Los algonquinos son un pueblo nativo del este de Canadá que habla las lenguas algonquinas. Cultural y lingüísticamente, están estrechamente relacionados con otros pueblos como los odawa, los potawatomi, los ojibwe, los mississaugas y los nipissing, con quienes conforman el agrupamiento común llamado Anishinaabe.
Aunque fueron conocidos por muchos nombres en el pasado, como algoumequin, se ha sugerido que el término más común «algonquino» deriva de la palabra maliseet elakómkwik: "ellos son nuestros parientes/aliados".Bright, William (2004). Native American Place Names of the United States. Norman: University of Oklahoma Press, pág. 32Campbell (1997:401 n. 133, 136) Los algonquinos se autodenominan omàmiwinini (plural: omàmiwininiwak) o con el nombre más generalizado de anicinàpe (plural: anicinàpek). Es el grupo heterogéneo más grande de pueblos de habla algonquina, que, según Brian Conwell, se extiende desde Virginia hasta las Montañas Rocosas y al norte hasta la bahía de Hudson, recibió su nombre de la tribu de los algonquinos.
La mayoría de los algonquinos hoy viven en Quebec; las nueve tribus algonquinas en esa provincia y una en Ontario tienen una población total de unas 11000 personas.El uso popular refleja cierta confusión en este punto, debido a que el término "Algonquín" es a veces usado, como en esta entrada de la "Enciclopedia Católica", para referirse a las sociedades Algonquino-hablantes).
Tradicionalmente, los algonquinos practicaban el Midewiwin (el Camino del Corazón). Creían que estaban rodeados de muchos manitòk o espíritus en el mundo natural. Los misioneros franceses convirtieron a muchos algonquinos al catolicismo en los siglos y . Hoy en día, muchos algonquinos practican el Midewiwin tradicional o una fusión sincrética del cristianismo y el Midewiwin.
En la historia oral de la Gran Migración Anishinaabeg, los algonquinos dicen que emigraron desde la costa atlántica. Junto con otros anicinàpek, llegaron al "primer lugar de detención" cerca de Montreal. Mientras que los demás anicinàpek continuaron su viaje río arriba por el río San Lorenzo, los algonquinos se asentaron a lo largo del Kitcisìpi (el río Ottawa), una importante vía para el comercio, el intercambio cultural y el transporte durante mucho tiempo. Sin embargo, la identidad algonquina no se realizó por completo hasta después de la división de los anicinàpek en el "Tercer lugar de parada". Los estudiosos han utilizado las historias orales, la arqueología y la lingüística para estimar que esto ocurrió hace unos 2000 años, cerca de la actual Detroit.
Después del contacto con los europeos, especialmente con los franceses y los neerlandeses, las naciones algonquinas se volvieron activas en el comercio de pieles. Esto los llevó a luchar contra los poderosos iroqueses, cuya confederación tenía su sede en la actual Nueva York. En 1570, los algonquinos formaron una alianza con los innu del este, cuyo territorio se extendía hasta el océano. Culturalmente, los algonquinos y los mississaugas no formaban parte de la alianza Ojibwe-Odawa-Potawatomi conocida como el Consejo de los Tres Fuegos, aunque mantenían estrechos vínculos. Junto con los innu, los algonquinos mantuvieron lazos culturales más fuertes con los pueblos wendat, abenaki, atikamekw y cree.
Cultura thumb|Distribución circa 1800. Muchos algonquinos todavía hablan el idioma algonquino, llamado generalmente Anicinàpemowin o específicamente Omàmiwininìmowin. El idioma se considera uno de los varios dialectos divergentes de los idiomas anishinaabe. Entre los hablantes más jóvenes, el idioma algonquino ha experimentado fuertes préstamos de palabras del idioma cree.Artuso, Christian. 1998. noogom gaa-izhi-anishinaabemonaaniwag: Generational Difference in Algonquin. Winnipeg: The University of Manitoba Press.
Los algonquinos construyeron sus poblados cerca de los lugares donde cazaban y pescaban, generalmente, cerca de los ríos. Tenían conductas trashumantes, por lo cual muchos de esos poblados eran abandonados a los pocos años de su edificación. Vivían en cabañas, o wigwam, hechas con árboles.Jean-André Cuoq, 1886. Lexique de la Langue Algonquine. Montréal: J. Chapleau & Fils. Primero, se clavaban en tierra unas filas de estacas. Luego, las puntas eran inclinadas y atadas con una cuerda, dejando un agujero en el medio para que escapara el humo del fuego, y no se abrían ventanas. La estructura de la cabaña se cubría con largas piezas de corteza. No se necesitaban mesas, sillas, o camas en un wigwam, se podía comer o dormir en muebles o anaqueles construidos en los muros, o sobre pieles de animales en el suelo.
El líder del grupo de familias era llamado sachem. Una vez elegido como sachem actuaba, a la vez, como gobernante y juez, al resolver desacuerdos entre los integrantes del grupo y al castigar a aquellos que delinquían. Si un pueblo tenía un desacuerdo con otro pueblo, el sachem se desenvolvía como diplomático, intentando mantener la paz. Si ésta se quebraba y el pueblo iba a la guerra, el sachem, ocupaba las funciones de comandante en jefe y conducía a los guerreros en la batalla. Algunas veces el sachem era una mujer, y en ese caso era llamada sunksquaw. Con frecuencia eran las esposas o viudas de los sachems anteriores, pero algunas lo consiguieron por mérito propio, porque las mujeres algonquinas ocupaban, sociopolíticamente hablando, igual espacio que los hombres. Ellas podían votar y tomar parte en un gobierno.
Los sachems no actuaban solos, había un concilio de hombres y mujeres que brindaban consejos. Siempre que un pueblo se enfrentaba a un problema, el consejo se reunía para discutir sobre ello. La charla podía durar horas hasta que todos fueran escuchados y se alcanzara un acuerdo. Tales encuentros eran llamados "powwow".
Valores Los valores de los algonquinos pueden ser resumidos en estas palabras: compartir y cuidar. Cada miembro de un pueblo algonquino era parte de la misma "familia". Las personas compartían lo que tenían y se cuidaban unos a otros. Si un hombre enfermaba o era muy viejo para cazar, otros compañeros lo alimentaban a él y a sus familiares. Si un padre moría, su esposa e hijos eran llevados a los hogares de otros. Nadie era olvidado o dejado sin "familia". Por supuesto, a veces la comida escaseaba. Durante un crudo invierno, muchas personas podían pasar hambre o morir. Este tipo de conducta emparenta a los algonquinos con varias de las culturas aborígenes americanas.
Los primeros americanos tenían un hondo respeto por todas las cosas vivientes. Ellos tomaban solo lo que necesitaban del ambiente. Los algonquinos cazaban ciervos para obtener carne y cuero. Usaban el cuero de ciervo para hacer chozas, pantalones o mallas, faldas y zapatos confortables llamados mocasines. Para obtener pieles, los cazadores colocan trampas para capturar castores, nutrias, y otros animales.
Economía Aunque la sociedad algonquina se basaba gran parte en la caza y la pesca, algunos algonquinos practicaban la agricultura y cultivaban maíz, judía verde, y calabacines, particularmente en el sur de los Grandes Lagos donde el clima, más benigno que en Canadá, permite una mayor estación de cultivo. Otros cultivos indígenas notables que históricamente realizaban los algonquinos era el girasol y el tabaco. Incluso entre los grupos que se basaban principalmente en la caza, los productos agrícolas eran una fuente importante de alimento y eran obtenidos mediante el intercambio o saqueando poblados de sociedades que practicaban la agricultura extensiva.
Wampum Cuando los algonquinos intercambiaban bienes, usaban wampum, que, aunque tenía un uso similar al del dinero, también tenía otros significados: un intercambio de wampum era prueba de buena fe y amistad entre el comprador y el vendedor. La participación de wampum en una transacción significaba ambos partes creían que el intercambio era justo.
Los wampum tenían diversos usos en la sociedad algonquina. Podían ser dados como regalo, para sellar la paz con un enemigo, y en los tratados o acuerdos. Eran además usados como joyas: un sachem podía portar muchas series de wampum para mostrar que él era importante, y podía solicitar a otros pobladores regalos de wampum, o tributo, a cambio de su protección. Cuando un poblador mandaba un mensaje a otro, un cinturón de wampum iba junto con él. El mensaje mandado sin el cinturón era llamado "una palabra vacía", y nadie le prestaría atención.
Las mujeres y las niñas del pueblo tenían la importante tarea de hacer wampum. Primero cortaban valvas de almejas o caparazones de caracol en pequeños pedazos. Los mismos eran luego perforados para hacer los abalorios. Estos abalorios se frotaban con una piedra grande hasta que estaban redondos y lisos, y luego se ensartaban en collares o se convertían en correas. El trabajo tomaba bastante tiempo y una gran cantidad de habilidades. Hoy se pueden ver algunos cinturones de wampum finos en el Museo Americano de Historia Natural en Manhattan.
Religión Los algonquinos practicaban el animismo, siendo a el Midewiwin (el Camino del Corazón): creían que todas las cosas en la naturaleza como los animales, los vegetales, las montañas, los ríos, etc.; tenían espíritus que podían hacer el mal así como el bien. Ellos llamaban a estos espíritus por deidades, los manitòk o espíritus en el mundo natural. Los manitòk les enseñaron como construir las casas, cultivar el maíz, y el uso del fuego. Cuando estos espíritus se enojaban, traían tormentas terribles o hacían trucos sobre los cazadores para que fallaran con sus presas. Un poderoso manitu creó a los humanos con madera y aseguraba la cosecha. Otros controlaban los vientos y el clima.
El chamán, o líder espiritual, tenía la importante tarea de hacerse amigo de los manitòk. Los algonquinos pensaban que los manitòk hablaban a los chamanes a través de los sueños o visiones. Después de los sachems, los chamanes eran los miembros más respetados de un poblado, y jeres. Dirigían a los miembros de la comunidad en las ceremonias religiosas y también los ritos de pasaje (en este caso de iniciación), donde los jóvenes alcanzaban la adultez. Las ceremonias eran celebradas con cantos, tambores y bailes. Los chamanes curaban a los enfermos mediante la invocación de los manitus, aunque no dependían completamente del mundo de los espíritus para curar a los pacientes: usaban medicinas hechas de corteza de árboles y hierbas. Muchas de nuestras modernas medicinas están basadas en las mismas curas que los chamanes usaban hace tiempo (la aspirina, por ejemplo, se basa en un compuesto extraído de la corteza del sauce).
Los doce años era una edad muy especial para un muchacho algonquino. Justo antes de sus duodécimo cumpleaños, el joven era mandado al bosque solo. Tenía que sentarse durante días, sin comida, esperando a que sus espíritus ayudantes vinieran a él en un sueño. El espíritu podía venir como un ave o como un animal y ayudaría al niño el resto de su vida. Esto era llamado tener un sueño espiritual. Si regresaba al pueblo sin tener su sueño espiritual, era mandado de regreso al bosque para intentarlo de nuevo. Cada algonquino tenía que tener su sueño espiritual para ser un hombre.
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