La geopolítica (del griego antiguo γῆ gê 'tierra' y πολιτική politikḗ 'política') es el estudio de los efectos de la geografía terrestre en la política y las relaciones internacionales. Se han dado varias definiciones: «el estudio de las relaciones entre factores geográficos y entidades políticas» (André-Louis Sanguin); «una disciplina que intenta explicar la formación y acción de los poderes políticos en el espacio» (Fondation des études pour la défense nationale); o «el análisis geográfico de situaciones sociopolíticas» (Michel Foucher). Aunque es una escuela de pensamiento bastante popular, aún carece de una definición unívoca y compartida. Históricamente, el término geopolítica se refiere a las relaciones de poder entre Estados, pero también se aplica de forma más general al estudio de las relaciones de poder en el espacio, independientemente de la escala, incluso a nivel local, estudiando las relaciones entre entidades geopolíticas subnacionales, como los estados federados que conforman una federación, una confederación o un sistema cuasifederal. La gran fama de esta disciplina reside en la capacidad que se le suele atribuir para predecir la acción política (y, por lo tanto, los acontecimientos futuros) mediante el análisis del contexto espacial (no solo geográfico, sino también cultural, social y económico) de los propios actores políticos, o al menos de algunos comportamientos políticos.

La geopolitóloga francesa Barbara Loyer aclara que no se trata de predecir el futuro. «El análisis geopolítico concluye con la enunciación de posibles escenarios. Un escenario propone diversas eventualidades de empeoramiento de una situación, del statu quo o de mejora en una situación de conflicto dada. No se trata de predecir el futuro en una bola de cristal, sino de intentar anticipar lo que podría suceder dados los contextos y las estrategias de los actores».

Según diversos investigadores, el término se utiliza actualmente para describir un amplio espectro de conceptos; en sentido general, se utiliza como sinónimo de relaciones políticas internacionales, pero más específicamente, para implicar la estructura global de dichas relaciones. Este uso se basa en un término de principios del para una pseudociencia de la geografía política y otras teorías pseudocientíficas del determinismo histórico y geográfico. Hoy en día, esta disciplina, lejos de las tendencias deterministas con las que se estableció entre las dos guerras mundiales, revalúa su capacidad para desarrollar las relaciones entre la geografía (análisis de la posición espacial de los estados y la accesibilidad a recursos, mercados, rutas marítimas y terrestres) y el estudio de las relaciones internacionales, junto con el desarrollo de temas y numerosas otras cuestiones relativas a la relación de los estados con los fenómenos más complejos del mundo global. Estos incluyen estudios de área, clima, topografía, demografía, recursos naturales y ciencias aplicadas de la región en evaluación.

Se pueden encontrar reflexiones geopolíticas en autores de la época clásica como Montesquieu. Sin embargo, fue en Alemania donde se desarrolló el concepto en el , bajo el impulso fundador de Friedrich Ratzel. Posteriormente, la disciplina se desarrolló en Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos. Dado que sirvió para legitimar el expansionismo alemán y posteriormente la ideología nazi, esta disciplina cayó en desuso después de la Segunda Guerra Mundial. Los trabajos realizados por académicos como Yves Lacoste en la década de 1980 permitieron un cierto renacimiento de la disciplina, que en esa década recuperó su legitimidad y comenzó a enseñarse nuevamente en la Universidad de París VIII, y a partir de allí en algunas otras universidades del resto del mundo.Vladimir Toncea, 2006, "Geopolitical evolution of borders in Danube Basin" Por la misma época, alrededor de la revista Hérodote, fundada en París por Lacoste, surgió una corriente llamada «geopolítica crítica», que, basada en los principios de la filosofía posmoderna y el posestructuralismo, busca deconstruir las teorías geopolíticas clásicas, a las que acusan de servir a los intereses políticos o ideológicos de las grandes potencias. Esta «crítica», a su vez, recibió numerosas críticas en el mundo académico, por su fuerte contenido ideológico. Como señala Gerard Toal: «las figuras claves dentro de la geopolítica crítica son progresistas de centroizquierda con conexiones con los movimientos sociales antinucleares y medioambientales». Eso les valió críticas como las del historiador Jeremy Black, quien en su libro Geopolitics and the Quest For Dominance los acusa de «precipitación a la hora de juzgar en términos políticos» y de «una tendencia general a adoptar un enfoque político partidista del presente en lugar de intentar analizar las complejidades de una dimensión histórica a largo plazo».

Corrientes, escuelas y etapas del pensamiento geopolítico

De la geografía política a la geopolítica El término geopolítica tiene una connotación estratégica, incluso militar, mientras que el término geografía política se refiere más bien a la organización de estados, regiones, entidades administrativas, fronteras y habitantes.

Hay muchos antecedentes de la geopolítica a lo largo de la historia. El profesor alemán de geopolítica Adolf Grabowsky cita autores griegos como Heródoto, Polibio, Tucídides y Piteas.Niels Werber: Geopolitik zur Einführung, Hamburg 2014, S. 28.No obstante, las primeras ideas sobre geopolítica, tal y como es entendida hoy la disciplina, aparecen en Europa en la época de la Ilustración, como por ejemplo, en los ensayos de David Hume (1711-1776). Montesquieu se refirió a la conexión entre geografía y política en El espíritu de las leyes (1748): atribuyó el espíritu de libertad a las potencias marítimas, mientras que la gran potencia continental, el Imperio ruso, encarnaría el espíritu del despotismo.

Precursores indiscutibles y pioneros de la geopolítica fueron el geógrafo alemán Friedrich Ratzel (1844-1904), el politólogo sueco Rudolf Kjellén, el contralmirante estadounidense Alfred Thayer Mahan y el geógrafo británico Halford Mackinder. A excepción de Kjellén, ninguno de ellos llegó a usar el término «geopolítica», y sus teorías apenas encontraron defensores en la academia universitaria previa a la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Fue la literatura geopolítica de la posguerra la que convirtió a los cuatro autores en clásicos de la recién creada disciplina política.Niels Werber: Geopolitik zur Einführung. Hamburg 2014, S. 26.

Yves Lacoste atribuye el establecimiento de la geopolítica a los jóvenes profesores de Geografía alemanes que en 1919 consideraron la geografía política que se enseñaba en las universidades como inadecuada para «demostrar que las fronteras de Alemania establecidas por el Tratado de Versalles no solo son injustas y absurdas, sino que también para el futuro de Europa eran peligrosas». La geopolítica les había dado la oportunidad de argumentar y así se convirtió en una oposición a la geografía política de tipo académico.Yves Lacoste: Geographie und politisches Handeln. Perspektiven einer neuen Geopolitik. Berlin 1990, S. 24 f.

El Estado como organismo: Kjellén y Ratzel El término «geopolítica» fue utilizado por primera vez por el geógrafo de origen sueco Rudolf Kjellén. En 1899, con su libro Introducción a la geografía sueca, expuso los rudimentos básicos de la geopolítica. En 1916 produjo su libro más importante: El Estado como forma de vida (Staten som livsform), donde se utilizó por vez primera el término «geopolítica». Los principios de dicha ciencia en el pensamiento geoestratégico habían sido tratados por el también geógrafo alemán Friedrich Ratzel. Según este, los Estados tienen muchas de las características de los organismos vivientes. También introdujo la idea de que un Estado tenía que crecer, extender o morirse dentro de «fronteras vivientes»; por ello, tales fronteras son dinámicas y sujetas al cambio. En su obra Politische Geographie, escribió las «leyes del crecimiento de los Estados».

A principios del , varios geógrafos anglosajones ampliaron las reflexiones de Ratzel a problemas militares y estratégicos. Así, geógrafos como el almirante estadounidense Alfred Thayer Mahan postulaban la importancia estratégica del dominio naval como clave para la dominación mundial («quien domine el mar domina el comercio mundial; quien domine el comercio mundial domina el mundo»); dichos preceptos se hallan contenidos en su obra The Influence of Sea Power upon History, 1660-1783, y se le considera una de las obras más influyentes sobre dicha temática. Hoy en día, es conocida como la teoría del poder naval.

Otro geógrafo que también contribuyó al desarrollo de la geopolítica fue el inglés Halford John Mackinder, quien en 1904, frente a la Real Sociedad Geográfica británica desarrolló su tesis denominada El pivote geográfico de la historia, de la cual se desprendió la teoría del Heartland («corazón continental») o «área pivote» (actualmente el territorio de Rusia y de las antiguas repúblicas soviéticas), en la que explica que el control de las grandes zonas continentales facilitaría el dominio del mundo. Un ejemplo de la aplicación de estas teorías geopolíticas, sobre todo de los autores estadounidenses, es la compra de los territorios donde ahora se encuentra el extenso estado de Alaska, el cual en su momento fue comprado por los Estados Unidos al Imperio ruso, y que ha contribuido a mantener a los Estados asiáticos bajo control con respecto a Canadá y, en general, a la parte norte del continente americano.

La geopolítica tuvo gran interés en la Alemania de principios del y alcanzó una gran difusión durante el auge del nazismo. El alemán Karl Haushofer modernizó la geografía política, utilizándola como instrumento que justificaba la expansión territorial de Alemania durante el Tercer Reich (1933-1945) y desarrollando las teorías de Ratzel del «espacio vital» o Lebensraum. Karl Haushofer desarrolló el diseño geopolítico de las «panregiones», que se basaba en la autarquía y autosuficiencia de cada una de ellas para no tener necesidad o dependencia económica/militar de las otras. Este geógrafo dividió los países de todo el mundo en cuatro panregiones:

Panregión americana: abarca todo el continente americano y las islas del Caribe bajo el mando de Estados Unidos Panregión euroasiática: al mando de Rusia (después de haber sido erradicado el comunismo) Panregión este asiática: a cargo de Japón Panregión euroafricana: a cargo de Alemania nazi (o lo que ellos consideraban como la Gran Alemania)

También recupera el término del raumsinn (sentido del espacio) como base de la expansión territorial de Alemania nazi que se constituye a través de propaganda geopolítica para darle un sentido social a la expansión y donde la unidad cultural y etnográfica juegan un papel de suma importancia. De todas formas, existen ciertas actuaciones del régimen nazi que no se corresponden con las teorías de Ratzel y Haushofer, como la cesión del Tirol del Sur a los italianos, zona poblada en su mayoría por población germana.

Países como Rusia, China y Japón dieron también gran importancia a esta ciencia durante los años 1930 y 1940 como camino para alcanzar un poder global. La utilización propagandística de la geopolítica acarreó, tras la derrota alemana, su descrédito, olvido y proscripción, sobre todo en el ámbito académico. No obstante, otras personas, como militares o diplomáticos, siguieron interesándose por esta rama de la geografía.