El teatro americano en la Segunda Guerra Mundial describe una serie de áreas de operaciones en su mayoría menores durante la Segunda Guerra Mundial. Esto se debió principalmente a la separación geográfica de América de los teatros de operaciones centrales del conflicto como Europa o la región Asia-Pacífico. Por lo tanto, cualquier amenaza por parte de las Potencias del Eje para invadir a países Aliados como Canadá y Estados Unidos en América del Norte o Colombia y Brasil en América del Sur se consideró poco probable, lo que permitió que los recursos aliados se desplegaran en los teatros de ultramar. A pesar de esto, independientemente del bando bélico-político, el temor a la guerra en casa provocó que varias naciones americanas gastaran una gran cantidad de recursos financieros en defensa y relaciones exteriores ante un posible intento de invasión por parte de los Aliados que contaban con fuerte presencia en todo el continente o las potencias del Eje por medio de sus territorios de ultramar.

En la práctica la mayoría de combates no se dieron en territorio continental y también fue el teatro de operaciones con menos víctimas mortales. Paralelamente, fue el teatro en donde los gobiernos de cada país realizaron más intervenciones diplomáticas, tal como la ocupación aliada de Japón, Corea del Sur o Alemania dirigida por Estados Unidos o la ruptura de relaciones exteriores realizada por casi toda América Latina con respecto a las Potencias del Eje.

Ataques japoneses Cañoneo de Ellwood El territorio continental de Estados Unidos fue el primero en ser cañoneado por el Eje, el 23 de febrero de 1942 cuando el submarino japonés I-17 atacó la instalaciones de extracción de petróleo de Goleta, cerca de Santa Bárbara, California. A pesar de que sólo una estación de bombeo y una pasarela fueron dañadas, el capitán del I-17 Nishino Kozo retransmitió a Tokio que había dejado Santa Bárbara en llamas. No hubo bajas y el coste de los daños se estimó en 500-1000 dólares de la época.California in World War II: The Shelling of Ellwood Sin embargo las noticias del bombardeo provocaron el pánico ante una hipotética invasión japonesa de la Costa Oeste.

Invasión de las Aleutianas

El 3 de junio de 1942 las islas Aleutianas, que se encuentran en el sudoeste de Alaska, fueron invadidas por tropas japonesas. Los militares estadounidenses, que habían roto los códigos militares japoneses, conocían de antemano este hecho y decidieron dedicar a la defensa de la isla la menor cantidad de recursos posible, por lo que los japoneses ocuparon las islas sin encontrar apenas resistencia. La mayor parte de la población civil fue evacuada a campos en la Alaska continental, aunque algunos fueron capturados por los japoneses y llevados a Japón.

En la que sería conocida como la batalla de las islas Aleutianas, los estadounidenses desembarcaron en la isla Attu y tras sufrir numerosas bajas combatiendo en un terreno de orografía muy difícil y un clima terrible, recuperaron su control a finales de mayo de 1943. Una gran fuerza de invasión estadounidense-canadiense desembarcó en la isla de Kiska el 7 de agosto, pero los japoneses habían evacuado la misma diez días antes sin ser detectados y no hubo, en consecuencia, enfrentamiento alguno.

Aunque Alaska era territorio de los EE. UU., no era todavía un estado (dicho Estado no lo consiguió hasta 1959). La invasión constituyó la única ocupación por parte de una potencia extranjera de terreno estadounidense en Norteamérica desde la guerra de 1812.

Ataque al faro del Cabo de San Esteban

El 20 de junio de 1942 el submarino japonés I-26, al mando de Yokota Minoru, disparó entre 25 y 30 proyectiles de 140 mm al faro del Cabo de San Esteban situado en la isla de Vancouver pero ninguno de ellos acertó en el objetivo. Este fue el primer bombardeo de suelo canadiense desde la guerra de 1812. Aunque no hubo bajas, la decisión de apagar las luces de los faros más alejados fue desastrosa para la navegación.

Ataque a Fort Stevens

En la noche del 21 al 22 de junio de 1942 el submarino japonés I-25, al mando de Tagami Meiji emergió cerca de la desembocadura del río Columbia en Oregón y disparó varios proyectiles hacia la base de Fort Stevens. Los únicos daños constatados los sufrieron la reja de protección del campo de béisbol y unos cables telefónicos. No se permitió a los artilleros de Fort Stevens devolver el fuego porque habría ayudado a los japoneses a corregir el tiro. Un avión en vuelo de entrenamiento avistó el submarino, que fue atacado por un bombardero estadounidense, pero el submarino consiguió escapar. Este fue el único ataque a una instalación militar estadounidense en suelo de EE. UU. acaecido durante la Segunda Guerra Mundial.

Ataques aéreos en Oregón

miniaturadeimagen|200px|Oficial Nobuo Fujita. miniaturadeimagen|250px| Hidroavión Yokosuka E14Y "Glen" . El 9 de septiembre de 1942, un hidroavión japonés Yokosuka E14Y1 (apodado "Glen", por los aliados) tripulado por el piloto Nobuo Fujita y el observador Shoji Okuda despegó del submarino I-25 y lanzó dos bombas incendiarias de 80 kg en el Monte Emily, cerca de Brookings, Oregón, con la intención de provocar incendios forestales. El bombardeo se repitió el 29 de septiembre, pero ninguno de ambos causó daños significativos. El ataque del 9 de septiembre fue el primer bombardeo aéreo sufrido por los Estados Unidos en su territorio continental.

Globos incendiarios Entre noviembre de 1944 y abril de 1945, Japón lanzó más de 9.000 globos incendiarios (風船爆弾, 'fūsen bakudan' en japonés, literalmente "bomba de globo de papel") hacia Norteamérica. Arrastrados por la recientemente descubierta corriente en chorro del Pacífico, los japoneses esperaban que sobrevolaran el Océano Pacífico y se estrellaran en EE. UU., iniciando incendios forestales masivos con la destrucción que eso conllevaría. Aproximadamente 300 llegaron a Estados Unidos, pero causaron escasos daños. Seis personas (5 niños y una mujer llamada Elsie Mitchell) murieron cuando uno de los niños manipuló uno de los globos que había quedado atrapado en un árbol en Bly, Oregón, explotando. Fueron las únicas víctimas mortales civiles habidas en territorio continental estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial. Informes recientes de la PMC y de los militares canadienses indican que los globos llegaron incluso hasta Ituna, en Saskatchewan. Se considera también que el incendio de Tillamook fue provocado por uno de estos globos incendiarios.

Ataques alemanes Espionaje alemán en Estados Unidos miniaturadeimagen|Duquesne.Foto del archivo del FBI.

El círculo de espías de Duquesne Ya antes de la guerra había un gran círculo de espías operando en los Estados Unidos. El Círculo de espías de Duquesne constituye todavía el caso de espionaje con sentencias condenatorias más grande de la historia de los EE. UU. Los 33 agentes alemanes que componían el círculo de espías fueron situados en puestos clave para reunir información que pudiera ser usada en la eventualidad de que estallara la guerra y para realizar actos de sabotaje: uno de ellos abrió un restaurante para conseguir información de sus clientes; otro trabajaba en una compañía aérea para informar sobre los buques aliados que cruzaban el Atlántico; otros trabajaban como repartidores para entregar mensajes secretos a la vez que repartía el correo normal. La red era dirigida por el capitán Frederick “Fritz” Joubert Duquesne, un colorido personaje bóer sudafricano que espió para Alemania en ambas guerras mundiales y que es más conocido como "el hombre que mató a Kitchener" tras recibir la cruz de hierro por su papel clave en el sabotaje y hundimiento del HMS Hampshire en 1916. William G. Sebold, un agente doble que trabajaba para los Estados Unidos, fue clave en la resolución por parte del F.B.I. del caso. Seabold trabajó como operador de radio para el anillo durante dos años, dando valiosa información al FBI sobre qué enviaban Alemania a los espías en los Estados Unidos, mientras a la vez controlaba la información que era transmitida a Alemania. El 29 de junio de 1941 el FBI cerró la trampa. Los 33 espías fueron arrestados, juzgados, declarados culpables y condenados a un total de más de 300 años de prisión.

Operación Pastorius Cuando los Estados Unidos entraron en la Segunda Guerra Mundial, Hitler ordenó al servicio de espionaje alemán (Abwehr) que creara el caos en dicho país. En junio de 1942 se reclutaron ocho agentes, que fueron divididos en dos equipos: el primero, formado por George John Dasch (también conocido con el nombre de George Davis), al mando del mismo, Ernest Burger, Heinrich Heinck y Richard Quirin. El segundo, al mando de Edward Kerling, con Hermann Neubauer, Werner Thiel y Herbert Haupt.

El 12 de junio de 1942 el submarino U-202 desembarcó al equipo de Dasch, equipado con planos y explosivos en East Hampton, Long Island, Nueva York. Su misión era destruir las centrales eléctricas de Niágara Falls y tres fábricas de la Aluminum Company of America (ALCOA) en Illinois, Tennessee y Nueva York. Sin embargo, su desembarco fue avistado por un miembro de los guardacostas que, de inmediato, dio la voz de alarma. Tras ser capturados, fueron interrogados por el FBI y Dasch y Burger confesaron para obtener una pena más suave.

El equipo de Kerling desembarcó del U-584 en la playa de Ponte Vedra, a 40 km al sudeste de Jacksonville, Florida el 17 de junio. Su misión era colocar minas en cuatro zonas: el ferrocarril de Pensilvania en Newark, Nueva Jersey, en las compuertas de canales en San Luis y Cincinnati y las conducciones de agua potable de la ciudad de Nueva York. El equipo fue a Cincinnati, donde se dividió: dos se dirigieron a Chicago y los otros a Nueva York. No obstante no cumplieron ninguna de sus misiones, pues la confesión de Dasch condujo al arresto de todos ellos el 10 de julio.

Los ocho fueron juzgados por una comisión militar, y seis fueron condenados a muerte. El presidente Roosevelt ratificó las sentencias. La comisión militar fue confirmada por el Tribunal Supremo en Ex parte Quirin y los seis condenados fueron electrocutados el 8 de agosto. Dasch y Burger fueron condenados a treinta años de prisión. Ambos fueron liberados en 1948 y deportados a Alemania. Dasch, que había vivido muchos años en Estados Unidos antes de la guerra tuvo una vida difícil en Alemania tras su expulsión, por haber cooperado con las autoridades estadounidenses. Su condición de deportado le impedía regresar a los EE. UU., y aunque pasó muchos años escribiendo a destacadas autoridades estadounidenses (Johnn Edgar Hoover y el presidente Eisenhower entre otros) solicitando permiso para volver, no tuvo éxito. Finalmente huyó a Suiza, donde escribió un libro titulado Ocho espías contra América.

Operación Elster En 1944 hubo un nuevo intento de infiltración de nombre código "Operación Elster" ("urraca"). En la operación Elster estuvieron implicados el espía alemán Erich Gimpel y un estadounidense que se había pasado a los alemanes llamado William Colepaugh. Su misión era reunir información sobre el proyecto Manhattan y sabotearlo si era posible. Ambos partieron de Kiel en el submarino U-1230 y desembarcaron en Hancock Point, Maine el 30 de noviembre de 1944. De ahí marcharon a Nueva York, pero la operación degeneró en un fracaso absoluto. Colepaugh se entregó voluntariamente al FBI el 26 de diciembre y reveló todo el plan. Gimpel fue arrestado cuatro días más tarde en Nueva York. Ambos fueron condenados a muerte, pero se les conmutó la sentencia. Gimpel pasó diez años en prisión y Colepaugh permaneció encarcelado hasta 1960.

Actividad alemana en Canadá St. Martins, Nuevo Brunswick