El Congo es un distrito del municipio de Santa Ana Este del departamento de Santa Ana en la zona occidental de El Salvador.

Tiene una extensión territorial de 91.43 km², tiene 27 587 habitantes según el censo salvadoreño de 2024. Para su administración se divide en 8 cantones y 41 caseríos.

+ Población y cambio poblacional en El Congo Censo PoblaciónCambioPorcentaje 200724 219N/DN/D 202427 587 3 368 13.9%

El Congo fue fundada como aldea a fines del estando en jurisdicción del municipio de Coatepeque. El 20 de marzo de 1933 se le dio el título de pueblo y se eridió el municipio. El 15 de agosto de 1955 se le dio el título de villa.

Otorgamiento de ciudad Durante la administración a cargo del Lic. Francisco Guillermo Flores Pérez y por Decreto Legislativo No.789, publicado en el Diario Oficial el 23 de diciembre de 1999, se le otorga el 'título de Ciudad' a la villa El Congo. Art.2. - El Decreto No.789 entrará en vigencia ocho días después de su publicación en el Diario Oficial.

Historia

Antes de 1900 Reinaldo de Jesús García, nació el 7 de febrero de 1888, y su señora Elide García. Cuenta que aquí solamente había siete casas cuando él estaba pequeño y que son: la de la niña Refugio Ruano, dueña de una tienda pequeña en una casa de adobe y teja, allí exactamente donde hoy vive Escalón, y que esta es la misma casa y la misma tienda que compró y amplió doña Tránsito Morales, quien vivía con su esposo don Manuel V. En su hacienda que ahora es la Castellana de Carbonel, pero que cuando se separaron, ella se estableció aquí y una vez al año le hacía un rezo a la Virgen del Tránsito; cuenta que era muy alegre, con música y que tocaba muy bien un músico que se llamaba Benito Vanegas.

Continúa diciendo que en ese tiempo no era estación, sino que parada de bandera y que el tren no pasaba, sino que un auto - carro, color rojo que tenía un pito muy bonito, porque el tendido de durmientes no había llegado aún a Santa Ana.

Que Ricarda María y Elena Hernández tenían otra casa por lo que hoy es detrás de la estación. Había una gran tienda de don Manuel Samayoa donde vive ahora don Ricardo Samayoa Bonilla y que la niña Mariquita Alvarado, tenía su hogar en lo que fue después de Juanito Guevara. Benigno Ramos y sus hijos eran buenos aserradores y que vendieron sus predios, donde hoy está la casa de don César Mancía. Frente a la estación había otra casa, la que se encuentra siempre allí.

Julia de Jesús Núñez de Cortés, vivía por lo que después fue de don Alberto Arriaza. Dice que esto es lo que recuerda y que esta es la verdad.

Hablando con don Francisco E. Aguilar Ramos de 97 años de edad, en el barrio El Tránsito dice: que la Virgen del Tránsito estaba en Coatepeque y que Tomasa Trabanino la peleó con la gente de allá y la estableció en El Congo y le celebraba fiestas con orquesta y era muy alegre. Añade que la señora Trabanino era esposa de don Manuel Samayoa padres de doña Sara Samayoa y en este tiempo él vio que había micos y monos en abundancia, también tuncos de monte, venados, jabalíes, mapaches y cebras, él recuerda que ya se le llamaba Valle El Congo y que a los alrededores de aquí hasta el volcán nadie era dueño de las tierras; cualquiera cortaba zacate y hacía su rancho donde le parecía y las gentes que aquí vivían se fueron comiendo los animales, pues del volcán venían a tirar con escopetas a esta región selvática.

Para entonces las casas eran contaditas, como la de don Simeón Ramos, hermano de Benigno Ramos, casado con la señora Cresencia Morán. La casa de Benigno era por donde hoy está la de don César Mancía y la de Simeón donde hoy es de don Genovés Trigueros.

Juana Morán, hija de la niña Cresencia, vivía en la mejor casa de aquella época, frente a don Ricardo Samayoa Bonilla y la niña Mariquita Alvarado, hija de don Juan Alvarado donde hoy vive Alvarito Guevara. La mejor tienda era de la niña Tránsito Morales donde hoy está Rienal Escalón y que por donde está la farmacia América de doña Angelita de Dávila tenía su casa la niña Julia de Jesús Núñez de Cortés. Dice que esto es lo que él vio entonces y que sí se le contó también su madre doña Refugio Ramos.

Que en Coatepeque había un señor de nombre Leonso, pero no recuerda su apellido, que les daba dinero sobre hipoteca y por eso algunas de estas personas perdieron sus tierras y que don Virgilio Ramos se hizo evangélico, que era muy regalón y fue así que también perdió sus haberes.

Recordemos pues a don Ceferino Mancía y a doña Anselma Sánchez de Mancía, como propietarios de una hacienda que se llamaba 'Los Ángeles', parte de esta hacienda son ahora los cantones del Jabalí y El Zacatal. También fueron visionarios del transporte, porque tenían el negocio de diligencias o (SIATENSAS) en la estación de Coatepeque (o El Congo), para transportar a los turistas al bello Lago de Coatepeque.

Doña Tanchito Morales, matrona de este lugar, con un magnífico negocio y propietaria de la finca Trigueros, que ahora es de Carbonel, ella heredó a su hijo don Jorge Morales y a su esposa Angelita de Morales; siendo don Jorge, alcalde de este pueblo del 1 de enero de 1934 al 31 de diciembre de 1935.

Don José María Polanco y su esposa doña Cleotilde Escalón de Polanco, fundadores de la primera farmacia y dueños de las fincas 'San Lázaro' y 'La Virtud'.

Don Manuel Samayoa y doña Tomasita de Samayoa, mujer muy piadosa y entusiasta, encargada de las celebridades de nuestra Patrona la Virgen del Tránsito, en compañía de doña Sara Samayoa de Aceituno. Doña Cresencia de Morán, que gustosa permitió se partiera su hacienda para que pasase el ferrocarril y se hiciera la estación, que le dio vida a nuestro pueblo, ella era dueña de las tierras que ahora forman parte del Centro de El Congo. La conocimos muy anciana y su familia la sacaba cariñosamente a tomar el sol en un canasto. Descendientes de ella son Juan, Pedro y Amelia Morán.

El mejor negocio que había era el de doña Elena Escalón, dueña de la Finca Santa Elena, hoy de doña Carmela de Álvarez, allí se celebraban los mejores bailes y posadas pastorales; las gentes de aquel entonces caminaban por las calles polvorientas en noches de luna, para ver el bello nacimiento que tan artísticamente preparaban; por supuesto que en ese nacimiento nunca faltaban los melones y el incienso, que le daba el toque místico de un aire perfumado. Descendiente de ella fue la niña Nicha Escalón. Don Fortunato López y doña Teva López de López, padres de numerosa familia, emprendedores que con sus luchas han dado empuje a esta ciudad. Ella acaba de cumplir 86 años, pero es tan jovial que causa admiración y siempre ha sabido hacer y... callarse.

Don José María Arce, descendiente directo de la familia del prócer José Manuel Arce, y su esposa Secundina de Arce, que casi siempre fue la primera capitana de las fiestas de este lugar y cuentan que en su casa se llevaban a cabo sesiones espiritistas, donde se oían tocar instrumentos y mover mesas para asombro de los invitados. La señorita Mariquita Alvarado, doña Alejandra Samayoa de López y su hermana la señorita Mariquita López, doña Saturnina Flores; niña Rosenda Cardona, que enseñaba la doctrina; doña Tránsito Bernal, fundadora de los primeros estancos; Juan Ramírez, Miguel Ramírez, Indalecio Hernández; Julián Polanco y Paula Flores, María Fidelina Martínez y Catalina Alvarado, la niña Rodriga, don Ursulo Portillo; señoritas Piedad, Naty y Mayita Guzmán, familia de Cayo López; la niña Pío y don Genaro Quijada, Toya Mancía, Chico Aguilar, Chico Chacón y algunas otras familias que escapan por ahora de nuestra mente, pero poco más o menos, estos eran los habitantes de El Congo cuando pasó por aquí por primera vez el ferrocarril en el año de 1912.

Luego vinieron generaciones jóvenes que tuvieron la satisfacción de realizarse en este lugar que había tomado gran auge comercial, impulsado por la llegada del ferrocarril, esto atrajo también familias que se asentaron en ésta y se unieron a las que aquí vivían, pero podemos recordar a don Ceferino Mancía y doña Chusita Cerritos de Mancía, don Antonio Mancía y doña Isabel Vásquez de Mancía, don Daniel Mancía y doña Lucía González de Mancía, don Francisco Mancía y doña Emilia González de Mancía, don Lázaro Mancía y Mercedes Granados, don Ismael Menjívar y doña Concha Menjivar, don Rubén Polanco y doña Carmen Calderón de Polanco y su hermano don Víctor Manuel Polanco y doña Juana López y su hija Julia López, Nicolás Samayoa, Sabino Samayoa y Coronado Samayoa, Hortencia, Ofelia y Micaela Samayoa, Rosa Aceituno de Linares, Felipe Martínez y su esposo Delfina, Eugenio y Sebastián Ramírez, Eulalio y Mercedes Hernández, María Hernández, Luis Aceituno, Agustín Linares, Juan José Ayala, don Alejandro Ayala, Rosa Aceituno de Cantón, Tiburcio Ramos, Romelia y Margarita Samayoa, don Rubén Vásquez y Mercedítas Ramírez de Vásquez, Valentín Palacios y su esposa Toya de Palacios, don Octavio Castro, don Adelso Figueroa y su esposa Anita Farfán de Figueroa, don Juan Figueroa y Adela Magaña de Figueroa, Rosita Calderón, Joaquín Carballo, Chenta Chacón, Eufracia de Cantón, Carlos Aquino, Guillermo López y Cleotilde de López, Isabel María Luisa y Magdalena Bonilla, Emilio Zavaleta, Estanislao Hernández, doña Petrona Ramírez de Orozco, Sebastián Orozco, José García, Gervacio Chávez, Fidelina López, Jorge López, Beltán López, Alberto Arriza, Norberta Aguilar, don German Samayoa, Refugio Bonilla, Fidelia Centeno, el mayor Villeda y su esposa Isabel, Aniceto Martínez, Claudia Barahona Lucero, Modesta Aquitania Duarte, Baltazar y su esposa Dominga López, Miguel Ángel Ramírez, Isaías y María Escalón, Fidelia Vásquez, Casimiro Hernández, Eugenia Calidonio de Alfaro, don Fidel Arana, Zalomé Navas; haciendo omisiones involuntarias, estos eran los moradores antes y poco después del año de 1,930. El doctor Francisco Antonio Reyes, donó el predio que ahora ocupa la Alcaldía y el mercado y donde está la escuelita.

Don Adelfo Figueroa donó el predio donde está el cementerio. El lugar que ocupa el Centro Escolar El Congo, eran terrenos baldíos que quedaron sin herederos, cuando falleció doña Mariquita Alvarado.

En 1935 compuso el músico - poeta Agustín Lara, la canción 'La Marimba' para una fiesta de agosto. En la cofradía de doña Isabel Vásquez de Mancía, en donde había una marimba amenizando el acto, fue allí donde se inspiró Lara; tomando los bolillos de manos de una marimbista, sonaron por primera vez los acordes de esa bella melodía que desde entonces soñadoramente ha sido como el himno de esta ciudad.

El Maestro Agustín Lara en esa fecha acompañaba al General Maximiliano Hernández Martínez que le había agasajado en el lago, regresando de allá y pasando como a las cuatro de la tarde por El Congo un día domingo. En la báscula que tenían como bodega para el café los señores Álvarez, se celebraban los bailes y también servía como teatro. Allí la compañía 'Encanto' presentó muchas obras. Los asistentes tenían que llevar sus sillas.

Año 1923 Tenemos en nuestras manos una copia de la escritura privada de compra venta, de un lote de terreno rústico situado en el cantón 'Congo' de la jurisdicción de Coatepeque que dice: Otorgado por doña Delfina Alvarado Mendoza de Martínez a favor del cura párroco de esta ciudad presbítero don Rafael Paz Fuentes, como representante legal de la Iglesia Parroquial (valor ¢25.00).