La batalla de Villodrigo fue una acción de la guerra por la Independencia española que tuvo lugar el 23 de octubre de 1812 cerca del pueblo de Villodrigo, en la provincia española de Palencia. Se entabló entre una fuerza anglo-alemana dirigida por el mayor general Georg von Bock contra una fuerza muy superior francesa bajo el comando del general Jean-Baptiste Curto. El resultado fue una aparente victoria táctica francesa pero una ganancia para los británicos ya que le dio la ventaja de un día más de tiempo adicional a Wellington para que su fuerza principal en retirada llegara a Torquemada.

Antecedentes Desde el 20 de octubre de 1812, después del fallido asedio a Burgos la fuerza de Wellington se encontraba replegándose bajo una lluvia torrencial hacia el sudoeste en dirección a Ciudad Rodrigo. En la noche del 22 la infantería y la caballería pesada acamparon al costado de la ruta en Celada del Camino y, unos cinco kilómetros más al norte, en Hornillos del Camino; mientras que la caballería ligera lo hizo en Estepar y Buniel para controlar el avance francés. Al día siguiente la marcha continuó con la columna derecha del ejército enfilando hacia Torquemada y la izquierda hacia Cordovilla la Real donde una semana después se cruzó el río Pisuerga. La retaguardia de la fuerza británica estaba dirigida por el general alemán Georg von Bock quien había tomado interinamente el mando de la División de Caballería después de que en la batalla de Los Arapiles (Salamanca) falleciese el mariscal John Le Marchant y quedase herido de gravedad su segundo, el general Stapleton Cotton. En calidad de tal fue encomendado por Wellington para que dirigiera la retaguardia de la fuerza en retirada. Esta incluía la brigada de caballería pesada de la Legión Alemana del Rey - KGL (1.º y 2.º de dragones pesados de la King's German Legion) comandada por él mismo, la brigada de dragones ligeros del general George Anson (regimientos 11.º, 12.º, y 16.º); la brigada de infantería ligera al mando del coronel Colin Halkett (batallones ligeros 1.º y 2.º de la King's German Legion) y el destacamento de artillería montada, el “I Troop” del capitán Robert Bull, con seis cañones de la Real Horse Artillery, interinamente a cargo del capitán William Norman Ramsay. En total 2440 hombres. El día 23 von Bock decidió esperar con el objeto de frenar a los perseguidores y así ejecutar la orden de Wellington para que el resto del ejército pudiera ganar una ventaja de 10 horas (o siete leguas, equivalentes a un día de marcha de la infantería) respecto de sus perseguidores, con el fin de llegar cómodos al pueblo de Torquemada.

La batalla

Primeras escaramuzas Cuando apareció la punta de la avanzada francesa, la caballería realizó dos exitosas cargas, motivo por el cual la fuerza enemiga, los 377 jinetes de los 3 escuadrones del 14.º regimiento de chasseurs al mando del coronel Lemoyne de la brigada del general Jean-Baptiste Curto, fue detenida por unas tres horas en un paraje al que en aquel entonces le llamaban el Pasaje del Hormazo, lugar donde la ruta hacia el pueblo de Celada del Camino cruza el arroyo Hormazuela a la entrada del pueblo. Después de aquellas escaramuzas von Bock continuó la marcha hacia el sudoeste por el medio de una larga planicie a cuyo costado izquierdo había una serie de colinas, de las cuales las más altas se elevaban a unos 100 metros por sobre el valle y sobre las cuales cabalgaba, acompañando lateralmente a la fuerza de Wellington, la partida de guerrilleros al mando del teniente coronel español Benito Martínez o Marquínez, con el objetivo de espiar y hostigar a los franceses entreteniéndolos así en el flanco izquierdo del ejército aliado.

Bock tenía clara conciencia de que, con la tropa exhausta de la retaguardia que comandaba, sería solo cuestión de tiempo hasta que fueran alcanzados por la fuerza francesa muy superior en número, por lo que decidió hacer un alto 29 kilómetros más adelante, a la altura del pueblo de Villodrigo para tenderle una emboscada a sus perseguidores y así volver a ganar tiempo para la fuerza principal.

La geografía del lugar Según relatan diferentes cronistas de la época, en el lugar del combate la planicie por la que corría la ruta era cruzada perpendicularmente en toda su extensión por una cañada, es decir el lecho de un arroyo seco, profundo e infranqueable (del cual hoy queda apenas un zanjón casi imperceptible), el que nace en las colinas y desemboca en el río Arlanzón a la altura del pueblo de Villodrigo. El Arlanzón corre a la derecha de la planicie, en sentido de la marcha de las tropas, es decir de Nordeste a sudoeste a unos 100 metros del pueblo. Cerca de las colinas el viejo camino cruzaba la cañada a través de un antiguo y angosto puente de piedra, a cuyo lado se encontraba una pequeña posada llamada "Del Pozo"(los lugareños les llamaban “venta”, de ahí la denominación de “Venta del Pozo” que le dieron los ingleses a la batalla). Más al este, al pie de las colinas la cañada sí podía ser cruzada sin dificultad por las tropas.

Emboscada y plan inicial El plan era sorprender a los franceses para lo cual Bock dispuso que un escuadrón de la caballería de Anson se quedara como señuelo delante del puente simulando estar custodiándolo para permitir la retirada del resto de la fuerza. Cuando se acercaran los franceses debía emprender la retirada cruzando el puente hacia el sur e inmediatamente girar hacia su derecha incitando a los franceses a que lo siguiera. Después de que éstos hubieran cruzado, los cañones de Ramsay abrirían el fuego con metralla y acto seguido los dragones de von Bock harían el resto. Un perfecto plan pero que salió mal.

Habiendo cruzado toda la fuerza anglo-alemana el pequeño puente, la brigada de Bock dio media vuelta con vista hacia el enemigo y se ubicó a la derecha del camino a lo largo de la planicie, mientras que la artillería montada lo hizo en el centro cortando el camino con sus cañones. Se suponía que la mitad izquierda del campo quedara libre para que la ocupara la brigada de Anson cuando llegara. Sin embargo cuando ésta terminó de cruzar el pequeño puente, con sus caballos cansados por las cargas de la mañana contra tres de los escuadrones de Curto, buscando apoyo se ubicó más a la derecha, casi detrás de los alemanes de Bock.

La fuerza francesa del general Auguste de Marmont, duque de Ragusa, comandada ahora por el general Joseph Souham tras caer el primero malherido en Salamanca, envió en persecución a su avanzada de caballería comandada por el General de Brigada Jean-Baptiste Théodore Curto integrada con parte caballería de la Armada del Norte (Béteille y Merlin) y parte la de la Armada de Portugal (Curto y Boyer).

Esa fuerza estaba compuesta por la caballería ligera del mismo Curto con su brigada reorganizada que integraban ahora los regimientos de chasseurs (cazadores montados) del 13.º del coronel Shee (4 escuadrones) y del 14.º del coronel Lemoyne (tres escuadrones); por la brigada del coronel Merlin con el 1.º de húsares al mando de él mismo y el 31.º de chasseurs del coronel Desmichels, con tres escuadrones cada uno; la brigada de dragones ligeros del general Pierre-François Boyer —apodado “Pierre le Cruel” por las represalias in extremis que ejerció contra los guerrilleros españoles luego de haber sido él mismo torturado severamente por ellos— con los regimientos 6.º (coronel Piquet), 11.º (coronel Thévenet d’Aoust), 15.ª (coronel Boudinhon) y el 25.º (coronel Leclerc) con dos escuadrones cada uno; y la brigada del coronel Jean-Alexis Béteille con dos escuadrones de los “caballos negros” —los famosos lanceros del Ducado de Berg— al mando del capitán de Toll; el regimiento 15.º de chasseurs (coronel Faverot) con tres escuadrones; y la 1.ª Légion de Gendarmes de España (antes denominada de Burgos) comandada por el propio Béteille, con seis escuadrones. Finalmente integraban la vanguardia la 5.º División de Infantería al mando de Mancune (su nombre es uno de los que está tallado en el Arco de Triunfo de París), en total unos 3200 hombres, la que sin embargo nunca llegó a tener contacto con la fuerza británica.

Antes de que los aliados prepararan la trampa, la brigada de húsares y chasseurs de Merlin había sido enviada por Curto a perseguir y acabar con la partida de Martínez, un grupo guerrillero al que Wellington había pedido acosar a los franceses en su flanco izquierdo. Sorprendidos por los franceses quienes les pisaban los talones, las cuadrillas corrían por su vida a sabiendas de que de ser alcanzados no les esperaba magnanimidad. Buscando la protección de los británicos corrieron bajando a todo galope la colina y sin frenar dieron con sus cabalgaduras contra la formación del 16.º de la brigada de Anson al mando del teniente coronel Pelly, el que se vio de pronto frente al ataque de los seis escuadrones franceses que venían atrás, los que al principio creyeron que la de Anson era una fuerza de caballería española.

Caballería francesa En el ínterin, ya habían aparecido en dirección a la cañada del río seco la brigada del coronel Béteille con sus 11 escuadrones los que al ver el puente enfilaron rápidamente hacia él y comenzaron a cruzarlo formando, con toda la calma, en muraille, del otro lado del zanjón frente a la caballería de von Bock y Anson, este último ya en pleno desorden por el ataque que sufría en su flanco derecho.

Ya se habían hecho las cinco de la tarde, cuando los dos últimos escuadrones del 1.º de gendarmes franceses habían terminado de posicionarse frente a los alemanes, cuando von Bock viendo el inminente peligro, ordenó a su brigada y a Anson que atacaran antes de que más franceses pudieran cruzar (Curto con sus siete escuadrones había quedado del otro lado del puente en actitud expectante y como reserva). La brigada de Bock avanzó en echelones (escalonadamente) con el 1.º regimiento delante del 2.º. La brigada de Anson lo hizo en forma rezagada debido al ataque por su flanco del cual era objeto por parte de la fuerza de Merlin.

El 1.º de la KGL rompió hacia la derecha de los gendarmes franceses pero fue rechazado y empujado hacia atrás, mientras que el 2.º se detuvo trenzándose en un combate cuerpo a cuerpo con la élite del enemigo –los gendarmes- que tenía enfrente. Justo antes de esa carga, los dos últimos escuadrones de gendarmes habían logrado colocarse de tal manera como para atacar a ambas líneas de dragones alemanes en su flanco izquierdo. Por su parte la extenuada y ahora desorganizada brigada de Anson no pudo penetrar la línea de sus opositores, los lanceros de Berg y el 15.º de chasseurs de Faverot. Sobrevinieron diez minutos de durísima lucha cuerpo a cuerpo de una de las mayores y más encarnizadas batallas de caballería durante toda la guerra peninsular: 1300 ingleses y alemanes contra 2017 franceses.

Los hombres de Anson fueron los que llevaron la peor parte ya que mientras eran atacados en su flanco derecho por los 756 jinetes de Merlin, ahora también recibían la carga por su frente de los 534 chasseurs del 15.º y los 226 de los “caballos negros”, los dos escuadrones de lanceros del Ducado de Berg, ambos de la brigada de Béteille lo que les produjo importantes bajas. En ese combate fue tomado prisionero el teniente coronel Pelly. El retraso que produjo este incidente permitió que el enemigo recibiera importantes refuerzos por parte de los ocho escuadrones de Boyer que ya estaban cruzando la cañada más al este, al pie de las colinas.

Retirada anglo-alemana