thumb|Relieves procedentes de la basílica de San Vicente Mártir (hispanovisigoda, ) que se convirtió en la Mezquita de Córdoba (hispanoárabe, siglos al ) en medio de la cual se levantó posteriormente la Catedral de Córdoba (desde el ). thumb|Un cristiano y un musulmán juegan al ajedrez en una tienda. Ilustración del Libro de los juegos, segunda mitad del . thumb|Interior de la iglesia de San Miguel de Escalada, de estilo denominado de repoblación o mozárabe. Manifiesta una herencia visigoda que también compartía el arte califal (el arco de herradura). thumb|San Juan de Duero, las ruinas del claustro de un monasterio cristiano español medieval, cuyas formas presentan claras influencias de la arquitectura hispanoárabe (entrecruzamiento de arcos apuntados de herradura). thumb|Artesonado mudéjar de la Catedral de Teruel, otra muestra de la convivencia cultural entre comunidades definidas de forma étnico-religiosa. thumb|Lonja de la Seda o de los Mercaderes de Valencia, manifestación de la pujanza económica y social de la burguesía mercantil bajomedieval. thumb|El lema tanto monta (<TÃTO MÕTA> en la imagen) de los Reyes Católicos se impone sobre la decoración árabe de la Alhambra de Granada.
La historia medieval de España es la denominación historiográfica de un periodo de más de mil años, entre los siglos y , en el marco territorial completo de la península ibérica, cuya identificación con la España actual ha sido objeto de debate esencialista acerca de qué sea España.Julio Valdeón, Las raíces medievales: De España, Real Academia de la Historia, 2002, ISBN 8495983958.
Como hitos inicial y final suelen considerarse las invasiones germánicas de 409Aunque hay alguna discrepancia en las fechas, como recoge el Chronicon de Hidacio, que es muy explícito: en la era 447, según unos recuerdan el día 4 de las calendas y según otros el 3 de los idus de octubre, que era la tercera feria, en el octavo consulado de Honorio y el tercero de Teodosio, hijo de Arcadio. La era hispánica comienza su cómputo en el año 38 antes de Cristo, por lo que el año sería el 409. No obstante, la cronología de estos hechos no está completamente establecida, pues hay algunos problemas con la correspondencia con otros hechos y personajes contemporáneos que intervienen según distintas fuentes (Pablo C. Díaz Martínez, El reino suevo (411-585), Akal, 2011, ISBN 8446028506, pg. 52-53). y la conquista de Granada de 1492.La ceremonia de entrega de la ciudad fue el 2 de enero, y se sigue recordando anualmente en esa ciudad con un tremolar de banderas en el Ayuntamiento.
El reino visigodo, a partir de la batalla de Vouillé (507), abandonó su presencia en Galia y se centró en las antiguas provincias romanas de Hispania. Fracasado el intento de construir una sociedad dual, en la que la minoría visigoda se mantuviera rígidamente separada de la mayoría hispanorromana, a partir del III Concilio de Toledo (589) se fomentó la construcción de una sociedad y cultura comunes, con un gran peso de las instituciones eclesiásticas, bien adaptadas a las estructuras pre-feudales que se venían imponiendo paulatinamente desde la época tardorromana. Las debilidades internas no desaparecieron, permitiendo el rápido éxito de la invasión árabe de 711, que inauguró una prolongada presencia musulmana en España, redenominada como al-Ándalus. En el periodo del Califato de Córdoba (929-1031) alcanzó su cumbre, convirtiéndose en una potencia económica y militar e iniciando una verdadera "edad de oro" cultural que se prolongó mucho más allá de su desaparición como entidad política.
El surgimiento, consolidación y crecimiento de los reinos hispanocristianos convirtieron ese periodo de ocho siglos, desde su punto de vista, en una "Reconquista" y "Repoblación" de todo el espacio peninsular, al que ya se denominaba "España" en las nacientes lenguas romances. Eloy Benito Ruano, En principio fue el nombre, en España: Reflexiones sobre el ser de España, Real Academia de la Historia, 1997, ISBN 8489512043, pg. 25: Crónicas y documentación cristiana ... de hasta bien entrada la Edad Media aplican casi invariablemente el nombre de Hispania a la zona peninsular ... ocupada por los musulmanes... in Hispaniam intravit ... Mientras que las fuentes árabes denominan Al-Andalus a la que ya consideran su patria peninsular, aplicando el nombre de Isbahniya (= Hispania) a la zona menor de ocupación cristiana. ... [Américo] Castro afirma [en Español, palabra extranjera] que "la conciencia de formar parte de un grupo humano, de poseer una dimensión política-colectiva, es impensable sin la existencia de un nombre que la exprese". Y añade "antes de que ingresara en la lengua hablada de Castilla la palabra español, ni había habido ocasión ni se había sentido la necesidad" ... Paul Aebischer ... el étnico español aparece por primera vez en documentos provenzales de Bearne en el ... Coll y Alentorn ... "es absolutamente normal y lógico que sean los vecinos quienes inventan las denominaciones de los pueblos inmediatos a ellos, de los cuales se sienten diferentes" ... Maravall señaló hasta en veinticuatro ocasiones la presencia de la palabra español, en su precedente forma latina, en el Cartulario de la catedral de Huesca entre los años 1139 y 1221. Antonio de Nebrija Prólogo Ala mui alta y assí esclarecida princesa doña Isabel. la tercera deste nombre. Reina y Señora natural de España y las islas de nuestro mar de la Gramática castellana: ... los miembros y pedaços de España que estauan por muchas partes derramados: se reduxeron y aiuntaron en un cuerpo y unidad de reino. La forma y travazón del cual assí está ordenada que muchos siglos. iniuria y tiempos no la podrán romper ni desatar. Assí que después de repurgada la cristiana religión: por la cual somos amigos de Dios o reconciliados con él. Después de los enemigos de nuestra fe vencidos por guerra y fuerça de armas: de donde los nuestros recebían tantos daños: y temían mucho maiores: después de la justicia y essecución de las leies: que nos aiuntan y hazen bivir igual mente en esta gran compañía que llamamos reino y república de Castilla: no queda ia otra cosa sino que florezcan las artes de la paz. Se construyó una sociedad segregada en comunidades definidas de forma étnico-religiosa (cristianos, moros y judíos, en expresión de Américo Castro);La expresión, que obviamente tiene uso muy anterior, es el subtítulo de España en su historia - Cristianos, moros y judíos (Losada, 1948). Fue posteriormente popularizada en la forma judíos, moros y cristianos, por haber sido escogida por Camilo José Cela para titular una de sus obras (Judíos, moros y cristianos, Destino, 1989, ISBN 8423304825). La naturalidad con que se desarrollaba la convivencia entre las tres comunidades o "leyes" producía escándalo entre los nobles europeos que acudieron al llamamiento para la batalla de las Navas de Tolosa: no podían comprender por qué el propósito no era el simple exterminio de la comunidad enemiga (como se estaba haciendo simultáneamente con los albigenses). También fue más estrecho de lo habitual el contacto entre cristianos y judíos, a los que Alfonso VI recibió "con los brazos abiertos" (expresión de Joseph Pérez –citado en Breve historia de los judíos, pg. 107–) y otorgó un fuero especialmente favorable (Carta inter christianos et judaeos, 1090). Cuando se produjo la expulsión de 1492, la Sorbona se felicitó por ello, tomándolo como un signo de incorporación de España a la "normalidad" de la Europa cristiana. y fuertemente militarizada (como el paisaje, que se llenó de castillos); para la que el uso del término "feudalismo" es objeto de debate historiográfico. En lo que sí hay un consenso generalizado es en destacar el hecho de que, para la configuración de su personalidad histórica, fue decisiva la condición fronteriza cambiante que todas las zonas vivieron en una u otra ocasión.Ayala, op. cit. No obstante, las relaciones no fueron siempre violentas: oscilaron entre el enfrentamiento y la tolerancia, permitiendo activos intercambios demográficos, económicos y culturales. Muy frecuentemente, huestes cristianas fueron empleadas por musulmanes, y viceversa. Sólo en algunas ocasiones decisivas se produjeron enfrentamientos entre extensas coaliciones que respondían nítidamente a la división religiosa.
Hasta el el predominio fue claramente musulmán. En la Plena Edad Media (el periodo de las cruzadas), entre la conquista de Toledo (1085) y la batalla de las Navas de Tolosa (1212) la situación pasó por distintos puntos de equilibrio, pues los espectaculares avances cristianos conseguidos ante la división andalusí en taifas fueron frenados e incluso revertidos en los momentos en que los imperios norteafricanos almorávide y almohade impusieron su unificación bajo un rigorismo religioso. Las décadas centrales del presenciaron decisivas conquistas cristianas, que dejaron el territorio musulmán reducido al emirato nazarí de Granada, mientras que la estructura territorial peninsular conformaba la denominada "España de los cinco reinos" (el de Granada, el de Portugal, el de Navarra y las Coronas de Castilla y de Aragón). En los siguientes dos siglos el proceso reconquistador prácticamente se detuvo, en un contexto de crisis general que incluyó transformaciones estructurales de envergadura (el inicio de la transición del feudalismo al capitalismo), graves conflictos sociales y continuas guerras civiles; mientras surgían las instituciones españolas del Antiguo Régimen, de gran proyección posterior.
La unión de los Reyes Católicos y su compleja política matrimonial permitió, en el tránsito de la Edad Media a la Edad Moderna, la construcción de una Monarquía Hispánica cuya naturaleza y niveles de integración son, en sí mismas, otro problema historiográfico. Simultáneamente se desarrollaba la Era de los Descubrimientos, cuyo primer beneficiario fue Portugal, que para esa época podía ser vista como la primera monarquía autoritaria de Europa occidental en constituir un Estado moderno (o nación-Estado), condición que se disputa con la propia España (de cuyo destino común no se separó hasta 1640) y los reinos de Inglaterra y Francia.Bartolomé Bennassar, La monarquía española de los Austrias. Conceptos, poderes y expresiones sociales, Universidad de Salamanca, 2006, ISBN 8478004815, pg. 37.
Antigüedad Tardía El final de la Hispania romana
Desde la crisis del se manifestaron en la Hispania romana los elementos que condujeron a la descomposición del Imperio: incremento de la conflictividad social (rebeliones campesinas que derivan en bandolerismo –bagaudas–, interpretadas como un síntoma del inicio de la secular transición del esclavismo al feudalismo), decadencia de la vida urbana (que se corresponde con la mayor presencia arqueológica de villae rurales –ruralización–), primeras invasiones germánicas, como la de los francos en el año 257-258 a lo largo de la mitad este de la Península, narrada por los historiadores Aurelio Víctor, Eutropio, Orosio y San Jerónimo entre otros,Aurelio Víctor, Epit. de Caes. 33, 3: (Gallienus) rem romanam quasi naufragio dedit... adeo uti ... francorum gentes direpta Gallia Hispaniam possiderent, uastato ac paene direpto Tarraconensium oppido, nactisque in tempore nauigiis pars in usque Africam permearet.... Eutropio, 9, 8, 2: Germani usque ad Hispanias penetrauerunt et ciuitatem nobilem Tarraconem