thumb|180px|Colo Colo, emblema de la institución. El Club Social y Deportivo Colo-Colo es una corporación chilena dedicada al fútbol profesional con base en la ciudad de Santiago. De acuerdo a lo señalado en sus propios estatutos, Colo-Colo fue fundado el 19 de abril de 1925 como una corporación no lucrativa de Derecho Privado, esto según lo estipulado en el Título XXXIII del Libro I del Código Civil de la República de Chile, así como en el Reglamento de Concesión de Personalidad Jurídica del Ministerio de Justicia.

Colo-Colo tiene como objetivo «el fomento, desarrollo y práctica del deporte y la cultura física entre sus asociados, como también el perfeccionamiento físico, cultural y moral de ellos, a través de eventos y competencias».

A lo largo de su historia deportiva, la corporación sufrió diversas crisis financieras e institucionales, siendo su punto más álgido la declaración de quiebra por parte de la justicia el 23 de enero de 2002 por una deuda cercana a los $22000000000. Desde 2005, es administrado por la sociedad anónima Blanco y Negro S.A., bajo un sistema de concesión según lo establecido por la Ley N° 20.019.

Corporación thumb|180px|Carlos Cariola, presidente de Colo-Colo a fines de los años 1920. La sesión fundacional de Colo-Colo tuvo lugar el 19 de abril de 1925 y fue presidida por Juan Quiñones. En la reunión se acordó que el club fuese administrado por un directorio encabezado por un presidente, quien sería elegido directamente por los socios de la institución.

El primer directorio estuvo conformado por Alberto Parodi en el cargo de presidente, Adolfo Mackenna como vicepresidente, Luis Contreras como tesorero, los hermanos Rubén y Nicolás Arroyo como secretario y prosecretario respectivamente, además de Juan Quiñones, Enrique Zapata y Guillermo Cáceres, quienes se desempeñaron como directores. Luis Barros Borgoño, entonces presidente en ejercicio de la República de Chile, fue designado como el primer presidente honorario del club.Salinas Sebastián (2005), pág. 45.

A comienzos de la década de 1930, Colo-Colo sufrió su primera gran crisis, causada principalmente por fuertes problemas financieros (en agosto de 1931 el club registraba una deuda de alrededor de $25000)Salinas Sebastián (2005), pág. 277. e institucionales. Para disminuir los costos del club, la dirigencia decidió reducir los incentivos monetarios que se pagaban a los futbolistas del primer equipo, lo que provocó un fuerte rechazo por parte de estos y de algunos dirigentes. Cabe mencionar que estos incentivos o remuneraciones se pagaban de forma ilegal, puesto que hasta 1933 el fútbol en Chile era una actividad oficialmente amateur. Esta práctica se denominó profesionalismo «marrón» o encubierto.Salinas Sebastián (2005), pág. 309.

A fin de reorganizar la institución, fue designado un comité ejecutivo, el que estuvo encabezado por Fernando Larraín Mancheño.Salinas Sebastián (2005), pág. 266. Al término de su administración fue elegido presidente Ricardo Cortés Monroy, sin embargo, su elección fue rechazada por los futbolistas del primer equipo, quienes incluso amenazaron con una renuncia masiva. En la junta general del 21 de enero de 1932, una parte de los socios declaró viciada la elección de Monroy y designó un consejo provisional para administrar el club, que fue encabezado por Carlos Haupt.Salinas Sebastián (2005), pág. 278. No obstante, Fernando Larraín, quien a términos legales aún era el presidente de Colo-Colo, solicitó la intervención de la Asociación de Fútbol de Santiago (AFS), la cual se llevó a cabo el 22 de enero de 1932.Salinas Sebastián (2005), pág. 280.

Durante las dos décadas posteriores, el club tuvo una serie de problemas, tanto financieros como institucionales, entre los que destacaron la renuncia de parte de la directiva de Robinson Álvarez en 1947, quienes al momento de dimitir declararon que el club estaba al borde de la bancarrota,Marín Edgardo (1995), pág. 146. así como el caso de soborno que acabó con la expulsión por parte de la Asociación Central de Fútbol (ACF) del dirigente Luis Orellana en 1951. A pesar de las dificultades, en los años 1950, gracias a las gestiones de Pedro Foncea y posteriormente Antonio Labán, el club continuó con su consolidación institucional y amplió sus actividades deportivas con la creación de las ramas de baloncesto y patinaje. Se establecieron además servicios médicos y dentales para los socios, una biblioteca y diversos salones de entretenimiento.Marín Edgardo (1995), pág. 156. Por otro lado, el 15 de noviembre de 1956 fue constituida formalmente la sociedad Inmobiliaria Estadio Colo Colo S.A. con el objetivo de obtener los recursos necesarios para la construcción y posterior administración del Estadio Monumental.

Tras el alejamiento de Labán en 1962, volvieron a producirse problemas internos en la institución, hasta que la situación se hizo insostenible en 1968, año en el que socios y dirigentes se dividieron entre adherentes y detractores del entonces presidente Guillermo Herrera. El conflicto desembocó en sueldos impagos y una huelga por parte de los futbolistas. Finalmente, la ACF (ANFP desde 1987) intervino la Corporación el 8 de febrero de 1968.

Luego de repactar la deuda, en 1969 la administración fue devuelta a los socios, quienes escogieron a Héctor Gálvez como presidente,En las elecciones de 1969, Hugo Lepe obtuvo 1460 votos, Héctor Gálvez 611 y Eduardo Cañas 563. Lepe no fue escogido al no llegar al 66% de los votos, requisito que debía cumplir por no contar con 18 meses de antigüedad como socio. cargo en el que se mantuvo hasta 1976. Ese año, la elección por la presidencia enfrentó a Héctor Gálvez con Antonio Labán, expresidente del club, quien contaba con el apoyo del presidente de la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF) Tucapel Jiménez, reconocido opositor a la dictadura cívico-militar.Llanca Fabián (2000), pág. 222. Ante esta situación, el ente estatal de deportes DIGEDER, acogiéndose al Decreto de Ley N.º 349, denegó el permiso para realizar las elecciones. El 2 de abril de 1976 la dictadura militar destituyó formalmente a la directiva de Colo-Colo y entregó la administración de la Corporación al grupo económico BHC. Para justificar la intervención, el director de Deportes, Jorge Ehlers, señaló que existían irregularidades en el club por un monto cercano a los US$300000 de la época.Matamala, Daniel (2001), pág. 161

La medida pretendida por DIGEDER chocaba con la disposición de la FIFA de desafiliar a las federaciones que permitiesen la intromisión de entes gubernamentales en la administración de algún club, situación que fue señalada por el propio Ehlers, además de otros miembros de la dictadura militar, como el secretario general de Gobierno Hernán Bejáres y el subsecretario del Interior Enrique Montero Marx. Debido a esto, se decidió que fuese la Asociación Central de Fútbol, dirigida por el también militar Eduardo Gordon Cañas, la encargada de llevar a cabo el proceso de intervención de la institución y el traspaso de poder al Grupo BHC.Matamala, Daniel (2001), pág. 162

Como presidente del club fue designado primeramente Jorge Lafrenz, en ese momento vicepresidente de la ACF, pero fue reemplazado una semana después por Javier Vial. Mientras tanto la administración del área financiera quedó en manos de Luis Alberto Simián, quien paralelamente se desempeñaba como presidente de BHC y gerente general de la Financiera Nacional (FINASA).Llanca Fabián (2000), pág. 223.

Pese a las altas expectativas generadas en un comienzo, el fracaso del proyecto que buscaba convertir a los clubes de fútbol en sociedades anónimas, sumado a la deuda que arrastraba el club por la construcción de la obra gruesa del Estadio Monumental, provocó que BHC, quien había sido uno de los impulsores del proyecto de privatización, dejase la administración del club, que quedó sumido en serios problemas económicos. El 31 de enero la Asociación Central de Fútbol intervino nuevamente a la Corporación, que a ese instante acumulaba una deuda de $127742855. Cabe destacar que, del total de la deuda, $70063315 correspondían a compromisos con el Banco BHC, los que fueron contraídos por el mismo grupo inversor que administró el club desde 1976 y que era propietario de dicha institución financiera.Llanca Fabián (2000), pág. 224.

Durante la primera mitad de los años 1980, las deudas que contrajo el club durante la administración de BHC, entre ellas con la Inmobiliaria Santa Lucía por $7754000, generaron una severa crisis financiera, la que fue solucionada en parte gracias a la ayuda del Banco del Estado y un contrato con Televisión Nacional de Chile por los derechos de transmisión de los encuentros.

Luego de poco más de una década de relativa tranquilidad, tiempo en el que destacó el aumento del patrimonio del club, a fines de los noventa surgieron nuevos problemas económicos, provocados principalmente por la imposibilidad de mantener los grandes ingresos que tuvo la institución a inicios de la década, así como el enorme gasto en futbolistas y cuerpo técnico. El 23 de enero de 2002 la Corporación Club Social y Deportivo Colo-Colo fue declarada en quiebra por una deuda de cercana a los $22000000000 (alrededor de US$30000000), asumiendo la administración del club un síndico de quiebras. Durante la quiebra, la institución sufrió la venta de gran parte de su patrimonio, como la sede del club y el Teatro Monumental, que fueron a remate, así como la eliminación de sus distintas ramas no profesionales y el instituto de estudios para futbolistas del club.

Tras distintas iniciativas, entre las cuales estaba la venta de todos los activos del club, entre ellos el Estadio Monumental, y su transformación en sociedad anónima (proyecto denominado «Renacer Albo»), se decidió entregar la administración en concesión a la empresa Blanco y Negro S.A., lo que fue aprobado por la junta de acreedores el 29 de marzo de 2005.

El 24 de junio se cerró el contrato entre la Corporación Club Social y Deportivo Colo-Colo y Blanco y Negro S.A., que entregó la administración de todos los activos del club, el fútbol profesional y el fútbol joven por un período de 30 años. Blanco y Negro S.A. inició sus operaciones el 1 de julio de 2005 y cinco días después se abrió a la bolsa.

Desde entonces, los socios dejaron de tener injerencia directa en las decisiones administrativas de la institución y solo reciben beneficios en plano económico, como la reducción en el precio de las entradas. Por otra parte, la pérdida de gran parte de las dependencias del club durante la quiebra, hacen que este no cuente con instalaciones para la masa societaria. Sin embargo, la Corporación todavía existe como tal y mantiene el derecho de escoger a dos miembros de la mesa directiva de Blanco y Negro S.A.

Directorio del Club Social y Deportivo Colo-Colo Presidente: Edmundo Valladares Hojas Vicepresidente General: Robinson Figueroa Álvarez Secretaria General: Fernanda García Espíndola Tesorero: Marcelo Vargas Oyarce Vicepresidente de Planificación y Proyectos: Wladimir Vallejos Aguilar Vicepresidenta de Deportes: Kimberly Roblero Céspedes Vicepresidenta de Desarrollo Social: Bárbara Martínez Correa Vicepresidenta de Filiales: Camila Olguín Ramírez Vicepresidente Inmobiliaria: Rodrigo Maturana Jara Director de Socios y Socias: Matías Moreno Dúran Directora de Género: María Ignacia Aguilera Escalona Director de Finanzas: Edgardo Catalán Pino Director de Patrimonio y Cultura: Sebastián Valenzuela Madrid Director de Relaciones Públicas: Pedro Ruminot Araneda Directora Social: Mariana Muñoz Vera Director de Filiales Zona Centro-Norte: Ken Rivera Salgado Directora de Filiales Zona Centro-Sur: Karina Díaz Benavides Director Legal: Pablo Molina Coña Director de Proyectos: Lucas Anriquez Marinovic

Quiebra de la Corporación