La batalla de Aquae Sextiae se refiere a dos combates sucedidos durante tres días del verano del año 102 a. C., entre las legiones de la República romana, mandadas por el cónsul Cayo Mario, y las tribus germánicas de los teutones y sus aliados ambrones. Ambos enfrentamientos finalizaron con la completa victoria de las primeras.

Fuentes Las principales fuentes antiguas sobre esta batalla son la biografía que escribió Plutarco sobre Mario entre finales del y principios del . También el Epítome (resumen) de Floro sobre una obra anterior y mayor de Tito Livio, Historia de Roma, hoy mayormente perdida, incluyendo el libro sobre esta guerra, del que sólo queda una mención breve en Periocas, un índice y resumen de una edición del .

Información sobre este evento también se encuentra en la Historia romana de Veleyo Patérculo, Estratagemas de Sexto Julio Frontino y Germania de Tácito, escritas en el . Existen menciones en la Geografía de Estrabón y los Comentarios sobre la guerra de las Galias de Cayo Julio César, obras de la centuria anterior. Muy posteriores, de la Antigüedad tardía, provienen los escritos de san Jerónimo Hierónimo, su Crónica y una de sus cartas. Por último, se refieren al combate Paulo Orosio en sus Historias contra los paganos y Eutropio en su Compendio de historia romana.

Antecedentes Origen Tradicionalmente se considera que hacia el 120 a. C., los protogermánicos cimbrios abandonaron Jutlandia producto de una inundaciónEstrabón VII.2.1 . y se dirigieron al sur de la moderna Alemania. Vencieron a los boyos y escordiscos,Estrabón VII.2.2 . atacaron a los tauriscos en Iliria,Livio LXIII.5 . aliados de Roma,Apiano IV.17 . y vencieron al cónsul Cneo Papiio Carbón en NoreyaLivio LXIII.6 . en el 113 a. C.Tácito 37 . sumando durante la marcha a muchos pueblos celtas.

Según Apiano, para entonces ya se les unieron los ambrones y teutones, sin embargo, para el erudito alemán Theodor Mommsen, estas tribus no se incorporaron a la migración hasta el 102 a. C., siendo esta campaña la única que hicieron contra la República romana.

Su compatriota, Walter Krüger, tiene una teoría diferente sobre su origen. Como los estudios arqueológicos indicarían que Jutlandia sólo era un lugar de paso, considera más probable que el origen de ambrones y teutones estuviera en el delta del Rin-Mosa-Escalda y la Galia Bélgica, entre las actuales Bélgica y Holanda, donde los pueblos se consideraban descendientes de germanos. Probablemente se trataba de una alianza de eburones, menapios, pemanos, condrusos, segnos, cerosos, ubios, bátavos, cananefates, téncteros, sicambrios, usípetes, catuarios y camavos que desde el 111-110 a. C., se organizaron para atacar las tierras del sur, aliándose con sécuanos y tigurinos. Después de vencer a los romanos en Arausio (Orange) en el 105 a. C., avanzaron hasta la cuenca del río Garona para regresar a sus territorios con un gran botín. En el 102 a. C., entraron en la actual Alsacia para luchar contra los heduos, aliados de Roma y enemigos de los sécuanos.

El británico Nic Fields concuerda con que los descubrimientos arqueológicos en Jutlandia no han proporcionado ninguna evidencia de una emigración masiva. A la vez, señala como, aunque los cronistas suelen relatar que cimbrios y teutones eran tribus germanas, los nombres de sus jefes eran celtas, aunque se ha teorizado con que los cronistas no estaban familiarizados con las lenguas germanas y transcribieron sus nombres en una forma más conocida, es decir, céltica. Sin embargo, Fields reconoce que los cronistas tampoco concuerda con un origen celta o germano, términos que de por sí son complejos, pues refieren a tribus con muchas diferencias culturales entre sí. Además, para los romanos de la época Germania era un total misterio, pues no tenían contacto directo con sus pueblos y ya en el período imperial, cuando se escribieron muchas de las fuentes supervivientes, habían desarrollado muchos prejuicios contra ellos.

Reformas marianas Después del desastre de Arausio, el general Cayo Mario es elegido cónsul y encargado de llevar a cabo importantes reformas en el ejército romano, con las que las legiones pasaron de ser cuerpos temporales de conscriptos a fuerzas profesionales y permanentes.

Mientras tanto, los invasores germánicos cimbrios, teutones y ambrones, después de saquear Hispania volvieron a la Galia y decidieron invadir Italia. Partieron de las tierras de los belóvacos al sur para cruzar los Alpes. Los cimbrios lo harían por el centro, los ambrones y teutones por el oeste y un tercer grupo, los tigurinos, atacaría por el este.Floro I.38.1 .Floro I.38.6 . En palabras del historiador Richard J. Evans, eran: «el mayor desafío a la supremacía romana en el oeste desde la invasión de Aníbal». En respuesta, Mario decidió salir a enfrentarse a los teutones mientras su colega consular, Quinto Lutacio Cátulo, hacía lo propio con los cimbrios.Plutarco Mario 15.4 .

Según el británico William Henry Hall, los germánicos no deseaban saquear, sino obtener tierras donde establecerse, pero ya en el 109 a. C., el cónsul Marco Junio Silano les había dejado claro que no podrían asentarse pacíficamente en territorio romano. Los romanos no tenían tierras que darles en Italia, donde se habían producido recientemente varias hambrunas y de hecho deseaban exportar población al norte de los Alpes.

Fuerzas enfrentadas Ambrones y teutones Las crónicas antiguas dan números sobre el tamaño de la horda, lo que incluye a las familias de los guerreros, sin embargo, todos estos números se deben tomar con cuidado, pues las fuentes son romanas y tienden a exagerar. Basándose en el número de bajas, los germanos sumaban personas según Tito Livio,Livio 68.3 . al menos acorde a Veleyo Patérculo,Veleyo II.12.4 . leyendo a PlutarcoPlutarco Mario 21.2 . o alrededor de según Eutropio,Eutropio V.1 . Paulo OrosioOrosio V.16.12 . y san Jerónimo.Jerónimo Crónica 169.3 . En tiempos recientes, el historiador soviético Serguéi Kovaliov hablaba de hombres, mujeres, niños y ancianos en total. Su colega austriaco, Herbert Graßl, creía que la masa de migrantes bien podía alcanzar los seres humanos y debían contar con alrededor de 9000 carromatos para transportar a sus familias y pertenencias.

El único número referido específicamente a los guerreros germanos lo da Plutarco, quien afirma que ambrones lucharon en la primera batalla.Plutarco Mario 19.7 . Este número también es considerado exagerado en la actualidad. Respecto de las estimaciones modernas, el mencionado Graßl utilizó los cálculos de su colega y compatriota, Karl Völkl, quien estimó en 7000 a guerreros ambrones y teutones. Otro historiador alemán, Joachim Herrmann, creía que los teutones debían contar con a guerreros (y sus aliados cimbrios con otro tanto). Su compatriota, Kurt Weickelt, en un discurso de 1928 analizó la batalla y estimaba que los germánicos tenían a hombres.

Walter Krüger creía que los teutones se componían de quince mil eburones, cinco mil segnos, cerosos, pemanos, condrusos y otros y dos mil jinetes ménapios. Los ambrones serían una hueste de diez mil sicambrios, cinco mil catos, vangíones, németes y cinco mil suevos. En total, la horda sumaría guerreros. Además, los sécuanos podrían haberles proporcionado ayuda, siendo capaces de movilizar unos diez mil combatientes, aunque la mitad debió quedarse en las tierras al sur de Chalon-sur-Saône y Lyon para defenderse de los heduos. Por último, los tigurinos pudieron desplegar unos cinco mil hombres en el valle del río Isère y en los Alpes Peninos y otro tanto en Grenoble para amenazar a los alóbroges.

Romanos El historiador estadounidense Tenney Frank cree que el Senado romano ordenó dividir sus fuerzas: con Mario partieron a la Galia Transalpina tres legiones romanas, mientras que Cátulo debía proteger la Galia Cisalpina con otras dos. La británica Lynda Telford, en su biografía sobre Lucio Cornelio Sila, hablaba de seis legiones que totalizaban hombres. En cambio, el estadounidense Phillip Kildahl cree que el cónsul contaba con un mínimo de siete u ocho legiones romanas, pero después de la batalla debió desprenderse de la mitad de la fuerza para enviar dos o tres a Sicilia y una o dos a Macedonia. También considera que la «legión mariana» tenía en promedio 4000 legionarios, por lo que Mario pudo tener un ejército de legionarios a sus órdenes, sin incluir a sus aliados galos y ligures. En su Historia de Roma, Sergej Kovaliov afirma que el cónsul no disponía de más de a romanos muy bien entrenados y el rodesiano Thomas Carney coincide con él. Nic Fields afirma que probablemente eran cinco a seis legiones.

Respecto de autores alemanes, Völkl estimaba que los romanos debían tener a hombres y Weickelt en a . El ya citado Krüger creía que eran efectivos, de los que eran legionarios organizados en cuatro legiones; además, habría una quinta legión moviéndose del Isère a Durance y que no llegó a tiempo para la batalla.

El británico Adrian Goldsworthy afirma que se trataba de dos legiones de ciudadanos romanos y dos alae sociorum de itálicos, cada una formada por unos 6000 infantes, a los que se sumaban importantes contingentes de auxiliares hasta alcanzar los a soldados; otros hombres quedaron a cargo de Cátulo. Aquella distinción entre romanos e itálicos siguió existiendo hasta la Guerra Social y, de hecho, Mario premió a mil aliados de Camerino con la ciudadanía romana por su valor durante la guerra.Plutarco Mario 28.2 .

Estos números coinciden con estimaciones modernas de que ningún ejército de campaña en la Antigüedad clásica podía pasar los treinta o cuarenta millares, pues en la batalla era imposible mantener la disciplina de contingentes mayores por su mediocre entrenamiento, excepto en casos como las legiones. Es bastante probable que el núcleo de esas tropas fueran veteranos de la guerra de Yugurta y el resto reclutas entrenados personalmente por Mario durante dos años.

Los romanos contaban con auxiliares galos y ligures, pero Frontino señala que Mario no se fiaba de ellos. Para ponerlos a prueba, les entregó una carta con órdenes de no abrirla hasta llegada cierta fecha, pero antes de que llegara el día se las pidió de vuelta y estaba abierta, sabiendo así que tramaban a sus espaldas.Frontino I.2.6 . Sin embargo, Plutarco señala que los ligures eran los más animados a luchar de todos los soldados, pues sus tierras eran las amenazadas inmediatamente por los invasores.Plutarco Mario 19.4 . Respecto de los galos, es posible que fueran alóbroges, volcas tectósages y sécuanos junto a los griegos de Massalia (Marsella), todos pueblos también directamente amenazados por la invasión germánica.

Batalla Asedio del campamento romano 250px|miniaturadeimagen|izquierda|Migración de cimbrios y teutones. Los romanos acamparon en dos campamentos: el primero estaba en un lugar que pasaría a llamarse Fossa Mariana (Fos-sur-Mer), en el lago este del delta del Ródano, en la Galia Narbonense; el principal estaba en Tarascón, en el extremo occidental de los Alpes, pero muy cerca del primero, específicamente en el oppidum ligur de Glanum. Desde esa posición podían defender el puerto del Pequeño San Bernardo y el camino de la costa, únicos caminos por donde podían atravesarse los Alpes en aquella zona.