El Colegio Mayor Universitario Diego de Covarrubias es uno de los cinco colegios mayores de fundación directa de la Universidad Complutense de Madrid. Está situado en la Ciudad Universitaria de Madrid. En la actualidad aloja a un máximo de 138 colegiales.

Historia Creación y primeros años En el contexto de la posguerra española fueron naciendo en la Ciudad Universitaria diferentes Colegios Mayores, que acogían a los estudiantes de fuera de Madrid. El precedente era la Residencia de Estudiantes de Madrid, que continuaba viva de algún modo (incluidos sus fondos bibliográficos) en el Colegio Mayor Ximénez de Cisneros, situado desde 1942 en el complejo de edificios de avenida Séneca, que empezó a construirse antes de la guerra para la Residencia de Estudiantes, bajo proyecto del arquitecto Luis Lacasa Navarro pero no llegó a terminarse. Más tarde dicho colegio se desgajaría en el propio Cisneros, el Colegio Mayor Antonio de Nebrija y el "Colegio Mayor Santa María del Campo" denominación oficial reflejada en el Boletín Oficial del Estado de 2 de enero de 1952 y que acabaría convertido en el actual C.M. Diego de Covarrubias. En su primera etapa, el Santa María del Campo se dedicaba precisamente a albergar estudiantes que fueran a orientar su vida profesional a las zonas agrarias.

El ministro de Educación Nacional, Joaquín Ruiz-Giménez inauguraría oficialmente el Colegio el 29 de octubre de 1952, siendo rector de la UCM Pedro Laín Entralgo.60º aniversario del Colegio Mayor Diego de Covarrubias Artículo en Diario ABC, 05/03/2013. Accedido el 14/04/2015. Durante este primer curso el Mayor apenas contaba con 100 colegiales. El Colegio se crea con el fin de proyectar sobre la vida nacional el espíritu universitario y acercar la Universidad a las inquietudes y necesidades de cada sector de la sociedad española; centrando especial atención en las necesidades de los municipios rurales de España. Por tanto, el Santa María del Campo nace con vocación campesina y rural.

Entre los colegiales y de la mano del primer director, Manuel Villar Arregui,Fallece Manuel Villar Arregui, figura destacada de la Transición Diario ABC, 03/12/20101. Accedido el 14/04/2015. fue tomando importancia el estudio de la situación sociopolítica y económica de los pueblos de la zona, especialmente del cinturón obrero de Madrid, a través de las llamadas Misiones Rurales, que se realizaron de entre 1952-56, consistentes en expediciones a municipios rurales en los que se llevaba a cabo, sobre el terreno, un estudio amplio de las condiciones de vida local y proyectando, ya en el Colegio Mayor, los remedios con que corregir las deficiencias observadas en estas áreas.

El capellán del Colegio era por entonces el padre Llanos, y algunos colegiales colaboraron con él en el Pozo del Tío Raimundo, participando en la creación de consultorios jurídicos en las parroquias de Vallecas de San Ignacio y San Diego, donde resolvían casos gratuitamente.Isabel Palomera, Blanca Pascual, Mercedes Pérez y Ana Rocasolano, La documentación del Archivo General de la Universidad Complutense: testimonio y memoria de los conflictos en la universidad española Actas de las IV Jornadas Archivo y Memoria. La memoria de los conflictos: legados documentales para la Historia, Madrid. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Fundación de los Ferrocarriles Españoles, 2009.Villar Arregui, Manuel Acción social de los Colegios Mayores, Revista de Educación. Accedido el 14/04/2015. La principal aportación del Colegio en el barrio del Pozo de Tío Raimundo fue la creación del dispensario médico, inaugurado en octubre de 1955, en el que trabajaban colegiales licenciados y estudiantes de la especialidad.

Muy meritoria fue también la formación cultural que el Colegio pretendió dar a los residentes en aquellos difíciles años, siendo varios y notables los ciclos de conferencias que se llevaron a cabo entre 1952 y 1956, a destacar la conferencia del Archiduque Otto de Habsburgo, con el título “Misión intelectual en el mundo moderno”, pronunciada el 27 de noviembre de 1954 y en la que realizó una defensa de la formación humanística y del Estado, basado en el Derecho y sujeto a sus dictados.

Colegio de estudiantes de Derecho El carácter social y aperturista del Colegio se iría reflejando en esa vinculación, en un contexto en que en algunos Colegios Mayores comenzaba a brotar un cada vez más extendido antifranquismo. Los sucesos estudiantiles del febrero de 1956, en los que los estudiantes universitarios pedían la sindicación libre en la universidad provocan, dada la participación de numerosos colegiales, el cese del director. Entre las medidas que se toman por las autoridades franquistas se encuentran restringir el acceso al Colegio únicamente a estudiantes y opositores de la carrera de Derecho, hecho impulsado en gran parte por el nuevo director, el catedrático de Derecho Romano Juan Iglesias Santos.Iglesias Redondo, Juan Discursos pronunciados en el acto de inauguración de la calle Juan Iglesias en la Ciudad Universitaria de Madrid (21 de marzo de 2013) Pero no sólo cambia la comunidad colegial, sino el nombre, que pasa a ser hasta la actualidad “Diego de Covarrubias” en homenaje al jurista, Obispo de Segovia. Junto con el nombre del Colegio, se cambia también el escudo y la Beca del Colegio, pasando ésta de ser de color verde a roja, color representativo de la carrera de Derecho.

Durante estos años, se desarrollaron en el Colegio clases prácticas, seminarios y conferencias por parte de un cuadro especializado de profesores. Se procuró también el estudio de los problemas presentes del momento, a través del contacto con la realidad jurídica cotidiana.

Josep Borrell, antiguo colegial del CMU Diego de Covarrubias|miniatura|250px

Los años 60 El 28 de es designado director del Mayor Fernando Suárez González, que permanecería como tal hasta 1969. Con él se recuperarían los colegiales (en aquel momento, solo varones) de todas las licenciaturas y carreras técnicas y superiores. Suárez dará un impulso nuevo al Mayor, dotándole de un aire desconocido hasta entonces al ver la función de los Colegios Mayores como una función educativa y formativa, y no son como una solución al problema del alojamiento. Su deseo fue crear un ambiente de trabajo, de solidaridad, de tolerancia, de dignidad universitaria y de concordia civil . De ahí que entre los colegiales que se han formado en esta época figuren primeros hombres del panorama nacional, personalidades todas ellas heterogéneas, seguidoras de los valores democráticos.

La mayoría de las tradiciones que hoy conserva el Colegio, así como las normas internas que rigen el funcionamiento de la vida colegial, proceden de esta época y de estos años, y dejará bien sentadas las bases de los fines que perseguía la institución: Contribuir al perfeccionamiento de los conocimientos profesionales; proporcionar las enseñanzas adecuadas para una mejor y más lograda formación humana, religiosa, cultural, social, política, deportiva y artística; formar a sus residentes en un espíritu de responsabilidad personal y de entendimiento social de sus tareas y; fomentar la unión y el compañerismo.

En el ámbito cultural, es destacable la lista de primeros hombres del panorama nacional que pasaron por el Colegio en estos diez años, siendo muy difícil de superar por cualquier otra institución, académica o cultural, del momento. De especial relevancia fueron los llamados Ciclos de Conferencias, del que destaca el ciclo “Hombres de España” (durante el curso 1962-1963), que contribuía al esclarecimiento de las personalidades de los hombres que históricamente pensaron sobre los problemas más acuciantes de la vida española en los últimos tres siglos. Además, se simbolizaba en ellos el intento de superar las dos Españas.  

En sus diez años el Colegio alcanzó un importante nivel tanto académico como en lo referente a actividades culturales, sociales, académicas y de formación, destacando de nuevo por su pluralidad política. Durante aquellos años Gerardo Diego, el profesor Aranguren, Buero Vallejo, Laín Entralgo, Berlanga, Pemán, Sampedro, Vela Zanetti, Ramón Tamames, el Dr. Vallejo-Nájera, Máximo o Don Juan Carlos de Borbón, entonces Príncipe de España, pasaron por el salón de actos pronunciando conferencias, debatiendo, ilustrando y convirtiendo al Mayor en un referente cultural madrileño.

Durante estos años además, Suárez y los colegiales conseguirían una mayor proyección externa del Mayor, gracias a diferentes empresas culturales, como la Colección Pabellón, en la que quedaban reflejados los premios de los trabajos ganadores en los diversos concursos que tenían lugar en el Colegio (poesía, relato, cuento, etc). Además en estos años actividades culturales genuinas como los “semáforos” o “La Clave” dirigida por el colegial José Luis Balbín, tuvieron una proyección nacional más tarde, gracias a los medios de comunicación.

El último acto académico presidido por Suárez, la Apertura de Curso 1969-1970, contó con la presencia del Príncipe de España, Don Juan Carlos de Borbón. 

Los años 70 La década de los 70 trae cambios sustanciales en el Colegio Mayor. En enero de 1970 le sucede a Suárez, en el cargo de director, Diego Ignacio Mateo del Peral, esto supuso una continuidad y una apuesta por la línea marcada por Fernando Suárez. En noviembre de 1970 el ministro de Educación le cesaOficio de cese como Director del Colegio Mayor Diego de Covarrubias de Diego Ignacio Mateo del Peral. Archivo del Colegio. 5 de noviembre de 1970. y nombra a Manuel Roa Rodríguez, Director en funciones. Este, para mostrar su desacuerdo con la decisión del ministro de Educación, dimitió a finales del mismo mes, junto con el Capellán, el Jefe de Estudios y el médico; pasando el Colegio a estar regido por el Consejo Colegial.

En diciembre de 1970, el Rector admitió la reincorporación de Manuel Roa Rodríguez,Oficio de nombramiento como Director del Colegio Mayor Diego de Covarrubias de Manuel Roa Rodríguez. Archivo del Colegio. 11 de diciembre de 1970 estando en el puesto de Director durante dos años, hasta que el Tribunal Supremo falló una sentencia a favor del recurso llevado por los colegiales contra el cese del anterior director, por lo que Diego Ignacio Mateo del Peral se reincorpora a las funciones de Director en los inicios del curso 1973 – 1974.

Esta época coincidió con los últimos años del régimen, siendo tremendamente agitados. El asesinato de Carrero Blanco y la “Revolución de los Claveles” y el ambiente general en Portugal, dejaron huella en una Universidad deseosa de cambios. La dureza se recrudeció en las aulas y el Tribunal de Orden Público dictó numerosas sentencias contra universitarios.

En este ambiente duro y difícil, el Mayor siguió con una actividad cultural muy notable, si bien algo menor que en los años 60. Los cambios en la sociedad española, también se perciben en el Colegio. Los nuevos aires penetran en el Mayor y la participación general de los colegiales es menor. Aun así, la actividad cultural no disminuyó, y muchos de los hombres que hicieron posible la Transición pasaron por los salones del Mayor.

Los años 80 El curso 1977-1978 se inició con el cese de Diego I. Mateo y el nombramiento del hasta entonces Director del Colegio Mayor Menéndez Pelayo, Luis Sánchez-Harguindey y Pimentel. En estos años se aprecia un claro declive de los Colegios Mayores, disminuyendo las calificaciones de los colegiales.Memoria colegial. Curso 1977-1978. Archivo del Colegio Mayor Diego de Covarrubias. 1978. Además, el curso 1978-1979 comenzó con otro nuevo director, Bernabé Sanz Pérez, que a su vez era director del Menéndez Pelayo, el Ximénez de Cisneros y el Antonio de Nebrija, en un afán por parte del rectorado de que los Colegios Mayores perdieran su identidad.