El dolor lumbar, dolor lumbosacro, lumbalgia o lumbago es el dolor localizado en la parte baja de la espalda, correspondiente a la zona lumbar de la columna vertebral y que afecta la región que se extiende desde la parte más baja de las costillas posteriores hasta la zona más alta de los glúteos, con o sin compromiso de las extremidades inferiores. Es uno de los motivos principales de consulta a los servicios médicos y se estima que aproximadamente el 80% de las personas lo presentará al menos una vez en la vida.
Tradicionalmente, se ha sostenido la idea errónea de que en un 80-90% de los casos de dolor lumbar la causa es desconocida. Sin embargo, con una evaluación exhaustiva del paciente, normalmente sí es posible identificar y tratar la causa del dolor. Este puede derivarse de las raíces nerviosas, los músculos, los ligamentos, estructuras fasciales, vértebras y discos intervertebrales, así como de los órganos de la cavidad abdominal.
En la mayoría de los casos, se debe a causas biomecánicas, tales como traumatismos; esguinces o torceduras por estiramientos excesivos, capacidad muscular disminuida o falta de flexibilidad, mal uso o control muscular, mala postura; degeneración, hernia o rotura de discos intervertebrales; ciática; o exceso de peso, entre otras. Las enfermedades inflamatorias de las articulaciones, las fracturas por osteoporosis y los trastornos gastrointestinales y genitourinarios también pueden causar dolor lumbar. En algunos casos, el dolor lumbar es provocado por enfermedades que, sin un tratamiento temprano adecuado, pueden tener consecuencias graves sobre la salud, por lo que una correcta evaluación y diagnóstico diferencial son imprescindibles. Entre ellas, cabe destacar ciertos procesos infecciosos, lesiones que requieren cirugía, la enfermedad celíaca o el cáncer.
Origen Lumbalgia es un término descriptivo que se refiere a una condición clínica, no una enfermedad. La definición no es precisa e incluye síntomas asociados a las estructuras vertebrales (huesos) y paravertebrales (tejidos «blandos» como músculos y tendones). Dada su imprecisión, varios términos se usan indistintamente: lumbalgia, lumbago, dolor de la espalda baja, dolor de espalda, dolor lumbosacro.
Clasificación
Clasificación por su duración En su presentación clínica puede ser: Aguda: si dura menos de 6 semanas. Subaguda: si dura entre 6 semanas y 3 meses. Crónica: si dura más de 3 meses.
Clasificación por sus características Los procesos lumbares pueden ser de distintas maneras: Lumbalgia aguda sin radiculopatía: Dolor de naturaleza lumbar de aparición inmediata (aguda), que se puede extender por la extremidad inferior, muchas veces no más allá de la rodilla, habitualmente sin radiculopatía. Es producida por una torsión del tronco o un esfuerzo de flexo-extensión. Compresión radicular aguda: Inflamación de una raíz nerviosa de forma aguda, en un 90% causada por hernia discal. Atrapamiento radicular: Irritación de la raíz nerviosa por el desarrollo de procesos degenerativos (espondilosis). Claudicación neurógena: debido a un dolor muscular de naturaleza nerviosa. .
Cuando se habla de dolor lumbar inespecífico o lumbalgia inespecífica, se refiere aquel proceso de dolor lumbar en el que no se puede determinar la causa que lo produce.
Epidemiología La incidencia de un primer episodio de lumbalgia es de un 6,3 a un 15,4% por año. Dado que la recurrencia es alta (entre un 20 a un 80% por año), la ocurrencia de lumbalgia (primer episodio o reincidencia) sube a un 36% de la población por año. Se estima la prevalencia en hasta un 80% de la población. Se presenta con mayor frecuencia a mayor edad, siendo su máxima prevalencia entre los 40 y 60 años. El índice de remisión es de 54 a 90% por año.
Causas La lumbalgia es un término descriptivo que no representa una enfermedad en sí sino a un síndrome con múltiples causas. Se origina por distintos motivos, siendo los más comunes el sobreesfuerzo físico y las malas posturas. Las causas pueden ser de cuatro tipos: De origen mecánico o traumático, con o sin enfermedades degenerativas presentes. Asociadas a neoplasias, primarias o secundarias. Asociadas a infecciones. Inflamatorias.
Las principales causas mecánicas incluyen: Esguinces y distensiones, que suelen provocar dolor agudo. Degeneración de los discos intervertebrales, normalmente asociada al proceso normal de envejecimiento. Hernia o rotura de los discos intervertebrales. Radiculopatía, causada por compresión, inflamación o lesión de una raíz nerviosa espinal. Una forma de radiculopatía es la ciática, que provoca dolor lumbar que irradia hacia las nalgas y se extiende por la parte posterior de la pierna. En casos más extremos puede aparecer también entumecimiento y debilidad muscular en la pierna. Espondilolistesis, que se produce cuando una vértebra lumbar se desliza fuera de lugar y pellizca los nervios. Lesiones traumáticas o fracturas, derivadas de ciertos deportes, accidentes automovilísticos o caídas. Estenosis espinal, causada por un estrechamiento de la columna vertebral que ejerce presión sobre la médula espinal y nervios. Puede provocar dolor o entumecimiento al caminar y, con el tiempo, conduce a debilidad de la pierna y pérdida sensorial.
Cuando el dolor lumbar es causado por trastornos que afectan a las vísceras, este suele acompañarse de otros síntomas o signos que ayudan a establecer el diagnóstico, principalmente gastrointestinales o genitourinarios. Las principales enfermedades que afectan a las vísceras y pueden provocar dolor lumbar incluyen: Trastornos gastrointestinales o sistémicos, como la enfermedad celíaca o la sensibilidad al gluten no celíaca no diagnosticadas, la enfermedad inflamatoria intestinal o perforación intestinal. Es importante señalar que la enfermedad celíaca es un trastorno autoinmune multiorgánico, puede cursar sin ningún tipo de síntoma digestivo en más de la mitad de los casos. Trastornos de los órganos pélvicos, como la prostatitis, la endometriosis o la enfermedad inflamatoria pélvica crónica. Enfermedades renales, como los cálculos renales o la pielonefritis. Los cálculos renales suelen provocar dolor agudo en un solo lado de la espalda. Enfermedades vasculares, como el aneurisma de aorta abdominal o la enfermedad oclusiva aorto-ilíaca. El aneurisma de aorta abdominal es una patología grave que requiere tratamiento médico inmediato.
La osteoartritis, la artritis reumatoide, las fracturas vertebrales debidas a la osteoporosis o, raramente, un tumor (incluyendo cáncer) o infección, pueden provocar dolor lumbar.
En el caso de las mujeres, el dolor lumbar se puede desencadenar o agravar con el ciclo menstrual. Personas que han nacido con espina bífida son muy vulnerables a sufrir lumbalgia resistente en alguna etapa de su vida. También puede ser un síntoma de enfermedades genéticas que afectan al tejido conectivo, como el síndrome de Ehlers-Danlos y el síndrome de hiperlaxitud articular.
La lumbalgia puede estar producida por el síndrome de miositis tensional, el cual puede tratarse adecuadamente siguiendo el protocolo de tratamiento del SMT.
Por otro lado, existen fuentes o tipos de dolor lumbar: el dolor facetario, en el cual existe una inflamación entre dos articulaciones cigoapofisiarias (dolor específico); el discógeno, donde el disco intervertebral posee una lesión que genera dolor (dolor difuso, en una zona inespecífica); la compresión radicular, donde la vértebra comprime la salida de los nervios que se dirigen hacia las piernas (el dolor irradiado hacia las piernas) y también se conoce como ciática; una contractura muscular, una disfunción de la articulación sacro-ilíaca, o por algún órgano que refleje su disfunción en la zona lumbar, como los riñones o el intestino delgado.
Una lesión aguda de la espalda baja puede ser causada por un evento traumático, como un accidente automovilístico o una caída; ocurre de repente y sus víctimas suelen ser capaces de identificar exactamente cuándo ocurrió. En los casos agudos, las estructuras que con más probabilidad resultan lesionadas son los tejidos blandos. En casos de un accidente grave, osteoporosis o de otras causas del debilitamiento de los huesos vertebrales, pueden también aparecer fracturas vertebrales en la columna lumbar. En el extremo inferior de la columna vertebral, algunos pacientes pueden tener dolor de coxis (también llamado coccigodinia). En otros casos puede aparecer dolor sacroilíaco en la parte inferior de la columna lumbar, llamada disfunción sacroilíaca conjunta. El dolor de espalda crónico generalmente tiene un inicio más insidioso, y se produce durante un largo período de tiempo. Las causas físicas pueden incluir la osteoartritis, la artritis reumatoide, la degeneración de los discos entre las vértebras o una hernia discal, una fractura vertebral (por ejemplo, por osteoporosis) o, raramente, un tumor (incluyendo cáncer) o infección.
Cuadro clínico 180px|thumb|Dolor localizado en la parte baja de la espalda. De acuerdo con su causa la lumbalgia puede presentarse de diversas maneras. De acuerdo con la clasificación, puede presentarse en forma aguda (inmediata) al realizar un esfuerzo como levantar o cargar peso o torcer el tronco; en forma subaguda, apareciendo poco tiempo después del esfuerzo; o crónica, cuando su evolución es insidiosa y prolongada. El dolor agudo suele durar menos de seis semanas, el subagudo entre seis y doce semanas, y el dolor crónico excede las doce semanas.
Diagnóstico El diagnóstico definitivo de una lumbalgia puede corresponder a alguna de las siguientes causas: Degenerativas: especialmente en pacientes mayores de 60 años. Traumáticas: prolapso de un disco intervertebral, fractura vertebral, daño en los ligamentos o músculos. Inflamación: espondiloartropatías. Infecciones: tuberculosis (enfermedad de Pott), inflamación séptica de un disco. Tumores: primarios o metástasis. Hereditarios o congénitos: estenosis, espondilolistesis, escoliosis, vértebra transicional. Originado en otros órganos: litiasis renal, pancreatitis, aneurisma aórtico, patología intestinal.
Tratamiento Varios cientos de guías clínicas se han desarrollado en el mundo para el manejo del dolor lumbar. Sin embargo, solo una decena de ellas puede ser considerada de «alta calidad». Su eficacia puede ser inmediata o a más largo plazo. La lumbalgia es una patología multicausal por lo que se debe buscar la causa inicial del problema con objeto de prevenir nuevos ataques de lumbalgias agudas o paliar las lumbalgias crónicas.
Manejo de la lumbalgia inespecífica aguda Las intervenciones recomendadas son: Aconsejar, educar y tranquilizar al paciente. Retornar precozmente a la actividad normal, mantenerse activo y evitar el reposo en cama. Paracetamol o antiinflamatorios no esteroidales como el ibuprofeno o diclofenaco. Agregar un relajante muscular, como la ciclobenzaprina, solo o asociado con antiinflamatorios en caso de persistencia del dolor, durante una o dos semanas. Manipulación espinal en los casos que no logran el retorno a la actividad normal. En el caso de dolor severo y refractario a las medidas precedentes, agregar opioides por un corto plazo.
Manejo de la lumbalgia inespecífica crónica Las intervenciones recomendadas son: Educar con contenidos efectivos de autocuidado, incentivando el retorno a las actividades normales. Ejercicios supervisados, incluido el yoga, de acuerdo con las preferencias del paciente. No se ha demostrado que algún tipo de ejercitación sea mejor que otra. La frecuencia y duración máximos recomendados son ocho sesiones en 12 semanas. Manipulación espinal y otras intervenciones quiroprácticas, nueve sesiones en 12 semanas. Paracetamol o antiinflamatorios no esteroidales como el ibuprofeno o diclofenaco. Si los fármacos precedentes no logran calmar el dolor, usar un opioide y mantenerlo en forma supervisada si la respuesta es favorable.