thumb|Platón y Aristóteles en La escuela de Atenas, pintura de Rafael. Platón está sosteniendo el Timeo. Aristóteles sostiene una copia de su Ética a Nicómaco. El Timeo (Τίμαιος) es un diálogo escrito por Platón en torno al año 360 a. C. Precede al Critias o La Atlántida, y es considerado por muchos como el más influyente en toda la filosofía y ciencia posteriores. Su contenido profundiza esencialmente en tres problemas: el cosmogónico, sobre el origen del universo el físico, sobre la estructura de la materia y el antropológico, sobre la naturaleza humana.

Los tres argumentos hallan correspondencia con otras partes en las que es posible subdividir la obra, y a las que se les añade el prólogo.

Introducción mini|Timeo, Platón, 1491. El Timeo es una de las obras de Platón cuya autenticidad viene avalada por una unanimidad de criterios inversamente proporcional a su interpretación consensuada. Su mismo autor señala como fundamentación tres fuentes limitantes a todo intento de aproximación y comprensión consecuente.

Recordando en todo momento la elección del diálogo como instrumento de exposición, y a modo de anticipación en la estructuración de la comunicación humana, Platón hace alusión a una triple causación derivada en todo momento de una única base de carácter ontológico: nuestra condición de seres limitados que a modo del mito de Sísifo nos vemos circularmente impelidos a recordar aquello que olvidamos trasladando para ello la pesada carga de la ignorancia desde la hondonada del Mundo sensible al encumbramiento del Mundo de las Ideas, intento vano para una mayoría que volverá a descender o que jamás alcanzará la cima.

Limitación implícita en el objeto de exposición Timeo describe el objeto a tratar como sensible, opinable, y en cambio permanente sin alcanzar nunca el ser. Y es que la Cosmología a dilucidar traspasaría la unidireccionalidad de un ámbito racionalista y exclusivista, y por tanto excluyente.

Limitación implícita en el propio discurso A pesar de la calificación del relato como probable por parte del orador principal, hallará consecuentemente su limitación expositiva en su mismo contenido, el cual trae parejo la exclusión de todo carácter tendente a la objetividad y exactitud, más propios de la cotidianidad con que se ven revestidas otras esferas del ser. Pero no por ello deja de ser plausible su exposición al tratarse de un intento de aproximación de lo sensible a lo inteligible, aunque para ello debamos resignarnos además a la ausencia de clarificación de los principios implícitos en el propio discurso.

Limitación implícita en los potenciales receptores Finalmente serán también los oyentes y su predisposición formativa, los que posibilitarán o denegarán la recepción de aquello que se desea transmitir. El hecho de que los participantes en el diálogo sean considerados por Sócrates como versados suficientemente en el conocimiento requerible para aprehender lo expuesto, nos da a entender que nos encontramos ante una obra que no va dirigida a un público general, siendo innecesario añadir que su imposibilidad no nace de un ocultamiento o exclusividad malintencionados, sino de las limitaciones anteriormente expuestas.

Datación Para datar el Corpus Platonicum debe distinguirse entre: Cronología absoluta: fecha de composición y relación con el resto de diálogos. Cronología dramática: conexión en el Timeo con otras obras.

Cronología absoluta La ubicación del Timeo en el conjunto de la obra de Platón requiere en primera instancia no pasar por alto la existencia de un posicionamiento partidario de una evolución en el pensamiento del autor.

Siglo XIX Retrotrayéndonos al como escenario y génesis del debate planteado, resultó delimitada la última época del filósofo griego como aquella que sigue a la elaboración del Parménides; de un modo coherente a la perspectiva evolucionista es a partir de entonces donde radicaría el punto de inflexión en el pensamiento platónico, al constatarse la aparente crítica a la doctrina de las Ideas. Dado que el Timeo contiene y sostiene todo lo contrario, es decir, su simpatía hacia el núcleo dinamizador del conjunto filosófico, será considerado anterior, descartándose como producto de una nueva elaboración teórica final. Según G. Stallbaum, la República sería el diálogo sobre el cual recaería la función de anteceder al Timeo, si no fuera por la aparición de estudios posteriores que avalaban nuevamente su redacción tardía.

Un estudio estilométrico verificaría su consonancia con los testimonios antiguos al apoyarse sobre todo en la presencia o ausencia de hiato, lo que le llevará a incluirlo dentro del grupo de diálogos de carácter isocrático. Parecía entreverse que la alteración significativa en el cambio de estilo debía originarse en una obligada y relativamente larga etapa previa, situándose esta tras el segundo viaje de Platón a Siracusa, hacia el 360 a. C.

A mediados del , G. L. Owen volverá a arremeter contra un posicionamiento tardío al mostrar la incoherencia doctrinal que resultaba de equipararlo al grupo de diálogos del que forma parte: Político, Sofista, Filebo y Leyes. Llegaría incluso a situarlo antes del Fedro, dada su rotundidad en la defensa de la doctrina de las Ideas, y consecuentemente lejos aún del Parménides.

H. M. Cherniss inclinará nuevamente la balanza en favor de un estilo tardío y perfectamente compatible con su doctrina filosófica, dado que la interpretación evolutiva se haría sucesivamente descartable tras sus propios trabajos y los de P. Shorey y H. J. Krämer.

Conclusión Dada la ausencia de criterios decisivos, se aconseja incluir tanto el Timeo como el Critias dentro de los diálogos de vejez, al que posiblemente seguirían el Filebo y las Leyes.

Cronología dramática Situándonos en la Atenas de finales de la década de los años 20 del , observamos que la apertura del diálogo por parte de Sócrates alude a la ausencia de un participante, detalle metafórico que nos viene a significar las limitaciones anteriormente expuestas, es decir, la última sabiduría trasciende el lenguaje discursivo y conlleva un punto final tras el cual no se puede ir más allá.También se ha querido ver en dicha ausencia «una ocurrencia "humorística" de Platón», así como una alusión al arquetipo de la Cuaternidad en oposición a la Triada. C. G. Jung. Obra completa. Volumen 9/I. Los arquetipos y lo inconsciente colectivo. Acerca de la fenomenología del espíritu en los cuentos. Pag. 219. Madrid: Editorial Trotta, 2002. ISBN 978-84-8164-525-5

Participantes Sócrates: maestro de Platón. Se le estima en la obra una edad en torno a los 50 años. Ocupa una posición secundaria. Timeo: interlocutor principal. Proveniente de Lócride, es considerado un político muy ilustre, excelso, que tras haber ocupado los principales puestos públicos, culminará accediendo al conocimiento filosófico más elevado. Persona de edad avanzada, se le presupone dentro de la tradición pitagórica. Critias: destacado ciudadano de Atenas y político brillante, es considerado con cierta probabilidad bisabuelo de Platón así como perteneciente a la etapa de senectud al igual que su interlocutor precedente. Hermócrates: reputado filósofo y político extranjero, poco se sabe de su figura a partir de lo expresado por Sócrates, excepto su adecuada educación y avanzada edad.

Relación del Timeo con la República

mini|Partes de P.Oxy. LII 3679 conteniendo fragmentos de la República de Platón. Una vez más, la controversia relativa al contenido que sigue a la ausencia inicial del cuarto participante nos remite al . Y es que Sócrates introduce en el diálogo el recordatorio de proseguir la conversación del día anterior versada en el estado ideal, lo que dio pie a identificarla con La República.

Triple será la tarea que se establecerá como encargo: Descripción del origen del universo. Exposición del estado ideal ateniense. Rememoración de la confrontación bélica de Ática frente a la invasión del imperio atlántida.

Consecuente al detalle nó aclarado será el surgimiento de aquellos partidarios tendentes a una interrelación entre diálogos, resaltando A. E. Taylor y Th. H. Martin.

La evidencia prácticamente directa entre el contenido inicial del Timeo, como continuación y resumen de lo ya mencionado el día anterior, y La República, hipotéticamente identificado por tanto como diálogo precedente, se deja entrever en las siguientes alusiones, entre otras: La diferenciación de los estamentos. La doble naturaleza de los guardianes: valentía y prudencia.

Sin embargo, toda controversia introduce sus propios elementos discordantes, así como sus detractores correspondientes, de entre los que destacaría F. M. Cornford.

En este caso serían dignas de mención las siguientes carencias que sí se hallan presentes en el original: Incoherencia temporal entre La República y el inicio del Timeo como argumento principal. Ausencia del núcleo central en el resumen del tratado precedente, es decir, la formación de los guardianes. Y sobre todo, omisión de los capítulos VI y VII, donde se trataban las siguientes cuestiones: Metafísica. Analogía entre alma y estado. Concepción tripartita del alma. Virtud individual y de estado.

Como réplica a las limitaciones expuestas sería reseñable un posicionamiento intermedio intercalado por Th. H. Martin, a modo de mediador entre opuestos, donde se presupone la existencia de un diálogo sucesor y predecesor a un mismo tiempo, aquel por el cual Sócrates transmite el contenido de La República a los que serán sus futuros interlocutores en el Timeo, hecho que acontecerá al día siguiente de la disertación junto a Adimanto y Glaucón. Será este, y nó La República, el diálogo que será recordado en el resumen inicial al cabo de dos días. Consecuentemente, se daría luz al complejo ensamblaje que parecía existir al tratar de relacionar la presunta incoherencia temporal con la posibilidad de una interrelación en la obra platónica. Su función de intermediario así lo posibilitaría.

mini|Manuscrito en latín de la República de Platón, 1401. También, la educación filosófica como parámetro central en La República aparece mencionado por Sócrates al exponer las necesidades pedagógicas de los guardianes (18a9-10), con lo cual se establecería a su vez la presencia de los presuntamente inexistentes capítulos V a VII.

Por otra parte, suponer incluidas de un modo necesario las tesis acerca de la analogía y diferenciación del alma con respecto al estado, sería pretender determinar por Platón qué es lo fundamental en su diálogo, además de la confusión añadida entre estado y orden estatal. El hecho de que Sócrates reduzca lo expresado a la organización del estado, no excluye el tratamiento de una diversidad temática que sí se pudiera haber dado. Así, la justicia, y su relación con la felicidad, no agotan de un modo exhaustivo el contenido de La República, más bien todo lo contrario; esta se ve jalonada y complementada a partir de una cuantiosa problemática, cumpliendo así el inicio del Timeo la función de continuidad inacabada acerca de lo que quedaba pendiente. Y es que resulta incoherente pretender que alusiones tan precisas conlleven como fin diferenciar a relacionar.

Sócrates trazará un paralelismo entre La República y el conjunto Timeo-Critias (y quizás también el Hermócrates), fundamentándose para ello en el dualismo implícito entre forma ideal y mundo fenoménico, es decir, se estaría desarrollando una relación modelo-copia, abstracción-concreción entre el diálogo anterior y el presente (Timeo 19b-c).