribo al castellano actual, dentro del acervo documental aparece un escrito del Fiscal Doctor Peñalber que dice haber visto y revisado las diligencias actuadas sobre la erección de la Parroquia, señalando que: "mediante a resulta de ellas la necesidad y suficientes causas que intervienen para dicha erección, en que ha convenido el excelentísimo Arzobispo de la Diócesis, si vuestra excelencia fuera servido (se refiere al señor Virrey Mesa de La Cerda), podrá por lo tocante a las regalías del Patronato aprobar la mencionada erección o proveer lo que le parezca más de justicia", ratificándose que era el Virrey como máxima autoridad de su jurisdicción quien en últimas aprobaba o improbaba la erección de la nueva Parroquia, ya que la firma del documento por parte del señor Arzobispo era un simple asunto de trámite.