miniaturadeimagen | derecha Ébano es uno de los 59 municipios del Estado mexicano de San Luis Potosí localizado en el extremo este del estado en la región Huasteca.

Toponimia Ébano, con referencia a un árbol de esta especie que se encontraba en la "parada" del Ferrocarril Central San Luis – Tampico inaugurado en 1890.

Se cuenta que en medio del paraje de la huasteca, en el que no existía ningún punto de referencia, al pie de las vías del ferrocarril donde descendían los trabajadores para ir a trabajar a los pozos petroleros recién descubiertos por el magnate norteamericano Edward L. Doheny, había crecido un enorme árbol de Ébano donde los obreros se protegían del sol mientras esperaban la llegada del tren de Valles para regresar a Tampico, o a que llegara el armón (pequeño carrito que corría sobre rieles impulsado por un motor de gasolina de pocos caballos de fuerza y que iba del campo petrolero a las vías del ferrocarril a por los obreros y materiales de trabajo) para llevarlos a su centro de trabajo a unos 5 km de distancia.

La temperatura promedio al año en este municipio es de 38 °C, motivo por el cual los trabajadores que llegaban en el tren que venía de paso de Tampico a Valles pedían al maquinista que los bajara "en el ébano", de allí de manera coloquial e inconsciente se le fue dando ese nombre a este lugar donde subían y bajaban los trabajadores del tren. Alguna señora puso al pie de la espesa sombra de aquel árbol un comal, su brasero y alguna banca para ofrecer comida y bebidas a los trabajadores que allí esperaban su transporte, por lo que ese árbol de ébano se convirtió en el único punto común de referencia en medio del monte.

Posteriormente, cuando las necesidades de movilidad y transporte de materiales, herramientas, máquinas y mercancías creció junto con la población, se construyó una pequeña estación de ferrocarril y desde entonces empezó a aparecer en los documentos formales del ferrocarril el nombre de El Ébano como una parada oficial del tren.

La importancia de aquella estación era tal que la colonia donde se ubica lleva hasta la actualidad el nombre de "La Estación", debido a que en aquella época no existía ninguna comunicación por carretera ni a Tampico ni a Ciudad Valles, las dos poblaciones importantes más cercanas. Toda la comunicación con el primer campo petrolero mexicano era por medio del tren.

En 1973, los trabajadores del taller de carpintería de la zona industrial de Petróleos Mexicanos del municipio de Ébano obsequiaron al Presidente de la República, Luis Echeverría Álvarez, con un enorme escritorio que era en sí mismo una auténtica obra de arte. Estaba elaborado con esta madera preciosa y mostraba en su superficie un paisaje de los campos petroleros labrado mediante la técnica de repujado y empalillado.

Historia

Época de la Conquista Hernán Cortés conquistó la región huasteca en 1522. Coxcatlán fue escenario de una gran batalla entre conquistadores y los huastecos, donde los primeros a pesar de su superioridad en armas estuvieron a punto de ser vencidos, recibiendo una lección de patriotismo y valentía. El mismo Hernán Cortés fue herido en la fiera batalla y tuvo que refugiarse en Tampamolón, Corona, donde reposó algún tiempo para aliviarse y poder continuar. Cortés llegó hasta Pánuco y allí fundó la Villa de Santiesteban del Puerto y repartió tierras y pueblos entre sus soldados. Dejó para su beneficio los señoríos de Tamuinic y Oxitipa (Tamuín y Cd. Valles), por lo que lo que hoy conocemos como Ébano quedó como propiedad de Hernán Cortés.

En la época de evangelización (1553), Ébano quedó bajo la custodia de Salvador de Tampico (fundado por el franciscano Andrés de Olmos). A esta región se le asignó un misionero que recorría el territorio de Pánuco, Ébano y Cd. Valles.

El pueblo de Tamatao fue encomendado a don Juan Muñoz de Zayas, quien lo había heredado de su padre, Andrés Muñoz, quien a su vez lo había recibido de Nuño Beltrán de Guzmán.

Durante la época colonial, Ébano perteneció a la alcaldía mayor de Cd. Valles (población fundada en 1533 por Nuño Beltrán de Guzmán). Posteriormente, lo que hoy es el Estado de San Luis Potosí, en ese tiempo el extremo occidental, perteneció a la Audiencia de Nueva Galicia. El extremo oriental, donde se encuentra Ébano, pasó a formar parte de la Audiencia de México. Después estuvo incluido dentro del enorme latifundio de San Juan Evangelista del Mexquite, ahí ubicada la Ex-hacienda “El Tulillo”.Datos proporcionados por el Prof. Noel Cortés Jiménez - Cronista Municipal de Ébano S.L.P. 2009

Época Independiente

La hacienda “El Tulillo” contaba con una extensión de 90 000 hectáreas dotadas de exuberante vegetación y una gran población de fauna silvestre. Abundaban los árboles de maderas preciosas, limitaba entre los Estados de Tamaulipas, Veracruz y San Luis Potosí, sus tierras eran cruzadas por los ríos Tamesí, Naranjos y Tantuán. El Tulillo colindaba con otra hacienda llamada “Naranjos” (el casco de esta hacienda estuvo ubicado en el actual poblado de Nueva Apolonia, Tamaulipas). Los terrenos, a pesar de ser planos y propicios para la ganadería, estaban invadidos en algunas partes por fango y chapapote, lo que afectaba a los animales. A principios del siglo XX su dueño era el señor Mariano Arguinsoniz, que había heredado esta propiedad de sus padres españoles.

El chapapote de El Tulillo constituía un problema, ya que provocaba constantemente la muerte las reses. Además, el terreno no prestaba ninguna ventaja para la agricultura, pues gran parte del año permanecía seco.

Como El Tulillo no tenía cerca, el ganado se internaba en terrenos de la hacienda Naranjos, ocasionando destrozos y perjuicios en esa propiedad de Gerardo Meade. Para evitar disgustos y problemas, a principios de 1901 Gerardo Meade pretendió comprar la hacienda vecina ofreciendo al Sr. Arguinsoniz la cantidad de $60 000,°° por El Tulillo, pero don Mariano quería $90 000,°°.

A principios de 1902, se unieron varios agricultores y formaron una empresa productora de granos llamada Productores de Granos del Tulillo.

Descubrimiento de petróleo

Si los conquistadores españoles vinieron tras el oro, los imperialistas anglosajones del siglo pasado llegaron tras el petróleo.

El significado de la palabra petróleo es aceite de piedra. Los indios de América lo utilizaban para impermeabilizar sus canoas, como incienso, medicina o como dentífrico (totonacas de Papantla). Además, se le atribuía gran valor económico, debido a que en 1784 Antoine Quinquet perfeccionó la lámpara iluminante utilizando petróleo como combustible y se generalizó su uso.

El 16 de abril de 1890 se inauguró la vía del Ferrocarril Central San Luis-Tampico, donde se estableció una parada en El Ébano. Esta obra fue realizada por la compañía Southern Pacific de EE. UU., que también construyó las obras portuarias de Tampico. El administrador del ferrocarril, el Sr. A.A. Robinson, comunicó a su amigo californiano Edward Laurence Doheny el descubrimiento de chapapote cerca de la vía en la región del Ébano y lo invitó a venir.

Edward Laurence Doheny, un aventurero buscador de plata, oro y petróleo, hizo el viaje desde Los Ángeles, California, hasta Tampico en compañía del geólogo Charles A. Canfield y comprobó la información que le hizo llegar su amigo Robinson (Gerente del Ferrocarril). Al saber que El Tulillo estaba en venta, decidió invertir sus ahorros y además consiguió dinero en las oficinas generales del Ferrocarril Central en la Cd. de México. Regresó a Ébano acompañado del gerente Sr. A.A. Robinson y ofreció $300 000,°° por la hacienda de El Tulillo con sus ranchos La Dicha, La Pez y Chijolito, una superficie de 118 000 ha. Pagó a razón de 1,25 pesos por hectárea y empezó los trabajos de exploración.

Con su socio Charles A. Canfield formó la compañía “Ébano Fuel” que autorizó el Departamento de minas del Gobierno de Porfirio Díaz. Los favoreció el decreto de la ley del petróleo del 24 de diciembre de 1901.

La Ley del Petróleo El 24 de diciembre de 1901, el Congreso de la Unión decretó la Ley del Petróleo de los Estados Unidos Mexicanos. En esta ley, el Congreso autoriza al Ejecutivo Federal para conceder permiso a fin de hacer exploraciones en el subsuelo de los terrenos baldíos nacionales, lagos, lagunas y abúlferas, con el objeto de descubrir fuentes o depósitos de petróleo o carburos gaseosos de hidrógeno.

Los permisos se podían conceder a compañías particulares causando un derecho de cinco centavos por hectárea que se pagaría con estampillas, y las patentes de producción durarían 10 años. Además, no tendrían que pagar impuestos por importar por una sola vez toda la maquinaria necesaria para explotar y refinar el “crudo”, incluyendo tubería, tanques, gasómetros y materiales para edificios destinados a la explotación.

También tenían derecho a comprar los terrenos nacionales necesarios al precio de tarifas de terreno baldío y podían pasar las tuberías por terrenos de propiedad particular.

Basándose en esta beneficiosa ley para cualquier compañía extranjera, el General Porfirio Díaz hizo las primeras concesiones importantes al norteamericano Edward Laurence Doheny y al inglés Weetman Dickinson Pearson.

Los primeros trabajadores petroleros en Ébano fueron gente del Altiplano Potosino, que había servido en la instalación de la vía del Ferrocarril Central San Luis Potosí Tampico.

Pozo "La Pez No. 1" En 1901, la compañía inicia los trabajos de perforación, el 1 de abril se perfora el primero de 19 pozos, el “Uno Dicha”, obteniendo muy poca producción en este proyecto, por lo que Doheny estuvo a punto de irse a la quiebra. La compañía “Ébano Fuel” perdió 2,5 millones de dólares.

A fines de 1901, el ministro de Hacienda José Ives Limantour giró un oficio para que una comisión de geólogos investigara las posibilidades petrolíferas de México, con el propósito de vigilar los trabajos de las 2 compañías autorizadas: la Mexican Petróleum Co. en Ébano y la del inglés Weetman Dickinson Pearson. Nombraron para esa comisión a los geólogos Juan Villarelo y Ezequiel Ordóñez. En 1902, un accidente ferroviario impide al Ing. Ordóñez llevar la información. Cuando logró hacerlo, su compañero ya había entregado la información errónea (tal vez lo hizo a propósito para beneficio de la compañía de Doheny) de que en México no había petróleo. Cuando Ordóñez se presentó en México para rectificar los informes de su compañero, no le dieron crédito y le despidieron del Instituto Geológico de México.

Doheny al darse cuenta de la injusticia que habían cometido con Ezequiel Ordóñez y sabiendo de sus conocimientos en materia petrolífera, lo contrató para que trabajara en la Mexican Petroleum Co. Con el asesoramiento del Ing. Ordóñez se intensificaron los trabajos en Ébano, pero desgraciadamente la compañía había perdido 2,5 millones de dólares en la perforación de los 19 pozos anteriores, además los accionistas de California no querían invertir más dinero a la compañía y los bancos estadounidenses se negaban a otorgar más créditos a la Mexican Petróleum Co., por lo que Doheny decidió suspender los trabajos y dejar solo el personal estrictamente necesario para vigilancia.

A pesar de todo esto, Doheny no se dio por vencido y acudió a su amigo Gerardo Meade, consejero del Banco de San Luis Potosí S.A., para que intercediera en su favor a fin de que esa institución le prestara $50 000,°° en oro.

Una conversación que sostuvieron una noche en el mes de diciembre de 1903 los señores Doheny, Canfield y el Ing. Ezequiel Ordóñez, cambió el destino de la Mexican Petróleum Co. Ezequiel Ordóñez convenció a los demás de que el sitio ideal para encontrar petróleo era lo más cercano al cerro de la Pez, donde se encontraban dos chapapotes (charcos de petróleo crudo) denominados “picis fontis” que en 1612 fueron localizados por el cartógrafo flamenco Abraham Ortelius.