thumb|300px|Formación de maestras indígenas en Salatiga (Indonesia) en 1929. Archivo Tropenmuseum. Escuela Normal (del francés École Normale) es una institución educativa universitaria encargada de la formación de los maestros de escuela. El término de Escuela Normal provenía del vocablo «norma» o «método». A diferencia de las otras instituciones, tenía por misión enseñar el método, la didáctica y la pedagogía, y se le sumaron luego los principios de la educación patriótica y el higienismo. Tomó su nombre de su objetivo inicial de establecer las normas de enseñanza a partir del concepto francés de proporcionar un modelo de escuela con aulas modelo para sus estudiantes de pedagogía.

Historia A finales del se crearon los primeros seminarios de maestros, primero en Francia (Reims 1684),[ Giner, María Isabel C. Origen y desarrollo de las Escuelas normales en Francia (1979-1982). Valencia, España: Promolibrio, 1985. ] por Juan Bautista de La Salle, y después en Alemania (Halle 1696), por August Hermann Francke. No obstante la institución de las escuelas normales tiene su origen evidente en las escuelas modelo francesas puestas en marcha en enero de 1795, definidas en la Convención Nacional tras la Revolución Francesa, por Decreto del 9 de Brumario del año III (octubre/noviembre de 1794) propuesto por Dominique-Joseph Garat y a partir de una iniciativa de Joseph Lakanal y el Comité de Instrucción Pública de la Convención Nacional.

También es importante señalar a principios del en Alemania, el llamado movimiento pestalozziano, a favor de preparar maestros para la enseñanza primaria. Después del desastre de Jena en 1806, con la necesidad de reconstruir la sociedad alemana, asociaban la enseñanza con la salvación del pueblo alemán. En cuanto al término «Normalschule» al parecer fue utilizado por primera vez por el austriaco Messmeren, en 1770. Las Escuelas Normales se fueron estableciendo en gran parte del mundo a lo largo del . En Prusia, por ejemplo, la progresiva fundación de seminarios de maestros o escuelas normales pasó de 28 en 1828, a 40 en 1857 y a 64 en 1872. En Francia, se abrieron once escuelas en 1829, ascendiendo el número de ellas a 47 en 1833 y a 74 en 1837. En Bélgica, para 1875 había 40 Escuelas normales, mismo número que había en Rusia en 1880. En EE. UU. en 1823, el Reverendo Samuel Read Hall fundó la primera Escuela Normal, la Columbian School en Concord (Vermont).Samuel Read Hall Biography at the Old Stone House Museum website , visto 3 de julio 2009

También en Estados Unidos, fue Horace Mann Sr. el fundador de una primera Escuela Normal en Massachusetts en 1837.Normal Schools - History of American Education Web Project, visto 8 de marzo 2007 En 1871 había alrededor de 65 escuelas normales. En Japón la primera Escuela Normal fue fundada por decreto imperial en 1872 como parte de las reformas del periodo Meiji. En China la primera escuela normal se fundó en Shanghái en 1897.

A partir de los años 1920, las Escuelas Normales comenzaron a desaparecer en países como Alemania y EE. UU., en su mayor parte absorbidas por las universidades y convertidas en Departamentos o Facultades de educación, aunque conservando su función original de educar a los maestros. En otros países como Finlandia, China o Japón, las Escuelas Normales dieron paso hacia 1970 a la fundación de «Normales-Universidades», que conservaron su función de educar maestros, pero ampliaron su oferta educativa a otras profesiones; ejemplos de este modelo son las Universidades Normales de Helsinki y Joensuu en Finlandia; de Tsukuba en Japón y la Universidad Normal del Este de China. En España la incorporación de las Escuelas Normales a las Universidades se llevó a cabo entre finales de los años 1960 y principios de los años 1970. México y Argentina son los países del mundo en el que se conserva un subsistema de educación normal importante como parte de la Educación Superior, pero separado del sistema universitario.

Las escuelas normales en el ámbito iberoamericano Argentina

En Argentina, se empleó el nombre de «escuelas normales» a las fundadas a partir de 1852, durante el gobierno de la Confederación Argentina, que impulsó la creación de escuelas elementales y normales; estas últimas incluirían la formación en pedagogía. Sin embargo, el gran auge de las escuelas normales se dio al constatar la necesidad de contar con maestros formados para poder atender al sistema educativo público.

En primer lugar, conviene recordar que la empresa de conformación del sistema educativo «moderno» supone, entre otras cuestiones, la preparación de un cuerpo de «especialistas» dedicados a la tarea de enseñar. En este contexto, las escuelas normales fueron creadas con el objeto de formar personal apto para la enseñanza. En Argentina, el normalismo se inició sin interrupciones con la creación de la Escuela Normal de Paraná en 1870, bajo el impulso del presidente Domingo F. Sarmiento. La Escuela Normal incluía en su estructura el Curso Normal (nivel medio), un Departamento de Aplicación (escuela primaria) y podía tener un jardín de infantes (nivel inicial). El «título» docente, expedido por las escuelas normales, aseguraría en principio tal especialización. Dicha institución se diferenció desde sus orígenes del resto de la enseñanza media, ya que su fundación se debió a la necesidad urgente de formar maestros/as para una escuela primaria en expansión.

La creación de sistemas educativos en las catorce provincias, desde 1854, con entusiasmo y precarias normativas, fue demandando mano de obra especializada. En 1875, la Provincia de Buenos Aires logró promulgar la Ley N.º 988 de Educación Común, que organizaba, plenamente, el sistema Educativo de la Ciudad de Buenos Aires y su provincia. Se concentraba en la Educación Primaria, respondiendo al artículo 5.º de la Constitución Nacional. Sus cuatro características principales, que luego se vieron reflejadas en legislaciones provinciales análogas eran: obligatoriedad, gratuidad, gradualidad y enseñanza de la educación católica. En 1881, quedaron separadas administrativamente la ciudad y la Provincia de Buenos Aires, cuya capital pasó a ser la ciudad de La Plata. La ciudad de Buenos Aires se convirtió en Capital Federal. Y hasta tanto tuviera una legislación propia siguió aplicándose la ley de educación provincial. En 1884, con la sanción de la Ley 1420, que establecía la educación obligatoria, gratuita y graduada, también definió que en cada vecindario de mil a mil quinientos habitantes, y en las colonias rurales de trescientos a quinientos habitantes se instalara una escuela, así como en los recientemente incorporados Territorios Nacionales de la Patagonia y del Chaco arrebatados a sus moradores. De ahí la necesidad de formar personal especializado que cumpliera con los objetivos de atender a la población escolar primaria. Entre las filas de los aspirantes a maestros prevalecían ampliamente las mujeres por sobre los varones, hecho influido por una perspectiva que consideraba a las mujeres como «naturalmente» dispuestas a hacer el bien, a educar en el amor a la patria y a los niños. De las tres leyes nacionales de educación, la única que tuvo un territorio de aplicación fue la 1420. Es también la única que explícitamente, en su artículo 8, reglamenta la enseñanza de la religión en la escuela. La «leyenda pedagógica porteña» dirá que es una ley laica aunque su texto lo desmienta. El sistema se fue modificando y consolidando hasta que a mediados del comenzó a ser cuestionado, no solo en Argentina sino también en otros países.

En 1968, durante el gobierno de Onganía, se decidió por Decreto terminar definitivamente con la formación de docentes en el nivel medio, pasándola al nivel superior, con dos años de formación. Esta medida, que se pensaba para la administración nacional, fue replicada en las provincias que contaban con magisterios propios. Al estudiantado, que esperaba obtener título de magisterio, se le otorgó título de Bachiller Pedagógico desde 1970 y tendrían prioridad para cubrir las vacantes en las nuevas carreras de Profesorado Especializado en Educación Primaria y Maestros Normales Nacionales en los Institutos Superiores de Formación Docente dependientes de administraciones provinciales. Ese año se abrió por primera vez la inscripción en las nuevas instituciones. , Rodríguez Laura Graciela. 2019. Cien años de normalismo en Argentina (1870-1970). Apuntes sobre una burocracia destinada a la formación de docentes.

En 1992 las Escuelas Normales Nacionales Superiores (ENNS) que hasta el momento permanecían bajo la órbita nacional fueron transferidas a las jurisdicciones (Provincias y Capital Federal -actualmente Ciudad Autónoma de Buenos Aires). Estas instituciones pasaron así a recibir diversas denominaciones y adquirieron heterogeneidad en múltiples aspectos. Sin embargo, pese a las críticas que reciben habitualmente, siguen siendo el principal ámbito de formación de maestros de nivel inicial y primario. La formación del profesorado se considera educación superior y son pocos los que eligen seguir esta carrera en instituciones universitarias.

Ciudad de Buenos Aires En la ciudad de Buenos Aires existen varias escuelas Normales:

Escuela Normal Superior N.º 1 en Lenguas Vivas Presidente Roque Sáenz Peña Escuela Normal Superior N.º 2 Mariano Acosta Escuela Normal Superior N.º 3 Bernardino Rivadavia Escuela Normal Superior N.º 4 Estanislao S. Zeballos: esta institución fue fundada en el año 1908. Su primer director fue el profesor Avelino Herrera, quien se había formado en la escuela normal de Paraná. Desde sus orígenes tuvo como fin la formación de docentes. Su primer edificio estaba localizado en la actual plaza del Ángel Gris y se la conocía como la «Escuela de Flores». En 1911 se trasladó a su emplazamiento actual en la Av. Rivadavia 4950, el edificio a lo largo del tiempo fue creciendo de acuerdo a las necesidades de su población escolar. Es una escuela de gestión estatal, que depende del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y cuenta con cuatro niveles educativos: inicial, primario, secundario y terciario (Profesorado de nivel inicial y de nivel primario).

Escuela Normal Superior n.º 5 Gral. Don Martín Miguel de Güemes Escuela Normal Superior n.º 6 Vicente López y Planes Escuela Normal Superior n.º 7 José María Torres Escuela Normal Superior n.º 8 Presidente Julio A. Roca Escuela Normal Superior N.º 9 Domingo Faustino Sarmiento Escuela Normal Superior n.º 10 Juan B. Alberdi Escuela Normal Superior n.º 11 Dr. Ricardo Levene Instituto de Enseñanza Superior en Lenguas Vivas Juan Ramón Fernández Escuela Normal Superior en Lenguas Vivas Sofía Broquen de Spangenberg

En los establecimientos arriba enumerados funcionan distintos niveles educativos, pero todos se caracterizan por tener nivel terciario en donde los estudiantes obtienen el título docente. Los otros niveles en general funcionan como escuelas de aplicación, en las que los estudiantes desarrollan sus prácticas.

Provincia de Córdoba alt=Escuela Normal de Maestras. Año 1927. Córdoba ciudad, República Argentina. Actual Escuela Normal Superior «Dr. Alejandro Carbó»|miniaturadeimagen|Escuela Normal de Maestras. Año 1927. Córdoba ciudad, República Argentina. Actual Escuela Normal Superior «Dr. Alejandro Carbó» Las Escuelas Normales de la provincia de Córdoba son instituciones de formación de maestras y maestros inscriptas en un proceso de alcance global, con particularidades locales, fundadas desde las últimas décadas del . Estas instituciones formadoras de docentes condensaron en sus postulados, discursos pedagógicos y prácticas, diversas expresiones filosóficas y pedagógicas inscriptas en los debates educativos de su época. Las primeras fundaciones remiten a la década de 1880 en el marco de creación de escuelas normales en las capitales provinciales establecida por la Ley 758 de 1875.

Escuela Normal Provincial de Maestras (1878-1883) Escuela Normal Provincial de Maestros