Quilpué es una comuna y ciudad chilena perteneciente a la Región de Valparaíso, capital de la Provincia de Marga Marga. Junto a las comunas de Valparaíso, Viña del Mar, Concón y Villa Alemana, integra el área metropolitana del Gran Valparaíso.

Recibe el apodo de «Ciudad del Sol», «por su clima benigno y prodigioso». Geográficamente está asentada sobre las cuencas de los esteros Quilpué, Marga Marga y Puangue, y pertenecen a ella subterritorios como El Belloto, en el área urbana, o Colliguay, en la zona rural.

Quilpué es el tercer municipio más poblado de la región, por detrás de las comunas de Viña del Mar y Valparaíso, siendo sus principales actividades económicas la industria manufacturera, el comercio, el rubro inmobiliario y la enseñanza.

Toponimia En el libro «Quilpué, de Floreciente Villa a Ciudad Capital» se registran un total de diez teorías sobre el origen y significado de la palabra «Quilpué», aunque todas estas son distintas variantes de solo dos etimologías: una primera vendría del mapudungún küllpo, ‹tórtola cordillerana›,Afines Quechua en el Vocabulario Mapuche de Luis de Valdivia Kullku, género Metriopelia. y del mapudungún we ‹lugar›, es decir, ‹lugar de tórtolas›; en tanto que una segunda etimología procedería del mapudungún kewpü ‹pedernal› y del sufijo we ‹lugar›, para configurar el significado de ‹lugar de pedernales›. De ellas, el Consejo Nacional de Historia decidió en 1972 otorgar a traducción oficial la primera de ellas, esto es, ‹donde abundan especialmente las tórtolas›, tal cual lo señaló en 1869 Pedro Armengol Valenzuela y, más tarde, en 1944, el misionero capuchino Ernesto Wilhelm de Moesbach.

Entre las demás acepciones, cuatro hacían referencia a «Quilpué» como ‹lugar de pedernales›, aunque con ligeras variaciones. La voz kewpü hace referencia al pedernal o siléx negro, con el que se puede sangrar o fabricar hachas. A partir de esto se generaron distintas traducciones: ‹instrumento para sangrar›, ‹pedernal para sangrar›, ‹guijarros agudos›, ‹lugar de pedernales›, las que se fundamentaban en que los picunches, nativos de la zona, eran avezados en la confección de estas piedras, las que utilizaban para practicar sangrías, un arte medicinal muy socorrido y que fue realizado incluso por la naciente población chilena hasta bien entrada la Colonia. En el mismo sentido, Francisco Solano Astaburuaga había expresado en 1867 la posibilidad de que esta toponimia tuviera, impropiamente, el significado de ‹comarca de jaspes›. Casi un siglo después, dos investigaciones paralelas realizadas por Urbano Rojas Castillo y Luis Aguirre Achiburu, dieron también oportunidad a la descripción de ‹paraje de piedras negras›.

Por otro lado, el apodo de «Ciudad del Sol», en relación con el «clima benigno y prodigioso», fue puesto por Teresa Bórquez Oberreuter, educadora y poetiza portomontina, que cuando llegó a la ciudad en 1932 y hasta su muerte en 1941, utilizó en sus múltiples poemas estas palabras para referirse a Quilpué, las que de forma simultánea y en adelante fueron también empleadas por otros poetas locales.

Historia

Prehistoria, conquista y colonia

El valle en el que se asientan las actuales comunas de Quilpué y Villa Alemana fue poblado por los picunches, también llamados mapuches del norte, a quienes los kichwas (quechuas) del Tawantinsuyu sometieron durante medio siglo, a partir de 1435. Los picunches eran un colectivo recordado por las piedras horadadas que dejaban en sus ceremonias, llamadas piedras tacitas; no residían en poblados establecidos y, mayoritariamente, se dedicaban a la ganadería y textilería, por cuanto confeccionaban vestuarios con lanas de llamas, a las que previamente criaban. No obstante, bajo sus dominadores kichwas tomó importancia la minería del oro. Los picunches debieron enviar al Inka del Qosqo (Cuzco) un tributo de este mineral, el que se extraía de las arenas auríferas del Estero Marga Marga. Es por esta razón que una de las fortalezas incarias, o pucará, fue construida durante este período en las riveras del afluente, robusteciendo la importancia económica del asentamiento. Tras la dominación española de estas tierras y la información que proporcionó el cacique Michimalongo tras la derrota,. el conquistador Pedro de Valdivia ordenó el reinicio de las faenas en 1541, a lo cual, los lavaderos de oro de Marga Marga rindieron tal cantidad del metal precioso, que financiaron la Conquista de Chile.. Con ello, Pedro de Valdivia apodó al riachuelo como El río de las minas.

Dice la leyenda que tras la conquista, la primera propiedad de las tierras de Quilpué recayó a Rodrigo de Araya, compañero del conquistador Pedro de Valdivia, a quien le fueron entregadas a elección el 26 de abril de 1547, por gracia de su labor en el Cabildo de Santiago. En dicha ocasión Araya señaló los siguientes motivos de su decisión:

Los lavaderos fueron mantenidos por la familia Araya, junto a un colectivo de indígenas ya establecidos a su servicio, los que dieron forma a un caserío disperso pero aislado, que fue conocido como San José de Marga Marga. Empero, era el Cabildo de Santiago el que seguía dictando directrices para la correcta administración de los lavaderos, por lo cual se nombraba a un Alcalde de Minas, que residía en el lugar. En este período se manifestó también, y al igual que con los picunches y kichwas, el desinterés en el desarrollo agrícola del valle.. De este modo, hasta inicios el solo la minería constó de importancia productiva. Fue entonces cuando la familia Valencia, oriunda de Quillota y también asociada a la conquista española, le compró paulatinamente tierras a la familia Araya, para otorgarles un propósito agrícola, al mismo tiempo que las diferentes herencias y vinculaciones matrimoniales entre ellos conllevó la división y subdivisión de los antiguos predios, lo cual trajo un mayor comercio de tierras, que finalmente reforzó el nuevo perfil de la zona. De esta forma fueron llegando primerizos clanes de ingleses e italianos, junto a otras familias hispanas al valle.

Quilpué tras la Independencia

Se constituyó ya en el una florenciente población, con las familias Araya-Valencia, los Valencia-Araya, los Valencia-Urrutia y los Valencia-Mena, como familias pioneras en la organización del poblado, ahora constituido también por familias de variados orígenes europeos, que llegaron a la localidad gracias a la cercanía con el puerto de Valparaíso, en el contexto de la primera mundialización, y que se sumaron a las también antiguas descendencias picunches. En 1856, y tras la construcción de la vía férrea Santiago-Valparaíso, definitivamente despegó el poblamiento quilpueíno.

En efecto, el 14 de octubre de 1893 se creó la comuna de Quilpué con asiento en la aldea del mismo nombre y que abarcó todo el territorio al norte de la cuenca del Estero Marga Marga, valle trasladado a la administración del Departamento de Casablanca. El 25 de abril de 1898 se otorgó a la entonces Villa de Quilpué el título de ciudad, y por aquellos años se oficializaron las primeras juntas vecinales o subdivisiones de la urbe, como fue el caso de las poblaciones Buenos Aires, El Retiro y El Sauce —hoy El Belloto—, declaradas en 1893, 1911 y 1912 respectivamente. También por entonces surgieron las primeras industrias.

La ciudad adquirió tal importancia que se convirtió en el centro poblacional y administrativo de primer orden del Valle de Quilpué. El inevitable crecimiento de la ciudad se desarrolló en principio longitudinalmente a las líneas férreas y al camino que unía Valparaíso con Limache, en un sentido este-oeste.

Mediados del

El influjo desarrollista que a nivel de gobierno nacional se gestó, sobre todo después de la crisis de 1929, condujo a la adopción de una política de sustitución de importaciones, lo que dio pie a que una pujante rama industrial surgiese en Quilpué durante este período, de manera que destacaron varias corporaciones instaladas en la ciudad.

Compañía Molinos y Fideos Carozzi fue una de ellas, la que llegó a ser la más importante del país en la fabricación de pastas y fideos y que se trasladó desde Valparaíso a Quilpué en 1907, estando activo en la ciudad hasta su traslado definitivo a San Bernardo en 1982. Su escala de operaciones demandó un grueso importante de la población local, y debido a la Ley de Habitaciones Obreras, también impactó fuertemente en la construcción de la ciudad. La Ley de Habitaciones Obreras buscaba dar solución a los problemas de vivienda de los ciudadanos chilenos de aquella época, para lo cual impulsaba los tratos entre empleadores y trabajadores para obtener un inmueble financiado entera o parcialmente por las compañías. Fue así que tres barrios de la ciudad surgieron del ejercicio de Carozzi en Quilpué: la población Augusto Carozzi, la población Enrique Wiegand, y la población El Esfuerzo.

Otra industria a destacar fue la avícola, con la Granja Avícola Arizona, ubicada en el sector de Alto El Yugo, y cuyo emprendimiento data de los años 1950, la cual en 2013 era uno de los criaderos más grandes del país, con un plantel de más de 500000 aves. También destacaron y destacan aún Laboratorios Knop (1951), especialista en farmacéutica y homeopatía, la fábrica de puertas y ventanas Cornils y Cía (1944), la de jabones Rivera y Cía (1958), la de papel Decomural, y la textil Zahr S.A., entre otras.

Cabe destacar que por estos años comenzó a darse un realce de los ejes perpendiculares al histórico crecimiento longitudinal, de modo que la urbe proyectó con fuerza su expansión hacia la zona sur, especialmente con un fin residencial. En menor medida se establecieron barrios residenciales hacia el norte, donde sí hubo una mayor impronta industrial al respecto, en especial con Belloto Norte, cuyas 96 hectáreas fueron compradas por Corfo en 1974 con este fin, tras lo cual, permitió que medio centenar de empresas industriales se hayan instalado en dicha área.

Quilpué hacia el

thumb|230px|Mall Plaza del Sol, observado desde la parroquia de Nuestra Señora del Rosario, por calle Diego Portales. Ya en el contexto de la globalización y liberalización económica, tomó un fuerte peso el comercio y el sector terciario en la ciudad, que venía en apogeo desde principios del . Un hecho icónico fue la instalación de los primeros supermercados en la década de 1980, lo cual sería el antecedente para la instalación de hipermercados y retail en general, en las décadas siguientes. Otro ejemplo lo constituyen los tres malls que posee la urbe en 2016: Mall plaza del Sol, Portal Belloto y Centro El Belloto. También en esta etapa destaca el gran desarrollo inmobiliario que ha experimentado toda la ciudad, lo cual ha significado el sostenido crecimiento demográfico de la comuna, y el abordaje de una mayor complejidad territorial, lo cual fue gatillante para ser designada como capital de la naciente provincia de Marga Marga en 2010.

Geografía

Desde una lectura simplificada, la comuna de Quilpué se organiza a partir de una zona urbana preponderante, ubicada en el extremo noroeste del territorio comunal, y conurbada con el Gran Valparaíso, al poseer continuidad con Villa Alemana por el oriente y con Viña del Mar por la zona poniente. Desde esta área y hacia el sur, se proyectan las diferentes dependencias rurales de Quilpué, entre ellas, la aldea de Colliguay, la de mayor peso demográfico del grupo, que contaba en 2002 con 494 habitantes. En la zona urbana, además, hay un total de 12 sectores, los cuales aglomeran en su interior al conjunto de barrios que constituyen la ciudad, con sus juntas vecinales y organizaciones sociales. La representación espacial de toda esta organización comunal se exhibe a continuación:

Geología y relieve

thumb|230px|Cordillera de la Costa frente a Quilpué, en el mes de junio.