thumb|250px|Elevación del cáliz en una misa tridentina. thumb|250px|Altar dispuesto para oficiar la misa tridentina, como indican las sacras. Celebrar ad orientem no es obligatorio para la misa tridentinaRitus servandus in celebratione Missae, V, 3 (p. LVII en la edición 1962 del Misal Romano| ni excluida para la versión 1970Restauración de la posición "Ad Orientem" en la Misa de la misa. Misa tridentina hace referencia a la celebración en la actualidad de la eucaristía bajo la forma previa a las reformas litúrgicas de 1970, establecida por las sucesivas ediciones del misal romano desde el pontificado de Pío V (tras el Concilio de Trento) y hasta la de 1962, bajo el pontificado de Juan XXIII.William J. Collinge, Historical Dictionary of Catholicism (Rowman & Littlefield, 2021), p. 450 El calificativo de «tridentina» se refiere a su origen, ya que fue por mandato del Concilio de Trento"Sacrosancta synodus ... praecipit ut quidquid ab illis praestitum est sanctissimo Romano pontifici exhibeatur ut eius iudicio atque auctoritate terminetur et evulgetur. Idem que de catechismo a patribus quibus illud mandatum fuerat et de missali et breviario fieri mandat." (Concilium Tridentinum – Documenta). que Pío V procediera a la reforma solicitada."Y como, entre otras decisiones del Santo Concilio de Trento, nos incumbiera estatuir sobre la edición y reforma de los libros sagrados -el Catecismo, el Misal y …" (Quo primum tempore).

Se usa también las expresiones misa latina tradicional, rito tradicional, misa latina, misa en latín (aunque estas dos últimas expresiones pueden generar ambigüedad debido a que la forma romana actual también puede ser celebrada en latín), misa preconciliar (es decir, previa al Concilio Vaticano II), misa vetus ordo y misa tradicional.

En el motu proprio Summorum Pontificum de 2007, Benedicto XVI la llamó «forma extraordinaria» del rito romano, pero su sucesor inmediato, el papa Francisco, declaró en el motu proprio Traditionis custodes de 2021 que actualmente hay una sola expresión del rito romano: a saber, los libros litúrgicos promulgados por Pablo VI y Juan Pablo II en conformidad con los decretos del Concilio Vaticano II.Traditionis custodes, artículo 1

Historia

Antecedentes La liturgia nunca se ha considerado fija: la forma de la misa, que se traduce en el misal; el oficio divino (el breviario), y los demás sacramentos, están en constante y lenta evolución, sin interrupción, en lo que se entiende como la «evolución orgánica de la liturgia».

Los orígenes del rito romano se pueden rastrear hasta el . A este siglo se remonta la Tradición apostólica, texto que presenta como apostólicos muchos usos propios de la liturgia romana y que eran también comunes en Antioquía y Alejandría. El Canon romano se remonta al menos al , que en el incorporó: el Sanctus, elemento procedente de la liturgia antioquena; el Communicantes; el Nobis quoque pectoribus; y el Hanc igitur, del que probablemente fue compilador el papa León I.Mario Righetti, Storia liturgica, vol. III, Milano, Ancora, 1949, pp. 389-390 Entre los siglos y en Roma, se insertaron nuevos elementos en la liturgia, que dieron a la Misa una impronta externa más elaborada y solemne.Mario Righetti, Storia liturgica, vol. III, Milano, Ancora, 1949, p. 123 El papa Dámaso I en la segunda mitad del favoreció la transición gradual del griego al latín, no solo traduciendo, sino también componiendo nuevos textos que formarían colecciones de oraciones llamadas eucologías.

Durante un largo período de tiempo que va del al , se fueron introduciendo fórmulas que diferenciaban la misa de los diferentes días y fiestas del año en relación con el tiempo litúrgico y las festividades de la Cuaresma y el Adviento. El culto litúrgico de los mártires, que se origina en el , tuvo un número creciente de misas propias en los siglos siguientes. En el aparecen también las misas votivas.Mario Righetti, Storia liturgica, vol. III, Milano, Ancora, 1949, pp. 99-106

Los libros litúrgicos más antiguos que se han conservado son los del Ordo romanus I, escrito después del pontificado del papa Sergio I (687-701), pero que contiene partes de un hipotético Ordo missae de la época del papa Gregorio Magno (590-604) posteriormente reelaborado; y el Capitulare ecclesiastici ordinis, contemporáneo del Ordo romanus I, cuyo autor se dice que es Juan Archicantor, enviado a Inglaterra por el papa Agatón en 680.Mario Righetti, Storia liturgica, vol. III, Milano, Ancora, 1949, pp. 123-124 Estos libros describen la misa solemnemente celebrada por el papa. La misa pontificia es esencialmente la antigua misa descrita en el Ordo romanus I, pero con algunas especificidades que atañen estrictamente a la figura papal.Mario Righetti, Storia liturgica, vol. III, Milano, Ancora, 1949, pp. 108-109, 142[https://www.newadvent.org/cathen/09790b.htm Adrian Fortescue, "Liturgy of the Mass" en Catholic Encyclopedia (New York, 1910)

La misa celebrada por un presbítero podía ser cantada, con la presencia de un diácono y un lector, a lo que después del se añadió el subdiácono: a partir de este momento la misa cantada también se llamó Missa solemnis. La parte musical tuvo un gran desarrollo en la época carolingia.Mario Righetti, Storia liturgica, vol. III, Milano, Ancora, 1949, pp. 112-113 Junto a la misa cantada, también se celebraba la misa rezada o privata, en la que el celebrante recita todas las partes pertenecientes al diácono, al subdiácono y a la Schola cantorum: aunque esta práctica ya estaba presente en los primeros siglos, se convirtió en común en el .Mario Righetti, Storia liturgica, vol. III, Milano, Ancora, 1949, pp. 113-114, 145 De la práctica de la misa rezada surge la costumbre, que duró desde el hasta 1962, de que el celebrante recitara en privado las partes confiadas a otros incluso en la misa solemne, como el Introito, el Kirie, el Gloria, el Credo, el Sanctus el Agnus Dei, la Epístola y el Evangelio.Mario Righetti, Storia liturgica, vol. III, Milano, Ancora, 1949, p. 115

En el , el papa Adriano I (772–795) envió a Carlomagno un libro —el Hadrianum— que contenía el texto de la liturgia papal de entonces. En los siglos y se realizó una fusión entre este material y elementos prestados de las liturgias del Imperio carolingio, y fue esta fusión la que «encontró su camino de regreso a Roma y fue posteriormente adoptada allí».H. Ashworth, "Gregorian Sacramentary" en New Catholic EncyclopediaLa extensión de la liturgia romana mezclada con elementos galicanos a gran parte del mundo latino fue favorecida por los monjes de la abadía de Cluny en el .Nicola Bux, Come andare a Messa e non perdere la fede, Piemme, 2010, pp. 88-89

El Ordo missae originalmente desarrollado para el uso de la Corte Papal se convirtió en la práctica oficial de la Iglesia y terminó prevaleciendo sobre todas las demás especialmente gracias a los franciscanos, que allí donde predicaban, en lugar de a los ritos locales, buscaban ceñirse al rito de la Iglesia romana, como lo estableció el ministro general Aimone de Faversham en el capítulo celebrado en Bolonia en 1243.Mario Righetti, Storia liturgica, vol. III, Milano, Ancora, 1949, pp. 152-153 Aunque el uso franciscano difería en algunos puntos de la misa romana, fue importante para la homologación de las liturgias locales a la liturgia romana.

Con la invención de la imprenta, el primer Missale romanum impreso se publicó en 1474, basado en el Código ottoboniano de la segunda mitad del .Archivio apostolico vaticano, Codex Ottobonianus latinus, 356Mario Righetti, Storia liturgica, vol. III, Milano, Ancora, 1949, pp. 150, 153Manlio Sodi, "Il Missale Romanum tra l'edizione del 1474 e quella del 1962", in Celebrare con il Messale di San Pio V, Padova, Messaggero, 2008, pp. 57-62

Misal de san Pío V El Concilio de Trento, reunido entre 1545 y 1563, elaboró su «exposición de la doctrina relativa al sacrificio de la misa», durante su vigésimo segunda sesión del 17 de septiembre de 1562, queriendo defender la doctrina católica sobre la misa contra lo que consideraba los errores resultantes de la Reforma protestante. Para ello, el concilio expone los fundamentos doctrinales del sacrificio de la misa y recuerda en el decreto final algunos principios prácticos para respetar y combatir determinadas malas costumbres.

San Pío V, en respuesta a lo aprobado en Trento, trató de unificar el culto romano de Occidente, ordenando que la nueva edición del Misal romano fuese usada en toda la Iglesia occidental, excepto en aquellas regiones y órdenes religiosas que tenían ritos propios con más de doscientos años de antigüedad. A lo largo de la Edad Media la mayoría de las naciones donde se habían desarrollado ritos particulares fueron adoptando progresivamente el rito romano: Francia, había sustituido el rito galicano por el gregoriano (romano) en el a instancias de Carlomagno; y España, abandonó la liturgia hispánica a finales del , no sin resistencia del clero local. Primera cronica general, p. 543

La misa tridentina fue una versión actualizada del rito romano gregoriano tal y como se celebraba a finales del , cuyos elementos esenciales fueron preservados. Está generalmente aceptado que el texto del misal de Pío V se basó esencialmente en el publicado casi exactamente cien años antes en el Misal romano impreso en Milán en 1474, y que ya contiene varios textos, como las oraciones al pie del altar, también incorporados al Misal romano de 1570.Łukasz Celiński, "Per una rilettura della storia della formazione e dello sviluppo del Messale Romano. Il caso del Messale di Clemente V." in Ecclesia Orans, 33 (2016), pp. 383-404 (p. 15 dell'estratto) El Misal tridentino fue el «resultado final de una larga evolución, que [...] está esencialmente ligada a la más antigua tradición de la Iglesia romana».Mario Righetti, Storia liturgica, vol. III, Milano, Ancora, 1949, p. 154

Con las bulas Quo primum tempore y Quod a nobis, se declaró obligatorio en toda la Iglesia latina el uso del Misal romano y de sus ediciones del Breviario romano. Desde entonces y, particularmente después del Concilio Vaticano II, apenas se han conservado los ritos pretridentinos y, algunos de ellos como el rito mozárabe, han sido profundamente modificados para asemejarlos a la misa de Pablo VI. En la actualidad se celebran misas según el rito ambrosiano, el mozárabe, el bracarense, y el de los cartujos. Además, algunas comunidades conservan todavía, por concesión de la Santa Sede y el permiso del obispo diocesano, ritos de órdenes religiosas, como los de la orden dominicana y los carmelitas.

Ediciones típicas El misal estuvo sujeto a sucesivas revisiones promulgadas por los papas posteriores. Estas revisiones generales se daban a conocer a través de las ediciones típicas, que eran las ediciones oficiales de los textos del misal dados por Roma a las cuales debían ajustarse las ediciones hechas por los distintos impresores.

Después de la edición original del Misal tridentino de san Pío V, la primera nueva edición típica fue promulgada por el papa Clemente VIII en 1604 que adaptaba algunos de los textos bíblicos del misal al texto de la Vulgata en algunos lugares donde el misal tridentino los tenía modificados. Esta edición mandaba que las palabras: «Haec quotiescumque feceritis, in meam memoriam facietis» («Haced esto en memoria mía») no debían ser dichas mostrando el cáliz al pueblo tras la consagración sino antes; indicaba que el canon debía ser recitado inaudiblemente e introdujo el uso de la campanilla, entre otros cambios.

La siguiente edición típica es de 1634 del papa Urbano VIII. No hubo ninguna nueva edición típica hasta la de León XIII en 1884 que introdujo solo muy pequeños cambios.