alt=Un concepto antiguo que dota al mundo que habitamos con un alma|miniaturadeimagen|El Alma del mundo (Anima mundi) y la escala de las jerarquías del cosmos. Ilustración de Robert Fludd (1617) El alma del mundo (en latín: anima mundi; psychḗ tou pantós) es un concepto cosmológico de un alma compartida o fuerza rectora del universo a través de la cual el pensamiento divino puede manifestarse en leyes que afectan la materia, o incluso, la hipótesis de una fuerza inmaterial, inseparable de la materia, pero que le proporciona forma y movimiento.William Fleming (1869). The Vocabulary of Philosophy, Mental, Moral, and Metaphysical: With Quotations and References; for the Use of Students. Sheldon & Company. p. 28. Dicho de otro modo, hace alusión a la vitalidad de la naturaleza en su totalidad, asimilada a un solo organismo vivo. El término fue acuñado por Platón en las obras República, Timeo (34 b 3-37 c 5) y en el libro X de Leyes (896 d 10-898 c 8). Una doctrina no explícitamente respaldada por Aristóteles —excepto por las implicaciones de su teoría del intelecto agente descrita en De Anima— recibió un énfasis filosófico considerable por parte de las escuelas estoica y neoplatónica, quienes esencialmente modificaron su concepto de acuerdo con sus respectivas instituciones.
Orígenes La historia de la tesis del anima mundi se remonta a los presocráticos y estuvo presente en las filosofías de Platón, Plotino, Plutarco, Virgilio, Cicerón y otros. siendo considerada tan antigua como la propia filosofía occidental. La Escuela de Alejandría se adhirió a las opiniones de Platón y reconoció la Inteligencia y la Divinidad como superiores al alma del mundo, que en el sistema de los estoicos usurpa el lugar de Dios mismo e incluso su nombre; los estoicos consideraban el anima mundi el principio fundamental de vida y única fuerza vital, por lo que el alma no tendría individualidad separada de ella, razón por la cual tampoco produjeron una doctrina de la inmortalidad.Jennifer Slater O P. Christian Identity Characteristics in Paul's Letter to the Members of the Jesus Movement in Galatians: Creating Diastratic Unity in a Diastratic Divergent South African Society. autorHouse; 2012. ISBN 978-1-4772-2695-7. p. 28.
En Occidente
Antigüedad Considerado por Platón como el principio del cosmos y fuente de todas las almas individuales, el término también aparece en Leyes donde Platón examina la hipotética posibilidad de que el alma del mundo pueda producir el mal, o incluso que existan dos almas del mundo, una que produce el bien y la otra que produce el mal —el alma buena, ordenaría los movimientos celestes que por eso se describen matemáticamente, mientras que el alma del mundo malvada sólo podría producir caos, por lo tanto, el alma del mundo que gestiona todo el universo es por naturaleza benévola—.Platão, Leis, 896d–899b En Político, sugiere que el universo sufre una alternancia de orden y desorden; cuando el alma del mundo está bajo la influencia directa de Dios, es decir, del Nous, es buena, mientras que se vuelve mala a medida que se aleja. En cualquier caso, Platón afirma categóricamente que el alma es la causa de todo bien y mal en el mundo fenoménico.Harold Fredrik Cherniss (1977). Selected Papers. BRILL. p. 256. ISBN 90-04-05235-6.
La definición de Platón sobre la génesis del alma del mundo es que el demiurgo«El alma del mundo es creada por el demiurgo, y como podemos leer en el Timeo, no es el alma la que está en el cuerpo del mundo, sino al contrario, el cuerpo del mundo está en el alma» sitúa esta alma junto, esencialmente, al Ser o Sustancia ( ousia), lo Igual y lo Diferente, mediante un proceso de dos etapas: primero se prepara el Ser a partir de la mezcla de los tipos de sustancias Indivisibles y Divisibles, a partir del resultado de esta composición, Dios forma luego dos círculos,«Platón insiste en la estructura geométrico-dimensional del Alma del mundo (en un sentido ideal de línea y superficie que moldean la figura global del cosmos), que, desde el centro del cosmos, se extiende a todas las partes y envuelve circularmente desde fuera al mundo». uno que pertenece a lo Igual y el otro a lo Diferente. La sustancia material del mundo se coloca posteriormente dentro de los dos círculos para que penetren y cubran el mundo desde fuera. El alma del mundo es entonces todo lo que está dentro del mundo, pero al mismo tiempo entrelazado con él. Aun así, sigue siendo cronológica y jerárquicamente superior, autosuficiente y en principio autoidéntica.«En la formación del alma del mundo no intervino ningún elemento del caos material, sino sólo principios pertenecientes al orden de las Ideas, y por su composición de idéntico y diverso, posee movimiento y conocimiento». Platón, Timeo, 37a El alma del mundo comienza entonces una vida incesante y racional o inteligente moviéndose inicialmente en armonía y por su propia fuerza. El alma del mundo de Platón posee no sólo facultades sensitivas vegetativas, sino también capacidad racional, siendo así una de las cosas más excelentes que existen y que es mutable. El alma humana no se desprende del alma del mundo, como si fuera parte de ella o una emanación; ambas tienen los mismos ingredientes, pero en porciones más pequeñas y tienen en común el hecho de haber sido creadas por el demiurgo, y ambas son el principio del movimiento y de la vida.
Plotino define el alma del mundo como la tercera hipóstasis que procede de la potencia creadora;«El alma representa la tercera y última de las hipóstasis, el tercer círculo luminoso más allá del cual sólo existe la oscuridad de la materia del mundo sensible». Plotino, Enéadas, V, 1, 01, 1-4 contemplando al Uno, el nous genera el alma del mundo, la cual, contemplando el nous, se multiplica en todos los seres particulares del mundo sensible, sin dividirse. Junto al alma del mundo están las almas individuales. En el alma están las matrices de todos los seres, de ella provienen las almas y todas las formas de los seres sensibles, desde la planta hasta el hombre, constituyendo todo en armonía y belleza. Al igual que los estoicos, Plotino profesa que todo forma una armonía universal.Plotino, Enéadas, IV, 4, 41
Plutarco defendió la hipótesis de dos almas en el mundo, una organizada y buena y otra irracional y mala, para explicar el movimiento desordenado que agita la khóra antes de la intervención de la razón demiúrgica y que persiste incluso después.
Edad Media derecha|miniaturadeimagen|237x237px|Ficino discutió la distinción entre el alma del mundo y un posible «pneuma del alma del mundo».Robert Klein. A Forma e o Inteligível. EdUSP; 1998. ISBN 978-85-314-0453-5. p. 36. (Nota 13)Grabado de Boulonois, 1911. derecha|miniaturadeimagen|225x225px|Giordano Bruno definió funciones específicas para el alma del mundo como proporcionar vida vegetativa, las capacidades sensibles, así como belleza y el mundo como un todo.
Ilustración extraída de un grabado de la obra Livre du recteur (1578) Thomas Berry enumeró a los pensadores que mantuvieron viva la noción de anima mundi: Ficino, Pico della Mirandola y Giordano Bruno en sus enseñanzas herméticas, los platónicos de Cambridge, los vitalistas alemanes Angelus Silesius, Goethe y Schelling y aquellos a quienes influenciaron, incluido Bergson, y a través de él Vladímir Vernadski y Teilhard de Chardin.Anne Marie Dalton. A Theology for the Earth: The Contributions of Thomas Berry and Bernard Lonergan. University of Ottawa Press; 1999. ISBN 978-0-7766-0478-7. p. 23–24.
Ficino discutió la distinción entre el alma del mundo y un posible «pneuma del alma del mundo», considerado como un vínculo entre la materia y su imaginación. Para Ficino, el alma del mundo posee muchas «razones seminales», al igual que las ideas de la mente divina. La materia tiene sus formas a partir de estas razones del alma y cuando la materia se degrada se puede recrear a través de «semillas del alma», cuyo proceso se puede lograr mediante formas materiales donde se han almacenado los dones del alma del mundo.Thomas Moore. The Planets Within: The Astrological Psychology of Marsilio Ficino. SteinerBooks; 1990. ISBN 978-0-940262-28-7. p. 175–176.En su libro De vita libri tres, dice:Michael J. B. Allen; Valery Rees; Martin Davies. Marsilio Ficino: His Theology, His Philosophy, His Legacy. BRILL; 2002. ISBN 90-04-11855-1. p. 272.
Por otra parte, Giordano Bruno definió funciones específicas para el alma del mundo como proporcionar vida vegetativa, las capacidades sensibles, así como belleza y el mundo como un todo:
Bruno otorga un papel destacado al alma del mundo al explicar los principios y la causa del mundo en una posición cercana al panteísmo naturalista del estoicismo.John W. Cooper. Panentheism--The Other God of the Philosophers: From Plato to the Present. Baker Academic; 2006. ISBN 978-1-58558-404-8. p. 65.
Agustín de Hipona menciona el concepto de anima mundi en muchas de sus obras como De immotalitate animae, 15, 24; De quantitate animae, 32, 69; De orden II, 11, 30; De vera religión 18; Retracciones I, 11.4; De Genesi ad litteram, liber imperfectus 4.17; De consensu evangelistarum I, 23, 35 y Retractiones I, 11, 14.Marta Luzie de Oliveira Frecheiras e Márcio Petrocelli Paixão (orgs.). Em torno da Metafísica. 7Letras; ISBN 978-85-7388-269-8. p. 55.
Tomás de Aquino refutó el concepto de un alma mundial cuando criticó la aceptación del mismo por parte de Agustín de Hipona en su Suma teológica I:São Tomás de Aquino. Suma teológica I. Loyola; 2003. ISBN 978-85-15-01852-9. p. 184.
Edad Moderna La hipótesis del anima mundi no fue aceptada por los filósofos escolásticos pero reapareció bajo el nombre de Archeus en el sistema de Paracelso,Alexander Jacob (2011). De Naturae Natura. Arktos. p. 36. ISBN 978-1-907166-33-4. o quintessentia para Heinrich Cornelius Agrippa von Nettesheim y Van Helmont, mientras que Henry More reconoció un principium hylarchicum.«More postuló la existencia de una agencia espiritual a la que llamó espíritu de la naturaleza o Principium hylarchicum, definida como una sustancia inmaterial, (...)», Lawrence M. Principe (2000). The Aspiring Adept: Robert Boyle and His Alchemical Quest. Princeton University Press. p. 210. ISBN 0-691-05082-1. El platónico de Cambridge Ralph Cudworth acuñó el término «naturaleza plástica», un agente universal que considera que los fenómenos físicos son la causa de todas las formas de organización y el origen de todos los movimientos de la materia; aun así, según Cudworth, la naturaleza plástica es distinta de Dios, siendo un «instrumento subordinado».Sang Hyun Lee (2000). The Philosophical Theology of Jonathan Edwards. Princeton University Press. p. 103. ISBN 0-691-04942-4.
El concepto de anima mundi resurgió nuevamente durante el Romanticismo, en Alemania. En particular, Schelling adoptó el término «alma del mundo» e incluso lo convirtió en el tema de su libro Sobre el alma del mundo (1798; ).Friedrich Wilhelm Joseph von Schelling. Von der Weltseele: eine Hypothese der höhern Physik zur Erklärung des allgemeinen Organismus. F. Perthes; 1798. Sin embargo, el término se usó sólo como metáfora de un principio organizador donde la naturaleza orgánica e inorgánica se conectan continuamente y así se aglutina toda la naturaleza en un organismo general.