El Reino de Dahomey fue un antiguo Estado africano que se distinguió por ser eje de la captura y venta de esclavos para la exportación y por su ejército de mujeres soldado (amazonas de Dahomey). Situado en el oeste del país yoruba, en la región costera de la actual República de Benín, Dahomey fue probablemente fundado alrededor de 1620 y estuvo originalmente sometido al reino de Allada, de quien solo logró independizarse hacia 1715.

Posteriormente, sus soberanos lanzarán varias guerras de conquista contra sus vecinos y consiguieron ampliar notablemente sus dominios. Así, hacia mediados del , el territorio de Dahomey se extendía, sobre la costa, desde la llamada «Boca del Rey» (al este de Grand-Popo) hasta el lago Denham y el grao de Kotonou (Cotonú), y en el interior, entre el río Cuffo (Kouffo), al oeste, y el río Weme (Ouémé) al este; al norte, el reino estaba limitado por una frontera mal determinada con el territorio de los mahi.

La prohibición inglesa del comercio internacional de esclavos y las consecuentes operaciones antiesclavitud de la Marina Real británica afectaron gravemente la economía de Dahomey, que intentó reemplazar sus fuentes de ingresos con productos agrícolas, pero dichos productos jamás generaron las riquezas que anteriomente obtenían capturando y vendiendo esclavos. En 1894 Dahomey se volvió colonia francesa.

Orígenes Los orígenes de Dahomey pueden ser trazados a partir de un grupo adjá (aja) del reino costero de Allada (Reino de Adra o de los Ardres, en las crónicas occidentales) que se desplazó hacia el norte y se estableció entre los pueblos fon del interior. Según la tradición , el rey Kokpon de Allada tuvo tres hijos: Meji, Té Agbanlin y Gangnihessou o Ganixësu. Después de una disputa sucesoria, el primero sucedió a su padre, mientras que Té Agbanlin partió hacia el sur, donde fundó Adjatché (Porto Novo), y Gangnihessou se dirigió al norte para establecerse en Abomey, núcleo del futuro reino de Dahomey.

El nombre de Dahomey, Abomey o Abomé hace referencia a un fuerte cuyo muro de cinta abarcaba un espacio que en fon se denomina agbomé, y que dio nombre a la ciudad de Abomey.

De acuerdo a la cronología de los reyes de Abomey, Aho sucedió a su padre Dakodonu, que anteriormente había suplantado a su hermano Gangnihessou.Las tradiciones orales relativas a los primeros reyes dahomeyanos presentan considerables problemas de interpretación. Así, por ejemplo, en algunos relatos se presenta a Houegbadja como el segundo gobernante de Dahomey, y como el hijo de su fundador Dakodonu, mientras que en otros se lo describe más bien como su tercer gobernante, y el predecesor inmediato del conquistador Agadja. Después de numerosas batallas con los pueblos vecinos, el rey Aho (1645-1685) logró erigir un verdadero reino y, tras adoptar el nombre de Houegbadja o Wegbadcha, demostró ser un eficiente organizador, creador de una estructura política en la que era predominante el elemento militar. Entre otras cosas, determinó las funciones de los principales ministros (gbonugä), estableció una etiqueta en la corte y decretó las primeras reglas relativas a los funerales.

Sucesor de Houegbadja, fue su hijo Houessou Akaba (1685-1708). Por haber alcanzado el poder muy tarde, adoptó, para recordar el hecho, la siguiente divisa, plena de filosofía: «Pese a su lentitud, el camaleón consigue llegar a la copa del bómbax». Con todo, dispuso del tiempo suficiente para lanzar vigorosos ataques contra los habitantes de la zona del río Wemé. Murió de viruela durante una de esas campañas, y su sucesor, Agadja o Agadcha (1708-1740), consiguió para Dahomey soberanía internacional, independizándose de Allada en 1715. Al carecer de suficientes efectivos masculinos, fue el creador de un cuerpo de tropas femeninas, las famosas amazonas, que debían ser vírgenes o, al menos, cumplían el celibato. Durante su reinado, Dahomey se extendió hasta la costa del golfo de Guinea, estableciendo contacto directo con los europeos. En 1724 conquistó Allada y posteriormente el reino costero de Savi, que controlaba el importante puerto de Ouidah (Whydah).Fueron los portugueses los que dieron el nombre de Ajuda a un fondeadero situado cerca de Grand-Popo. Más tarde, los holandeses, los ingleses y los franceses instalaron allí sus fuertes, deformando el topónimo portugués que se transformó en Fida, Whidah, Juda y por último en Ouidah. En esa época, la ciudad no comprendía más que los fuertes de los europeos y una pequeña aldea de pescadores, designada más tarde por los dahomeyanos con el nombre de Glewe. Próxima a Elmina, se transformará en uno de los principales centros del tráfico en la llamada Costa de los Esclavos. Al principio, el reino de Savi (o Xavier) fue el único beneficiario de dicho tráfico. No obstante, fue derrotado por los yorubas de Oyo, que habían devastado Porto Novo, y con los que tuvo que pactar vasallaje y aceptar pagar un tributo anual compuesto por ochenta y dos esclavos de ambos sexos, así como diversas mercancías.

El contacto con los comerciantes europeos dio a Agadja el sobrenombre de Hwito («el que toma el camino de los barcos»). El máximo esplendor de la dinastía coincidió con este reinado, entre otras razones por abrirse al comercio con los europeos a través de la costa. Por otra parte, la organización política y social fue tomando un carácter institucional. Los antepasados del rey eran objeto de culto religioso con sacrificios humanos. El Estado, centralista y totalitario, pasó a controlar minuciosamente la reproducción y el número de habitantes. thumb|Amazonas de Dahomey armadas con sables y un primitivo fusil.

La fuerza de la aparición de Dahomey no podía menos que inquietar a Oyo. Y desde ese momento una terrible competencia va a oponer a ambas potencias, que aspiraban a controlar el principal tráfico de la costa, es decir, el comercio de esclavos. Además, Oyo y Dahomey competirán brutalmente con Ashanti, que había conseguido asegurarse ese mismo papel en el oeste. Dahomey no se doblegó nunca del todo y prosiguió sus incursiones por toda la región entre el Volta y el Níger.

A mediados del , el reino optó por basar su potencia únicamente en el tráfico de esclavos, erigido en monopolio real durante el reinado de Tegbessou (1740-1774). Pero el país conocerá luego un largo periodo de depresión. El ejército, descuidado por un rey poco guerrero, no resolvió el problema del aprovisionamiento y la venta se resintió, tanto a causa de la guerra de Independencia norteamericana como de la Revolución francesa. Además, el sistema comercial tradicional, basado en los fuertes europeos de la costa, también entró en decadencia.

El asesinato de Agonglo (1797) y la caída de Adandozan (1818) confirmaron la gravedad de la crisis. No obstante, la situación fue enérgicamente enderezada por Ghézo, que reinó durante cuarenta años (1818-1858) y se reveló como un gran estadista. Este monarca tuvo la habilidad de introducir varias innovaciones, entre las que destacó la producción y comercialización del aceite de palma. Durante su reinado la población del reino paso de un millón de personas al doble, producto de las grandes conquistas que logró.

Seguramente al percatarse de que el nuevo producto podría significar un aumento de las ganancias, reforzando las obtenidas del comercio de esclavos, Ghezo comenzó a tomar medidas para alentar este nuevo comercio a partir de la década de 1840, declarando a la palma un árbol sagrado y prohibiendo su corte. Ghezo dio también un paso crucial en la transformación del kouzou, tipo de impuesto sobre la producción agrícola, introducido durante el reinado de Houegbadja, en un impuesto pagable en aceite de palma por todos los cultivadores y colectores de palma por un importante dignatario, el Tavisa. El rey también se asoció con un comerciante de Marsella, Louis Régis, que se estableció en 1843 en el antiguo fuerte francés de la costa y facilitó la entrada del aceite en el mercado metropolitano.

Todo esto originó una nueva prosperidad, que permitió al país liberarse de la tutela de Oyo y encontrar una alternativa al comercio negrero, combatido por la escuadra británica (bloqueo de 1851) y comprometido por las derrotas sufridas por las tropas de Dahomey contra los egba (vergonzosos fracasos de 1851 y de 1864 frente a Abeokuta).

Aunque con menos éxito, el rey Glélé (1858-1889) continuó con la misma política. Más belicoso y menos interesado por los problemas económicos, tuvo la mala suerte de gobernar en una época en que se acentuaba la presión de los comerciantes franceses, descontentos a causa de una fuerte presión impositiva y por la competencia, cada vez más dura, de los británicos.

Las luchas contra los franceses El conflicto directo se desarrolló en la última década del , cuando Francia estableció un protectorado sobre Porto Novo, un vasallo de Dahomey, lo que constituyó un serio revés para las intereses económicos de este último. En 1889, el heredero del trono, el príncipe Kondo, informó al gobernador de Rivières du Sud, Bayol, de que el pueblo fon nunca aceptaría semejante situación. En febrero del año siguiente, Bayol ordenó la ocupación de Cotonú y el arresto de todos los notables fon de la ciudad. El príncipe Kondo, que había comenzado a reinar en diciembre de 1889 bajo el nombre de Behanzin, reaccionó movilizando a sus tropas. En esa época, Dahomey tenía un ejército permanente que, en tiempo de paz, contaba con unos 4000 hombres y mujeres. En tiempo de guerra, el servicio militar era obligatorio para todos los hombres y contaba con el apoyo de las amazonas.

La guarnición francesa de Cotonú fue atacada y, al mismo tiempo, una parte del ejército dahomeyano, enviada a la región de Porto Novo, comenzó a destruir las palmeras. Tal como pensaba Behanzin, estas contramedidas económicas indujeron a los franceses a pedir rápidamente la paz. El 3 de octubre de 1890, el padre Dorgère se presentó personalmente en Abomey con proposiciones de paz: como contrapartida al reconocimiento de Cotonú como posesión francesa y al derecho de los franceses a recaudar derechos de aduana y a estacionar en el lugar una guarnición, los franceses pagarían a Behanzin una anualidad de 20.000 francos. El rey aceptó estas condiciones y se firmó un tratado. Pero, Behanzin comenzó a modernizar su ejército con el objeto de defender el resto de su Estado. Entre enero de 1891 y agosto de 1892 compró «1.700 rifles de tiro rápido, seis cañones Krupp de diversos calibres, 5 ametralladoras, 400.000 municiones surtidas y una gran cantidad de granadas», a las firmas alemanas que operaban en Lomé.