La guerra gaucha es una película argentina, dirigida por Lucas Demare y protagonizada por Enrique Muiño, Francisco Petrone, Ángel Magaña y Amelia Bence, entre otros. El guion fue realizado por Homero Manzi y Ulyses Petit de Murat sobre el libro del mismo nombre (1905) de Leopoldo Lugones. Se estrenó el 20 de noviembre de 1942. Se la ha considerado «la película de más éxito del cine argentino, y también una de las mejores», así como el punto culminante de la Época de Oro del cine argentino.

El film, de tono épico, transcurre en 1817 en la provincia de Salta (noroeste de Argentina) en el contexto de las acciones de guerrilla de los gauchos partidarios de la independencia, bajo el mando del general Martín Güemes, contra el ejército regular realista que respondía a la monarquía española. Para la filmación de exteriores se construyó una aldea en la zona donde se desarrollaron los acontecimientos que inspiraron la película. Las escenas de conjunto, con mil participantes, no tenían precedente en el cine argentino.

Tanto la génesis de la película como su contenido se encuentran vinculados con el particular momento histórico de Argentina en el que había un intenso debate sobre si el país debía pronunciarse en favor de uno de los bandos o mantener su neutralidad en relación con la Segunda Guerra Mundial en desarrollo.

Fue producida por Artistas Argentinos Asociados, una cooperativa recién creada y requirió una inversión muy superior a la de otras producciones de la época, pero su éxito de público permitió recuperar el costo en las salas, donde permaneció diecinueve semanas.

La guerra gaucha fue reconocida como la tercera mejor película del cine argentino de todos los tiempos en las encuestas realizadas por el Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken en 1977 y en 1984, mientras que ocupó el puesto 7 en la edición de 2000. En una nueva versión de la encuesta organizada en 2022 por las revistas especializadas La vida útil, Taipei y La tierra quema, presentada en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, la película alcanzó el puesto 49.

Prólogo Comienza con una introducción que proporciona las circunstancias históricas del lugar y época en que se sitúa la acción y adelantan la posición de sus autores:

«Desde 1814 a 1818, Güemes y sus gauchos, en la frontera con el Alto Perú, abandonada por las tropas regulares, sostuvieron una lucha sin cuartel contra los ejércitos realistas. Esa lucha de escasas batallas y numerosas guerrillas se caracterizó por la permanente heroicidad de los adversarios. La espesura de los montes cobijó centenares de partidas. La guerra de recursos se abrió como un abanico mortal sobre los campos. Viejas tercerolas, sables mellados, hondas, garrotes, lanzas, lazos y boleadoras fueron las armas del gauchaje. Ni el hambre ni la miseria detuvieron a estas huestes primitivas. A ellos, a los que murieron lejos de las páginas de la historia, queremos evocar en estas imágenes».

Sinopsis En Salta, por el 1817, durante la Guerra de la Independencia, las fuerzas irregulares que responden al general Martín Güemes hieren en una acción de guerrillas a un teniente del ejército español, peruano de nacimiento. Lo mantienen cautivo en la estancia de una patriota, de nombre Asunción, mientras le dan atención médica. Los gauchos que integraban las fuerzas patriotas recibían ayuda del sacristán de una capilla, ubicada junto al asiento de las tropas realistas, quien fingía lealtad al rey pero que con el tañido de la campana enviaba mensajes a los gauchos ocultos en los montes. Cuando los realistas descubren su acción atacan e incendian la capilla, el sacristán queda ciego y, sin proponérselo, guía a los realistas hasta el campamento patriota y los gauchos son aniquilados. En la secuencia final, pasada la batalla, los tres únicos personajes con vida, el sacristán herido, un viejo y el oficial peruano, enamorado de Asunción y convertido a la causa patriota, avistan las tropas de Güemes que llegan para seguir la lucha.

Reparto Principal/protagonistas Enrique Muiño (sacristán Lucero). Nació en España el 5 de julio de 1881 y siendo un niño migró con sus padres a Buenos Aires. Luego de un pequeño debut teatral profesional en 1898 continuó realizando diversos papeles hasta que formó con Elías Alippi una compañía teatral que obtuvo mucho éxito en la Argentina y en España. En cine debutó en la película Juan Moreira (1913) y luego trabajó con regularidad desde 1937. En 1941 recibió un Diploma de Honor en los premios Cóndor Académico (otorgado por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina) por su labor como mejor actor en El cura gaucho. Francisco Petrone (capitán Miranda) cuyo nombre era Francisco Antonio Petrecca Mesulla, nació el 14 de agosto de 1902 en Buenos Aires. Ejerció diversos oficios hasta que ingresó como comparsa en la compañía teatral Vittone-Pomar e inició una carrera actoral que continuó hasta su muerte. Debutó en cine con Monte criollo (1935), película que lo introduce como actor de fuerte personalidad cuyo estilo contenido se fue perfeccionando hasta ser capaz de sugerir corrientes ocultas y tensiones interiores de sus personajes. Tuvo luego actuaciones sobresalientes en La fuga (1937) y Prisioneros de la tierra (1939). Ángel Magaña (teniente Villarreal). Nació en Buenos Aires el 24 de agosto de 1915. Luego de debutar como extra en 1935 en la película El caballo del pueblo de Manuel Romero, trabajó en Cadetes de San Martín (1937) y en Prisioneros de la tierra. Sebastián Chiola (capitán Del Carril). Nació en Rosario (Provincia de Santa Fe), Argentina en 1902. Trabajó como obrero panadero y corredor de seguros. Entró en la vida teatral profesional con la compañía de José Gómez. Debutó en Montevideo en 1925 con la obra Papá Leonard y poco después integró la compañía de Muiño y Alippi. Actuó por primera vez en cine en el corto documental Petróleo (1936) al que siguieron Palermo (1937) y La fuga (1937). Amelia Bence (Asunción Colombres). Nació en Buenos Aires el 13 de noviembre de 1914. Su relación con la actuación comenzó a los cinco años en el Teatro Infantil Labarden. Estudió en el Conservatorio Nacional de Arte Escénico y debutó en el teatro en Wunder Bar. Su primera actuación en cine fue en Dancing (1933) y tuvo un papel destacado en La vuelta al nido (1938).

Secundario/de reparto En roles secundarios participaron los siguientes intérpretes:

Personal extra En la filmación tomaron parte más de mil personas para las escenas de conjunto, en tanto ochenta actores tuvieron papeles con letra. Entre los extras había gauchos del lugar contratados por la productora y otros que proporcionaron los Patrón Costa, familia adinerada de Salta, pagándoles de su peculio. También participaron un profesor de esgrima y soldados facilitados por las autoridades militares, así como dos jugadores de pato que viajaron desde Buenos Aires, expertos en caídas del caballo. Como los gauchos no se querían vestir de españoles pusieron a los conscriptos a actuar como soldados realistas.

Producción La novela

Leopoldo Lugones (1874-1938) ejerció el periodismo y realizó una vasta obra literaria respecto de la cual dijo Ricardo Rojas:

Contexto histórico en Argentina El 20 de febrero de 1938, asumió la presidencia de Argentina Roberto M. Ortiz, un radical antipersonalista, que había expresado su intención de terminar con el fraude electoral sistemático impuesto a partir del golpe militar que derrocara al radicalismo en 1930. Sin embargo ese propósito encontró resistencia en sectores de la coalición política denominada la Concordancia a la cual pertenecía. El agravamiento de la diabetes que padecía lo obligó delegar el mando en el vicepresidente Ramón Castillo, primero en forma provisional y a partir del 27 de junio de 1942 en forma definitiva. El nuevo presidente no estaba de acuerdo con la política de Ortiz y reiteró desde su cargo las prácticas de fraude, desalentando así a quienes se habían esperanzado con el cambio que había propuesto su antecesor.

Apenas se inició la Segunda Guerra Mundial el gobierno argentino declaró el 4 de septiembre de 1939 la neutralidad del país frente al conflicto, repitiendo la posición que había tenido durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Gran Bretaña apoyó esa decisión pues le interesaba que Argentina se mantuviera neutral y pudiera seguir abasteciéndola de alimentos.

thumb|300px|Francisco Petrone en La guerra gaucha. En diciembre de 1941 los Estados Unidos entraron en guerra. En enero de 1942 se realizó la Tercera Reunión Consultiva de Cancilleres de las Repúblicas Americanas en Río de Janeiro a instancias de los Estados Unidos que aspiraba a obtener una decisión que obligara a la ruptura de relaciones con los países del Eje. La Argentina, que durante los años anteriores había tenido continuos roces con los Estados Unidos, se opuso a tal pretensión e influyó en forma decisiva para que se aprobara «recomendar» la ruptura, en lugar de hacerla obligatoria.

Los problemas vinculados a la política exterior asumieron mayor importancia en la Argentina y reavivaron el conflicto entre el sector político aliadófilo, el neutralista y el que era más afín a los países del Eje. Dentro de este último, minoritario, militaban los partidarios del nacionalismo y algunos oficiales de las fuerzas armadas. El tema de la posición del país frente a la guerra desplazó a las demás cuestiones del centro del escenario público.

A partir de la década de 1930 y siguiendo una tendencia general en Latinoamérica, las ideas nacionalistas se fortalecieron en los campos y sectores más diversos en Argentina. En partidos políticos como la Unión Cívica Radical y el Partido Socialista, en el sindicalismo socialista y en el sindicalista revolucionario organizado en la Confederación General del Trabajo crecían las corrientes favorables a la intervención del Estado para preservar los intereses nacionales y promover la industrialización.

Este cambio ideológico era observable también en la cultura, con la reivindicación del tango y de las raíces gauchas e indígenas.

La guerra gaucha fue elegida como tema, guionada y filmada en ese contexto de nacionalismo en expansión y debate sobre la guerra.

Situación de la industria cinematográfica en la Argentina

En 1938 la producción de películas en la Argentina se encontraba en expansión con 41 estrenos que significaron el debut de 16 directores. En 1939 la cifra subió a 51 películas y se trajo a la Argentina la primera truca, lo que significaba un avance técnico importante para la calidad de las películas. El cine argentino tenía un enorme éxito y el Cine Hispano, de Nueva York, estaba dedicado íntegro a exhibir producciones de Lumiton y de Argentina Sono Film con enormes recaudaciones. En otros lugares de Estados Unidos como Texas, Colorado, Florida, Arizona, Nuevo México y California se repetía el fenómeno. En México se estrenaban casi todas las películas argentinas. En 1940 fueron 49 los estrenos pese a que comenzaba a escasear el celuloide en razón de la guerra, en 1941 hubo 47 estrenos y en 1942 fueron 57. Entre 1939 y 1942 la Argentina fue el primer productor mundial de películas en idioma español, y 1942, año del estreno de La guerra gaucha, marcó el pico de producción de la década. thumb|250px|right|Francisco Petrone

La productora Artistas Argentinos Asociados

Un grupo integrado por los artistas en ese momento desocupados Enrique Muiño, Elías Alippi, Francisco Petrone, Ángel Magaña, el director Lucas Demare y el jefe de producción de una empresa cinematográfica Enrique Faustín se reunía a comienzos de los años '40 en el café El Ateneo, en Carlos Pellegrini y Cangallo (hoy, Perón) de la ciudad de Buenos Aires.